Semilla Bucciarelli

"Soy transgresor, curioso y juguetón; soy un niño"

Artista plástico y músico.

En él conviven, entrelazadas, las musas de la improvisación; esos caprichosos y juguetones impulsos expresivos que luego se vuelven música o forma, las dos aristas que delinean el universo creativo de Semilla Bucciarelli.

El músico y artista plástico –que dice no renegar del tener el cartel de ex Redondo- llega a Mendoza para compartir algo de ese “caótico” y colorido mundo en la exposición que quedará inaugurada hoy, a las 22, en La Garita (Juan B Justo y Belgrano, Ciudad).

La muestra incluye una serie de pinturas (9) y una performance de arte digital en vivo (dibujos en tiempo real), en compañía del trío rockero local, Chancho Va. Una propuesta que, claro está, respeta al pie de la letra el estilo que Semilla creó “jugando” en 2003, en la que fue su primera muestra de artes plásticas en el Centro Cultural Borges.
 
En esta nota, las palabras garabateadas de un artista que transita las artes plásticas y la música aferrado a la improvisación; siempre “buscando algo más”.

- ¿Cómo llegaste a Mendoza?

- Me convocó y me arregló todo, Leandro Matanó, un amigo. A él se le ocurrió la idea y buscó todas las formas para traerme.

- Durante tu performance, tocará en vivo Chancho Va, ¿ya escuchaste algo de la banda?

- Estoy escuchando un disco, es un trío power. Pero es toda improvisación. Toque con quien toque – en una obra de teatro, con una orquesta de cámara o una banda- voy dibujando y la música me va entrando pero no sé si lo que dibujo tiene que ver con lo que está pasando. Por ahí cambia la rítmica del dibujo, voy siguiendo todo el trabajo de la música.

- ¿Cuándo fue la primera vez hiciste este tipo de intervención?

- Empecé en 2001, cuando me separe de los Redondos. Hice mi primera muestra en el Centro Cultural Borges. Jugando me salió esto, y pensé en hacer una performance con músicos en vivo. Vinieron amigos e improvisaron, la idea era esa. Y estuvo bárbaro, me gustó y empecé a hacerlo en todas las muestras. Me contrataron los Divididos, otras bandas y un grupo uruguayo. Desde entonces la hago en todos lados.

- Teniendo en cuenta la época, fuiste un pionero…

- Sí, creo que sí porque acá no vi nada parecido (afuera no sé). Y más, en vivo porque puede ser un dibujo grabado y después lo pasás. Yo trabajo en tiempo real, y laburo con la computadora pero no está el clásico escritorio o el Photoshop, está todo negro y comienzo a dibujar ahí.

Performance de Semilla Bucciarelli (Feria Libro, Mendoza).

- ¿Cómo creaste esa técnica?

- Me salió porque me gusta jugar mucho. Después me di cuenta que era el mismo sistema del colegio que te enseñaban cuando eras chiquito: a pintar con lápices de cera y tinta arriba, y después rayar con una aguja para que salgan los colores. Es lo mismo pero en digital. No lo hice pensando en eso pero es igual, laburo con capas en el Photoshop. Para que no se vean los íconos de la computadora, uso de fondo un cuadro mío y arriba capaz negras -me gusta empezar de negro-; primero dibujo con blanco y después le saco el color. Mezclo lo digital con lo análogo. Es muy simple pero tenés que ir improvisando.

- ¿Te pasó alguna vez, durante una performance, de que no bajaran las musas a tiempo?

- Por suerte no. Tengo una ventanita que la abro y me olvido de lo que está a mi alrededor. He dibujado en situaciones en las que me preguntaba cómo podía ser que esté estuviera dibujando. En Jujuy, por ejemplo, estuve dibujando la Iglesia de Tilcara junto con Tutuca Gordillo -él tocaba y yo dibujaba en la pared- y se largó a llover; le puse un plástico a la plaqueta y seguí, porque la máquina lo tomaba; la gente no entendía nada. Sí me pasó que se me tare la máquina y tener que dibujar con el Mouse pero por suerte nunca me taré yo (risas).

