Manson y Corrales

"El apoyo del público fue el motor más fuerte para seguir adelante"

Coordinadores del Cine Universidad, espacio que hoy celebra sus 10 años.

Una sala vacía. El público que ingresa para ser espectador de una historia, de las miles que allí se dan cita. Una voz, la de Laureano Manson, que anuncia cuáles son los principales hilos que tejen la trama. Los últimos murmullos son apagados por el comienzo de la película.

Todos, alguna vez, participaron de este ritual cinéfilo en la sala del Cine Universidad, espacio que abrió sus puertas en 1998 y que hoy celebra un nuevo aniversario. Y el festejo, claro está, no se alejará de la mística que desde hace 10 extensos y prolíficos años lo instaló como un “referente cultural en Mendoza”.

El anfitrión indiscutible será el celuloide, esta vez con una función especial, a las 22, en la que se proyectará “Yo no sé qué me han hecho tus ojos”, de Sergio Wolf y Lorena Muñoz, documental que ofrece una mirada sobre la enigmática vida de Ada Falcón, leyenda del tango de los años 30.

La figura de Falcón se volverá también voz en el “Homenaje a las chicas del tango”, un tributo a los tangos que inmortalizó la gran diva de la canción a cargo de Elbi Olalla y Victoria Di Raimundo.

Antes de la celebración, MDZ dialogó con los Coordinadores Generales del Cine, Laureano Manson y Gustavo Corrales para hacer un racconto de los años transcurridos.

- El tango es el invitado de lujo de la noche, ¿por qué eligieron celebrar así el aniversario?

- Laureano: En realidad lo del documental "Yo no sé qué me han hecho tus ojos", sumado al concierto de Victoria Di Raimondo y Elbi Olalla (las chicas de Altertango), surge a partir de una idea que queremos instalar dentro de nuestra programación. La idea es combinar cine y música en vivo, en este caso decidimos comenzar por el tango. En próximas ediciones tenemos pensado proyectar pelis relacionadas con el mundo del rock, el jazz, el pop y otros géneros y después de la proyección contar con un concierto en vivo a cargo de diferentes bandas locales.

Gustavo: Hubo 2 películas argentinas que se disputaron el puesto: las primeras películas sonoras de la historia nacional, “Tango”, de Enrique Susini y “Los tres berretines”, de Luis Moglia Barth. En la primera, el tema es obvio, en la segunda, los tres berretines de aquel momento eran el fútbol, el tango y el cine. O sea que tango y cine van están muy relacionados. Y nosotros ya hemos pasado más hacia la edad de tangueros que de rockeros. Nos queda cerrar el festejo con un buen partido de fútbol.

- En diez años pasó mucha agua bajo el puente, ¿hacia donde se inclina la balanza?

 - G: Pasaron cosas buenas y malas en nuestra historia, pero siempre la balanza se inclina hacia el lado positivo. La anterior gestión de Extensión Universitaria (que duró 6 largos años) nunca valoró la importancia de Cine Universidad como espacio cultural apropiado por el público y arraigado en el imaginario colectivo de la ciudad. Debimos remar contra la corriente, en un mar de incertidumbre y frialdad. A eso le acompañó una mala administración del Teatro Universidad, que más que acompañar nuestra tarea cultural, nos acosó desde lo laboral y desde lo administrativo. Por suerte, poco de eso se vio hacia afuera. Como grupo de trabajo tuvimos la suficiente resistencia para evitar el desmadre de funcionarios mediocres. Y el público acompañó como siempre, haciendo propio el lugar y manifestándose de la mejor manera, que es asistiendo a la sala de manera continua y permanente. Hoy la gestión es otra y está actuando de un modo que consideramos altamente favorable. Ya se ha avanzado mucho, pero aún falta. Hay problemas históricos que resolver, y llevan tiempo, pero vamos por muy buen camino.

L: El saldo es más que positivo, a esta altura se puede decir que el Cine Universidad ya está instalado como un referente cultural importante en Mendoza. Hemos crecido en convocatoria, hemos experimentado con diversas propuestas de programación, y siempre con absoluta libertad. El apoyo del público es lo que podemos rescatar como el motor más fuerte para seguir adelante.

- ¿Quedaron proyectos pendientes en el camino?

