Roberto Follari

"Muchos académicos trabajan sólo para sí mismos"

Investigador y docente de la UNCuyo.

El reconocido intelectual mendocino acaba de publicar el ensayo La selva académica, en el que denuncia la autocomplacencia, la hipocresia y las batallas por beneficios concretos dentro del ámbito universitario.

Roberto Follari es uno de los inteletuales más respetados de Mendoza. Licenciado y Doctor en Psicología y profesor de la cátedra de Epistemología de las Ciencias Sociales en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNCuyo, transita desde hace décadas las aulas y los pasillos de ésta y otras universidades de la provincia, del país y del exterior. Este atento trajinar, como profesor de grado y de posgrado, y como académico le ha proporcionado un profundo conocimiento de los comportamientos de sus colegas y de sí mismo.

En su recién publicado ensayo La selva académica. Los silenciados laberintos de los intelectuales en la universidad, publicado por la editorial rosarina Homo Sapiens, Follari señala, analiza y desgrana cada una de esas prácticas sociales de los profesores universitarios para denunciar la falta de autocrítica, los solapados manejos de poder, la administración de prebendas y la competencia desleal de quienes imparten conocimientos desde las aulas universitarias.

Con rigor y una prosa contundente y clara, consciente de lo provocativo de sus afirmaciones, Follari reivindica el derecho de hablar sobre un tema que permanece fuera del conocimiento del público en general; destaca la necesidad de repensar los vínculos de los académicos entre sí y reclama la consecución de una ética personal y profesional por sobre la ideología.

- ¿Cómo surgió la idea de escribir este ensayo? ¿Cuáles fueron las causas que lo incitaron a esta reflexión?

- Ha sido advertir la enorme distancia que media entre los reales compromisos políticos y el peso social de algunos intelectuales, y las formas de reconocimiento dentro de la universidad, que suelen favorecer precisamente a quienes no tienen esos compromisos, pero los declaman. Tales reconocimientos se guían por parámetros ideologistas y abstractos, dando lugar a la fácil manipulación de voluntades al servicio de intereses personales, los que aparecen disfrazados como supuestas posturas ideológicas. Cuanto menos compromiso efectivo tiene un intelectual es mejor visto por los alumnos ideologizados, los que no advierten la politicidad en la sociedad global, sino sólo en la radicalidad verbal dentro de la universidad. Esta radicalidad es mayor, cuanto más se está desgajado de la política efectiva. Ésta última siempre marca límites a la declamación purista de principios.

- El título del libro, La selva académica, sugiere de inmediato la idea de la "ley de la selva", donde los unos se comen a los otros. ¿Cómo se verifica esta fagocitación intelectual en la práctica?

- Una actividad como la intelectual, que podría ser agradable y cooperativa, se vuelve conflictiva y llena de zancadillas y antagonismos. Se trata de que los recursos en cuanto a cargos, subvenciones, becas, congresos, y aún apoyos humanos, sean apropiados para beneficio personal, y por ello impedidos de su posible apropiación por otros. En esto poco importa la ideología; muchos actores de la vida académica se ponen al servicio exclusivo de sí mismos, no de una agrupación determinada dentro de la universidad, y menos aún de un proyecto determinado de país.

- ¿A qué se debe la falta de autocrítica por parte de los académicos?

- No somos visibles públicamente, nuestras lacras no se exhiben por los diarios como las de los políticos, o de vez en cuando las de los empresarios. De tal modo la población cree que estamos más allá de toda sospecha, y no hay sanción alguna para el comportamiento universitario que lesiona lo colectivo.

- ¿Cómo son las relaciones de poder entre los profesores universitarios? ¿Cuánto hay de partidismo, enfrentamiento, sumisión e hipocresía en este vínculo?

- Por supuesto hay también relaciones sanas y sinceras; pero a menudo abundan la hipocresía, el oportunismo y la asunción de modos abiertos o encubiertos de clientelismo. Poco hay de partidismo, mucho de sumisión cuando conviene a ambas partes, y existe una fuerte apuesta a las conveniencias personales.

- ¿Cuánto influyen, o no, las políticas partidarias en el seno de la universidad? ¿Se condena a un profesor que manifeste abiertamente su posición ideológica?

- Poco influyen los partidos en los profesores universitarios, mucho más en los alumnos. Mayoritariamente la condena -a nivel de docentes en ciencias sociales- no implica manifestar una posición a la que se quiere silenciar; más bien consiste en no poder creer a muchos que la manifiestan, pues lo hacen con la sola finalidad de usarla como motivo de legitimación de intereses individuales.

- A propósito de la "doble ideología", ¿cuál es la imagen que tienen de sí mismos los intelectuales mendocinos?

- Muchos tienen una imagen compactamente positiva de sí mismos, en la que no caben las grietas de la duda.

- El libro explicita una clara y progresiva pérdida de ética profesional. ¿Por qué ha sucedido esto?

- No es tan progresiva, esto también ocurría en tiempos en que yo era alumno. Lo triste es que hoy aparezcan los mismos mecanismos por parte de una generación de recambio, que en su tiempo hizo bandera de la denuncia de los mismos.

- En el ámbito académico se replican las mismas luces y sombras de cualquier grupo humano. ¿Podría ser de otro modo? ¿Cuál?

- Luces y sombras, siempre va a haberlas. Lo malo es cuando las sombras predominan y, peor aún, cuando ello ocurre en nombre de las luces. Otro modo de proceder sería sincerar la discusión, y que la pelea por intereses no pretenda presentarse como otra cosa que lo que es; esos intereses a veces pueden ser legítimos, la cuestión es no disfrazarlos de valores sublimes.

- A la luz de lo expuesto, ¿cómo es el nivel académico de los profesores e investigadores de la UNCuyo?

- Esto nada tiene que ver con el nivel académico; pasa también "en los mejores niveles", no menos que en los más bajos de la escala académica.

- ¿Y de los académicos del resto del país?

- Lo mismo; en ninguna parte se ventilan estas cuestiones, para sacarlas de la charla de pasillo y convertirlas en objeto de discusión pública.

- ¿Qué espera de este ensayo desde el punto de vista de la recepción? ¿Espera algo?

- Espero que la mayoría ignore elegantemente la cuestión, que unos pocos la deploren tal cual está expuesta, pero también que haya quienes se decidan a discutirla y ello les parezca valioso, como afortunadamente sucedió en la presentación que hicimos dentro del encuentro Facultad de Ciencias Políticas-CLACSO la semana pasada.

Patricia Rodón

Opiniones (1)
19 de agosto de 2017 | 16:34
2
ERROR
19 de agosto de 2017 | 16:34
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. adhiero a lo expresado por Follari ya que, en relacion a ello, se llevan a cabo concursos irregulares, para de esa forma eliminar a profesores que llevan muchos años que, amen de hacerlo para la Universidad, se desempeñan en forma interina.
    1
En Imágenes
Bunkers de la Segunda Guerra Mundial
15 de Agosto de 2017
Bunkers de la Segunda Guerra Mundial