Carlos Parma

"El maltrato infantil es el origen de los delitos"

Juez de la Cámara Penal de Menores

Carlos Parma combina las dosis exactas de perfil alto y perfil bajo. Su nombre no tiene la trascendencia pública y mediática que sí tiene su trayectoria en el ambiente judicial y univesitario. Autor de varios libros en los que dejó asentado su pensamiento sobre los temas más ríspidos del Derecho Penal, se trata de uno de los jueces penales de Menores de Mendoza que tuvo entre sus manos los expedientes de los personajes pardigmáticos de la delincuencia juvenil en los últimos años: “El Morocha”, “El Perro Videla” y “El Pitu”, entre otros.

 

“Creo que no existen estereotipos de delincuentes. No se puede decir que ‘El Morocha’ sea la muestra de todos los chicos que andan asaltando por la calle. Cada uno tiene su historia en particular”, asegura Parma. 

 

- ¿Pero algo en común tuvieron entre ellos?

 

- Eso es seguro. Todos crecieron en barrios marginales, con carencias de todo tipo y siendo víctimas de maltratos. Hasta que un día tuvieron un arma en la mano y sintieron que el resto les tenía miedo. O que los respetaban. Sin familia y sin escuela para sentirse contenidos, crecieron en la calle. ¡Pero ojo! No son “chicos de la calle”. Esa figura no me gusta; nadie nació en la calle.

 

- ¿No da la impresión de que ya no se respetan ni entre ellos?

 

- Puede ser... está claro que no tuvieron ni tienen incorporados conceptos como solidaridad y respeto. Viven, en muchas ocasiones, con el resentimiento de haber sufrido abusos y maltratos cuando eran niños. Si se terminara el maltrato infantil, se terminarían los delitos.

 

- ¿Esa es la fórmula?

 

- No hay ninguna fórmula mágica. Sin embargo, si se criaran a los niños como se debiera, con sus derechos y sus sueños, no habrían delincuentes en las calles. La historia de los chicos en riesgo está poblada de desamores, de violencia intrafamiliar, de droga temprana, de fracasos escolares, de institucionalización, mendicidad, violencia entre pares, de abusos sexuales... a veces pienso que ahí está el origen de todo.

 

- Vaya panorama...

 

- Esto nos lleva a decir que las causas de la delincuencia son multidimensionales. En los tiempos que corren, la violencia se ha adueñado del sistema comunicativo y asi ha generado una epidemia del maltrato  físico y emocional a los niños. Hay que exigirle al sector político que elabore planes de protección a la infancia.

 

- ¿Y cómo repercute la escala de valores que baja de los medios?

 

- En este punto aclaro que sólo soy juez, y no un especialista en medios. Eso es tarea de los comunicadores sociales. Igual, como alguien que vive en sociedad, pienso que los medios tienen un compromiso insoslayable y la última oportunidad de apostar por un mundo mejor. Sé hacia donde apunta la pregunta. Estamos frente a mensajes que sólo hablan de éxito sin importar nada. Me gustaría ver en los medios imágenes con los aspectos más positivos del país, del resultado de la educación, y no sólo las historias violentas en los noticieros. Estos chicos, cuando delinquen, después ven la tele para saber qué dicen de ellos; para saber si “ganan” prestigio.

 

- ¿Qué les da más prestigio? ¿Ser violentos o tener las zapatillas más caras?

 

- Ese es un análisis sociológico en el que no quisiera entrar. Aunque sí: es cierto que los chicos compran las zapatillas más caras. Y eso es lo llamativo: que las van a comprar. Y cuando las roban, es porque ven que otro chico las tienen puestas y eso les produce una sensación terrible de frustración.

 

- ¿Y cuando roban para comprar droga?

 

- Eso es terrible. Porque necesitan salir a robar casi por una necesidad orgánica. Necesitan consumir drogas y no tienen más remedio que conseguir dinero como puedan. Andan por el Centro y eligen a la víctima al azar. Comienzan a drogarse desde chicos y con sustancias sumamente adictivas, como el paco o los pegamentos.

 

- ¿Quién hace algo para evitar eso?

 

- Nadie. Es la gran deuda pendiente del Estado. En esta materia, desde hace tiempo, (el Estado) ha decidido suicidarse. Tal vez se abandone la hipocresía social y alguien escuche las sufridas voces que se alzan pidiendo ayuda. Es hora entonces de que la política escuche al Padre Contreras, a Marcelino Altamirano, a Abel Albino y a otros tantos que a diario "suplican" auxilio en favor de los niños. Estuve en la marcha que se organizó contra el consumo del “paco” y creo que debería haber habido más apoyo. Hay que reconocer que el Estado no tiene nada para ofrecerle a los chicos que cayeron en ese flagelo. El consumo de droga creció, y en las zonas marginales está relacionado con la delincuencia. Hoy, por ejemplo, en Mendoza no existe ningún lugar para que un chico pueda someterse a un tratamiento de adicciones y pueda recuperarse.

