Marita Perceval

"Necesito afecto para que no me crezcan bigotes"

Senadora Nacional

Empezamos por el final. Después de 50 minutos la senadora me despide de su oficina en el Parlamento recordando que “ganamos en primera vuelta”. No sé lo  pregunté, pero entonces pregunté dos o tres cosas más. “Cornejo es un amigo”, dijo. Y dijo otra vez: “Vamos  a ganar en primera vuelta ”.

- Es fenomenal el historial de viajes, revisando archivos.

-  Con el síndrome del Jet Lag, que es lo que les da a los viajeros frecuentes.

-   Que no es menor, digamos.

- Y menos a los 51 años, así que ando con las cervicales molestándome. Porque no me subo a los aviones como esos valientes que creen haber comprado la eternidad. Me da miedo y más cuando se mueve, pero eso es lo subjetivo.

- Viajar, aunque por trabajo, es reconfortante.

- Tengo la alegría de haber trabajado por mi anterior trayectoria profesional y por los temas a los que me he dedicado como senador por Mendoza con el sistema de pasajes de Naciones Unidas. Esto hizo que a los dos años de haber asumido esta responsabilidad pública continuara ganando elecciones en otros organismos internacionales. Hoy, por ejemplo, vengo de la Junta Directiva del grupo parlamentario interamericano, del cual soy presidente. También soy presidente del Parlamento Cultural del MERCOSUR. Y el año pasado me eligieron representante de un grupo mundial de parlamentarios, que se llama Global Action, un verdadero honor ya que integro una nómina con parlamentos de todo el mundo, con tratamiento de temas como Corte Penal Internacional, Derechos Humanos y Desarrollo.

- Los viajes de funcionarios y legisladores siempre despiertan suspicacias.

- En nuestro país tiene un marco que es la ética pública. A mi no se me ocurriría viajar invitada por una empresa privada, no porque no quiera, sino porque soy senadora.

- ¿Has rechazado muchos viajes?

- Sí, por supuesto. Acá te invitan a comer, a hacer viajes, a pasarla bien… te llegan promociones tipo “descanse tres días”. Esto es como la cajita feliz (sonríe).

- ¿Concretamente has rechazado viajes?

- (Interrumpe) Todos. Hay una ética pública y personal, incluso una ley, que nos pone en situación de representación de los intereses de las mayorías. Y otra cosa: cuando llegué acá, con las cacerolas, fue para mí un cambio fuerte, que exigió madurez. Hasta el día anterior de asumir yo era una buena persona, trabajaba en UNICEF, venía de la universidad, escribía. Pero eso no importaba. En aquellos tiempos en la TV se decía que todos éramos corruptos, que se vayan todos. Al llegar descubrí que también existía una suerte de turismo parlamentario, los grupos de amistad, “entonces vamos, volvemos”. Hasta la lógica del toma y daca, que es lo que dice Cristina y todo el mundo se ofende. Yo digo: no nos ofendamos: cambiemos. El valor de los premios y castigos, y no estoy hablando de coimas y corrupción, era una red informal sin reglamento. Tampoco existía exigibilidad: daba igual venir o no, o tener tu declaración jurada en Internet. Trabajamos en la Comisión de Reforma del Senado para darle contenido y sentido a los grupos de amistad, ahora coordinado por Rodolfo Terragno. Actualmente no hay grupo que no se forme antes con una agenda de laburo. La mayoría de mis viajes han sido financiados por Naciones Unidas. Un pasaje en avión puede salir 6.000 dólares, como cuando me invitaron a Bangkok y Tokio. Y es momento de reflexionar si uno, en la era on line, puede participar de otras maneras. Incluso en el 2002, en ocasión de un viaje a Estrasburgo, lo resolví a través de la computadora. En la mayoría de los viajes he sido invitada, lo cual no quiere decir que no haya recibido viáticos del Senado. Pero creo que soy una senadora barata (risas).

-  Y entre tantos viajes, obligaciones y reuniones: ¿cómo se hace para no perder la referencia?

