Eduardo Aliverti, periodista.

"Cobos es un oportunista sin estatura dirigencial"

Eduardo Aliverti conjuga su gran trayectoria como periodista con su vocación docente. A su tarea como columnista de Página/12 y su programa en La Red, suma su labor de formación en la Universidad de Buenos Aires y como rector de una iniciativa propia: la Escuela Terciaria de Estudios Radiofónicos (ETER). Justamente este emprendimiento fue el que lo trajo a Mendoza, en conjunción con el Instituto Fabián Calle para dictar algunos cursos y “preanunciar el montaje de la carrera de locución. Sólo falta el último tramo administrativo del Comité Federal de Radiodifusión (COMFER), que esperamos se produzca en diciembre”, dice Aliverti.

Así, y a partir del 2009 y con supervisión permanente de ETER, se abrirá en Mendoza una nueva carrera de Locución, que luego de tres años otorgará con el  aval del Instituto Superior de Enseñanza y Radiodifusión (ISER), el título de locutor integral de radio y televisión. Sin embargo, aprovechamos la ocasión para hablar de la política nacional e internacional, en la óptica de un particular analista.

- Te has definido públicamente como un hombre de izquierda. El gobierno nacional se presenta y gestiona desde ese discurso. ¿En qué cosas estás de acuerdo y en qué cosas no con el kirchnerismo?

- Estoy de acuerdo en que representa una instancia de construcción de algo diferente a la etapa neoliberal de los ’90, por sobre los intereses del propio kirchnerismo. Este es un gobierno muy chiquito, para personalizarlo hablaríamos del matrimonio presidencial, de Carlos Zanini…, podríamos hablar de algunos operadores parlamentarios como Agustín Rossi, en menor medida (en cuanto a la entidad intelectual) de Carlos Kunkel, y muy poco más.

- ¿Y esto porqué creés que es así?

- Este gobierno ha construido un relato probablemente más por necesidad que por convicción en el terreno de los derechos humanos, en el terreno de la intervención del Estado en la economía. Creo que en esto ha sido claramente superador de las instancias que hemos vivido desde la recuperación democrática. Y aquí creo que es necesario apoyar esta construcción de relato, que se vio expresada con mayor virulencia en todo lo que fue el conflicto con el denominado “campo”.

- Y ahora también con la reestatización del sistema jubilatorio.

- Sí. Este último es un muy buen punto para saber dónde pararse y en definitiva cuáles son las variables sociales que están en juego. A mí me parece tan lícito y legítimo pensar que el proyecto surgió de la noche a la mañana por una necesidad de caja, como que ideológicamente no podés estar en contra de esto. No hay mucho margen para establecer dónde pararse, y adhiero a la sentencia de José Pablo Feinmann acerca de “lo que hay o lo peor”; lo que no quiere decir que lo que hay sea lo mejor ni muchísimo menos.

- A eso apuntaba la pregunta inicial. ¿Cuánto ruido o qué clase de ruido te hacen episodios como Skanka, Antonini Wilson, o que se haya difundido esta semana que el nivel de pobres casi ha retrocedido a los índices del 2001?

- Esto último sí me hace ruido porque está marcando que hay un cambio de paradigma en el relato con algunas concreciones que –insisto, más allá si fueron por convicción o por necesidad- son empíricamente demostrables: el cambio de la Corte, el regreso de las jubilaciones al Estado, y otros. Sin embargo, y en lo que respecta específicamente al modelo económico, éste sigue siendo un capitalismo de amigos, muy chiquito, sin expansión en la pirámide social, no hay cambios en el sistema impositivo. En lo estructural el modelo no ha cambiado y genera muchas dudas respecto del futuro del kirchnerismo.

- ¿Y las denuncias?

- Todas las denuncias, el manejo de la publicidad oficial, y otros, no me hacen ruido estructural. Me parecen ínsitos a las andanzas de cualquier gobierno que representa los intereses de los sectores de poder y de la pequeña y mediana burguesía. Quizás la diferencia es que en el menemismo la corrupción era ínsita al modelo, y en el kirchnerismo es residual. No creo que los niveles de corrupción alcancen un nivel de dimensión tal como para ponerlos por delante de la construcción de un relato de una construcción más justa, que tendrá que ver con cómo el kirchnerismo demuestra que está dispuesto a ampliar el arco de alianzas. Y eso sí me hace ruido: no alienta la formación de nuevos cuadros, está cómodo en su carácter endogámico, entrópico, hay un doble discurso marcado respecto a la distribución de la riqueza y las omisiones que hace la economía (por ejemplo la no reformulación del sistema impositivo, o la congelación de una nueva ley de radiodifusión que sería también afectar los intereses de los sectores dominantes).

