Carmelo Angulo Barturen

"América Latina, en general, ha hecho bien sus tareas"

Ex embajador de España en Argentina. Actual embajador en México.

Carmelo Angulo Barturen nació 1947 en Bilbao. Licenciado en Derecho por la Universidad de Madrid, ingresó en 1973 en la Escuela Diplomática e inició su carrera en 1977.
Desempeñó, entre otros cargos, los de subdirector general de África del Norte y Oriente, director general del Instituto de Cooperación Iberoamericana y embajador de España en Bolivia y en Colombia. También estuvo destinado en Túnez, Canadá y Mauritania.

Antes de ser nombrado embajador en Argentina, en octubre de 2004, fue el Representante Residente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en este país, tras haber desempeñado este cargo en Nicaragua. Durante la crisis del 2001- 2002 fue coordinador técnico de la Mesa de Diálogo argentino.

Fue condecorado por los gobiernos de España, Bolivia, Ecuador, Colombia, Chile, Guinea Ecuatorial y Nicaragua. En abril de 2004, fue condecorado por el Gobierno argentino con la Orden del Libertador General San Martín y en junio de 2006 el embajador de Bolivia en la República Argentina lo distinguió por su labor en la promoción de su país en Argentina.
Actualmente es embajador en México.

“Un diplomático atípico” como se definió en una entrevista tiempo atrás, Angulo Barturen es un amante de los deportes, incluso fue jugador de básquet del Real Madrid y campeón español de salto en largo. Hoy, su espíritu deportivo encontró en el Valle de Uco, paisajes y lugares donde practicar mountain bike, trekking y senderismo, entre otras actividades.

Pero elegir El Cepillo, un paraje de San Carlos, para vacacionar y disfrutar junto a su familia, no ha sido ni casualidad ni solamente por las actividades deportivas. El embajador, contó en esta entrevista, que en la zona encontró junto a su mujer Julieta (tunuyanina) su lugar en el mundo mirando a Los Andes, donde planea establecerse después de su retiro, pensando en algún proyecto cultural, turístico, productivo.

Y también, inevitablemente, habló de la situación del país, de la llegada de Obama a la presidencia, de la pobreza y la distribución de las riquezas como la gran deuda de los países de América Latina, del desempleo y los inmigrantes en España, del narcotráfico, como uno de los problemas más acuciantes a los que se enfrenta la región latinoamericana y, de su admiración por el Valle de Uco.

- ¿Cuándo llega por primera vez a América?

- Soy nieto de inmigrantes españoles en Uruguay, mi abuelo vivió casi toda su vida allí y ahí surge la conexión americana. Mi primer viaje a Argentina fue hace 20 años, acompañando a los Reyes y a los Príncipes en una visita de Estado. Luego vine como director general de Cooperación Técnica y Cultural para América Latina; la relación con Argentina ha sido prácticamente permanente desde el año ’87. En el 2001- 2002, una época muy dura, fui el representante de Naciones Unidas en la Mesa de Diálogo Argentino, junto a la Iglesia Católica. Luego fui embajador, así que fueron seis años de trabajo ininterrumpido en Argentina.

- ¿Y su llegada al Valle de Uco?

- Mientras fui embajador recorrí todas las provincias, las ciudades del país y, una de las zonas que más me impresionó fue Mendoza porque se parecía a La Rioja de España: la producción de vinos, la altura, las montañas, el desarrollo de la cultura, donde la gente tiene características de amabilidad, de cercanía de trato. Un lugar muy bello… por eso, desde hace unos años tomamos, junto a Julieta, la decisión de tener un lugarcito, mirando a Los Andes, que nos permita venir de vacaciones y luego, retirados, pensar en algún proyecto de carácter cultural, turístico, productivo, tal vez una finca orgánica en un par de años, con orégano, nogales. Desarrollar un proyecto cultural, que sirva para poner en relieve las capacidades culturales, el desarrollo del turismo, esa es un poco la idea de tener esta casa. Además, practico el ciclismo desde hace muchos años, me gusta el paseo, el trekking, el senderismo, y la zona reúne todas las capacidades tanto para una vida productiva, como para el descanso y el disfrute de lo que son las bodegas. Y El Cepillo, creo que es el cogollo más importante que tiene el Valle de Uco: su capacidad productiva, su tierra, la montaña, es una zona espectacular, que espero se preserve, respetando el perfil de la zona. Hasta ahora la veo bien mantenida, cuidada, amable con la cultura, con el turismo. Es un espacio medioambiental privilegiado.

