En la práctica diaria profesional es cada vez más frecuente observar lesiones de miembros inferiores por el uso exagerado. Los excesos se pagan a largo plazo, poniendo en juego la salud articular de quien comete errores por traspasar los límites de lo saludable.
Numerosas patologías son consecuencia directa de la sobredemanda a la que se someten estructuras anatómicas en interminables y a veces, insalubres sesiones de entrenamiento, sin contar las lesiones de la espalda baja relacionadas directamente con el correr en exceso.
En primer lugar, no está de más repetir que, quien desee comenzar a realizar actividades de
entrenamiento de carrera debe tener el certificado médico habilitante que nos orientará en la planificación de objetivos concretos y accesibles. Luego, se deberá tener conocimiento específico y detallado de la anatomopatología lesional; mientras más se conozca al respecto, más se podrán evitar las lesiones.
El diseño personal de nuestro cuerpo en la prevención de lesiones
Nuestro cuerpo está diseñado para moverse o, expresado de otra manera, luego de millones de años de evolución y de desplazarnos caminando, corriendo, trepando, etc. es que tenemos el cuerpo que tenemos. La lucha por mantenernos en bipedestación y movilizarnos ha hecho que nuestros miembros inferiores alojen a potentes cuádriceps, glúteos y gemelos, entre otros grupos musculares. Las mujeres, por diferencias hormonales, presentan cambios en el tono muscular (estado de pre-contracción) respecto al hombre, además de diferencias anatómicas; además de pelvis más anchas que las de los varones porque están anatómicamente preparadas para dar la luz luego de 9 meses de gestación.
Esta mayor separación entre una y otra cadera determina que los fémures se dirijan desde
arriba hacia abajo y desde afuera hacia adentro, por lo que las tibias lo harán hacia abajo y afuera para permitir una buena base de sustentación. Es por eso que generalmente las mujeres presentan un acercamiento de las rodillas al estar paradas (rodillas en X o genu valgo), a diferencia de los varones en donde las rodillas tienden a separarse al estar de pie (genu varo o rodillas en ()).
También es común la laxitud en los ligamentos de las damas. Esto sucede cuando la posición neutra de la articulación no se mantiene debido a que las estructuras encargadas de poner límite al desplazamiento articular están excesivamente elongadas y por lo tanto no pueden contener a la articulación, más si ésta es de carga como la rodilla.
Ante un genu valgo excesivo, las estructuras anatómicas que se encuentran en el lado externo están sometidas a tensiones excesivas; el menisco externo sufre de una presión para la que no está preparado y la banda iliotibial (estructura músculotendinosa externa del muslo) roza contra el cóndilo externo del fémur. Esta predisposición debe ser tenida en cuenta para la prevención.
Uno de los Principios del entrenamiento es la “Individualidad”
La anatomía no favorece a la mujer para realizar ejercicios donde se van a repetir gestos infinidad de veces. Por eso es de extrema importancia el rol del profesional a cargo. Esto
implica que las sesiones de entrenamiento deberán ser específicas para cada mujer que va a correr teniendo en cuenta sus características biomecáncas. Analizar la correcta dinámica de las estructuras que forman el miembro inferiorn (cadera, rodilla y pie) al momento de impactar en cada zancada es de vital trascendencia para prescribir las tareas a realizar. Uno de las claves del entrenamiento es la “Individualidad”; por eso no todos deben hacer los mismos trabajos de entrenamiento.
Los músculos, estructuras sorprendentes y sumamente especializadas
Los músculos son la usina que provee la energía suficiente que, al momento de la contracción, moviliza las palancas a las cuales se encuentran anclados (huesos) por medio de su tendón respectivo, provocando el movimiento.
Las estructuras se adaptan a los estímulos a los que son sometidos. Si el músculo realiza siempre la misma actividad a la misma velocidad (correr casi siempre al mismo ritmo) irá perdiendo la capacidad de almacenar energía elástica para transformarla en energía cinética. Esto conduce a que el movimiento deje de ser eficiente y las estructuras anatómicas (tendones, ligamentos, cartílago) absorban mayor cantidad de impacto de lo que deberían, exigiendo a los tejidos a tensiones que acabarán dañándolos. “La variabilidad y aumento progresivo de las cargas”, es otro principio del entrenamiento.
La tensión que el músculo sea capaz de generar y la habilidad de su tendón respectivo para transmitir la energía que este produce y su capacidad de absorber las vibraciones del impacto que genera cada zancada serán determinantes a la hora de ahorrar energía y evitar la sobredemanda de las estructuras. Es aquí donde se podrán prevenir futuras injurias.
Podemos preguntarnos entonces, si correr es bueno o es malo… La respuesta no es sencilla, habrá que analizar a cada mujer para determinar si, en su caso particular, puede ser un beneficio. A través de la Somatoscopía (Estudio de las características anatómicas estáticas), se tendrá en cuenta el “material” con el que cada persona cuenta, para potenciar sus puntos a favor y no estimular aquellos que jueguen en contra, respetando la biología, la anatomía y la biomecánica individuales.
Asesoró: Área de Kinesiología de Club del Parque. Mariano Moreno 480. Ciudad.
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