- G: Por lo que antes dijimos, están pendientes algunas cosas. Ahora estamos en el proceso de recuperar el tiempo perdido. Hay proyectos a futuro y esperamos que se concreten de acuerdo a nuestras expectativas.

L: La gestión actual de la Secretaría de Extensión Universitaria (que es el organismo que nos contiene), está dando señales concretas de apoyo y eso es muy importante. Veníamos de una gestión anterior en la que no recibimos ningún tipo de atención por parte de las autoridades, fue verdaderamente difícil trabajar en esas condiciones de descuido. Ahora estamos de nuevo con mucha iniciativa para emprender nuevas propuestas, por lo tanto todos los proyectos que estaban pendientes son los que estamos concretando a partir de ahora.

- Además de los ciclos especiales, las ferias cinéfilas y el espacio brindado a eventos como Sinapsis, entre tantos otros, ¿qué otras cosas tienen pensadas para seguir haciendo crecer el Cine Universidad?

- L: Ya retomamos algunas secciones que hace años fueron míticas en nuestra sala, como las maratones cinéfilas, que son largas sesiones de trasnoche con proyección de tres películas de manera continua desde las 0 hasta las 6 de la mañana. También a fin de mes lanzaremos una Muestra de Nuevo Cine Argentino, que tendrá otras ediciones en meses próximos. Seguiremos adelante con la mixtura de proyecciones y música en vivo, y para el año próximo contaremos con ciclos especiales sobre diferentes directores, géneros, estéticas y movimientos.

G: Siempre estamos abiertos a las propuestas que vienen de afuera. Esa política seguirá siendo la misma. Pero también hemos vuelto a lo que en los primeros años propusimos desde el espacio, que es generar desde nuestra programación nuevos espacios de difusión de los trabajos audiovisuales de artistas locales, del país y del mundo, en formatos que hemos empezado a diseñar y de otras maneras que aún están en el plano de las ideas, pero que se irán haciendo realidad a partir del año que viene.

- Desde un principio el Cine se instaló como un espacio de exhibición alternativo pero, poco a poco, la programación fue incluyendo, también, otro tipo de producciones y ganó más público. ¿Eso fue algo pensado o se dio naturalmente?

- L: Siempre tuvimos la idea de no encasillar el espacio bajo el rótulo de "sala de cine-arte". El progresivo cierre de distribuidoras de películas que traían al país materiales muy especiales, influyó de alguna manera en el cambio de programación. Cuando nosotros empezamos, a fines de los '90, el panorama de distribución era completamente diferente, por el famoso 1 a 1 entre dólar y peso (que ya sabemos qué consecuencias trajo más tarde), pequeñas compañías se arriesgaban con películas de diferentes latitudes, fue un fenómeno de apertura a materiales que antes no se habían proyectado en Argentina. Más tarde, quebrada esa paridad, esas compañías desaparecieron y se acotó la diversidad de opciones posibles.

G: Las dos cosas. Es cierto que al principio ganaba más la idea de lo que eran los viejos cineclubes, que tenían toda una personalidad y un estilo particular. Pero tanto por el tamaño de la sala, por su ubicación y por quedarnos como la única sala de cine del centro (cosa que no nos alegra, por el contrario, pero es la cruel realidad), nos pareció que el proyecto era más convocante, que abarcaba no sólo al cinéfilo más puro sino también a un público algo más masivo. Así todo, creo que hemos intentado caminar como dentro de los límites que marca el hecho artístico del cine en sí mismo, el de las grandes obras, el de los grandes autores, y sin pasarnos al otro lado, que es lo peor del cine comercial. Pero hay un cine comercial bueno, y no hay que desmerecerlo.

- ¿Cambiaron los criterios de selección con el paso de los años?

- G: A veces los criterios cambian de acuerdo a la evolución de nosotros como programadores, y de lo que nos vamos encontrando en el camino por parte del público. Pero también hemos tenido que adaptarnos a la realidad que impone el mercado, por más que no nos guste. Durante los años de la crisis post 2001, dejó de distribuirse mucho material de países periféricos a Hollywood, de lo que llamamos cine independiente (concepto demasiado amplio, además). Eso marcó una tendencia diferente, y costó mucho más llegar a los films que nos interesaban. En muchos casos, nos perdimos de muchas películas que en otros momentos no hubiese sucedido.

