Norberto Manzino

"Para atraer inversores hay que mostrar una provincia diferente"

Socio de Deloitte - oficina Mendoza

Norberto Manzino, el socio de Deloitte a cargo de la oficina que tiene en Mendoza la compañía multinacional de consultoría, considera que la provincia aún tiene posibilidades de atraer inversiones; por eso convoca al Estado y a las empresas a estar atentos sobre las oportunidades del mercado.

De los 15 años que la firma cumple en la provincia y Manzino se ha encargado de atender, con su equipo de profesionales, una cartera de clientes que engloba a grandes empresas cuyanas, como Industrias Pescarmona y la financiera Montemar, compañías mineras, agroindustriales y de la metalmecánica.

De modo que, conocedor del pulso de los negocios en la provincia, el ejecutivo dialogó con MDZ sobre los efectos de la crisis financiera en las empresas locales, los sectores más afectados, el modo de salir para, finalmente, ofrecer su visión sobre el futuro de la economía.

-¿Es cierto que las empresas argentinas todavía no sienten la crisis?

-No. Creo que sí la sienten. Hay sectores que la registran más rápido que otros.

-¿Cómo cuáles?

-El sector minero ya siente la crisis, porque son empresas multinacionales y la forma que tienen de captar dinero en el mundo es a través de los mercados, con sus acciones y títulos de deuda en la bolsa de EE.UU., Australia, Europa… Hoy es muy difícil conseguir plata en las bolsas, con lo cual estas empresas, que hacen una utilización intensiva del dinero con inversiones muy fuertes para lograr la extracción, se ven con una limitación.

-¿Cuáles son las consecuencias aquí?

-Se empieza a producir una demora en los pagos a proveedores de estas industrias. Varios clientes que tenemos, tanto en la parte extractiva como de prestación de servicios a la minería, nos manifiestan la preocupación por problemas en la cadena de pago.

-¿Qué va a suceder con los proyectos en curso?

-Empiezan a quedar parados, a esperar mejores condiciones porque está faltando liquidez para hacer las inversiones. Eso es lo que notamos.

-¿Cual es la situación del sector agroindustrial en Mendoza?

-La devaluación que hubo en los últimos meses en Brasil y también en Chile empieza a plantear dificultades a la provincia para ubicar toda su producción en el exterior. Además los costos en Argentina vienen creciendo producto de la inflación, que no es la oficial.

-¿Para ustedes de cuánto es la inflación en Argentina?

-Es muy difícil estimar la inflación con la necesaria precisión, ese es un trabajo complejo que lo hacía muy bien el INDEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos). En Deloitte, nuestro departamento de economía la estima en entre el 25 y el 30 por ciento anual, lo cual es una inflación muy alta.

-¿El año que viene sería más baja?

-No. Para nosotros, de acuerdo con los últimos cálculos, será una inflación similar. Sin embargo hoy, con los cambios que hay, la incertidumbre… podría modificarse porque puede cambiar fuertemente la demanda (el consumo). En argentina hay una inflación determinada fuertemente por la demanda y no por la oferta. Si la demanda se desacelera, se puede desacelerar también la inflación.

-Empresarios que han viajado a Europa y a Estados Unidos coinciden en que acá está todo mucho más tranquilo. ¿Eso significa que la crisis nos va a afectar menos que a otros países?

-Cómo nos terminaría impactando va a ser difícil de determinar. Hoy el mundo está globalizado: Bajan las bolsas en el mercado asiático y eso implica genera que en China consuman menos soja. Eso, la baja en el precio de los commodities, nos impacta a nosotros fuertemente. Hoy decir que no vamos a tener un impacto es un error, ya tenemos impacto, se está viendo. El tema acá es ¿hasta dónde va a llegar? porque muchas veces la gente se mueve con expectativas y cuando no son buenas las expectativas el problema tiende a agrandarse. Pero indudablemente ya hay un impacto de la crisis en Argentina.

-¿Qué diferencias nota con la crisis de 2001?

-El sistema bancario era muy distinto en el 2001 al que es hoy; en aquel momento teníamos una economía muy dolarizada y hoy no es así. Pero el gasto público sigue aumentando, el (Banco) Central (de la República Argentina) necesita hacer frente al gasto público, además de las obligaciones financieras que siguen venciendo. Todo eso y en este contexto hace que no es que estemos en el mejor de los mundos.

-En este contexto ¿cuáles son los servicios que más buscan las empresas en Mendoza?

-Existen servicios recurrentes, como auditoría que han contratado clientes de muchos años, y lo van a seguir solicitando porque hay requerimientos legales y de negocio, lo mismo sucede con la consultoría impositiva. En realidad la crisis presenta oportunidades. Tenemos que estar más cerca que nunca al lado de nuestros clientes, ver los problemas que tienen y cómo resolverlos. Por ejemplo, ayudarles a obtener financiación ya que los mecanismos tradicionales, como el préstamo bancario es prácticamente inviable porque las tasas son muy elevadas, en torno al del 25-30 por ciento.