 

- ¿Cuánto influyeron las políticas de los ’90?

 

- La década del 90 fue no más que un verdadero tsunami para la Argentina. De 21.016 presos que había en 1992 pasamos a tener 59.210 en el año 2006. El resultado ha sido atroz: distribución inequitativa de la riqueza y un aumento incontrolable de la criminalidad. Esto hizo que los ricos fueran mucho mas ricos y que los pobres sean quienes ocupan las cárceles. Los ricos se discriminan asimismo a través de "ciudades amuralladas", mantienen la elite, generan espacios de poder. Esto se ve en todas las hiperciudades. La ONU ha dicho que las sociedades que no logran desarrollar la equidad por más justicia que mejoren, tendrán sociedades más violentas. Con ironía, Bobio decía "todos somos iguales .. pero algunos son más iguales que otros".

 

- Con esta línea de pensamiento que plantea, ¿qué siente cuando le toca imponer una condena?

 

- Mucho dolor. Cuando un chico es condenado es un fracaso para todos. Significa que actuamos mal como sociedad. En todo caso, el tribunal es el último eslabón, cuando ya no hay marcha atrás. Nunca me puso contento condenar a un joven. También me ha tocado estar en casos en que los relatos de las víctimas son terribles y uno no puede dejar de estremecerse.

 

- ¿Y cuando tuvo que absolver a alguien por el beneficio de la duda, a pesar de estar convencido de que era culpable?

 

- Eso me ha pasado muchas veces. A veces a la Justicia le toca perder. En algunas ocasiones, esas trampas del sistema sirven para que los chicos que estuvieron imputados tengan una segunda oportunidad y sepan que en la próxima será más complicado que salgan en libertad.

 

- ¿Confía en que podrán recuperarse?

 

- Estoy convencido de que todas las personas pueden cambiar. Si se les da las herramientas necesarias, estos chicos pueden cambiar. Parecerá una utopía, pero no voy a renunciar a eso.

 

 

Opiniones (7)
18 de agosto de 2017 | 23:12
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18 de agosto de 2017 | 23:12
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  1. opiniones ciertas y correctas de un hombre comprometido con la justicia. Estoy de acuerdo con sus palabras.
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  2. Coincido totalmente con todo lo expresado por Carlos Parma. Si todos los jueces pensaran como el tendriamos otra sociedad. Conozco tambien a Marcelino Altamirano y se el trabajo que lleva adelante con inmenso sacrificio y la dedicacion extrema que tiene para que, en definitiva todos y no solamente los chicos que el ayuda, vivamos mejor. La sociedad hipocrita, discriminadora, egoista y excluyente en la que vivimos deberia recapacitar aunque mas no sea por un sentido de autoproteccion y los gobiernos que supimos y sabemos tener deberian ocuparse de lo importante antes que de lo urgente (como diria Mafalda). Por ultimo, cuando circulo por el corredor del oeste y veo de un lado un barrio privado (conventillo de lujo) y del otro una villa de emergencia siempre me pregunto en cual de los dos lugares vivira la gente mas peligrosa....
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  3. creo q si calificas a parma como un delincuente no lo conoces, creo q sabe del tema , y esta hablando de una realidad, no esta inventando nada , quizas otros prefieran mirar para otro lado , pero hay gente q no
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  4. LO TUVE COMO PROFESOR Y ES UN TIPO Q LA TIENE MUY CLARA , SABE BIEN TRANSMITIR LA REALIDAD Y MAS ALLA DEL CARGO Q OCUPA ES UNO MAS, NO SE LA CREE
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  5. Me parece excelente, aún cuando preferiría ir un poco más "adelante " en las causas que este honorable jurista postula como premisa. Diría que el amor es la cura seguido de la ausencia de los padres, de ésta al maltrato infantil y de ésta a la indiferencia social, los abroquelamientos de la gente rica, e tutti li fiocchi.- También el sistema legal debería replantear estas verdades formales que se enuncian en los códigos y de los que los jueces son instrumentadores sin poder acudir a verdades reales como plantea el autor. Porque enverdad el Estado somos todos, desde los que se quejan, desde los que proyectan sus incapacidades en los gobernantes, legisladores y jueces, desde los que desaman al prójimo y desde los expertos sin alma.- En resumen se trata de dar un ámbito para que el ser humano tenga un tránsito de la personalidad a ser persona, desde la individulismo a la solidaridad, para que el hombre se sienta más amigo de sus amigos, mas padres de sus hijos y mas hermanos de sus hermanos.-
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  6. Que vergüenza que cualquier delincuente pueda opinar sobre temas tan delicados como el maltrato infantil.
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  7. Ver que los corruptos tengan un lugar en los medios de comunicacion y desde alli poder "venderse" como si fueran tipos bien.
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