- Voy a Mendoza todos los fines de semana. No he dejado de ir un solo viernes. Volver es una solución para “sentirme” en algún lugar. Cuando se instauran frases en el sentido común, en la vida cotidiana, es porque hay una realidad. Y cuando recorrí la provincia para la campaña 2001 escuchaba que la gente decía: “Llegan al cargo y después se olvidan. No vuelven más”. De esto podes o no hacerte cargo. Preferí hacerlo. Entonces llego los viernes a Mendoza, abro un departamento de atención, el sábado recorro la provincia, y el lunes atiendo institucionalmente en mi oficina. Tengo oficina en Mendoza, donde la gente me puede ubicar. Y no está pagado por el Senado. Si soy representante de Mendoza no puedo ser un holograma. Tienen que saber que tengo teléfono, que atiendo en un lugar y que no se trata que la gente llegue a mí, sino que yo tengo que estar donde están los problemas. El mío es un nomadismo con identidad.

- ¿Y las sensaciones cotidianas de volver?

- No sólo me encanta dormir con Pablo y besar a mis dos hijos más chicos, ya que el otro está acá. Soy una mujer de afectos, amigos, amigas. Mi equipo de trabajo está fundado en la coincidencia. Me gusta ir al Niño los domingos a comprar las verduras y hacer el pan para la familia. Necesito el afecto para que no me crezcan bigotes. Quiero ser plenamente una mujer en el poder.

- Además de mostrar fortaleza tu posición es clara.

- Es cierto que todo esto puede parecer un privilegio. Incluso estamos en un despacho con calefacción y aire acondicionado. Me gustaría que las condiciones de trabajo fueran iguales para todos, es decir, que no ocurra que ninguna maestra tenga que poner un papel afiche con chinches en una pared porque no hay vidrios en el aula. La cuestión se hace privilegio cuando se hace esta tarea con cinismo y deshonestidad. Y es cierto que viajamos en avión, pero también es cierto que cuando llegué al Senado esto era el show del pasaje. Esto se sinceró, así como viajar en Primera. Por ahí se justifica en un trayecto muy largo o cuando existe un problema de salud. Y es ahí entonces que, la posibilidad de mayor comodidad, por uso abusivo, se torna privilegio. Generalmente eso pasa cuando te sentís el hoyo del mate. Y cuando de tu situación de trabajo público haces una situación de indiferencia para no hacer nada.

- ¿Resulta absurdo plantearse el Bicentenario como instancia para proyectar el país a dos siglos de su fundación?
 
-Desde lo institucional hay distintos ámbitos. Participo en lo que la Secretaría de Cultura prepara desde el año pasado, como espacio de reflexión, apropiado para desarrollar la lucidez crítica y la voluntad de futuro. Comprender que la historia no fue una mueca, sino que también, como decían los latinos, es maestra de vida. Estuve en la New School University de Nueva York, trabajando en esto, ya que se ha implementado un Observatorio para el Bicentenario, que funciona en la escuela de gobierno de la Universidad de Nueva York. Existen dos observatorios, el del Bicentenario, específicamente, y el restante sobre América Latina.

- ¿Qué hace este Observatorio?

- Desde el estudio de los modos de urbanización del país, que han sido las urbanizaciones compulsivas del desequilibrio de un país federal, a las urbanizaciones del miedo y la inseguridad, hasta temas referidos a nuestra literatura, la under y la consagrada. Y así como tenemos los objetivos para el milenio a nivel global, tenemos metas para nuestro Bicentenario. No puede ser posible que Argentina no tenga interconectividad en sus caminos, que no tenga articulación de sus medios de transporte. Hay que hacerse cargo de todo lo que no se ha hecho. La construcción política también pasa por la interconectividad, a lo que agregaría la solidaridad, ya que de este modo rompemos con el individualismo. Es muy fuerte la participación respecto al Bicentenario aunque existen dos prejuicios. El del que llamó del desgano: “uuuyyyyy, otra vez nos llaman a pensar y después ya sabemos qué hacen con los papelitos…”.

- Hay toda una larga historia para pensar así.

- Sí, hay suficientes motivos. Pero está bueno pensar que, si tantas veces nos mintieron, tal vez ésta sea verdad.

- ¿Y el otro prejuicio?

- El de lo irremediable. En esto coincido con Cristina, y no es campaña. Lo más profundo que sentimos y palpamos en 2001 era que nos habían quebrado la autoestima y se había instalado la cultura de lo imposible. El resumen sería: “¿Para qué vas a trabajar si el concejal de la vuelta cambió de auto, de casa, de mujer y hasta de ideas”. Existe otro prejuicio en vastos sectores, tal vez lo más ilustrados, los que deberían ser más generosos, que propician, no un escepticismo lúcido, sino un nihilismo mediocre. Por suerte esto no genera pasividad en quienes queremos pensar al país de cara al Bicentenario.

