C. Ostropolsky y Romano

"No somos los enemigos, buscamos lo mejor para la provincia"

Son los nuevos presidente y vice del CEM. Impulsan una fuerte confederación de empresarios mendocinos.

Qué dilema el del empresariado mendocino… Buscar el diálogo con un gobierno autista, que nos lleva al abismo; sin romper… sin parecer el enemigo, sin cerrarse las puertas ante la soberbia oficial, tratando de abrir caminos, de tender lazos, y que el gobierno –y los gobiernos que vendrán- entiendan la importancia de escuchar a la gente, de predisponerse al diálogo, y de encontrar soluciones para una Mendoza acechada por las amenazas.

Tal vez por eso el Consejo Empresario Mendocino, una entidad que reúne a varios de los empresarios más importantes de la provincia, ha decidido abrirse, e impulsar la creación de una poderosa confederación empresaria que reúna en la misma “mesa de enlace” –por usar un término que se puso de moda durante el conflicto del campo- a la Federación Empresaria de Mendoza, a las distintas cámaras empresarias, a los industriales, al campo, a los exportadores, a las pymes… Y formar así un fuerte polo que –aun admitiendo intereses cruzados e identidades diferentes- sea capaz de tirar para el mismo lado, para el lado de Mendoza. Según parece, las conversaciones están muy avanzadas.

En estos años el CEM ha hecho aportes invalorables al desarrollo de Mendoza. Quizá uno de los más trascendentes haya sido el Plan Estratégico 2010, en el que participaron más de 2.000 mendocinos entre empresarios y hombres de negocios, técnicos, profesionales, estudiosos de distintas materias, comerciantes, funcionarios… y gente interesada en construir una herramienta, o un conjunto de ellas, capaz de situar a Mendoza donde corresponde. Lamentablemente, aquel plan no encontró eco en la política.

Y ahora, ante una coyuntura repleta de fantasmas, los empresarios buscan ampliar su base, sumar, y generar un poder capaz de impulsar soluciones. Algo de lo que los ciudadanos mendocinos, desde el empresario que más factura hasta el desocupado que la sufre con un peso por día; están ávidos. El problema será encontrar un puente hacia un gobierno que no quiere escuchar, y que se encierra en sus oficinas a planificar internas minúsculas y a castigar a los que conspiran contra su empobrecida visión de la realidad.

De todo esto hablan, con una dosis de entusiasmo digna de admiración pero con la diplomacia y la mesura propia del Vaticano, los empresarios Carlos Ostropolsky y Alfredo Romano, presidente y vice del Consejo Empresario Mendocino, que hizo un recambio de autoridades tras la renuncia de Oscar Fornés, quien decidió dar un paso al costado.

Tanto Ostropolsky como Romano coinciden en algo: Hoy, Mendoza no tiene un plan. Y ellos están empeñados en comprometer a los mendocinos y a quienes nos gobiernan, en dotarnos de uno.

-¿Cómo ven la ‘Mendoza real’, la de la economía verdadera?

Ostropolsky:  -Los empresarios mendocinos son dignos de encomio y respeto porque han vivido crisis muy fuertes. Muchas… Antes me dedicaba a lo financiero. Teníamos crisis de todo tipo, el Tequila, Asia, había desconfianza… pasé muchas noches sin dormir. Sentía que cuando dábamos un crédito, era como una sentencia de muerte a un productor que no lo iba a poder pagar. La crisis de hoy es un poco distinta. Nuestros bancos, los del sistema financiero argentino, están en una situación más tranquila que en el resto del mundo. Pero subió la desconfianza. Todo este problema de las AFJP hizo que la gente empiece a tomar decisiones como retirar fondos o comprar de dólares. Son reacciones que aparecieron “gratis” por la falta de prudencia dirigencial.

-¿Como se hace para que la política asuma como propio, e implemente un plan estratégico nacido en el empresariado y trabajado con 2.000 mendocinos? ¿Cómo se transforma la estrategia en acción concreta?

Ostropolsky: - El empresario tiene que saber “vender” el plan. Y el gobierno lo tiene que saber comprar. Fue lamentable que el plan de 2010 no haya sido tomado en cuenta, porque otra pudo haber sido la historia de los mendocinos. No nos tienen que ver como oposición, sino como constructores. Tal vez hay que tener reuniones más activas, para que los buenos planes puedan ser articulados en un gobierno, del partido que fuere.

-Por separado, hablaban del compromiso empresario, de la responsabilidad social, de unir a los empresarios… ¿Es una apertura del CEM?

Ostropolsky: - Es una apertura que nos interesa mucho porque la situación nos impone leer muy bien la realidad. Tenemos que construir consensos con la Federación Económica, con la construcción, con la industria y el comercio, con los sindicatos, con el campo, tener una actitud global, pensar para Mendoza y no para el sector individual. Crear una confederación o una unión económica supone mantener la identidad de cada uno. Aquí no es cuestión de que un sector esté marginado porque critica más fuerte que otro.

Romano: -No somos eruditos de la economía. Cada uno debe aconsejar lo que sabe o conoce. No es lo mismo gestionar una empresa que un gobierno. No hay que guiarse tanto de los gurúes que arman grandes castillos en el aire… Nosotros nos tenemos que guiar por la realidad que vemos, que tenemos… Lo que se produce, es la economía real.

Ostropolsky: -Hace poco nos invitaron a una fábrica de autos en Brasil, impactante. En la cena de fin de viaje, el presidente de la empresa nos dijo “esta es la economía”. La producción, lo que se fabrica, esa es la economía real.