- Usted ha visto diferentes procesos en el país. ¿Hoy cómo ve a la Argentina?

- Es un país donde se ha instalado plenamente la democracia, con sus particularidades; veo un país que se ha colocado en una senda de desarrollo y cambio tecnológico y productivo, donde se tendrá que adaptar a una globalización más complejizada, en la que han entrado nuevos actores que compiten con Argentina, otros países que también son graneros. Este es un país que ha mejorado bastante su infraestructura, lo veo creativo, atractivo para el turismo, el desarrollo cultural, para la producción; los dilemas del país ustedes lo saben mejor que yo, y cada gobernante, cada elección irá decidiendo cuál es el camino, pero he visto el país progresando, creo que tiene que adaptarse a las claves de la globalización y la competencia que se da en el mundo.

- Los argentinos nos miramos y nos criticamos mucho, es interesante saber qué piensa alguien desde afuera.

- Sí, es una característica que a uno le extraña cuando llega, los más duros con su país son los propios argentinos y a uno le gustaría encontrar voces positivas y constructivas que hablen de todo lo qué se puede hacer y cómo se puede hacer, de qué manera. Pero esto es una manera de ser, producto de la idiosincrasia, de los inmigrantes, los argentinos, el humor, el estilo de vida de la gente, pero creo que efectivamente hacen falta voces que hablen del futuro, de los retos, de lo qué hay que hacer…

- ¿Cuál sería el gran reto para Argentina y para América Latina?

- Argentina y América Latina en general ha hecho bien sus tareas. De acuerdo con el modelo de desarrollo generalizado, el país ha manejado su economía decentemente, después del 2001 se ha recuperado bien, las democracias han ido fortaleciéndose, se han vuelto más participativas, dando entrada a sectores que antes no tenían voz, por lo tanto hay democracias más ampliadas. El gran reto de América Latina es cómo superar la pobreza, que es amplia en la región, estamos hablando de casi cien millones de latinoamericanos que están bajo la línea de pobreza. Cómo romper el ciclo de la desigualdad, es otro reto: hay una zona de Latinoamérica que es la parte del mundo que tiene mayor diferencia entre las grandes rentas y los sectores de menores ingresos. Esto tiene que ser superado a través de políticas públicas eficaces, sociales, impositivas, de acceso al empleo, de acceso al crédito, ese es un reto de toda la región. Pero en general la región ha hecho bien sus tareas, ha manejado bien su crecimiento, su inflación, su sistema macroeconómico de una manera relativamente adecuada, pero, hay que crecer y distribuir, no sólo crecer como se crece en muchos países sino también, redistribuir y ese es un reto para las políticas públicas muy complejo.

