Lucía Fontenla

"Cada mirada humana tiene una poética especial"

Poeta y Licenciada en Ciencias Políticas

Hay dos noticias recientes del mundo editorial latinoamericano que han pasado casi inadvertidas. A su manera son propuestas creativas dentro de una industria, la editorial, que busca nuevos hábitos en una especie de re-invención, más aún cuando la lectura, esa costumbre milenaria, parece encontrar nuevos soportes. Sin embargo, ambas noticias consolidan y propician al libro, no sólo como canal de comunicación, expresión y vehículo de conocimiento, sino también como objeto en sí mismo.

La primera de ellas viene desde México. Y es la editorial Águeda la que anunció un proyecto que está llamado a batir una marca, para convertir a la obra “México, una mirada” (colores y sabores), en el libro más grande del mundo, pues sus dimensiones serán de 2 metros por 2 metros. Abarca temas históricos, y un repaso por las ciudades y sus paisajes, la gastronomía, el turismo, la arquitectura y geografía. Actualmente se encuentra en proceso de elaboración. En apenas semanas será el gigante de una categoría que, hasta el momento, ostenta una edición sobre Bután, el país asiático, cuyas dimensiones son de 1.50 x 1.50 metros. No es el único dato innovador: la empresa Dupont ha desarrollado lo que llaman Tyvek Graphics, un material para impresión que utiliza tintas que no emiten contaminantes al medio ambiente y requiere 4 veces menos material que las impresiones tradicionales de PVC. Se trata de un producto 100 % reciclable e inerte.

La segunda noticia, en cambio, se aloja al otro extremo de México, en lo que algunos llaman Argentina. Y es, en verdad, un lanzamiento editorial atípico e interesante, mezcla poco frecuente. Se trata, entonces, del libro “Variaciones de un ínfimo esplendor”, de Lucía Fontenla. Es éste un texto de poemas, que fue escrito en castellano, hace una década atrás, y que ahora asombra en una nueva edición, con varios agregados. Uno de ellos es que presenta traducciones en cuatro idiomas: inglés, alemán, francés y chino. Otra novedad significativa es que contiene, además, ilustraciones caligráficas a cargo de Brody Neuenschwander, escritas en kaishu y xingshu. ¿Quién es este señor? Bien: es ni más ni menos que uno de los mejores calígrafos del mundo, graduado de la Universidad de Princetown, donde sorprendió por su tesis (“Técnicas de iluminación en manuscritos medievales”). Sin embargo, sus trabajos más públicos se encuentran en el cine, ya que ha sido estrecho colaborador del director Peter Greenaway, en películas  como “Escrito en el Cuerpo” y “La tempestad” (adaptación cinematográfica de la obra de Shakespeare).

El resultado de todas estas combinaciones es un libro de 92 páginas, con 5 cuadernillos encuadernados en rama, impresos en papel Rives De Witcel. La coordinación de la edición estuvo a cargo de Silvia Cordero Vega. Ayer, en una de las casas más simbólicas de la cultura argentina, la que ocupó Victoria Ocampo en Palermo Chico, fue presentado esta verdadera rareza del mercado editorial argentino. Su autora, Lucía Fontenla, no es menos particular.

Nació en Buenos Aires y es licenciada en Ciencias Políticas. Desarrolló su labor profesional y docente en torno a las relaciones internacionales. En su trayectoria se destacan dos viajes a la República Popular China, donde dio charlas a estudiantes de español en la Universidad de Estudios Extranjeros de Beijing, y en Shangai, en el Instituto de Estudios Internaciones, durante 1993. En 2001 realizó igual tarea en la Universidad de Lengua y Cultura de Beijing, Sección de Español -Haidian-, Instituto de Lenguas Extranjeras en la Universidad de Nankin y en Shangai, organizados por el Consulado Argentino. Actualmente está dedicada a la actividad privada e intelectual, en especial a las poéticas tradicionales de las Antiguas Culturas.

Es una poeta fuera de los circuitos tradicionales y una mujer tímida, atenta a fenómenos linguísticos cada vez menos secretos, como que el inglés es la lengua más hablada del mundo y el chino mandarín el segundo, en términos comerciales, a punto tal que un reciente estudio publicado en España afirma que 30 millones de personas en el mundo estudian chino, y más de 2500 universidades en 100 países ofrecen cursos en esta lengua. Según el MIT (Massachussets Institute of Technology, China es la primera potencia mundial en informática-electrónica, y 250 millones de empresarios ven en ese país una oportunidad de negocio, frenada por la barrera idiomática. Pero el asunto es la poesía. Al menos en esta entrevista:

- Sus actividades son de lo más variadas. La primera pregunta: ¿qué debería colocar en este reportaje como ocupación o profesión suya? Debe ser difícil hasta para usted misma definirse, ¿no?

