"En Mendoza, si tenés cáncer y no tenés plata, no sobrevivís"

Sobreviviente y vocera del cáncer de mama en Mendoza.

En Argentina se diagnostican entre 15.000 y 18.000 casos de cáncer de mama al año, en tanto que una de cada ocho mujeres puede desarrollar esta forma de cáncer.  De esas pacientes, entre el 30 y 35% que tiene un diagnóstico temprano de la enfermedad, desarrollan metástasis a los tres años.

Los datos son impactantes, pero más aún es saber que cada dos minutos en el país se diagnostica un nuevo caso, es decir que por día 720 argentinas reciben esta dura noticia. Una de esas mujeres fue Juana Carnevale, quien en 2007 fue diagnosticada con carcinoma ductal infiltrante.

Tras prepararse física y mentalmente para darle batalla a este mal, Carnevale se recuperó, no sin antes recorrer los largos senderos que todos los pacientes deben transitar. En esa etapa, reconoció en Mendoza una deficiencia notable en la prestación de servicios a quienes sufren esta afección, sobre todo para quienes no tienen los recursos económicos suficientes.

En diálogo con MDZ, Carnevale reveló las malas condiciones de infraestructura del Programa de Apoyo al Paciente Oncológico, la demora de la entrega de remedios por parte del Estado y los altos costos de los tratamientos en la provincia.

Actualmente, esta sobreviviente recorre oficinas del Estado tratando de conseguir mejores condiciones para esta población y buscando que se elimine, entre otras cosas, el co-seguro que los pacientes deben pagar antes de una cirugía. Asimismo, se dedica a ayudar a quienes viven la misma situación que ella debió afrontar no hace tanto.

En el mes de la lucha contra el cáncer de mama, MDZ te acerca este valioso testimonio de vida.

- ¿Cómo y cuándo descubrió que tenía cáncer?

- Hace más de un año, lo descubrí yo e inmediatamente fui a un médico, al otro día ya me estaban haciendo una mamografía. Desde entonces, peregriné por varios médicos, fui a un doctor de la Osep que es muy buen y que, sin hacerme biopsia, me dijo que tenía cáncer. No obstante, en otro lado, primero se confundieron y me dijeron que tenía los conductos mamarios inflamados, nada más. Luego, con la biopsia me encontraron un carcinoma ductal infiltrante, la verdad que cuando fui a consultar por mastólogos a Osep, no tenían mucha idea. Me operé en un sanatorio privado y tuve que pagar mucho dinero por el co-seguro que obliga a abonar Osep. Además, tuve que afrontar muchísimos gastos de los que nadie de hace cargo. Incluso, en el Centro de Tratamiento de Osep, obligan al paciente a que vaya él mismo a llevar los papeles, pero muchas de las veces uno no está en condiciones. El nuevo titular, Marcelo Costa, ha prometido que va a eliminar al co-seguro, espero que sea así. Ahora, lo que sí voy a admitir es que Mendoza tiene el tercer mejor centro oncológico del país que es el Centro Oncológico de Integración Regional (Coir).
 
- ¿Cómo se preparó para enfrentar el tratamiento?

- Antes de hacerme el tratamiento yo sabía que se me iba a caer el pelo, entonces, me lo corté al ras y pedí que con ese cabello me hicieran una peluca, para tener algo mío. Yo acepté que tenía cáncer, pero no que me iba a morir. Hay que erradicar muchos mitos sobre la quimioterapia, no siempre se vomita y no siempre se baja de peso, yo por ejemplo sí me sentía mal, pero comí muy bien y hasta engordé. Ahora, la gente tiene que tener muy en cuenta la continuidad del tratamiento, porque si se hace una sesión y al tiempo la otra, es como si no se hubiera hecho nada. Cuando terminé mi tratamiento, me saqué la peluca porque tenía que demostrar que yo había tenido esa enfermedad y que la había superado. Durante todo el tratamiento intenté sobreponerme y vestirme bien, ir al cine, salir, quería estar bien.

- Habiendo recorrido tantas salas y consultorios, ¿cómo analiza la oferta en salud de Mendoza con respecto a este tema?

- El que tiene obra social o prepaga puede considerarse dichoso, en el centro oncológico la persona que no tiene obra social debe llevar la droga, siendo que eso debe estar siempre refrigerado. Actualmente, este Gobierno dice que se dan todos los remedios, pero con muchísima demora, vas y te dicen `vuelva la otra semana´ cuando hay gente que viene desde San Martín, yo he visto gente pidiendo monedas en la Terminal para poder llegar hasta el centro y hacerse ver.