-Hay funcionarios que hablan de una economía. Y los empresarios con el galpón pleno de insumos para vender a Asia, y que no reciben las órdenes de compra, o que deben despedir a 10, 15 ó 20 personas por la crisis, viven otra… Entre estas dos visiones… ¿Dónde está Mendoza?

Romano: -Nosotros, a través del CEM, vamos rumbo a una confederación de empresarios. Y en vez de ser sectoriales, en vez de defendernos, debemos buscar una posición común sobre lo que se debe hacer. Después, hay que sentarse con las fuerzas vivas, lo que llamamos la agenda de los mendocinos, para planificar Mendoza. Son trabajos que queremos reflotar y llevar adelante. Hoy no tenemos política. Estamos sin rumbo. El Estado tiene que tener una función orientadora, crear confianza a la población. Es la cabeza, el que dirige el espacio común. Hoy no hay un norte, no hay un plan, se toman acciones muy parciales sin una visión integral, sin un plan estratégico. Es decir, no estudiamos ni se tiene claro qué se quiere hacer y sólo vamos apagando incendios, prendiendo otros. Lo que tenemos que estudiar es la situación real de nuestra provincia para sortear estos problemas.

Ostropolsky: -Lo que precisamos es un plan estratégico para que se aplique en Mendoza. No queremos buscar conflictos... queremos que la política sea lo mejor posible, lo mismo que los empresarios y profesionales, preocuparnos porque se estudie… No somos enemigos, somos mendocinos que queremos lo mejor para la provincia. Es el mismo fin del gobierno, de éste o de cualquiera. Queremos llegar a acuerdos…

-La presidencia anterior renunció. El gobernador prácticamente había “castigado” la toma de posición en el conflicto con el campo, y cortó los teléfonos. ¿Cómo se hace para reconstruir los lazos y bajar los niveles de desconfianza, especialmente con este gobierno?

Romano: -Hablando, comunicándose… 

Ostropolsky: -Hemos estado trabajando en algunos proyectos conjuntos en las líneas intermedias. Estuvimos con el proyecto “Mendoza Invest”, aunque ahora está abandonado por el gobierno. Fue una iniciativa muy buena para promocionar Mendoza, con las siete razones para invertir aquí, y una serie de contenidos útiles. No sabemos por qué no la utilizan. Si yo fuera gobierno y encontrara una entidad que desarrolla un plan con 2.000 mendocinos, técnicos y profesionales para buscar el norte estratégico de la provincia, y no utilizara esos conocimientos, caería en un error muy serio.
Hay que entenderse con el gobierno. Pero eso no quiere decir que vamos a estar amordazados. Vamos a decir las cosas… vamos a señalar cuando no estemos de acuerdo.

-Mirado desde la política, cada empresario tiene también su color partidario, sus intereses, sus amigos… sus aliados… ¿Cómo se conjuga esta realidad para tender puentes de diálogo?

Romano: -Uno tiene que ser sincero, tener una postura aperturista y quitarse de encima los viejos modelos mentales. Cuando uno asume como gobernador tiene que dejar lo estrictamente partidario de lado y mejorar la calidad de vida del que lo votó y del que no. El líder tiene que estar por encima de esa circunstancia y gobernar para todos Pero para eso tiene que dialogar, escuchar, no hacer una cultura de la soberbia

Ostropolsky: -Mendoza ha tenido grandes dirigencias políticas que no eran irreconciliables. Lo que me preocupa es que hasta en las cosas menores hemos perdido el rumbo, como ensuciar una ciudad que era un orgullo por su limpieza. Hubo cambios de cultura negativos porque el mendocino pierde el respeto…
Los gobiernos deben entender no están para ganar elecciones, sino para procurar lo mejor para la provincia. Veía con preocupación la reunión Kirchner-Jaque para ganarle a Cobos en Mendoza. Si vemos este tipo de actitudes, nos hastiamos, y seguimos tirando papales al piso. Estamos cansados de las confrontaciones innecesarias.

-¿Cómo conjugan el rol del CEM, cuyo fin es brindar estrategias y soluciones, con exportadores apurados para conseguir prefinanciaciones, que están en la pelea diaria, con la soga al cuello?

Ostropolsky: -El Consejo Empresario Mendocino fue siempre de grandes empresarios. Hoy lo preside el titular de una pyme. Eso de por sí es un cambio muy grande.

Romano: -Hay que tener políticas de Estado. No se puede vivir en el “día a día”. No se puede pensar sólo en el ahora. Hay que pensar en los próximos 20 ó 30 años, como ha hecho la gente que dejó cosas grandiosas. Por ejemplo, uno de los motivos del nacimiento de esta confederación, es la promoción industrial que tanto perjudicó a Mendoza. Ante el amague de que vuelva a ocurrir, el gobernador debe levantar la mano y liderar a todos, llamando a las fuerzas vivas, para ver cómo evitar este perjuicio. Pero si se encierra en una oficina a ver cómo le gana al opositor… o deja pasar el problema porque lo impulsan del mismo partido, estamos muy mal. Cuando te encerrás y creés que sos el Mesías, es muy difícil llegar. Lo tiene que hacer el gobierno con una postura abierta… cómo se van a enojar porque uno piense distinto… Encerrarse y no atender a alguien, o a una confederación… Hay que ser generoso en el diálogo. Somos todos argentinos que vivimos en el mismo país.

 

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    Leopardo al acecho
    7 de Diciembre de 2017
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