Christian Sanz

"Parte de los fondos de la campaña de Cristina fueron del narcotráfico"

Periodista, investiga la ruta de las mafias de medicamentos

De un día para el otro pasamos de la mafia de las armas, Al Kassar a las mafias de la droga y, de allí a la de los medicamentos y a la falta de regulación de los precursores químicos.

 

En realidad, esa es una sensación. De pronto, amanecimos con asesinatos en clave mafiosa en Buenos Aires y un nuevo tema que empieza a ocupar la agenda mediática y política. La judicial también, por cierto.

 

A partir de uno de esos crímenes que conmovió al país, en el que tres jóvenes empresarios aparecieron asesinados en la localidad bonaerense de Gral. Rodríguez, emergió una realidad que estaba latente, pero que permanecía invisible.

 

La aparición pública de la grabación de la conversación sostenida entre el periodista Christian Sanz y uno de los asesinados, Sebastián Forza, echó luz en un camino que permanecía en penumbras.

 

Forza se presentó ante el periodista como un “arrepentido” de la “mafia de los medicamentos” y alertó sobre las amenazas de muerte que venía sufriendo desde 2007.

 

A partir de allí, Sanz inició un camino que lo ha llevado a estar del otro lado del mostrador, como entrevistado. Pero también a los tribunales, en donde se presenta con las pruebas que va recabando de los diversos casos que conforman un rompecabezas que aun no se termina de armar.

 

Dialogamos con él.

 

-          ¿En qué momento y por qué motivos tuvo contactos con Sebastián Forza?

 

-          Yo a Forza lo conocí en marzo de este año, merced a un funcionario del ministerio de Salud que me llamó porque sabía que yo estaba investigando a laboratorios de productos farmacéuticos y me dijo, “tengo una persona que es un arrepentido de la mafia farmacéutica; ¿te interesa conocerlo?”. Sí, le dije. Al otro día estábamos comiendo este funcionario, su chofer, un ex empleado de Forza, Forza y yo.

 

-          ¿De qué hablaron?

 

-          Allí me empezó a contar todo. Me dijo que lo iban a matar.

 

-          ¿La idea de su aparición en escena frente a un periodista y como arrepentido era, precisamente, poner en aviso sobre las amenazas de muerte contra su persona?

 

-          Sí, claro, es así. Tenía mucho temor, porque él dijo que era parte de una mafia y que como él se había escindido en noviembre de 2007, a partir de ese momento vivía amenazado. Yo le pregunté quién lideraba esa mafia. Y me contestó que uno de ellos se llamaba Rubén Romano, un tipo que ya habían denunciado en el PAMI. Entonces me cuenta que hacían negocios con la adulteración de remedios.

 

-          ¿Cómo funcionaba o funciona el negocio?

 

-          Se trata de adulterar recetas de personas que no existían y les pedían medicamentos caros, como factores hemofílicos o medicamentos oncológicos o contra el Sida. Ellos tenían un “paciente” –que en realidad no existía- sacaban 30 facturas para pacientes hemofílicos y luego los revendían en el mercado. Entonces hacían un negocio redondo, porque los obtenían gratis y luego los vendían.

 

-          ¿Cuál era el rol de Forza en esa organización?

 

-          La “virtud” de Forza era que él lograba revender esos medicamentos, precisamente. Ahí me empieza a contar. Nunca hablaba de narcotráfico en su charla, sino de los “remedios truchos”. Allí me contó cómo hacían negocios con el Hospital Francés y con el superintendente de Servicios de Salud (Héctor) Capaccioli.

 

-          Hubo un enfrentamiento en los últimos días entre Capaccioli y la ministra (Graciela) Ocaña sobre quién contrató a Forza, precisamente. Pero ambos continúan en el cargo, ¿no?

 

-          Te digo más: al interventor del Hospital Francés, Salvatierra, lo llamaron a declaración indagatoria y lo más probable es que lo procesen, porque lo más probable cuando te llaman a indagatoria es que sea para procesarlo.

 

-          ¿Qué pasa puertas adentro del ministerio de Salud ahora, en donde hay dos funcionarios de primer rango, enfrentados por la mafia de los medicamentos?

 

-          Yo estuve dos veces con Ocaña en el último mes. Ocaña hace una defensa férrea de su gestión. Ella se llama a sí misma como “una persona honesta”. Yo creo que lo es en lo que se refiere a ella directamente. Pero uno no lo es cuando ves la corrupción y la dejás pasar. Sobre este tema tuve un cruce de palabras con ella. Ella me decía: “Capaccioli no es de mi equipo”

 

-          …Pero lo tiene en su estructura…

 

-          …A ver, le dije, si esto fuera una empresa privada, usted podría ser la gerente General y él, el de Finanzas, por poner un ejemplo. Está en el organigrama debajo suyo. Y ella me respondió: “yo respondo a Cristina Fernández”. Así me dijo, como diciendo “no puedo tocarlo”. Pero bueno, obviamente ha avanzado porque tiene la venia, yo creo, por parte del gobierno que ve que Capaccioli es un hombre de Alberto Fernández y el rol del gobierno pasaría por hacerse los desentendidos.