Yo que he trabajado tantos años en Naciones Unidas, se que esas son decisiones que cada gobierno, cada municipio tiene que tomar y ahí hay muchas variables y variantes, el chileno, el brasilero, el mexicano, el venezolano, el boliviano, pero en general los retos son los mismos: crecer, redistribuir la riqueza, reducir la pobreza, disminuir las desigualdades, esos son los paradigmas, que se están confirmando como difíciles.
Luego, hay fenómenos extraños a la región que se han implantado y que son bastante dramáticos, como el tráfico de drogas, que es muy amplio, sobre todo en la zona norte, desde Colombia hacia arriba. Fenómenos extraños pero, que tienen su incidencia en la política y en el desarrollo y que deben ser resueltos con cooperación internacional.
También, creo que hay una responsabilidad de EE.UU y de Europa de colaborar, contribuir, ser un poco co-responsables y co partícipes de los proyectos de desarrollo, versiones sanas que generen empleos dignos, versiones estables, con programas de cooperación técnica y cultural que permitan a la gente mejorar sus capacidades, abriendo las puertas a un comercio internacional que a veces tiene restricciones que impide que los países puedan exportar en forma competitiva, con transferencia de tecnología que permita que los ciudadanos y los países puedan acceder no solamente a Internet, sino también a los avances técnicos en agricultura, ciencia, tecnología.
En ese sentido se han ido armando acuerdos de cooperación técnica, con sectores de integración; espero que la cooperación de Europa con América Latina sea más fuerte. También hay una gran expectativa sobre lo que va a hacer el nuevo presidente de Estados Unidos, que posiblemente va a tener una mirada más constitutiva, más cercana a Latinoamérica, menos distancia, entendiendo las particularidades, las idiosincrasias de cada zona; posiblemente haya mayor acercamiento, más diálogo con los países latinos.

- Mucha expectativa con Obama…

- Mucha expectativa que debería ser reposada, ya que el presidente norteamericano ya tiene retos propios, tendrá que resolverlos, la crisis económica está en todas partes. Hay que pedirle una actitud positiva y constructiva y creo que la va a tener hacia los fenómenos latinoamericanos pero hay que darle tiempo para que se asiente, estudie, arme sus alianzas, pueda fortalecerse. Seguramente la relación con América Latina va a cambiar, habrá mayor flexibilidad, mayor cercanía, mayor comprensión. Estados Unidos es un actor fundamental para todo el desarrollo social, económico, comercial, para la lucha contra el narcotráfico, como también lo es España. Espero una relación más positiva, más cercana, más constructiva, con un diálogo más directo y comprensivo de los cambios que se han producido en la región y, del enorme esfuerzo que han hecho los latinoamericanos para modernizar sus economías, sus sociedades.

- En el nuevo mapa geopolítico ¿Cómo ve la apertura de Cuba?

- Cuba está empezando a cambiar, los cambios son algo que tendrán que decidir los cubanos, quizás con cooperación de otros países, países amigos. Para Estados Unidos, para Latinoamérica es una asignatura pendiente, posiblemente el nuevo presidente introduzca algunos cambios, quizás no demasiados. Se trata de que Cuba pueda tener un desarrollo de acuerdo a sus posibilidades, a su ubicación geográfica, con el aporte que ha hecho a toda Norteamérica, a Europa; es una isla muy significativa para los europeos y para los latinoamericanos.

- En esta crisis mundial, se habla de índices históricos de desocupación en España, donde muchos argentinos y latinoamericanos se fueron buscando mejores horizontes. ¿Cómo es esa realidad?

- Bueno, vivimos en la crisis más fuerte desde el año ‘29, con otras implicaciones porque en ese momento el mundo estaba menos globalizado, menos interconectado. Las dificultades han sido extensas, una crisis con características excesivamente negativas sobre todo hacia el empleo, destructora de empleo. Estamos ante una recesión que puede durar dos o tres años, y donde más que crear empleo se destruirá empleo. Por lo tanto, los que quieran emigrar lo tendrán que pensar dos veces, más bien, se debería pensar en regresar y, que se pueden atener a los planes que tiene el gobierno español para incentivar el retorno, a través del pago de salarios por dos años, para que la gente pueda hacer una instalación en sus países. O conformarse con los programas de ayuda sociales, aquellos que están regularizados. Por eso es tan importante que la emigración sea legal, porque los emigrantes tienen los mismos derechos que los nacionales, por lo tanto pueden acogerse a los planes de desempleo, de relocalización.
Va a ser un momento duro, pero España es generosa con América Latina y con la inmigración: hace cuatro años regularizó a casi 700 mil personas. En este momento hay algunas restricciones debido a que hay escasez de empleo: es el momento de hablar de cupos controlados, acordados, cuando haga falta, pero por el momento la crisis va a frenar la emigración.