L: Más allá de las idas y vueltas de la distribución, desde hace varios años nosotros tenemos como premisa la calidad de nuestra propuesta, y en el marco de ese concepto puede entrar desde una película independiente de bajísimo presupuesto a una industrial de alto costo. Por otro lado, tenemos muy presente que somos la única sala céntrica que funciona los 7 días de la semana, por lo tanto no queremos generar una programación que vaya dirigida solamente a un segmento. Por el tipo de actividades que desarrollamos y por el tipo de películas que programamos es cierto que nuestro espacio es una suerte de "templo para cinéfilos", pero también hay mucho público general que se acerca y sale más que conforme con lo que ha visto en la sala.

- ¿Cuáles son las expectativas que tienen para el futuro?

-
 G: Hay expectativas de mínima y de máxima. La de mínima es permanecer, que es transcurrir, como dice la canción de Eladia, aunque eso no es honrar la vida, justamente. Por eso, preferimos expectativas más dignas, que son la de crecer desde dentro de la institución que hoy nos contiene, y también hacerlo desde y hacia afuera, con la realidad general de nuestra provincia y de nuestro país, que son inciertas, pero nosotros intentaremos existir a pesar de las adversidades. Hay dos cuestiones fundamentales que nos sostienen. Una es el público, que es parte de este proyecto, es una pata fundamental. Otra es la Universidad Nacional de Cuyo, que propone expresiones culturales y artísticas para la población, y llena espacios que dejan libres otras instituciones que deberían cubrirlos. Por eso nos sentimos orgullosos de la Universidad, y nos sentimos parte de la misma.
 
L: Estamos planeando un 2009 muy intenso, con muchas secciones nuevas y ciclos especiales. La idea es también complementar las proyecciones con un menú de cursos, charlas y talleres que se dictarán en un nuevo espacio que la Secretaría de Extensión Universitaria tiene pensado abrir también en el área céntrica de Mendoza. 
 
- Entre los recuerdos siempre hay alguna anécdota preferida, ¿ustedes tienen la suya?

- L: ¡¡¡Uy, son tantas!!!... Hemos tenido de todo, y no sólo anécdotas, sino anécdotas que se han transformado en grandes historias. Por ejemplo la de un chico y una chica que se conocieron en la sala y que hoy van a van al Universidad con bebé incluido. Hemos tenido señoronas escandalizadas con alguna película que han considerado "demasiado subida de tono". Nunca vamos a olvidar a aquella mujer que bajó las escaleras del cine gritando ¡¡¡"carroña!!!". Contrapuesto a eso, por ejemplo este año estrenamos "Shortbus" (una película americana independiente con unas cuántas escenas de sexo explícito), y esta vez una señora bajó de la sala diciendo que había encontrado ¡¡"similitudes entre esta película y Charlie y la fábrica de chocolate!!" Es que tanto el público que nos ha acompañado durante diez años como quienes trabajamos en el Cine Universidad, hemos sido inagotables fuentes de anécdotas de todo tipo.

G: Recuerdo uno de nuestros primeros ciclos de Fassbinder. El hizo una película que se llama "Yo sólo quiero que me amen", y años después de su temprana muerte, se filmó un documental sobre su vida que se llama "No sólo quiero que me amen". Las latas que enviaba la Embajada de Alemania venían en el idioma original, que nosotros no dominamos en absoluto. Habíamos programado la película de Fassbinder, pero por error llegó el documental. Y nadie se dio cuenta hasta que largamos la función. Fue un lío, hubo que cortar, aclarar el problema, algunos decidieron irse, pero la mayoría se quedó para ver la película errada.También recuerdo algunas cosas encontradas en la sala a la salida. Entre los objetos hallados una vez apareció un corpiño rojo de muy buena calidad. Y no estábamos proyectando ninguna película erótica.


Opiniones (4)
17 de noviembre de 2017 | 17:27
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17 de noviembre de 2017 | 17:27
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  1. A todos lo que hacen posible esta propuesta para mostrar arte cinematográfico.
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  2. Estimados, excelente gestión.
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  3. Felicitaciones a los que hacen posible que veamos el cine que nos gusta. FELIZ ANIVERSARIO!! Viviana Sánchez.-
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  4. Extraña invención la de Manson y Corrales: una isla en el desierto. Una isla que demuestra, una vez más, que la cinefilia es un viaje de ida. Con total agradecimiento.
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