 

-          ¿Cuál es el peso real de Capaccioli?

 

-          El tema es que encierra secretos muy grandes del gobierno. El manejó los fondos de las campañas de 2005, 2007 y la presidencial. Siempre fue “cajero”.

 

-          Pero, ¿cuáles son esos secretos?

 

-          Son secretos inconfesables porque hay lavado de dinero. En las campañas y especialmente en la última, hubo lavado de dinero. De hecho hay un abogado que se llama Hernán Palmero que presentó una denuncia basada en mis investigaciones, en la que denuncia y demuestra el lavado de dinero. En la causa hay varias personas que dijeron: “Yo no puse plata; puse una firma; la plata no se quién la puso”. Eso, es blanqueo de dinero.

 

-          ¿Capaccioli sigue por lo que sabe y calla?

 

-          Capaccioli presentó la renuncia dos o tres veces al gobierno y no se la aceptaron. Eso es una mera formalidad. Si vos te querés ir te vas, y lo hacés dando un portazo. Pero si vos decís que te querés ir y solicitás que te confirmen la renuncia, es porque estás buscando un gesto político. Y de hecho, el gesto político que él creo que ha negociado en los últimos días, es que le den un cargo en el ministerio de Trabajo. Lo van a sacar de Salud y le van a seguir dando inmunidad.

 

-          ¿Eso ha sido confirmado o es sólo un rumor?

 

-          A mi me lo dijeron de gobierno cuando empecé a investigarlo. Me dijeron: “no le pegués más porque nos perjudica a nosotros y aparte, lo vamos a sacar de Salud”. No es un problema mío, contesté.

 

-          ¿Cuál es el juego entonces?

 

-          La cuestión es que Ocaña está realmente respaldada y lo que aparece ahora es la pata de Hugo Moyano.

 

-          ¿En qué sentido?

 

-          Hay una parte jugosa de la Superintendencia de Servicios de Salud que son los “programas especiales”. Eso lo maneja un hombre de Moyano de apellido Rinaldi, médico. Moyano lo quiere al frente de la Superintendencia porque es una gran caja. Zorro él, Moyano se acercó a Ocaña, sin decirlo públicamente sino tirándole datos por el costado, inclusive, la ha acompañado a hacer una denuncia contra Capaccioli y lo que él quiere es meter a su hombre de confianza ahí. Entonces Ocaña está en medio de todos esos intereses.

 

-          En principio, digamos que en esto último no hay ningún hecho de corrupción más que lobby…

 

-          En principio no, pero sabemos que los va a haber. Yo se lo dije a Ocaña. No puede ser que no se sospeche de una licitación en la que se ofrecen medicamentos al mismo precio que una farmacia, cuando lo que tienen es un contrato de compra permanente y los precios deberían ser más bajos. Acá los precios están sobrefacturados. El negociado es escandaloso, que es lo que desnudó el tema Forza.

 

-          A raíz de el “triple asesinato” estalla todo el tema de la llamada “mafia de los medicamentos” o de los químicos precursores. Todo parece haber nacido y multiplicado en los últimos 3 o 4 meses. ¿No pasó nada antes?

 

-          En la época de Ginés González García pasaban cosas peores. Había contratos con el Banco Mundial que hoy los está sufriendo Graciela Ocaña. Ella hace una defensa férrea de Ginés González garcía más que nada porque hoy es embajador en Chile. Pero ella se encontró cuando llegó y no lo puede desmentir, con un lío de cuentas, sobreprecios que vienen desde hace muchos años. Desde mucho antes de Ginés González García también…

 

-          ¿…Por ejemplo?

 

-          De la época de la Alianza. Son todos corruptos.

 

-          ¿Pero la mafia de los medicamentos es nueva?

 

-          Según Forza –y no tengo por qué no creerle, él decía que por lo menos desde el año 1994 él estaba en carrera haciendo lo que se estaba haciendo.

 

-          ¿Y ese staff continuó con todos los partidos políticos que pasaron?

 

-          Claro, porque acá lo importante para saber es esto: lo que se está desnudando es a un montón de droguerías en donde aparecen chicos muy jovencitos, de entre 30 y 33 años, que vienen de muchos años y que a los veintipico años ya eran directores o gerentes de droguerías, superendeudados con millonarios contratos con el Estado. ¿Qué significa esto? Ellos solamente son testaferros, son prestanombres. Por ejemplo, cuando hable con Ocaña le pregunté de un tipo del que hablamos antes, Romano. ¿Quién es Romano? Es un tipo pesado, porque es testaferro de Luis Barrionuevo. Ocaña me dijo: “Mirá si es pesado que el tipo me amenazó de muerte”, a pesar de estar respaldada por el gobierno. No les importa nada. Lo que hay que investigar, entonces, es quiénes están detrás de estas droguerías.

