Pedro "Piro" Rosafa

"Por más reggae que hagamos, somos una banda de rock"

Integrante de Karamelo Santo.

Un viaje con destino a la música: esto es Karamelo Santo, la banda nacida en Mendoza y radicada desde hace más de una década en Buenos Aires. De la cultura festivalera queda todo, de los años de anonimato, casi nada. Tal es así, que por séptima vez y con nuevo disco, la agrupación salió de tour por Europa y realizó toques en Alemania, Suiza, Austria, Francia, República Checa, Hungría y Bélgica.

En 1995 llegó el primer álbum, “La Kulebra”, que incluyó canciones de no olvidar. Dos años más tarde y ya instalados en el barrio de La Boca, grabaron “Perfectos Idiotas” y se abrieron camino en el circuito de rock porteño. “Los Guachos”, “Haciendo bulla” y “La gente arriba” vinieron de la mano de la consolidación musical de Karamelo. El mestizaje de géneros y la epidemia de fanáticos los llevó a recorrer el mundo y a tocar en los más importantes y multitudinarios festivales del Viejo Continente: Southside, Hurricane y Greenfield.  

Hace días se presentaron en la Noche Nacional del Pepsi Music y además de “agitar” con los clásicos de siempre, tocaron algunos temas de “Antena Pachamama”, un álbum de explosión musical que cuenta con la participación de músicos invitados y propone una suerte de mirada al camino recorrido, según ellos mismos definen. Además, planean la grabación de un DVD y cerrar el año en la provincia con un toque en San Martín.

En diálogo con MDZ, Pedro “Piro” Rosafa, voz y percusión de Karamelo, habló de la gira, de la presentación en el Pepsi Music, del presente como formación musical y de los proyectos futuros. Además, se refirió a los inicios de la agrupación y dejó en claro que lo suyo no fue cuestión de suerte, sino de convicción y perseverancia. 

- ¿Qué rescatan del séptimo tour de la banda por Europa?

- Fue la gira más relajada que tuvimos. La verdad es que a lo largo de todos estos años aprendimos a conocernos lo suficiente como para pasarla mejor. Si bien los viajes anteriores fueron súper positivos y de mucha enseñanza, el desgaste también era evidente. En esta oportunidad, sabíamos cuál era el tiempo máximo que podría tener Karamelo Santo girando. Creo que fue uno de nuestros mejores tours, con excelentes conciertos en festivales importantes y con un grupo humano muy divertido.

"La lava" - Karamelo Santo

- ¿Y cómo es enfrentarse a nuevas culturas, distintos idiomas y públicos desconocidos?

- Esto ya no es nuevo para nosotros ni para ellos. Ya somos como viejos amigos, hace siete años que nos vemos las caras y visitamos ciudades europeas. La gente que se acerca a nuestros toques viene a ver a Karamelo Santo y a escuchar su propuesta, no viene de curiosa ni nada por el estilo. Nos hemos ganado un espacio dentro del circuito, lo que no es fácil. Las primeras veces nos resultó muy extraño, pisábamos países donde no entendíamos nada de lo que decían sus habitantes y a la vez fue este factor el que nos abrió la cabeza. Empezamos a rescatar las lecciones de inglés que teníamos archivadas en nuestro subconsciente y éste se convirtió, de a poco, en una suerte de esperanto. Más allá de eso y por más trillado que suene, la música es un lenguaje universal. Al principio no entendíamos cómo la gente era tan expresiva con nuestras canciones, aún sin comprender las letras, pero parece que éstas hablaron por sí mismas y nuestra necesidad de dejar lo mejor, se hizo notar. A los europeos les llama poderosamente la atención nuestra dosis latina. 

- ¿Por qué sienten que en Europa se los recibe mejor que en su propio país?