- Que, además, coincidiría con el más que probable ascenso de una mujer al sillón de Rivadavia.

- (Ríe) No solamente creo por las encuestas, sino que quiero por convicciones que Cristina pueda ser la presidente de los argentinos. De cualquier modo no me gusta pensar ni la política ni la sociedad en términos de personas extraordinarias. Que Cristina pueda ser presidente tiene que ver con la Argentina, no sólo con ella: capacidad intelectual, formación política, convicción ética, trayectoria de coraje y fortaleza en los espacios de decisión. Que Cristina, con chances genuinas y reales de ganar, pero que Lilita sea candidata, también, habla no sólo del coraje de esas mujeres, sino de la enorme oportunidad que tenemos de mostrar, de construir, de aceptar, que en la Argentina ha habido cambios culturales que nos favorecen para construir una mejor democracia. Y en un símbolo claro y contundente. No por el hecho biológico de ser mujer, sino por el hecho cultural de una sociedad de iguales.

- ¿Vamos hacia una nueva agenda del poder?

- No es la agenda de la ternura ni de hacerse la Heidi.. No, no. Es una agenda Heidi y “heavy”, las dos. Porque es una agenda de los temas duros. ¿O cómo se explica que yo presida la Comisión de Defensa desde el 2003? Creo en esto, sin decir que porque soy mujer soy más tierna, o porque por ser mujer tengamos garantizada la honestidad. Pero también por ser mujeres es más factible que logremos integrar en la agenda pública otros temas. En el Senado se ve con claridad: se han votado leyes a partir que somos el 38 % del cuerpo. Cuando era mayoritariamente masculino, y no porque fueran malos, había temas que no importaban o no entendían. Entre una Ley de Quiebras y la de Educación Sexual, las culturas esterotipadas, también para los varones, hacía que se tratase la de Quiebras. Ha habido entonces un aprendizaje recíproco interesante, en donde las mujeres también tuvimos que estudiar y aprender para votar una Ley de Quiebras. Es decir, vencer esta tradicional formación de las mujeres para docentes o pianistas de salón.

- Me quedé con lo de Heidi y “heavy”. Muchos analistas piensan que tu papel en el Senado hoy es compararable a lo que hizo José Luis Manzano en Diputados en épocas de la restauración democrática.

- En esto trato de ser equilibrada y justa. Yo empecé a militar con el Chupete Manzano. Era mucho más viejo pero él era más joven (carcajadas). Fue un diputado brillante- Hoy se lo recuerda, aún en los espacios legislativos. Hablo de la formación parlamentaria, la capacidad política. Aquí se lo recuerda como a esos parlamentarios que marcaron debates que hicieron historia. Me acuerdo que cuando fue la ley de Cupos, igual que con el tratamiento del Divorcio, y así lo reconocimos, el suyo fue el mejor discurso, no por palabras bellas, sino por ideas de intensidad. Desde hoy lo miro, más allá de sus devenires empresariales, como esos legisladores que han dejado huella.

- La pregunta era si sos como Manzano, pero en Senadores.

- No creo, no creo. De mí dicen que soy una parlanchina (risas).

- Manzano tenía influencia en el gobierno, era líder, se sentaba en el recinto, pero también en la mesa chica, era justicialista, tenía buena relación con los radicales…

- Soy parlamentaria de tiempo completo. Hay distintos talentos. Existen parlamentarios que no han hablado en el recinto pero que tienen una más que significativa labor en las comisiones. Hay otros que no hacen ni lo uno ni lo otro. Otros somos de tiempo completo. Ernesto Sanz es un gran parlamentario. Votamos casi todo distinto, pero Ernesto es un muy buen parlamentario. También se lo recuerda así al Gordo Baglini, por discursos brillantes, algunos irónicos. En el caso de Baglini me impresionaba que cuando el tomaba la palabra bajaban hasta los asesores al recinto para escucharlo. Cuando la votación era sobre Presupuesto el lo hacía, además, explicando una ópera de Verdi. Esto que podría ser tomado como una vanidad intelectual no creo que lo sea. La expresión de la política es la palabra y la acción.