- Hablamos de narcotráfico como uno de los problemas graves de América Latina, hablemos sobre las políticas de nuestros países, donde las legislaciones castigan a los consumidores.

- El narcotráfico es un problema de corresponsabilidad entre países productores, de tránsito y de consumo. Si no hubiese alrededor de 40 millones de consumidores en Estados Unidos y otros tantos en Europa, no habría producción. Es un fenómeno para ser tratado desde la cooperación y la participación institucional que involucre a los países productores y de acogida. Y debe ser hecho con medidas de sensibilización, de castigo, de represión, una lucha fuerte de blanqueo de capitales, explicando a los jóvenes los daños, pero quizá pensando en medidas nuevas.
Tal vez la nueva presidencia de Estados Unidos entienda que se debe tratar el problema de una forma integral. Hay mucha gente, familias en Colombia que acuden a la producción o al manejo de coca por condiciones sociales, por falta de oportunidades, porque generalmente, las redes de tráfico de drogas pasan por países que tienen muchas necesidades sociales, con carencias de empleo muy grandes, donde el narcotráfico se convierte en una gran maquinaria de dar trabajo, de hacer obras sociales, a favor de los sectores más desprotegidos.
Está claro que las estrategias han fallado, entonces deben revisarse, complementarse, porque no cabe duda que el narcotráfico no afecta solamente la salud, sino también la economía, afecta la inseguridad, los índices de violencia (el año pasado en México hubo 5.000 muertes asociadas al narcotráfico), es un fenómeno realmente brutal que debe ser estudiado globalmente, en cooperación con todos los países, que surjan medidas consensuadas y revisadas porque hasta ahora no ha habido un éxito contundente, ha habido algunos éxitos parciales pero el fenómeno sigue vivo y fuerte y hay por lo menos una decena de países en América Latina que están afectados y a los que les cuesta mucho salir de este problema.

- Ya terminando, y volviendo a los argentinos que, somos duros con nosotros mismos, ¿cuál es su visión?

- Bueno, yo creo que un país que tiene los recursos naturales, paisajes, suelos, biodiversidad, que tiene un capital humano bien formado, inteligente, creativo, con un nivel aceptable tecnológico, creo que tiene que encontrar su fórmula, que será política, que será cultural, que será educativa. La educativa siempre ha sido un bien generalizado y de calibre, y creo mucho en la educación: la educación adaptada a los tiempos y, en algún momento existirá un encuentro entre argentinos de diferentes maneras de ser y de pensar. Se ha hablado mucho del gran acuerdo nacional, de un pacto nacional, que los argentinos se pongan de acuerdo, creo que eso llegará, porque no falta talento, capacidad, ganas.

- ¿Somos un poco irrespetuosos de lo público, del otro?

- Bueno, yo no quiero entrar en un juicio de valor, existen las capacidades pero quizás falta la química, la fusión, la fórmula, que nosotros (los españoles) lo encontramos, después de un enfrentamiento civil, una dictadura de casi cuarenta años y al final, encontramos nuestro camino. Creo que no se puede clonar modelos, cada país tiene que encontrar el propio, ojala Argentina encuentre el suyo, yo creo que no faltan capacidades, no faltan visiones, no falta talento, lo que falta es esa fórmula.
En el año 2001 nadie daba un peso por Argentina, y sin embargo el país se recuperó, con un crecimiento importante, volvió la credibilidad. Ahora es un momento particular, pero creo que el país acabará encontrando su camino, armónicamente, porque en este territorio hay muchas posibilidades, es una reserva mundial de la naturaleza, puede ofrecer al planeta agua, espacio, biodiversidad, donde pueden vivir cien millones de personas adecuadamente. Están todos los elementos, falta solo la química.