- Es decir, ¿que si uno no tiene una obra social no puede curarse?

- No, en Mendoza si tenés cáncer y no tenés plata o una obra social, no sobrevivís.

- ¿En sus pedidos, ha tenido alguna respuesta del Gobierno?

- Julio Cobos nunca me recibió y hace poco salí en televisión y me llamó el secretario del gobernador Celso Jaque y me dijo que me iba a poner en contacto con el cuñado de él que era médico (Ricardo Landete, subsecretario de salud), pero este señor nunca me llamó. Más recientemente, me contacté con el secretario del ministro de Salud (Sergio Saracco) quien cuando le conté de las vicisitudes que sufríamos los pacientes de esta enfermedad, me dijo textualmente: “¿Y para qué nos vamos a preocupar si total se van a morir? Mi papá se murió de cáncer”. La verdad, no lo podía creer, esto pasó hace dos semanas exactamente.

- ¿En Argentina el paciente está desprotegido por la ley?

- Mirá lo ideal es que tras una cirugía de mama, la mujer salga del quirófano con una reconstrucción total, para eso se elaboró una Ley que duerme en el Senado, esto es responsabilidad de la obra social, lo que pasa es que la gente no lo sabe. En cuanto a lo que es estudios, es realmente denigrante que los enfermos tengan que asistir al lugar en donde está el Programa de Apoyo al Paciente Oncológico, es un edificio que da vergüenza, donde hace frío cuando los pacientes tienen sus defensas bajas y pueden contraer cualquier enfermedad. Ese lugar hay que mejorarlo, no entiendo cómo puede estar así.

- ¿Quién lo contiene al enfermo frente a esa realidad?

- Hay psico oncólogos, que son quienes contienen al enfermo y a su familia. No es hacer una terapia común, en este caso se necesita concurrir sistemáticamente. También hay que ir a un nutricionista para comer adecuadamente según el cuerpo de cada uno. La obra social no te contiene y rara vez los médicos realmente se preocupan por uno, pero todo esto, te repito, para hacerlo se necesita dinero. Además, hay que saber que hay ONGs que acá en Mendoza dicen que ayudan a los pacientes, pero cuando uno llama para pedir un turno le dicen que no hay cupos. Eso sí, hacen unas cenas en el Hyatt que son buenísimas.

- ¿Cómo colabora con quienes sufren esta realidad?

- Lo que yo hago es contactarme con gente que se que tiene cáncer de mama y los guío con toda la experiencia que tengo y en lo que puedo, los ayudo. Muchas veces, los médicos que ya me conocen me contactan con pacientes que están necesitando algo o que están solos. Además, todas las semanas toco puertas en todas partes para que revirtamos la situación de los pacientes oncológicos en Mendoza, ahora estoy buscando que Marcelo Costa me de una audiencia, vamos a ver si me la concede. Además, me gustaría generar un grupo de autoayuda, pero no todos los pacientes están bien como yo, el lugar físico lo podría poner, pero no todos pueden trasladarse. Cuando yo hablé con el secretario de Jaque le dije que no quería dinero por esto, nada, pero sí ayuda para coordinar.

- ¿Diría usted que las argentinas han tomado conciencia de la necesidad de hacerse revisaciones?

- No, incluso conozco personas de todos los estratos sociales que creen que no les va a pasar. Tengo amigas que nunca se han hecho una mamografía porque  la gente le tiene miedo a la palabra cáncer, hay muchísimas mujeres que le temen a los controles cuando son tan necesarios. Hay que concienciar a la gente en la necesidad de cuidarse y hacerse ver, siempre a modo de precaución, no es que por eso no se lo vaya a agarrar, pero sí puede descubrirlo a tiempo.

- ¿Qué mensaje le da a las mendocinas?

- Hacerse los controles, yo me lo hice siempre. Además, tener en cuenta que hay bancos que dan seguros contra el cáncer de mamas, incluye pagan visitas a psico oncólogos, viajes en taxi y hasta visitas al nutricionista. Hay que cerciorarse bien. Pero lo más importante es no considerarse nunca, que uno está exento de sufrir esto. También recomiendo que en el caso de tener la enfermedad, se hagan el tratamiento convencional que es el que hasta ahora ha mostrado ser más efectivo.

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