- Es muy posible que cuando estudiemos a nuestros legisladores aquí te incluyan en esa lista, muy cerca de Manzano.

- (Risas) ¿También me voy a hacer los glúteos?

- ¿Cómo imaginas a Cobos en estos honorables pasillos del Senado?

- Cobos es muy interesante. Las instituciones también tienen una historia y su cultura. Que Scioli haya estado antes que Cobos es un beneficio para Cobos. Esta voluntad de Daniel, que es un gran comunicador, pero de comunicar lo que se hacía, hizo también que muchos quisieran hacer cosas. Y fundamentalmente muchas, porque en esto tuvo un gran acompañamiento de las mujeres que integramos el cuerpo. Cuando asumí, Poder Ciudadano decía que el Senado era inmonitoreable. ¡Y claro! No se sabía lo que pasaba acá. Las comisiones eras secretas. Y no con temas sensibles de Estado. ¡Todo era secreto! Las hicimos públicas. Esta nueva etapa que ha marcado diferencias culturales le va a hacer muy bien a Cobos. Viene una etapa compleja en lo político, la desarticulación de los partidos en sus formatos tradicionales, la necesidad de recuperar las instituciones político-partidarias, en una palabra, las nuevas realidades. Yo me imagino que si hoy los ciudadanos están pensando en cómo van a hacer las boletas de los escrutinios ¡cómo serán los bloques! Cobos llegará a una etapa que yo llamo del líder del siglo XXI, en donde lo que tiene que asumir como desafío, no es el orden de la modernidad, sino el caos, que también tiene su forma de organización. Y esto, que parece filosofía, aplicado a la política, es el derrumbe de las identidades políticas tradicionales, estas nuevas coincidencias que aún no alcanzan a ser una síntesis, pero que van encontrando caminos de trabajo conjunto. Para Cristina y Cobos, indudablemente, el espacio parlamentario será de alto voltaje. Y como a Cobos lo conozco como un hombre de diálogo, capaz de escuchar, capaz de encontrar no los consensos mínimos sino los acuerdos necesarios, me parece que va a ser muy bueno su aporte, porque sino esto sería “La guerra de los Roses” (risas).

- Cobos como Chance Gardiner, el personaje de “Desde el jardín”. ¿No es una tentación pensarlo, aunque sea una vez?

- Volvemos a los parlanchines vanidosos…Hay tanta discriminación, en el sentido que parece que hay una sola forma de hacer política, que era ser profesional del poder. Y esto lo digo siendo una militante desde los 14 años. Pero hay cosas que yo me doy cuenta “facilito”. Una vez veníamos de General Alvear con el gobernador y otros ministros, visitando el avance de obras del Marginal del Atuel, y lo llaman diciendo que había venido una pedrada en Junín, un fenómeno muy intenso de nieve, granizo, con una acumulación de 50 centímetros. Era entre las 7 y las 8 de la noche. Me dijo: “¿Me acompañas, Marita?”. Llegamos a Junín a las 9 y media de la noche. Las mujeres lloraban porque se les habían caído sus techos, sus niños estaban empapados, los hombres desolados porque la cosecha había sido seriamente dañada, los operadores sociales no daban abasto. ¿Con quién recorrimos todas las zonas, hasta las 2 de la mañana, sin cámaras? Con el intendente y el gobernador. ¿Sabés qué? “Gardiner” hablaba con las mismas palabras que hablaba la gente. Y sentía como responsabilidad propia solucionar, como gobernador, el llanto de esa gente. ¿Es San Martín? No, Cobos es Cobos. Esa descalificación viene de quienes no les interesa la Concertación. Le deseo mucha suerte a Cobos y en lo que pueda lo voy a ayudar.

- ¿Qué extrañas de Mendoza?

- Perdón por la respuesta, pero no extraño nada, porque no me he ido. Ni en los afectos, aunque viaje, ni en los compromisos, aunque esté acá.

- ¿Ni siquiera los helados?

- El lunes pasado me comí un helado por 8 pesos, enorme. Y por supuesto que después tuve que reposar, hacer dieta (risas). Sopelsa me encanta. Que me disculpe Perín, pero yo aprendí que en Boca-River, Boca, y que en Sopelsa-Perin, Sopelsa (más risas). Y en Chacras los helados de Chacras. De esas cosas no me puedo desprender. Igual que si uno va a San Rafael: tiene que pararse en la estación del servicio del Toledano porque la señora tiene las tortitas con chicharrones más ricas de Mendoza.