- ¿Nos falta un poco de autoestima?

- Sí, yo creo que a la hora del trabajo, del compromiso, hay que quererse un poco más, la sociedad es demasiado autocrítica consigo misma. Yo creo que el país está mejor de lo que parece, y es mejor y tiene más posibilidades de lo que parece. Escuchando a los argentinos y las argentinas, los de afuera tendemos a ser más benévolos porque vemos al país no como una fotografía, sino como una imagen en movimiento y, cuando vemos el futuro de Argentina y comparamos el planeta, vemos que el país tiene que estar en un primer plano, porque tiene cantidad de cosas a las que aspiran muchos países. Yo quiero ser positivo y esperar que el país encuentre su camino y demuestre que es capaz de hacer frente a cualquier adversidad. No quiero entrar más en detalles, no me corresponde.
Quizás, uno de los elementos de inspiración es de cuando trabajaba en Argentina: siempre decía que Dios es de todos pero despacha en Buenos Aires. Es verdad que a veces se piensa que la solución tiene que venir de la capital, yo creo que hay muy buenas experiencias locales, provinciales, de desarrollo social, artístico, de campo, donde la gente ha trabajado mucho, ha puesto mucho esfuerzo, creatividad. Esos profesionales, esos técnicos, esos alcaldes, que han construido esos procesos, posiblemente algún día deberán ser una clase política, una clase gerencial, no esperando de la capital, que como todas las capitales del mundo está muy sobre cargada; de hecho la presidencia actual es del interior y es posible que surjan otras experiencias de ese tipo, por lo tanto, creo que hay muy buenas experiencias a nivel local y esas experiencias juntas, desarrolladas, fortalecidas, es posible que ayuden a crear esa química del país que los argentinos anhelan y que la sociedad internacional espera.

- Dentro de eso, el Valle de Uco, es privilegiado…

- Por eso digo, que siempre me pareció Mendoza como a otra escala, otra escala en el diálogo político, en lo social, una capacidad de encuentro muy buena con el sector empresarial, iglesias capaces de proponer cosas, un sector agroindustrial competitivo, internacionalizado, que exporta y que se suma a la globalización. Particularmente, al Valle de Uco hay que darle algo más de relieve, porque las experiencias de los pequeños agricultores o de los grandes inversores son muy buenas, creo que hay que exaltarlas, explicarlas, transferirlas a otras partes; todo ese capital humano y gerencial tiene mucho valor para el país, el problema es que a lo mejor está encerrado y no participa, todavía no contribuye excesivamente a la generación de un pensamiento económico, de producción. Yo creo que todo eso es aprovechable, y a mi me gustaría hacer una contribución formando un centro de formación, de pensamiento, de desarrollo de las ideas, desde los aprendizajes de aquí mismo. Creo que el Valle de Uco tiene el potencial de poder, de experiencias, de coordinación de actores, de desarrollo agropecuario, de iniciativas y elementos innovativos en la producción, muchas características para ser un poco un modelo a seguir.

- La verdad, que después de esta charla me voy feliz, con todo lo bueno que usted ve…

- Yo soy un optimista o por lo menos un pesimista informado, yo creo en la gente, en los recursos, vengo de un país donde todo el mundo predecía que iba a haber una guerra civil y fuimos capaces de hacerlo, de encontrar el camino, un acuerdo entre generaciones, entonces, creo que también se puede hacer en este país.

- Incluso hay una maduración en la sociedad, sobre todo después de 2001...

Las voces que se oían en ese momento, desde diferentes sectores era que la patria se partía, la república desaparecía, nada de eso ha pasado, al contrario, la gente está más fuerte. Yo creo que el país está bien encaminado hacia un modelo de desarrollo, que seguramente no se parecerá al de otros países, porque cada uno tendrá el propio. Pero acá, están todos los elementos para encarar un proyecto nacional positivo.

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