Walter Gutiérrez

"Soy un privilegiado y un eterno agradecido del básquet"

Director Técnico de Anzorena

Cuando el cordobés Eduardo Vera decidió, allá por 1992, renunciar a la dirección técnica del plantel de primera división de Anzorena, a Walter Gutiérrez, su ayudante, no se le cruzaba por la cabeza la idea de llegar a convertirse dieciséis años después en uno de los entrenadores mendocinos más exitosos de los últimos tiempos.

Torneos locales, Liga C y la permanencia de “su” Anzorena en la Liga Nacional B por segunda temporada consecutiva, conforman el palmarés de este “obsesivo por el básquet”, como se define el apodado Chocolate, de 42 años de edad.

A muy corta edad comenzó con la práctica de esta disciplina en el club que se transformó en su casa, la Asociación Deportiva Anzorena. Recorrió el largo camino de las divisiones inferiores hasta que a los 16 años, en 1982, debutó en Primera.

-¿Nunca jugó en otro equipo?

-Jamás, siempre jugué en Anzorena y como entrenador dejé el club en sólo dos oportunidades, en 1994 dirigí Macabi y en 2000 a Atenas.

A este hincha de Independiente de Avellaneda, su identificación con el club de la calle Olascoaga lo ayudó a encontrar su destino, no sólo en lo deportivo y profesional, sino que también en lo afectivo. En el club conoció a quien hoy es su esposa, Sandra Smovir, y la madre de sus dos hijos, Carla y Tomás.

-Imagino que resulta inevitable hablar de básquet en casa, su esposa está íntimamente ligada al básquet y al club a través de su familia...

-Tratamos de no hacerlo, mucho más cuando el equipo pierde. Pero en las reuniones familiares es imposible no hablar del equipo, de los resultados, de todo.

-Debutó en Primera en 1982 y en 1987, a los 21 años, dejó de jugar, ¿Qué pasó?

-A causa de las lesiones. La rodilla izquierda me tuvo a mal traer, dos operaciones de meniscos y cuando parecía que me había recuperado se me rompieron los ligamentos y dije basta, dejé de jugar.

-Pero al poco tiempo estaba dirigiendo, ¿Vio en esa posibilidad su permanencia en el deporte?

-No, fue todo muy raro, hasta inesperado. Con el fenómeno de Regatas en el TNA, todos los clubes quisieron hacerse fuertes y conformar planteles importantes. Anzorena trajo un entrenador cordobés, Eduardo Vera, y armó un equipo con grandes jugadores locales, entre ellos Eduardo Nicastro, el Garza Cantaloube, el Papa Rodríguez, Tuco Martín y hasta alguno de Córdoba, y como yo era del club y conocía el ámbito local me propusieron ser el ayudante del entrenador.
Después, los resultados y la poca identificación con el equipo, hicieron que Vera optara por renunciar y los dirigentes me ofrecieron quedar como técnico. Al principio me costó aceptar, me daba miedo, pero después me envalentoné y me hice cargo.

-¿Alguna vez sintió ganas de dejar dirigir?

-Sí, en un par de ocasiones. Pero me quedé en las ganas, seguí.

-¿Qué lo llevó a querer dejar y qué lo mantuvo?

-No me daban ganas de seguir en la misma, con cada uno llevando agua para su molino y sin un proyecto de mejora del básquet local. Pero me mantuve porque soy un obsesivo del básquet.

-¿Se dedica a otra actividad aparte del básquet?

-No. Soy entrenador full time de Anzorena.

-A la luz de la situación del básquet local, es una situación de privilegio...

-Absolutamente. Soy un privilegiado y un eterno agradecido del básquet y de Anzorena. Pero creo que el básquet mendocino podría elevar su nivel si hubiese más entrenadores full time, para organizar, planificar, ocuparse de las divisiones y por ende jerarquizar la profesión.

-Desde afuera, se nota cierta desunión entre los entrenadores. ¿Es así?