- Son los imprevistos que acompañan a cualquier improvisación…

- Pero estoy acostumbrado, mi pintura es así; parto de la mancha, no tengo dibujos previos. Es un ejercicio de siempre, me puedo poner a dibujar y a pintar en cualquier lugar y sobre cualquier cosa.

- Lo decís así e inmediatamente viene a mí la imagen del Marqués del Sade…

- Todo lo que agarro, lo pinto. Me gusta modificar las cosas.

- Hablando de pinturas, ¿de qué se trata la serie que expondrás hoy?

- Son 9 telas y un acolchado, lo llamo así pero no es el de la cama (risas). Es una madera con goma espuma y tela arriba. Sobre eso pinto, mancho un poco, y cuando veo la imagen, en lugar de remarcarla con negro, la engrampo; lo que queda es una obra con volumen. Traje cosas chicas porque antes llevaba al menos cien cuadros y como pinto en cualquier lado, muchos se me rompían; ahora opté por traer menos. Mi pintura es muy complicada de ver, las imágenes son muy caóticas. Ahora trato de bajar un poco la cantidad de pinturas para que la gente se enganche más, si no se vuelve loca; sobretodo la gente grande, porque los chicos están acostumbrados al ejercicio de ver mucha imagen pero los grandes se descomponen –eso está bueno porque por los menos sienten algo-.

- De todas las múltiples y variadas superficies en las que pintaste, ¿cuál fue la más rara?

- La piel, porque hago tatuajes. El tatuaje es mucha responsabilidad, porque el dibujo podés borrarlo. Ahora voy a volver a hacerlos pero quiero lograr que parezcan pinturas, no que sean delineados. Los he visto en algunas revistas europeas que muestran gente que hacen cosas distintas. Me gustaría darle una vuelta de rosca, siempre busco algo más.

- ¿Te considerás trangresor?

- Sí, soy transgresor, muy curioso y juguetón; soy un niño.

- ¿Y eso como lo traducís, actualmente, a la música?

- Ahora estoy grabando cosas, tocando la guitarra; me mudé hace dos meses a Córdoba y voy a tener una beba. Siempre quise volver y mi esposa es cordobesa; es mucho más tranquilo. La ciudad está bien para ver cosas pero en Buenos Aires no salía nunca.

- ¿Te preocupaba ser reconocido?

- No, Siempre está eso de que te reconozcan por la calle pero si te ven todo el tiempo, si te comportás como una persona normal y no como estrella de rock, lo único que tenés que hacer es saludar. Debés en cuando viene algún loco pero enseguida lo calmo, para demostrarle que está todo bien con el cariño pero somos todos iguales.

- En parte porque vos adoptás esa postura…

- Por supuesto. Pero prefiero ser así. No le encuentro el gusto a ser una estrella de rock, no sé cual es la gracia. Después, en tu casa, estás solo, no somos nada –menos por tener algún talento con la guitarra-.

- ¿Ahora estás tocando solo?

- Sí, porque me mudé hace muy poco. Y además porque armar una banda no es tan sencillo, no quiero tocar con músicos profesionales. Me gusta más relacionarme con la gente, más de convivencia; no quiero un tipo que venga, cumpla el horario y se las tome. Prefiero armar un grupo en el que participen todos porque la música la estoy haciendo, también, a partir de la improvisación (toco sobre un loop de batería y después corto, saco las partes que no me gustan, y con eso armo otra estructura sobre la que vuelvo a tocar). La idea es tener una banda con la que improvisemos, grabemos y ensayemos.

- En esta faceta también está muy presenta el uso de la tecnología…

- ¡Por suerte! La tecnología es bárbara para los músicos y los pintores, es una capacidad más.