- Muchas cosas son las que te hacen ruido.

- Básicamente porque advierto que ese carácter entrópico está generando disgusto en gente que podría allegarse a militar en función de este relato que el kirchnerismo propone de una sociedad más justa. Si me pidieras una definición del kirchnerismo que pudiera nuclear aspectos de época, tanto locales como internacionales, hablaríamos de un gobierno conservador de izquierda. Pero dentro de los marcos del conservadurismo burgués.

- Parecería que en coincidencia con la crisis del campo, y con el repliegue del gobierno sobre la estructura tradicional del PJ, el marco de alianza hacia otros sectores progresistas (peronistas o no) se cerró. ¿Cuál es el futuro político del gobierno?

- Se cae primero la transversalidad y luego la Concertación… Comparto tu análisis y advierto que donde más se nota lo entrópicamente autoritario es esta cosa de estar comandado únicamente por la pareja presidencial, no abrirse a nuevas alianzas y recostarse sobre el PJ de la provincia de Buenos Aires, esto es lo que más dudas ofrece sobre la verdadera vocación de los Kirchner por generar una nueva situación política.

- ¿Por qué creés que es así?

- Ellos entienden que no han tenido otra posibilidad, sobre todo en función de aspectos tales como que por ejemplo no se les incendie la provincia de Buenos Aires. La pregunta es ¿cuánto hicieron por generar nuevos Sabatellas? El intendente de Morón que expresa otra cosa en la articulación del modo de hacer política en un partido que es un poco un leading case de esa estructura de poder. Los Kirchner no alientan la formación de nuevos cuadros y cuando vos hacés eso, pensar en una nueva política es muy complicado. Y si además insistís en apoyarse en las viejas estructuras, las dudas a mediado plazo son muy considerables. Los ayuda la inexistencia de la oposición. Hay un hecho que en la política es una ley física, en tanto no tengas oposición, ésta se licua dentro de tu propia estructura. El gobierno entonces se regenera hacia el propio PJ, pensando como hipótesis positiva que eso es “regeneramiento”.

- ¿La oposición está adormecida o no existe?

- Está monodedicada a un carácter testimonialista, de representación parlamentaria. No parece un dato menor la falta de liderazgo, habría que apuntar a qué candidato de la oposición (incluyendo el adentro del propio PJ) es aquel al que le prestará atención el establishment… Un nombre que circula o es presumible, por su perfil joven, chacarero, con buena oratoria, oposicionista, pragmático es Felipe Solá. Hay que seguir de cerca qué articulación modosa hace la derecha para proponer un candidato presentable.

- ¿Cómo juega en este esquema gobierno-oposición la figura de Julio Cobos?

- Cobos es un oportunista sin estatura dirigencial, ni capacidad de articulación. No lo veo hoy como un aglutinador de lo que es el damero opositor al kirchnerismo. Señalo esto con muchísima reserva de lo que significa la imprevisibilidad de la política en Argentina. Tampoco la veo a la Carrió. Lilita es una mina con una enorme capacidad intelectual pero con una escasísima visión ideológica, creo que las dos cosas son compatibles… Me cuesta encontrar la figura que armonice a la oposición.

- ¿A qué se debe esta desarticulación?

- Creo que además hay que sumarle al análisis la retranca de algunas figuras que generaban expectativas, como Macri, que parece que se va a quedar anclado en la ciudad de Buenos Aires. El tema es, en el contexto capitalista de Latinoamérica con gobiernos populistas de algún sesgo de centro izquierda, qué distinto tiene para proponer la oposición.

- Sin embargo, todo parece encaminarse a la construcción de un gran frente opositor donde estén el radicalismo, el socialismo y también Carrió.

- En el corto plazo puede tener un efecto positivo en las elecciones parlamentarias del año que viene; dudaría que fuera a ganar en las presidenciales. La gente confunde la imagen positiva con intención de voto, pero sí estamos marchando hacia un rejuntado opositor con alguna eventualidad de éxito parlamentario y con todas las reservas del caso, un escenario condicionado por el impacto de la crisis internacional.