-Por supuesto. Mucha parte de la culpa del nivel del básquet mendocino la tenemos los entrenadores. Nunca terminamos de unirnos, jugamos nuestros partidos personales, no somos solidarios entre nosotros y nos olvidamos que tenemos que enseñarles a los jugadores como se juega esto. A veces, por ganar un partido le permitimos a un jugador que haga lo que quiera adentro de la cancha, por la simple satisfacción personal de decir le gané a tal o cual.
No digo que andemos todos abrazados, pero nos quejamos porque no queremos jugar los domingos, y ahí estamos jugando los domingos; nos quejamos porque no nos gusta el sistema de torneo y no presentamos ni una propuesta para mejorarlo.
Pero ojo, todo parte desde la etapa de jugador. Tampoco hay una asociación de jugadores. Esa falta de unión no nos permite crecer.

-Y en lo estrictamente deportivo, ¿No hay falencias?

- Seguro. Creo que el grave problema que tenemos los técnicos en Mendoza, es que nos fuimos acostumbrando a no aportar soluciones al jugador. A decirle cómo, cuándo, dónde y por qué realizar tal o cual jugada. Nos fuimos limitando sólo a la motivación y nos desviamos de la enseñanza del juego.
Si comparás jugadores, es muy probable que en Mendoza encontrés jugadores de inferiores muy superiores técnicamente a cualquier chico de las mejores provincias del país, pero el mendocino no sabe en que momento hacer una finta, cómo sacarse una marca o en qué momento realizar un lanzamiento, no sabe jugar. Esa es la diferencia que nos hacen en el resto del país.

-¿No discuten estos temas cuando se juntan en las clínicas?

-Lamentablemente lo hacemos una vez al año cuando tenemos la clínica de nivelación, pero no nos escuchamos entre nosotros. Preferimos escuchar a entrenadores que vienen de otras realidades. Es muy importante saber cómo hizo un entrenador cordobés o pampeano para armar su estructura de cuerpo técnico o su manejar el trabajo de su plantel, pero dentro de nuestro básquet tenemos diferentes realidades que desconocemos, algunos hemos dirigido ligas C y B, otros han estado al frente de selecciones provinciales, otros están en zonas alejadas al gran Mendoza, ¿Cómo no intercambiar experiencias?. Ahí es donde fallamos.

-¿Y cómo podría cambiarse este escenario?

-Como primer paso lograr la unión de los entrenadores y después luchar por jerarquizar la profesión. Que todos los clubes tengan un técnico full time y que los dirigentes entiendan que con un buen Campeonato Argentino no logramos nada.

-Habló de los dirigentes, ¿Qué tendrían que mejorar?

-La infraestructura. Una tarea inmediata es homologar las canchas. Uno a veces no lo valora, pero imaginate como sería el básquet de Mendoza si la gente pudiera sentarse cómoda a mirar el partido, si hubiera baños como corresponde, si la iluminación fuese la adecuada, si la cancha tuviese medidas reglamentarias, si los aros estuviesen a la misma altura. Quizás es muy difícil lograrlo o sólo sea cuestión de voluntad.

-¿Por qué se define como un “obsesivo” por el básquet?

-Porque veo básquet todo el tiempo. Partidos en vivo o grabados, y si no hay nada en la tele miro alguno de mi colección. Ahí tengo de todas las épocas y de las ligas más insólitas. Por ejemplo, este año nos ofrecieron un jugador juvenil de Salta, empecé a pedir videos a colegas para ver como juega. Nadie tenía. Hasta que me comuniqué con su representante y me dijo que había estado un tiempo en un equipo de la Liga C de Italia. Empecé a revolver los videos en casa y lo encontré.

-¿Es de seguir la NBA o se inclina por el básquet FIBA?

-El básquet FIBA, toda la vida. Por la técnica, es más real, más cercano a nosotros, se juega más en conjunto. La Euroliga me encanta, la sigo completa. Aunque veo NBA y me sorprendo cómo ha ido adoptando un juego más FIBA. Un ejemplo es San Antonio, que utiliza una jugada ofensiva que realizaba la selección argentina de Rubén Magnano.

