Lucio Capalbo

"San Carlos es un ejemplo para el país e, inclusive, América Latina"

Coordinador general de la Fundación Unida en la sede central de Buenos Aires.

Aunque en los últimos años Lucio Capalbo ha viajado a Mendoza asiduamente, en los últimos meses lo ha hecho con mayor frecuencia. La Fundación Unida, que él coordina, está organizando para el mes próximo las IV Jornadas Nacionales y II de la Región de Cuyo sobre “Desarrollo Local, Ciudadanía Mundial y Turismo Sostenible”, que se realizarán en la ciudad de Mendoza.

Estas jornadas, cuya sede central será la Universidad Nacional de Cuyo, reunirá entre el 22 y 25 de octubre a más de 500 personas de todo el país. Habrá más de 30 mesas –repartidas entre la UNCuyo, la Universidad de Mendoza, la UTN y el CCT (ex Cricyt)- en donde se expondrán y debatirán los temas vinculados a los tres ejes del programa.

En medio de estos preparativos, Capalbo pasó San Carlos para conducir la última de las cuatro jornadas de sensibilización dispuestas por el municipio con el objetivo de poner en marcha el proceso de Agenda 21 en este departamento del Valle de Uco. La Fundación Unida es una ONG que trabaja en el campo del desarrollo humano sostenible, impulsando procesos participativos en la sociedad civil. En este contexto es que coordinó la etapa previa a la conformación de la Agenda 21 Local en San Carlos.

La Agenda 21 Local es un plan de acción basado en la integración, con criterios sostenibles, de las políticas ambientales, económicas y sociales de un municipio, y que surge de la participación y toma de decisiones consensuadas entre los representantes políticos, organizaciones civiles y ciudadanos independientes.

En su paso por San Carlos, Capalbo mantuvo esta charla con MDZ Valle de Uco, en el Centro Cívico de La Consulta.

-¿Qué se espera para estas jornadas que están organizando en Mendoza?

-El objetivo de este encuentro, -más allá de las expectativas básicas de toda jornada que es intercambiar conocimientos, generar nuevas ideas, difundir y producir intercambios-, es mostrar especialmente a los municipios de Mendoza, de Cuyo y Argentina la posibilidad de un desarrollo endógeno, que no sea meramente repetir la idea de desarrollo dominante. Hablamos de desarrollo con bases locales, de acuerdo a la cultura local, con fuerte participación ciudadana donde lo económico esté subordinado a los valores de la actividad social y la sostenibilidad ambiental. Y en ese sentido, creemos que San Carlos tiene un rol y una voz muy importante en este encuentro. San Carlos fue el espacio de las jornadas anteriores (las III Jornadas se realizaron hace un año en La Consulta) y es un poco el que lleva la delantera en lo que es materia de este otro tipo de desarrollo.

-Desde San Carlos se nota esta cuestión del cuidado ambiental, sobre todo en los últimos años, pero ¿cómo se ve desde afuera lo que pasa en San Carlos?

-Tengo que decir que a San Carlos lo veo, por lo menos, 10 por ciento desde adentro. Primero porque soy ciudadano del mundo y me siento parte de todos y de todo. Pero es verdad, yo no vivo en San Carlos. Desde afuera, lo veo así: es un lugar que reúne características únicas para algo innovador que resulte paradigmático y un ejemplo para el país e, inclusive, yo diría, América Latina.

-¿Es para tanto?

-Mirá. Primero, la descentralización demográfica que tiene San Carlos. El hecho de que no haya ese grupo urbano predominante que es un problema para ese otro desarrollo que buscamos (San Carlos tiene cinco centros poblados, ninguno de los cuales concentra a la mayoría de la población). Segundo, la tradición de participación ciudadana forjada a través de la lucha contra la minería contaminante. Tercero, las características ecosistémicas y productivas que no son dependientes de la industria contaminante, sino más bien de lo agrícola, lo turístico, lo frutihortícola. Es el tipo de actividad que permite un desarrollo sostenible y conforma la condición de oasis del Valle de Uco.

-¿Y esto lo convierte en un ejemplo?

