José Carlos Abdala

"A Macri le encantó mi invento pero no lo pudo fabricar en serie"

Inventor, desarrollador de energías alternativas desde hace 30 años.

José Carlos Abdala investiga y desarrolla energías alternativas desde hace 30 años. Primero fabricó calefones solares, constituyendo su principal ingreso familiar. Luego gestó el auto eléctrico en 1993. Posteriormente incursionó en la instrumentación de autos y sillas a base de propulsión eléctrica para personas con capacidades diferentes. Hoy instaló en San Martín la primera mini central hidroeléctrica que genera luz para  el Paseo Socuéllamos. Ha experimentado con la instalación de un dispositivo que reduce en forma considerable el consumo de energía de los trolebuses de Mendoza.

¿Cómo considera a la energía alternativa en la actualidad?

La energía  alternativa ya se conoce hace mucho tiempo en el mundo, cuando se venía pensando en el agotamiento del petróleo, por ser un combustible no renovable. Todos los países, mientras más desarrollados están, más energía consumen. El nuevo presidente de Estados Unidos piensa poner énfasis en este tipo de energías. En el mundo hay organizaciones internacionales que subsidian los proyectos con energías alternativas y se incentiva a las empresas  que disminuyen, en su funcionamiento, la emisión de monóxido de carbono. Las energías alternativas son renovables y limpias. El problema del cambio climático se produce por no cuidar el medioambiente. En nuestro país, muchos las desconocen. Nosotros nos estamos dando cuenta ahora de esto, porque tenemos energía, aire limpio y un amplio territorio que si no lo cuidamos ahora, llegará el momento en que todo desaparecerá.

¿Usted fabrica calefones solares y vive de ese trabajo?

He fabricado y vendido más de 3.000 calefones solares en 30 años. Los he hecho de manera artesanal. Y cuando mis clientes tienen algún problema me buscan para que se los repare. Mis clientes están totalmente conformes. Al principio fue difícil que la gente entendiera qué era un calefón solar y cómo utilizarlo. Pero con el tiempo los adoptó, sin problemas. Porque en general, todos derrochamos energía. No valoramos la energía solar porque los combustibles en el país están subsidiados y son accesibles.

¿Cuánto tiempo puede funcionar un calefón solar?

Más de 20 años. Puedo afirmarlo porque lo he comprobado.

¿Hay otras fábricas en Mendoza?

Empezaron dos o tres emprendimientos al mismo tiempo que lo hice yo. Pero no se pudieron mantener en el tiempo. No tengo conocimiento de que haya otros fabricantes actualmente.

¿Fue un buen negocio la fabricación de estos calefones?

Si. Gracias a este trabajó me casé, compré la casa que habito y pude llegar en las buenas épocas a una Coupé Renault Fuego. Viví muy bien con esa actividad. Hoy fabrico muy pocos, pero sigo reparándolos.

Usted también creó un auto eléctrico…

Empecé a trabajar en ese proyecto en 1990 y se concretó tres años después. La idea original fue hacer un auto solar, un vehículo que no tuviera costos. Al poco tiempo me di cuenta que era un auto poco práctico, algo similar a una bicicleta. Entonces pensé en que el auto debía ser eléctrico y que se pudiera cargar con energía solar. En vez de llevar las placas en el techo como debía usar un auto solar. El diseño básico fue hacer un auto eléctrico de cien kilómetros de autonomía y una velocidad máxima de cien kilómetros, también. Con esto se resolvía la necesidad promedio que puede tener una persona.

¿De qué forma alcanzó ese objetivo?

Primero hice varios prototipos y finalmente compré un Fiat Uno cero kilómetro. Le rompimos el piso, pusimos batería y le adapté el sistema. La genialidad de ese auto fue el convertidor que es el comando electrónico que tiene el motor. Este tipo de motores arranca en forma violenta, no gradual. En esa época, el tema se encontraba en plena investigación y no se conocía la forma de arranque gradual del rodado. Así diseñé un sistema de control electrónico para el gobierno del motor. El auto hizo 6.000 kilómetros y lo utilizaba mi esposa para ir al trabajo. Lo terminé armando al Fiat porque la policía me detenía los anteriores, por falta de papeles. Lo ofrecí a Sevel –en ese momento Franco Macri era el propietario- en Buenos Aires. Lo llevamos en un camión hasta la fábrica y recuerdo que no lo pudieron bajar hasta que llegara, porque había que instalarle el convertidor –el corazón del rodado- que tenía en mi poder. Los técnicos lo observaron, y luego, el mismo Macri, me dijo que el auto era extraordinario. Por supuesto que el empresario dijo que no tenía ninguna posibilidad de fabricarlo porque estaba atado a una serie de contratos y que no podía ni siquiera cambiar los amortiguadores a los autos. Imagínese si podía pensar en fabricar un auto…

¿Y que pasó entonces con el proyecto?