 

-          ¿Hay algún vínculo de estos grupos mafiosos con Mendoza, como se informó en algún caso particular hace poco?

 

-          Si hay un vínculo es uno que no lleva a nada. Por lo que se, había un vínculo comercial que no llegó más allá de eso.

 

-          ¿Estas mafias tienen relación con otras? Por ejemplo, en los años 90 estuvieron “de moda” las de tráfico de armas en la Argentina…

 

-          Las mafias siempre tienen un punto en común. Tiene que ver primero con la oportunidad. En algún momento era muy rentable el tema de las armas y nuestro país era un importante proveedor de armas desde Fabricaciones Militares. En algún momento fue la droga y ahora el tema de los precursores químicos. Lo que hay acá, en la Argentina, es que nuestros funcionarios son sumamente corrompibles, son muy permeables.

 

-          ¿Eso es lo que nos une, como se desprende del libro del colombiano Juan Carlos Garzón, “Mafias & Co.”, con Colombia, Brasil y México, por ejemplo?

 

-          Estamos peor. Aquí no hay una ley que regule los precursores químicos. Entonces quien lo hace no es el comisario de la esquina, sino el ministro de Justicia, Aníbal Fernández. Lo que pasa aquí no es casual. Se pactó con el narcontráfico para tener controles laxos. No hay radares en el Norte, la dirección de Migraciones deja entrar a personas con antecedentes de Colombia o México sin ningún problema. Nada de esto es casual como no lo son las zonas liberadas de la policía de la provincia de Buenos Aires.

 

-          ¿Entonces hay algún vínculo político con el triple crimen?

 

-          De hecho, hay personas a las que deliberadamente no se las ha citado a declarar porque tienen miedo de que si se cruzan las llamadas de teléfono van a aparecer contactos con funcionarios de gobierno. Pasó con Forza. Hubo dos oficiales de la Policía Federal que investigaban en la fiscalía de Giaccobuzzi en Capital, y los removieron cuando encontraron que había contactos telefónicos entre Claudio Uberti y Forza. Uberti, hay que recordar, fue otro de los cajeros de la campaña.

 

-          ¿Cuál es su rol en toda esta investigación ya que no sólo lo refleja como nota periodística sino que se presenta a declarar en las causas judiciales?

 

-          Yo soy un convidado de piedra. Yo me sentí en la obligación, después de haber hablado con Forza y de que lo mataran, de poner a disposición de la Justicia todo lo que charlamos. Yo me quise abrir. Pero pasó que me empezó a llamar la familia, los abogados y entonces, cada uno me iba diciendo. “Mirá, yo se esto pero no lo puedo decir porque tengo miedo”. Lo empecé a publicar, luego de comprobarlo. Pero después me fui metiendo yo en un lío. Comencé a recibir amenazas de muerte y mi familia está preocupada. Yo me dije en un momento que no iba a publicar nada más. Pero de pronto veo que el Juzgado de Capital no quiere avanzar, otros quieren desviar la investigación, entonces: no me puedo callar. Me pasa lo que a cualquier periodista de investigación. Por un lado tenés el temor y por el otro la bronca. La semana pasada declaré en dos causas en las que pedí yo que me citen porque no me llamaban a declarar.

 

-          ¿Por qué está todo judicializado y no se nota un accionar desde el punto de vista del control parlamentario, rol que en algún momento cubrieron, por ejemplo, Elisa Carrió y Gustavo Gutiérrez con el lavado de dinero?

 

-          Están todos con mucho temor. Sólo la Coalición Cívica me preguntó algunas cosas, pero sólo hasta allí nomás; ellos no quieren avanzar.

 

-          ¿Por qué no es el Congreso la caja de resonancia de un tema como el de los fondos para la política, mal habidos?

 

-          El gran temor que tiene la oposición es que ellos saben que una parte de los fondos que financiaron la campaña de Cristina son del narcotráfico. Ellos se imaginan que van a venir personas de México o Colombia y va a pasar lo mismo con ellos que con el triple crimen. ¡Te lo dicen algunos!

 

-          ¿En qué va a terminar esta investigación?

 

-          En nada, como siempre. Acá los políticos se cubren entre sí.

 

-          ¿Y las causas judiciales? ¿Cómo seguirán?

 

-          Las van a dilatar y están empezando a tirar un montón de porquerías, como allanar todo el tiempo, sobre todo lugares que no tienen ninguna relevancia; detienen a personas que no tienen nada que ver y después las liberan. Entonces los medios ¿qué hacen?, cada vez acompaña menos. Están logrando un desgaste.

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