- He tenido siempre relación con los asuntos políticos, las ciencias sociales, las humanidades. Y también hacia el arte. Eso para responder rápido (sonríe).

- Es una buena síntesis, aunque su actividad intelectual es bastante interesante.

- Así es, sí. Creo que uno resume hasta llegar a lo más esencial. Por lo cual todo lo realizado son experiencias de la vida que uno ha transitado. Y en esta etapa me parece que la poesía es una de las cosas que mejor me resume. Digamos que es la parte más esencial de mi persona.

- ¿Aún sigue colaborando en la Asociación de Amigos Victoria Ocampo?

- Sí. Formo parte de esa Asociación de Amigos, de forma que colaboro cuando los tiempos me lo permiten y cuando me es solicitado. Y esto sucede desde hace un año, es decir, hace poco tiempo en relación al trabajo que se viene realizando allí. Y los que están hace más tiempo han presentado un montón de actividades, que viene realizando con mucho éxito. Yo ni siquiera tengo la memoria para recordar todo lo que se hace. Aunque sí rescato especialmente una escenificación dramática, llamada “Turbulencias”, pensada y hablada por Edgardo Cozarinsky. Un espectáculo muy interesante, en verdad. También hay programación para chicos, jóvenes

- Hace una década presentó la versión original de su libro “Variaciones de un ínfimo esplendor”. ¿Es su primer libro de ficción? ¿Cómo ha “envejecido el texto”?

- Es el primero de los libros que he publicado en poesía, sí. Y en cuanto al paso del tiempo eso para mí ha sido muy apasionante. Me di cuenta en estos diez años que, al contrario de la poesía que yo había sentido, calaba hondo en otras personas y hasta en otras culturas. Y ése fue un hecho que la verdad me estimuló mucho. Y en este tiempo fui descubriendo cosas atrás de ese texto, que a veces uno escribe porque le brota, sin que esté pensado racionalmente. Así es que llegué a descubrir aspectos de mi propio sentido poético.

- Para esta nueva edición recurrió a la colaboración de un gran artista, Brody Neuenschwander, colaborador del director Peter Greenaway y de la cantante Enya. Su misión ha sido la de intervenir caligráficamente el texto.

- Sí. Esta edición ha sido bastante diferente. En primer lugar porque hay menos poemas, ya que cada uno debía traducirse a varias lenguas. Por lo que tampoco podía ser un libro muy grande, ya que debía tener un valor accesible para quien deseé comprarlo. Y la verdad que me llevó bastante tiempo armar todo el libro. Fueron casi dos años, en los cuales hubo varias etapas. Seleccionar los poemas, como dije, que quizá fue lo más sencillo. Luego de eso encontrar los traductores. Y trabajar con ellos. Y después la búsqueda del calígrafo, que es norteamericano, pero vive en Bélgica. Es él quien me dio el cierre para que yo comenzara a pensar en concreto en la edición, pues sentí que él también estaba involucrado en el proyecto.

- ¿Cómo ha sido el proceso artístico al trabajar con uno de los mejores calígrafos del mundo en la actualidad?

- No ha sido sencillo (risas). Es una tarea que ha requerido de bastante tesón, ya que cada artista, o intérprete, toma su tiempo para desarrollar su trabajo. Especialmente cuando se “mete” en un proyecto que no inicia. Y mucho más cuando hay una relación estética por delante, para desarrollar. Y hay que respetar ese tiempo de meditación para saber de qué modo dialogar mejor con el otro. Y en el caso de Brody Neuenschwander, que vive muy lejos, tuve una colaboración  muy estrecha con la diseñadora del libro, que también es mi maestra de caligrafía histórica. Ella es, a su vez, discípula de Brody, por lo que se integró al proceso creativo.

- ¿El realizaba bocetos y los enviaba para que aquí los aprobasen?

- El tuvo los poemas e hizo, de acuerdo a lo que hablamos, algunas sugerencias de imágenes, con total libertad un trabajo de acuerdo a su sensibilidad y punto de vista. Y también hubo que adaptarse a sus tiempos, ya que es una persona muy ocupada. Recorre el mundo, hace seminarios, exposiciones de sus trabajos. Cuando consiguió trabajar con los poemas él mandó bocetos, vía Internet, y aquí los veíamos en función a los textos.

- ¿Es posible pensar esta intervención caligráfica como una traducción poco ortodoxa de su libro?

- Desde luego. Cuando pensé en esto quise acercarme a un lenguaje que pudiera transmitirse a un público más diverso, más amplio.

- Ha completado y hecho más accesible su obra con una traducción múltiple. ¿Cuáles han sido las razones para hacerlo?