Al poco tiempo, se produjo una crisis en el país. Ya le había dedicado mucho tiempo al proyecto, casi cinco años. Y terminé vendiendo el proyecto a unos empresarios chilenos. Ellos tampoco lo desarrollaron, porque hay que montar una gran planta. El negocio es viable si se fabrican muchos autos. No estaban dadas las condiciones para producirlo en ese momento. Hoy, el tema tiene una vigencia extraordinaria, porque se están fabricando autos híbridos, denominados así por tener motores a explosión y eléctrico, al mismo tiempo. En ese momento las baterías eran muy pesadas y su autonomía era limitada. Cuando se le terminaba la energía de las baterías, se podía utilizar a explosión. También se podía cargar con energía solar en la casa ya que tenía un sistema de baterías cambiables, como quien cambia el sistema de carga de un celular.

¿Y qué le queda como conclusión de esa experiencia?

Que fue un avance tecnológico muy importante para la época. Fue lo que se llama “de avanzada” porque aún hoy se puede utilizar.

Ud. también instaló en San Martín una minicentral eléctrica para dotar de luz al Paseo Socuéllamos…

En la actualidad hay un montón de fuentes de energía sin aprovechar. Por la abundancia o porque no la vemos, no las utilizamos.. Por ejemplo, el agua. Y aunque este recurso se haya usado desde hace siglos, fue reemplazado en gran medida por el petróleo. Claro, las condiciones de vida cambiaron y se produjo el desarrollo de los países. Por supuesto que las necesidades  crecieron y el petróleo fue siendo cada vez, más escaso. Quienes tenemos conocimiento de energía alternativa vemos en nuestros cauces una oportunidad. Por eso, en la plaza de Socuéllamos lo que hicimos fue aprovechar el agua del canal y dotar de energía a las siete farolas que hay, fabricando una turbina. Por supuesto que podríamos iluminar gran parte de la ciudad, colocando estas turbinas cada cien metros. La turbina que he colocado, utiliza la energía cinética del agua, con un convertidor electrónico que almacena la energía que toma de un generador, durante el día. Si no hay flujo de agua, el sistema se desbloquea y actúa automáticamente desde la línea normal. Las únicas fallas que se han producido en estos tres meses, obedecen a la suciedad del agua. Vamos a solucionar ese problema que tiene causas culturales ya que la gente arroja a los cauces botellas, pañales y tantas otras cosas.

En el transporte público se utiliza la energía, como lo hizo con el auto…

He tenido una experiencia con los troles de Mendoza. Ocurre que hay un nicho inexplorado en la producción de esos vehículos en el país  Hay posibilidades de fabricarlos aquí para abastecer nuestro mercado y el de países limítrofes. Tendría características similares al auto eléctrico y no competiríamos con los grandes intereses de las compañías automotrices. El trolebús es el transporte alternativo del futuro y con su desarrollo tendríamos la ciudad más limpia y supermoderna.

La experiencia que tuve con los troles ha sido muy positiva. La historia comenzó cuando ofrecí el sistema de comando electrónico Los vehículos actuales tienen un sistema de llaves y contactos que con el tiempo se desgastan. Demandan un excesivo mantenimiento y a su vez se producen saltos de energía que producen un consumo excesivo. Lo que diseñé para esos vehículos gradúa la energía que consumen y la proporcionan en relación a la necesidad que tienen. Calculo que de esta manera, se ahorraría más de un cuarenta por ciento de energía. También se podrían utilizar más troles en la misma línea.

Hemos hecho dos experiencias, una durante el gobierno anterior que fue muy positiva y contó con la aprobación de las autoridades. Con la nueva gestión he vuelto a presentar el proyecto he hice una experiencia piloto para que observaran la seriedad del trabajo y quedó latente la posibilidad de realizar una nueva experiencia de mayor envergadura.

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21 de agosto de 2017 | 09:09
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