-¿Qué posibilidades de financiamiento le quedan a las empresas?

-Lo que queda y que ha tenido bastante auge es el tema de fideicomisos o securitización de activos. Son herramientas que las empresas están utilizando cada vez con mayor fuerza, para obtener fondos a tasas que tengan relación con el negocio en el que están inmersos.

-¿Qué tasas representa un fideicomiso?

-Pueden estar en el orden del 12 y un 18 por ciento.

-¿Por qué hay tanta diferencia con el crédito bancario?

-El contrato hace una barrera entre la empresa y el fideicomiso, de modo que toma los activos más fuertes de la empresa.

-Entonces hay opciones de financiamiento más allá del bancario ¿Que sucede con otras formas, obligaciones negociables…?

-La venta de deuda que hacen las compañías en la bolsa, es una herramienta que utilizan más las compañías grandes y no las medianas y pequeñas.

-¿Cuál es el futuro de préstamos para el consumo?

-En realidad, como hay incertidumbre la gente empieza a consumir menos.

-Pero también las tarjetas de crédito dejaron de financiar a largo plazo.

-Claro, y cuando lo hacen es mucho más caro. El préstamo de consumo tiene tasas muy altas, pero al cliente que toma entre 10 mil y hasta 30 mil pesos lo que le interesa es que pueda pagar la cuota y no tanto la tasa. Normalmente la mora es la misma que en las grandes empresas.

-¿Esto significa que el préstamo para el consumo va a seguir funcionando?

-Lo que se para en realidad es el consumo y por lo tanto va a haber una disminución de gente que va a requerir préstamo. La gente tienen temor por el futuro de trabajo, ha habido suspensiones en algunas industrias. Lo primero que pasa con estas expectativas negativas es que la gente deja de consumir el televisor, la licuadora y espera mejores condiciones.

-¿Mendoza se diferencia de alguna manera del resto del país?

-Mendoza tiene algunas buenas posibilidades ante la crisis. Tiene una conjunción importante de recursos naturales y humanos; pero no escapamos a lo que sucede en el resto del país. Es muy difícil ser una isla o ser otro país, como sería San Luis. Pero hoy es muy difícil que una provincia pueda ventajarse sobremanera respecto a otra, sin embargo creo que algo se puede hacer.

-¿Qué se puede hacer?

-Para atraer inversores hay que mostrar una provincia diferente. Se pueden hacer cosas desde el punto de vista del Estado y también de los empresarios… tenemos que estar alertas para que seamos atractivos, porque sin inversiones no va a haber crecimiento ni se va a generar valor. Entonces se hace difícil repartir y que el beneficio llegue a la sociedad. No es fácil porque para traer inversores lo primero que hay que vender es la marca país. Después lo que tenemos que lograr es que vengan a Mendoza.

-¿Qué sectores en este momento tienen posibilidades de atraer inversiones?

-Hoy la inversión a nivel mundial selecciona muy bien a dónde ir de modo que no somos un país receptor de inversiones. Se producen inversiones en la parte agroindustrial de viñedos y bodegas.

-Sigue en pie ese sector.

-Sí, no son inversiones significativas pero sigue habiendo cantidad de inversores extranjeros que llegan. El turismo también debería ser un área de explotación más importante. Conozco gente del extranjero que ha hecho escala en Plaza de Mulas, y se quedan encantados por el lugar pero se queja de los servicios. Es muy probable que no lo recomienden cuando vuelvan a su país. En turismo hay mucho para hacer. En eso tienen que trabajar en conjunto el Estado y el sector privado. El estado tiene que estar para diseñar las grandes políticas del país, no puede ser un estado ausente.

-Hoy el estado está presente.

-Hoy el estado está demasiado presente. Hoy el ánimo de inversión es bastante decaído. No está el ánimo de invertir ni de hacer cosas. No pasa solamente en argentina, pasa en el mundo.

-¿Cómo repercutió la decisión de estatizar las AFJP?

-Lo que se percibe en todo el ámbito privado son las modificaciones del derecho de propiedad del estado al sector privado. Un debate parlamentario de pocos días para un tema de largo plazo. No vemos el impacto directo en la gente porque eran fondos para el futuro.

-Desde su punto de vista ¿Cuáles son las perspectivas a futuro?

-Soy optimista. Estos son los tiempos que nos han tocado, como dice el poeta. Hay que vivirlo, de parte nuestra vamos a aportar nuestro granito de arena para pasarlo cuanto antes. Servirá para crecer desde lo intelectual, puede ser un avance para la sociedad. Por más que haya crisis financiera tenemos que tratar de mandar ondas positivas, porque no es que acá nos metemos en un caracol, salimos dentro un tiempo y estamos en un mundo mejor. Se transita mucho mejor si lo hacemos con un ánimo positivo.

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