- Es que por momentos es así. En Argentina, si bien el cariño y el respeto ha crecido muchísimo, todavía nos cuesta posicionarnos. Viajamos con la misma propuesta a Europa y logramos participar de festivales súper importantes. No quiero desprestigiar a los que nos convocan en nuestro país, sabemos que tenemos chapa y renombre pero aún nos cuesta acceder a ciertos lugares y seguimos pagando derecho de piso. Considero que esto pasa simplemente porque venimos del “interior” y no por una “mala leche” de la gente o del aparato. Manejamos una energía más difícil de digerir.  Tocamos en festivales y se raja la tierra pero las cosas están armadas para que las bandas de la Capital sean las que funcionen y fluyan. No está programado que venga gente de otro lado y pueda emerger. Pero ya nos acostumbramos a pelearla, desde Mendoza, cuando empezamos de abajo, hasta que llegamos a Buenos Aires y tuvimos que remarla desde cero. De todas maneras, nos seguimos planteando por qué aparecen tantas piedras en el camino. Sin embargo, estamos tan acostumbrados a hacer lo que nos gusta que ya ni nos preocupa.

- ¿Qué le aportan como mendocinos, a la Capital?

- Enseñar a detener el tiempo para contemplar lo que pasa alrededor. Nosotros también nos hemos contaminado de vertiginosidad y hemos sido permeables, fue lo que nos ayudó a sobrevivir. Por otro lado, tenemos las costumbres bien arraigadas a nuestra tierra. Vayamos donde vayamos, y si bien Buenos Aires es nuestra segunda casa, en los lugares donde nos conocen, antes de decir que somos una banda argentina, dicen que somos una banda de Cuyo, una banda de Mendoza. Nuestro aporte pasa por la identidad y la tolerancia. Si bien no está expresado mucho en las letras de nuestros temas, queda evidenciado en lo que hace Karamelo Santo: una ensalada de géneros y ritmos dentro de una misma canción, disco o concierto. Nuestra propuesta es que cosas muy disímiles puedan convivir en un mismo espacio.

- ¿Qué les produjo haber sido nombrados embajadores culturales de la provincia?

- (risas). Está bueno, fue un reconocimiento institucional. Después de 15 años parece que finalmente se dieron cuenta. No nos produjo mucho a nosotros, sí a nuestros seres queridos. Simplemente sentimos respeto por quien tuvo la sensibilidad y reconoció lo que hacemos “de onda” en todos los lugares que pisamos y a los que llevamos la cultura de nuestra tierra. Nos parece válido pero nada más. No queremos comernos espejitos de colores ni nada de eso, sólo intentamos ser agradecidos. Hay muchos artistas en Mendoza que también merecerían el mérito al esfuerzo y a su trayectoria y que muchas veces quedan olvidados.

- ¿Cómo fue tocar por segunda vez en el Pepsi Music y por qué en esta oportunidad formaron parte de la fecha de rock y no de la de reggae, como en la primera participación?

- Nos fue bárbaro y estuvimos con bandas convocantes. Tocamos 50 minutos rabiosos, la gente respondió muy bien y nosotros terminamos felices. Con respecto a lo del género, por más reggae que hagamos somos una banda de rock. La energía que le ponemos a lo que hacemos tiene una impronta rockera innegable. Entonces, que nos hayan incluido en el segundo día nos parece que formó parte de un reconocimiento por parte de los organizadores. Lo que más me importó y nos quedó registrado a todos los Karamelo fue lo que pasó esa noche: vivimos una bomba terrible en la que la gente flipó con nosotros.

- ¿Cuando comenzaron, esperaban tener el éxito que actualmente tienen?

- Sí, como todo pibe al que le gusta demasiado la música y se une a un grupo de gente con los mismos intereses. Cuando generás un proyecto que de repente empieza a crecer, se te va de las manos y ves cómo se arma una bola de nieve, empezás a soñar con estas cosas. Igualmente, jamás hubiera imaginado vivir 11 años en Buenos Aires y pasar hambre, a pesar de que en este último tiempo las cosas estén saliendo mejor. No esperaba viajar a Europa ni conocer México pero tenía deseos de que sucediera.

- ¿Por qué pensás que ustedes trascendieron, a diferencia de otras bandas?