- Siempre y cuando potencie la capacidad expresiva, y no se agote en sí misma…

- Eso depende de tu curiosidad. He conocido cientos de chicos que son estudiantes de publicidad y no tienen la menor idea de cómo lo hago y es una boludez. Falta mucha curiosidad en la música, se copia todo, no hay una búsqueda -y si la hay, como es experimental no es comercial, y por eso no la ves-.

- ¿Cómo recibe una plaza como Buenos Aires a todas estas movidas experimentales?

- No sé lo que pasa. Si esto lo hiciera en Europa sería un capo pero acá no nadie te apoya. A la gente le encanta, pero queda ahí. También está esa historia de que si lo hacés un grupo, ya no lo podés hacer con otro porque piensan que es lo mismo. No le den mucha pelota, de acá miran a Buenos Aires y de Buenos Aires miran afuera.; y es una ridiculez porque hay gente muy capaz. Acá la historia es ir afuera y después volver. Todavía no pude conseguir un proyector, que sería básico porque tengo la idea de hacer teatro.

- Es una realidad que viven la mayoría de los artistas independientes…

- Los estudiantes de arte no tienen espacios con todos los lugares que hay. Ya que hicieron mierda las fábricas podrían dárselas a los pibes para que las pinten, pero no te dan permiso. Es terrible. Hace un par de años, tengo un grupo con estudiantes de arte que se llama FLI (Frente de Liberación del Imaginario). La idea es pintar sobre papeles de diario, imágenes que te salgan en el momento, sin pensarlo mucho, ni pasarlo tanto por lo intelectual –simplemente expresarse-, y luego pegarlos en las calles. Ya lo hice en Córdoba, Tucumán, Salta y Buenos Aires, lo hacemos como para buscar espacios. Mi esposa se recibió en la Ciudad de las Artes, en Córdoba, ¿vos crees que los músicos usan ese hermoso auditorio o que les dejan pintar las paredes? Les enseñan pero no les dan el espacio para que se desarrollen. Creo que el plan de siempre es no abrir cabezas, para no avivar giles. Y no estás pidiendo nada raro, yo prefiero ir caminando por las calles y ver un cuadro antes de una publicidad. En la música también pasa, lo importante es ir abriendo espacios y yo aprovecho el nombre que tengo para eso.

- ¿Te molesta que siempre te vinculen con Los Redondos?

- No porque de ahí me conocen, antes me molestaba pero ya pasó. Tengo un raye personal con cosas que pasaron y que no tiene nada que ver que las diga. Yo no pincho ni corto, por eso no puedo responder a lo que siempre me preguntan: ¿cuándo se juntan?

- Sin duda, es la primera asociación que se hace…

- Al contrario, por ahí sirve para que, por ejemplo, vayan los chicos a las muestras. Siempre lo digo, antes me traían música y ahora me traen dibujos, es algo importante para ellos, se sienten confiados. Para eso sirve el nombre, para otra cosa no. Lo importante de todo esto es que cada uno de los del grupo está haciendo lo suyo; eso me parece más rico que hacer siempre lo mismo o quedarse en una historia. Esto cumplió un ciclo, todo lo cumple.

- Y aceptar que un ciclo terminó es muy sano en todo sentido…

- Lo que está bueno terminar bien las cosas, como una pareja que se separa y que estuvo conviviendo 20 años.



"Vamos las bandas" - Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.

Ficha:
Semilla Bucciarelli
Muestra de pinturas y performance en vivo
Banda invitada: Chancho Va
Sábado 15 de noviembre - 22.00
La Garita, Juan B Justo y Belgrano, Ciudad.

Opiniones (0)
23 de septiembre de 2017 | 18:04
1
ERROR
23 de septiembre de 2017 | 18:04
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes
    Finalistas del concurso 'El fotógrafo del año de la naturaleza salvaje'
    20 de Septiembre de 2017
    Finalistas del concurso 'El fotógrafo del año de la naturaleza salvaje'