-¿Es de los que consideran que la selección de Magnano marcó un antes y un después en el básquet FIBA?

-Tanto la selección argentina campeona olímpica de 2004, y subcampeona mundial 2002, como la selección española campeona del mundo 2006 han marcado tendencia en el básquet internacional. Es más, hay una jugada ofensiva que usan muchos equipos de la Euroliga que se llama Argentina, en honor a su creador: Rubén Magnano.

-¿Le da importancia a las estadísticas o a los porcentajes?

- Es un aspecto de vital importancia. A través de los videos sacamos los porcentajes, en todos los apartados, de cada rival. Mauricio (Moyano, su asistente técnico) realiza scoutings de todos los rivales. Nos pasamos horas y horas analizando videos. Pero a los jugadores no los hago verlos, muy por encima les muestro algunas cosas, no me gusta cargar de información al jugador.

-¿Cuál es el balance que hace de la pasada temporada en la Liga B?

-Al principio como que uno no se da cuenta donde está parado, pero como experiencia fue hermoso. Creo que como cuerpo técnico aprendimos en esos diez meses de competencia lo que no se aprende leyendo setenta libros ni yendo a doscientas clínicas.
Y porque creo que fundamentalmente, de lo que más aprendemos los entrenadores es de los jugadores. Y el ver jugadores de otro nivel al que estamos acostumbrados, tener roce con esos jugadores, te hace aprender de básquet. La verdad que fue una experiencia hermosa, pero muy desgastante.

-Hubo algunos problemas al principio…

- Varios jugadores no rindieron como nosotros esperábamos o no fueron la calidad de persona que esperábamos. Tuvimos muchos problemas con gente que trajimos de afuera, sobre todo en la primera etapa. Muchos problemas disciplinarios, jugadores que no  se amoldaban, que no encajaban. Pero aprovechamos el corte de temporada, donde se podía hacer recambios, y como que limpiamos un poco la casa. El equipo estaba fracturado. Lo que pasa es que para nuestro medio es muy difícil, y creo que pasa por una cuestión de idiosincrasia de los mendocinos, somos muy cerrados, y al llegar jugadores de afuera se armaron los grupos con los adentro y los de afuera. Y la situación, como cuerpo técnico, nos sobrepasó.

-¿Cómo se llegó a una solución?

-El tema es que el equipo tiene que entender, y tener la suficiente inteligencia para hacerlo,  que cada uno tiene que resignar un poco de protagonismo y mantener claro que el equipo debe ser lo importante. Yo se los he dejado claro antes que llegaran los nuevos, y constantemente a los que ya estaban, a mi no importa que Maldonado, que Roh, que Romano o que Walter Gutiérrez sea la figura. Lo que quiero es cumplir el objetivo. Quiero que el equipo tenga vocación de compañerismo, tampoco que sean amigos, pero que entre todos cuidemos el trabajo.
La temporada pasada, lo que nos salva la categoría fue el grupo y no el funcionamiento del equipo. Porque el funcionamiento, para ser sinceros no era bueno, porque no teníamos los jugadores para hacerlo, porque los que estaban no rendían, por un montón de factores, pero lo que salvó al equipo del descenso fue el grupo.

-Pero los que más aportaron para rearmar el grupo fueron los denominados “de afuera”.

-Fueron muy importantes David Maldonado y Ariel Bernabei. Nos dieron una mano muy importante en cuanto a la experiencia. Pero con la llegada de los recambios nos vimos favorecidos como grupo, basquetbolísticamente no nos aportaron mucho Kreiber y Galarza, pero desde el punto de vista humano nos dieron una barbaridad. El Negro Galarza nos hizo un poquito más cabrones a la hora de jugar, fue bravo, áspero, nos hizo jugar rudo. Por ahí tuvimos que andar frenándolo, porque no estábamos acostumbrados a jugar con esa intensidad y porque cuando entraba en ese ritmo le podía dar hasta a los propios compañeros. Anímicamente nos vino muy bien, un tipo al que no le importa nada, juega en cualquier cancha y con cualquier rival.

