Sexólogos especializados en el tema acuerdan en señalar que rige un nuevo paradigma al momento de demostrarle a alguien que se está interesado erótica y sexualmente: la comunicación está atravesada por las redes sociales y buena parte de la interacción se da en esos ámbitos, con sus ventajas y sus desventajas. En general, coinciden, la seducción desde atrás de una pantalla puede facilitar los contactos iniciales, sobre todo para alguien tímido o no tan atractivo físicamente, pero no garantiza que luego el encuentro cara a cara, donde lo gestual es clave, sea efectivo.
El sexólogo Adrián Helien se explaya en la importancia del cortejo. Recuerda que una de las universales de la sexualidad humana es estar en pareja y que esto atraviesa todas las sociedades y culturas. A la vez, para constituir una relación se hace imprescindible alguna manera de primer acercamiento, esto es, el cortejo.
"Si alguien quiere establecer un vínculo afectivo y erótico, va a tener que cortejar. Si no hay cortejo las posibilidades de hacer pareja son nulas", señala, enfático, Helien. "Si alguien puede ver su importancia, a medida que aprenda a cortejar podrá ir aumentando las posibilidades de hacer pareja".
A diferencia de lo que ocurre con el celo en los animales, en los humanos el cortejo se puede dar en cualquier momento evolutivo y no tiene reglas biológicas, aunque sí exige un aprendizaje y se rige por pautas sociales que van mutando con el tiempo.
Se refiere a esto la médica y psicóloga Sandra Magirena, quien estudia la incidencia de las tecnologías en los vínculos amorosos. "Estamos frente a un nuevo paradigma, el de la comunicación atravesada por las redes sociales. Quienes nacieron en esta época lo tienen como parte del ser y muchos otros están aprendiendo a hacer uso de ellas también", observa. "En una época donde la estética se valora tanto, quien no es bello físicamente encuentra una forma de iniciar un acercamientos vía Internet con personas que quizá nunca les aceptarían una cita si los conocieran personalmente". Luego, para concretar una verdadera conquista, agrega, deberá ponerse en juego la seducción interpersonal cara a cara.
Además, también se escudan en la tecnología como herramienta de conquista quienes son muy introvertidos o tienen problemas para comunicarse y establecer vínculos afectivos. "Rescato las redes como primer acercamiento para conocer a alguien y para iniciar la interacción, porque eso facilita las primeras situaciones, pero luego hay que trabajar en el animarse al encuentro", manifiesta la especialista en sexualidad.
Aprender a seducir
Hay personas que tienen dificultades para establecer esos primeros contactos con alguien que les gusta. "Algunos nunca pudieron desarrollar las habilidades necesarias para aproximarse, seducir, comunicarse, establecer vínculos afectivos y eróticos", menciona Helien, quien en su consultorio atiende cada vez más pacientes con estas falencias.
¿Cuáles son esas dificultades? Las personas que consultan refieren signos de inseguridad, timidez, dificultad en el diálogo, miedo al rechazo, autoimagen negativa, vergüenza, bloqueo, ansiedad sexual, miedo a fracasar en la supuesta relación sexual que ansiaban tener.
¿Qué consecuencias tienen en la práctica estos signos? No salir, encerrarse, aislarse, inhibirse, en definitiva, no desarrollar las habilidades necesarias para cortejar, lo cual cierra un círculo que tiende a auto-regularse negativamente. "Los pacientes padecen dificultad para el acercamiento, ansiedad, evitación, baja autoestima, frustración", enumera Helien.
¿Tienen solución estos males que atentan contra la seducción? Por supuesto, coinciden los expertos. Aunque aclaran que no hay un manual que garantice el aprendizaje ni instrucciones precisas para esto. "No se aprende a cortejar como quien aprende a manejar un electrodoméstico, siguiendo instrucciones. Eso sería un verdadero error", señala el experto. "Sí se puede aprender a decodificar señales, a manejar la ansiedad y a comunicar mejor".
¿Cómo es el abordaje de esos problemas del cortejo? Según los sexólogos consultados, se pueden resolver en forma individual y grupal. Lo primero es partir de la aceptación de la dificultad y el compromiso de querer cambiar la situación. Luego, se avanza en distintos sentidos: se diseña un plan para manejar la ansiedad con técnicas específicas, un entrenamiento en conversación asertiva y, sobre todo, se procura que cada persona encuentre sus propias habilidades de acercamiento.
Otro de los grandes temas es vencer el temor al rechazo. Si alguien quiere hacer un contacto posible tiene que vacunarse contra el No. "En algunas situaciones, cuando las personas llegan a tener verdaderos ataques de pánico o ansiedad social, corresponden intervenciones terapéuticas que pueden incluir el uso de medicación específica en los casos que lo requieran", menciona Helien.
El estrés que produce la situación de cortejo, coinciden los especialistas, potencia todas las dificultades. En palabras de Helien, "las personas estresadas desconectan su percepción, no pueden decodificar las señales necesarias para acercarse a otro". Y agrega: "Están tan estresados que no pueden mirar. Además, en general, por este mismo motivo, se quedan ‘freezados’ ante la posibilidad de acercarse y simplemente conversar".
En definitiva, el cortejo es un juego y hay que animarse a jugarlo... para ganar o, por lo menos, para aprender.
Algunas claves del cortejo
- Vacunarse contra el "no puedo".
- Aprender a mirar y luego o, al mismo tiempo, emitir señales si alguien le gusta.
- Las distancias corporales son importantes: el nivel de acercamiento íntimo comienza a los 40 centímetros y hay que saber que si alguien se instala a menos de cinco no es para hablar de negocios.
- Las invitaciones indirectas pueden funcionar.
- El buen humor es un tema importante: una sonrisa es una buena carta de presentación.
- Quedar esperando que el otro empiece no tiene sentido: en general, las mujeres esperan que el varón dé el primer paso, aunque esto está cambiando; muchas veces, los hombres aguardan a que la mujer emita la primera señal. Conclusión: mejor que esperar es hacer algo.
Fuente: La Nación
Las imágenes que ilustran esta nota pertenecen a la película "You've got mail" ("Tienes un email"), de 1998.