- ¿Y qué es lo que más te molesta de Mendoza?

- (Piensa) Sí, sí, hay cosas que me molestan. Creo que Mendoza es todavía profundamente individualista, que tenemos dosis de hipocresía bastantes grandes, me incluyo, y que en sus elites dirigenciales, políticas, económicas, académicas, sindicales, religiosas, sociales: nos debemos un debate en serio. Y que creo que debería ser acerca de cómo estamos dispuestos a convivir. Si es partir de la descalificación y el agravio, o a partir de la construcción y la coincidencia.

- Imaginemos que Mendoza no es mujer sino hombre. ¿Cómo lo describirías?

- Y sería como mi pareja, Pablo. Pero escribiendo los poemas de Tejada,  contándome en el atardecer “Las mil y unas noches” de Draghi, teniendo las manos rugosas de mi abuelo que era puestero en Lavalle y el atrevimiento infernal de los pibes que quieren una Mendoza que, además de vino, tenga solidaridad, industria cultural, no discriminación. Y además ese hombre no sería sólo varón. Tendría también capacidad de ser Mendoza, intensamente mujer.

Opiniones (10)
24 de agosto de 2017 | 02:41
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24 de agosto de 2017 | 02:41
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  1. Señora Qué nos importan a nosotros sus membresías internacionales , sino todos los días vamos a las compras y todo sube, si las chicas están prostituyéndose, si se van todos los jóvenes a España, si la educación es un desastre , si la salud no tiene políticas . Y usted viajando ? engronsando su curriculum a costa de los mendocinos ? Qué ha hecho por todas las mujeres de Mza . No sólo las culturosas de su ámbito ? Conoce los barrios del oeste ? Recorre la provincia con Cobos . Por qué no la recorre solita , sin guardaespaldas y sin autito oficial ? Coqueta , aporteñada, manzanita que no tiene pudor de ponerse colorada con sus prácticas políticas .
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  2. Es un orgullo que una mujer así represente a Mendoza. Estas entrevistas diarias realmente nos aproximan a gente con liderazgo y convicciones cada uno en su especialidad o tema, y uds. (mdz) lo hacen bien.
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  3. Ella se calificó como barata.. Me parece que a Argentina le sale caro tener senadoras de este estilo. ¿Es la misma que formó parte de la conspiración para derribar a Patricia Gutierez de la fórmula de la Concertación? Lo único que les importa es estar.. Siempre estar y repartirse. Se parece a Manzano, y le gusta eso!Tiene razón el periodista.
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  4. Marita me encanta tu forma de expresarte y tu compromiso para/con Mendoza, me enorgullese que nos representes.
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  5. Malisima la entrevista.
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  6. raulito: no tenes que entender y sí atender. vuelva la semana que viene y estudie un poquito mas. feliz dia del estudiante
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  7. Por qué Nadie habla de lo que ella hizo por el régimen de incentivo para el arte y la cultura???
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  8. No entiendo el reportaje.
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  9. NOTICIAS: ¿Cómo ve el nivel de los senadores? Sanz: No creo que falte nivel. María Cristina Perceval es un ejemplo. Pero cuando en el oficialismo decide hablar la %u201CSeñora%u201D, la palabra está vedada. Es la lògica K, oradores, poder. El Gobierno está concentrando en el Presidente, Cristina, un cerebro juridico que Zannini y Alberto Fernandez.
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  10. Perceval es el mejor ejemplo de quien le interesa sólo acumular poder. Pretende disfrazarse de representante del pueblo pero en realidad sus intereses son ABSOLUTAMENTE PERSONALISTA. No le importó irse del PJ, aliarse con los radicales, Perder, volver al PJ, aliarse con COBOS , hablar mal del PJ, quien le dió de comer mucho tiempo y ahora se cree la Pura,.. NO TIENE REPRESENTATIVIDAD DE NADIE MAS QUE DE ELLA MISM...Es el claro ejemplo de lo que el PUEBLO ESTA CANSADO, es decir de POLITICOS SIN PRINCIPIOS.
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