- Un poco por la experiencia que he tenido desde muy joven, a raíz del descubrimiento de grandes poetas. Y mis fuentes han sido de poetas que venían de otras culturas, que yo recibía a través de traducciones, ya que mi fuerte no son los idiomas, justamente. De modo que abrevé en una poesía universal, que me resultó maravillosa, que me ayudó a descubrir el sentido poético con una actitud amplia. Porque uno siente que cuando tiene un solo idioma, el materno, está limitado al público de ese idioma. Y al mismo tiempo siente que la poética que uno puede transitar está relacionada con esas poéticas más distantes, escritas originalmente en otros idiomas. Por eso aparecen los poemas traducidos en varios idiomas: es como devolver todo lo que recibí de la poesía de tantos países y tantas expresiones culturales tan diversas. Y le diría más: en mi ambición secreta anida la idea de hacer este mismo libro, pero incorporando otras lenguas.

- Qué paradoja fenomenal, ya que la suponía políglota al extremo.

- Es por eso, justamente, que valoro tanto la traducción. Para mí eso ha funcionado como una transmisión, ya que me han enriquecido mucho

- Si debiera imaginar su obra en distintos idiomas y definirla con algunas palabras: ¿cómo lo haría?

- Lo imagino como una búsqueda de distintos ritmos, que a la vez están relacionados, en el fondo, pero que son diferentes. Y también imagino en cómo puede recibir un lector, en su idioma, algo escrito en otro idioma, que tiene algo de lo propio, y algo lejano.

- ¿Cuáles son los temas que abordan sus textos, aún cuando no estén completos, al menos en este reciente libro?

- En esta edición podría decir que estos cuatro poemas, y hasta un quinto, están relacionados. Al menos dos con influencias, o mejor, con reminiscencias de la poesía precolombina y en la poesía china antigua. Los poemas restantes serían una visión más actual, personal, ya que se refieren a un espacio y tiempo íntimo: “La mariposa en vuelo” y “La luna de Pascua”. La primera me alude al sentido virtual, no sólo de los medios virtuales de comunicación actual, sino a una virtualidad profunda de la comunicación humana, que ha existido tal vez desde siempre. En otras formas, claro.

- No es muy difícil arriesgar que usted está fuera de todo grupo literaria o secta cultural, y que desde ese espacio escribe y produce.

- (Sonríe) Soy una persona que ha escrito en la soledad de su vida y en determinados momentos. No me he dedicado a la poesía especialmente. Pero el sentido poético uno lo lleva con uno, siempre. De modo que un momento brota y uno lo pone por escrito. A veces no puede ni llegar a ponerlo por escrito, porque sólo lo piensa o lo siente.

- Esta visión refuerza la idea que es más importante vivir poéticamente, a vivir de la poesía.

- Exactamente. Podríamos decir eso. Muchas personas tenemos visiones poéticas, aunque creo que todos los seres humanos la tenemos. Cada mirada humana tiene una poética especial.

- Al principio mencioné a Victoria Ocampo, una de las personalidades fuertes del siglo XX en Argentina.

- Realmente pienso que fue una mujer fuerte. Después en torno a ella se centraron muchas polémicas. Tal vez ella tenía un carácter y una forma de ser que no fue simpática, ampliamente hablando. Sin embargo ella lo era, muy amplia en su conciencia. Pudo hacer una obra cultural y reunir una cantidad de personas, traer la cultura del mundo a la Argentina, llevar la nuestra hacia fuera. La figura de ella no vamos a decir que está relegada, pero que a veces atrás de su personalidad parece que todo se diluye. Pero en verdad hubo en ella mucha acción cultural y deseos de hacer cosas por el país.

- Por lo general se la juzga con bastante simplismo, adjetivando en términos positivos o negativos.

- Sí, es así. Los argentinos tendemos a polarizar, a poner blanco sobre negro. Y tenemos tantas personalidades valiosas que por ahí quedan relegadas u olvidadas, con una obra atrás suyo que desconocemos. Es una lástima esa conducta.

- Nombró recién el fuerte influjo de la poesía precolombina en su obra. ¿Cuáles son sus referencias?

- A mí me interesó mucho una edición, que creo que era de Fabril. Como notara estoy hablando de libros muy viejos hoy en día (ríe). Y leí mucho ese libro durante mi juventud. La traducción y las notas del texto eran de Miguel Angel Asturias, otro gran escritor guatemalteco. Y ahí descubrí una recopilación de poemas precolombinos muy interesantes, que me despertó el interés por esa literatura. O sea, lo que queda de esa literatura, lo que pudo recogerse, ya que muchas de esas obras eran de tradición oral. Y como obra importante encontramos al “Popol Vuh”, un clásico desde donde se lo mire. En este caso ocurre un poco el caso de Homero: ¿cuál es el original? Hay muchos campos oscuros en el armado de estas obras, un campo al cual se dedican los especialistas.