- Por más que en la realidad esté muy claro que el capital suele tomar una dirección distinta a la del trabajo ¿Siguen siendo válidas como método de análisis político las categorías izquierda/derecha?

- Sí, siguen siendo importante para la construcción del análisis simbólico, pero comparto que en el comportamiento empírico, hay un conjunto de derecha y el resto son matices dentro de ella; incluso con la izquierda dentro de la propia derecha. Pero insisto que sigue siendo válido porque si en términos de valores políticos, humanistas, ideológicos, la derecha y la izquierda son exactamente lo mismo, estamos irremediablemente perdidos.

- A propósito de esto, bien vale el ejemplo de Barack Obama, quien desde dentro del mismo sistema capitalista, ha despertado esperanzas hacia la izquierda. ¿Creés en su vocación de cambio?

- ¡¡Nooo!!. No tengo ninguna expectativa sobre ningún tipo de cambio en los Estados Unidos.

- Mirá que ha sido en serio una elección distinta, con una base social pocas veces expresada, multirracial, etárea.

- Sí, hay una base social distinta y se expresa una necesidad de cambio, que por supuesto se dará dentro de los límites del sistema capitalista en general y del estadounidense en particular. El poder en Estados Unidos no pasa ni de casualidad únicamente por quién ocupa la Casa Blanca. Hay un entramado del complejo industrial-militar-financiero que excede las buenas intenciones de Obama. El fenómeno que ha despertado responde más a los deméritos de Bush y la gestión republicana, por un lado, y por el otro, a esa cuestión cultural estimulada por los propios norteamericanos, sobre el color de la piel del presidente. Como si eso significara algo en términos ideológicos o sustantivos, respecto a cómo se ejerce el poder. Ojalá me equivoque, pero más que un optimismo per se, preferiría verlo andar.

- Muchos analistas creen que por ejemplo, el hecho de decir en campaña que iba a abrir el diálogo con Cuba ya era algo revolucionario para Estados Unidos.

- No. Estados Unidos sigue siendo una potencia de ocupación y creo que esa promesa tiene que ver más con una forma de diferenciarse de su rival, que con otra cosa. Además aquí hay una dosis de pragmatismo encubierto al advertir que fracasó el bloqueo, y por lo tanto creo que el subtexto de sentarse con Fidel o Raúl Castro pasa mucho más por intentar nuevos métodos para destruir el modelo cubano que por ser respetuosos de la soberanía de otro país.

- ¿Creés que ni siquiera la profunda crisis financiera, que ha revertido el rol del mismo estado en Estados Unidos influirá sobre el futuro?

- Ahí hay una deuda analítica. Lo que parece estar en crisis es el rol de los Estados Unidos como potencia hegemónica, pero simultáneamente en términos de innovación, soporte tecnológico y de ecuación son un país que está adelante del resto. En esto adhiero a lo que dice Emir Sader: no hay una alternativa sistémica de recambio, ni al sistema capitalista como lo conocemos, ni respecto del rol de Estados Unidos como potencia. Hay híbridos como Brasil o China, pero nada más.

- ¿Y Europa?

- Independientemente de su vocación integracionista, los países europeos siguen con una mentalidad mucho más ligada a los intereses propios que a la expansión del bloque unificado. Un dato: el euro no se consolida como debería como moneda sustitutiva.

- ¿Qué pasa en este contexto mundial con Latinoamérica, que emprende procesos particularísimos en Bolivia, Venezuela,  Ecuador, Paraguay?

- Hay, salvo Perú y Colombia, un cambio de paradigma respecto de lo que fue la década neoliberal, aunque las características sean muy distintas. Evo Morales no tiene nada que ver con Kirchner, ni con Chávez, u Ortega en Nicaragua… Cuesta aquí encontrar líneas de unificación ideológica entre las esperanzas que se están abriendo. Tienen que demostrar que se pueden plantar ante los poderosos del orbe. Pero, y más allá de eso, en América Latina todavía pasa algo. Y eso es una muy buena noticia.
Opiniones (1)
23 de octubre de 2017 | 20:14
2
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23 de octubre de 2017 | 20:14
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. NO HAY QUE SER MUY INTELIGENTE PARA DARSE CUENTA LO QUE EXPRESA EL PERIODISTA.
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