- Porque le pusimos más garra e ímpetu, el factor suerte fue mínimo. La diferencia está en que nosotros no nos cansamos, es corto. Es duro pero es una realidad, el sistema está planteado así y la capital del país funciona acá. Si querés pelear contra eso, te apoyo a muerte pero nos vamos a morir en el intento. Esto también puede sonar trillado pero para pelearla es mejor estar adentro y no combatir desde afuera. Llegó un momento en que queríamos trascender con nuestro arte y vivir de la música, y Mendoza no lo proponía de esa manera. Quien nos dio respeto y respaldo en la provincia fue la gente, porque desde lo institucional, nada. Supimos que teníamos que estar acá, el lugar donde se mueven todos los hilos. Mucha gente y quizá con más talento que nosotros no lo hizo, por eso digo que Karamelo le puso más fuerza que ellos.

"Luna loca" - Karamelo Santo

- ¿Qué proponen en su último disco, “Antena Pachamama”?

- Es, de alguna manera, un tributo a la pacha, ni más ni menos. En momentos de cataclismo y caos, recordamos nuestro respeto por la tierra. Hay una vuelta a lo humano, lo espiritual y las raíces. El título del disco intenta rescatar eso y reflotar esta manera de sentir, de reencontrarse. Hablamos de mirar un poco alrededor y de disfrutar las cosas.

- ¿Cómo se organizan para componer?

- En este último tiempo se diversificó: está claro que en los comienzos Goy compuso muchas de las canciones de Karamelo Santo. Gentilmente, él me abrió el espacio para que pudiera aportar mis letras. A Gody, el último en entrar a la banda, también se le permitió esto. El modo compositivo, hoy por hoy, es individual y esta gimnasia hay que ejercerla todo el tiempo. Cada uno montó un pequeño estudio en su casa y en los tiempos libres trabajamos así. Cuando empezamos a planear un nuevo disco nos reunimos y es la canción quien termina de definir la personalidad de la banda. Componer es profundo, íntimo. Grabar es súper intenso y estresante. Pero salir a tocar es lo que más nos divierte.

- ¿La madurez musical vino acompañada de una madurez de grupo?  

- Sí, aunque creo que hemos alcanzado una mayor madurez como grupo que musical (risas). Son cosas que vienen de la mano y se fueron dando solas. Goy fue el gestor de la banda desde sus comienzos. Él podría haber optado por cortarse solo y sin embargo, prefirió encarar su proyecto como grupo y darle espacio a los músicos. Me parece súper valedero; somos una banda de amigos.

- ¿Cuáles son los próximos proyectos de Karamelo?

- Pensamos seguir presentando “Antena Pachamama” en todo el país y cerrar el año en Mendoza en un festival en San Martín. Quizá hagamos algo más en el barrio La Gloria o en algún boliche, pero la puesta más grande será esa. Nuestra gran ambición a nivel producción es la grabación de un DVD que se hará antes de fin de año. Se trata de un tríptico: un concierto “en vivo” de la banda, el audio y por último, una mezcla de versiones acústicas intercaladas con todas las imágenes de archivo que tenemos de las distintas giras que hemos realizado. Va a ser muy difícil seleccionar el material, aunque pretendemos largarlo a principios o mediados del año que viene. Aún no tiene nombre. 

- ¿Qué es lo que más disfrutan cuando vuelven a Mendoza?

- Lo que está allá y sabemos que todavía nos espera: la familia, un vino con los amigos, la montaña… Por otro lado, nuestra casa ahora está en Buenos Aires y acá también tenemos nuestra familia, gente querida y cierto ritmo de trabajo.

- ¿Y con el éxito, qué cosas no cambiaron en ustedes?

- Me parece que no cambió nada. Si te encontrás con cualquier persona que nos conoce desde hace años, va a decirte que estamos iguales, un poco más viejos y chinchudos, tal vez.


"Nunca" - Karamelo Santo

Formación actual de la banda:

Guillermo "Goy" Ogalde (guitarra y voz), Pedro "Piro" Rosafa (percusión y voz), Diego Aput (bajo), Lucas Villafañe (teclado y acordeón), Mariano Ponce de León (batería), "Gody" Corominas (percusión y voz), Pablo Clavijo (saxo alto y piano), Alejandro Pozo (trombón) y Juan Pablo Peláez (trompeta).

Opiniones (1)
19 de octubre de 2017 | 20:56
2
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19 de octubre de 2017 | 20:56
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  1. yo creo que mas que una banda de rock son un banda de cumbia rockera. Si quieren escuchar rock compren nevermind, o black album
    1
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