-¿Está conforme con el equipo que tiene para esta temporada?

- El equipo lo armé yo. Lógico que con Mauricio Moyano. Los dirigentes nos dieron en ese sentido la total libertad para contratar jugadores. En ningún momento me dijeron este si o este no. La verdad que hicieron un esfuerzo grande, porque logramos conformar un equipo importante.

-¿Cuáles fueron las claves del armado del equipo?

- Teníamos como prioridad, repetir a David Maldonado y mantener a los hermanos Rubia. Con eso, nos asegurábamos la mitad de cancha. A partir de ahí yo quería un escolta, un tirador y conseguimos a Emiliano Roh. A Bruno Romano lo queríamos traer el año pasado en el recambio y no se pudo dar. A Jeremías Acosta lo enfrentamos el año pasado y tuvo un gran trabajo defensivo, quizá encasillado un poco en ese rol, pero ha demostrado que dándole la pelota puede ser muy importante, es un muchacho que tiene unas ganas de progresar tremendas, y hoy por hoy es una pieza importantísima.
David Pineda es otro jugador que me quitaba el sueño, y una noche agarré la agenda y le llamé, como no había arreglado con nadie, hablamos con el representante y arreglamos.
Por suerte logramos traer a todos los jugadores que quisimos

-¿Por qué es tan importante Maldonado?

- Creo que hoy por hoy, es un lujo para Mendoza tener un jugador de sus características. Tenemos la suerte de tener el mejor base de la categoría. Es un jugador que tranquilamente puede jugar en TNA o en Liga A. Tuvo malas experiencias en TNA, pero actualmente ha alcanzado una madurez como jugador y como persona que me hacen considerar su participación en Anzorena como un verdadero lujo.

-Y ahora a jugar en Junín, ¿Cómo ve la idea?

- Es todo una incógnita. Lo que pretendemos es que la gente se identifique con el equipo y nos acompañe. Mendoza tiene que sentirse parte de la Liga Nacional.
A la gente del club quizá la complica un poco, pero nosotros que tenemos que viajar todos los días nos sentimos muy bien con el recibimiento de la gente, el apoyo que hemos recibido es increíble. Nos atienden como si fuéramos los Lakers. Desde la intendencia se han puesto a disposición nuestra, hay un montón de gente trabajando para el inicio de la Liga, de lo único que se preocupan es de que nosotros estemos bien. Así que, como les he dicho a los jugadores, tenemos que responderles con una entrega total, más allá de los resultados, en esto se gana y se pierde, pero que la gente sienta que dimos todo.

Opiniones (2)
19 de agosto de 2017 | 14:54
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19 de agosto de 2017 | 14:54
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  1. Fuerza Chocolate. Tu tarea no es fácil y es la de llevar el timón del barco. Que sea con la altura que merece, todo el esfuerzo que le ponen para representar a Mendoza, no sólo en el basquet, sino como sociedad. Carlos
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  2. q bien q Anzorena haga el esfuerzo de estar en una liga b xq esta la verdad le hace bien al basket de mendoza q tan bajo esta! es cierto el mendociono es cerrado y no deja q los de afuera se integren! aca hay bueno jugadores, pero afuera del gran mendoza como en el sur el este y valle de uco hay buenisimos jugadores, seria de gran importancia q se arme algun provincial para conocer las cuaulidades de todos los jugadores, x ejemplo quien sabe q un chico del sur estubo jugando en Bahia blanca? esa liga local tiene mas nivel q la liga b y esta cerca del TNA! nadie sabe xq se cierran todos aca en sus propios clubes! ojala q le vaya bien a Anzorena xq eso nos hace bien a todos los q nos gusta el basketbol
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