- ¿Y su predilección por la literatura oriental?

- Antes debo aclarar que no soy especialista. Y más aún: no me siento especialista en nada. Al contrario. Soy una generalista, a la cual le pueden decir muchas cosas por no ser, precisamente, una especialista (ríe).

- ¿Podría decirse entonces que es una activa curiosa?

- Exactamente. Ahí está muy bien definido (risas). Realmente la poesía antigua china es para mí una fuente maravillosa e inagotable de sorpresa y de disfrute. La cultura china escribió mucho y tiene un sentido épico que está en la base de su cultura, su idioma. No sé si es un fenómeno único de China. La poesía, la expresión poética, es la base del lenguaje. Y China ha tenido a través de todas las dinastías distintas formas y estéticas. En general se las podría sintetizar en un gran amor y una gran relación con la naturaleza y también en la contemplación de los sentimientos humanos. La amistad, por ejemplo. Y usan un lenguaje simple, sencillo, que puede llegar hasta a un chico. Y al leer estas obras uno siente que estos textos conservan una vigencia increíble.

- Las dos ultimas dos preguntas no tienen relación con la literatura. Usted participó de un trabajo sobre la política exterior del justicialismo, en dos períodos muy precisos de la historia: 1946-55 y 1973-76. ¿Cuáles serían las conclusiones acerca de dos gestiones de gobiernos tan distintas, aunque siempre conducidas por el mismo líder, Juan Perón?

- ¡Mire cómo ha recopilado información! (risas). Debo decirle que he sido docente de Política Exterior en Argentina durante diecisiete años. O más. Y ese trabajo al que se refiere estaba entre los trabajos de FUNDARI. ¿Usted recuerda el año? Yo ya ni lo recuerdo.

- Es de 1983.

- Claro, claro. Bueno, uno era mucho más joven (risas). Y digamos que uno se iniciaba en estos temas. Con el tiempo uno luego va indagando, estudiando, observando cómo evoluciona en el tiempo. Y a medida que va viviendo va profundizando las cosas. A veces en el mismo sentido, a veces a la inversa. Y por suerte yo no estoy encasillada en ninguna visión política ideológica, cerrada. Además el peronismo, por sus características, por su definición básica, no ha sido ideológico, por cierto. En consecuencia se ha ido adaptando a los distintos momentos de la historia argentina. Pero, en fin, usted ha leído ese libro, lo que no significa que hoy yo piense igual, ni mucho menos.

- Es toda una definición lo que comenta acerca de la no ideología del peronismo y esa adaptación permanente a los cambios.

- Lo es, sin duda. Y aún hoy creo en ese concepto.

- A propósito de su tarea docente, y como activa observadora de lo que sucede alrededor de la China…

- De China, sí, pero también de otros lugares: América Latina. En realidad mi especialidad ha sido política internacional, que en otra época estuvo centrada en dos ejes.

- De cualquier modo ha viajado y conocido China. Ha dado clases allí. ¿Cuál es su visión acerca de los tiempos políticos de esta inminente potencial mundial?

- Yo le diría que eso que conozco al detalle no es tan así. Es más: le diría que no. Y que es muy poco lo que puedo conocer de un país-continente como China. Tiene una historia muy rica. Es un país conformado por distintas etnias. Es un país muy diverso, incluso físicamente los chinos son bastante diferentes entre sí. La verdad es que yo no siento conocer tanto y acabadamente este país como para opinar. Me interesa mucho como fenómeno socio-histórico político, pero en este momento no estoy activa en estos temas. Es posible que aumente su presencia mundial, como varios analistas opinan. Aunque no es menos cierto que hay muchas cosas en el orden interno que, conociendo de lejos, también pesan.

- ¿Habla de la censura y la falta de libertades?

- Sí, pero además en toda la evolución interna de su política y su economía. Pero, la verdad, no tengo datos para opinar con autoridad.

- Ahora sí: la última pregunta. ¿Qué poema puede sugerir a los lectores para el día de hoy?

- ¿Un solo poema? (risas). En estos días he leído un poema de Borges, que me surgió, acerca del Quijote. La verdad es que lo había leído antes, pero ahora lo disfruté mucho. Es que uno piensa cómo fue el mundo de Cervantes al escribir el Quijote. Y era un mundo terrible: lleno de guerras, luchas, sufrimiento. Y sin embargo él pasó por arriba de esta situación e inventó todos esos personajes maravillosos. Quizá sea una buena recomendación para pasar un bueno día, ¿no?

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