-Sí. Lo vemos como un lugar que podría ser un ejemplo para muchos municipios similares en tamaño. No digo que se pueda llevar este modelo a la gran ciudad, no es nuestro interés tampoco, pero los municipios medianos o pequeños realmente podrían empezar, no a imitar porque cada uno tiene que hacer su propio camino, pero sí a considerar esto como una invitación para avanzar hacia otro modelo de desarrollo con alta participación ciudadana. Así que sí puede ser un ejemplo, lo vemos también como algo raro, pero como algo raro en el sentido positivo.

-¿Cuántos otros casos como éste hay en Argentina o en América Latina?

-Yo no conozco la totalidad como para hacer una aseveración contundente. Si tengo que dar mi impresión, tengo que decir que pocos, muy pocos. En Argentina conozco, no digo que sean todos los que hay, por lo menos 50 ciudades que tienen planes estratégicos, 40 de los cuales están cajoneados. Conozco 5 o 6 casos de Agenda 21. No todo plan estratégico lleva una Agenda 21. Es otra cosa. La Agenda 21 es un proceso integral, permanente, de gestión, de cultura democrática. Son muchos menos. Entre esos 5 o 6 casos conozco uno en el Chaco y otro en Bariloche. Pero creo que el que tiene una vitalidad única es el de San Carlos. En ese sentido, dentro de los que yo conozco éste es bastante único, por no decir único.

-No es que quieras quedar bien con los sancarlinos…

-No, no es eso. Realmente, para mí las casualidades no existen. No sé si esto que voy a decir es un poco folclórico, pero es lo que siento. Cuando nosotros vinimos al Valle de Uco fue por una capacitación. Fue la primera vez que nos conectamos. Conocíamos, sí, la existencia de una localidad que se llama La Consulta. Nosotros hace añares que estamos trabajando un método de participación comunitaria que se llama La Consulta. Cuando se establece acá el Centro Rural para el Desarrollo Humano Sostenible, o sede Unida Mendoza, se hace en La Consulta. Y creo que esas casualidades no son tales, hay un vínculo. Nosotros estamos y sentimos muchísimo lo que sucede aquí. Estoy hablando, inclusive, de la gente de Buenos Aires, de la gente que trabaja para Unida en otras partes del país. Yo acabo de llegar de Neuquén, donde hay un grupito de colaboradores que también están trabajando allá, y miran lo que está pasando acá como algo especial. Entonces, me parece que no es por quedar bien con los sancarlinos, sino que es algo que sentimos genuinamente, y por eso lo decimos.

-Esto que pasa en San Carlos, me refiero al hecho de que el municipio se sume a la Agenda 21 por un pedido de su comunidad, ¿no es algo habitual?

-Esto no es habitual. Esa es otra característica distintiva que no mencioné. Muchas veces la Agenda 21 se implanta desde una decisión municipal. Y, entonces, el municipio empieza a llamar eventualmente, en alguna medida, a la ciudadanía para consultar algunos temas, para hacerlo participativo. Pero acá la génesis fue al revés. La sociedad civil movilizada, a través del grupo promotor de la Agenda 21 que tenía ya meses de trabajo, convoca a su municipio a acompañarlo. Y esta es otra característica peculiar del proceso de San Carlos.

-¿Creés que la Agenda 21 de San Carlos es una consecuencia de la movida antiminera?

-Yo creo que la Agenda 21, y cualquier proceso de desarrollo local de fuerte base participativa, no tendría lugar si no hubiera habido una lucha que unió a la población, que creó una profunda conciencia ambiental. Esta base es absolutamente indispensable y necesaria para que esto haya ocurrido acá. Después hubo un catalizador, que fueron las jornadas del año pasado, en donde se conforma el grupo promotor. Pero, sin duda, sin la base de toda la trayectoria de lucha minera anterior no hubieran pasado ni las jornadas, ni lo de la agenda 21.

-¿Cuánto riesgo hay de que este proceso fracase?

-Cero por ciento (se ríe). No, en serio… Creo que fracaso total no puede haber. Puede haber éxitos menores o mayores, más tempranos o más tardíos. Eso es lo que yo creo. Soy optimista. Creo que el municipio tiene su propio ritmo, como cualquier lugar tiene que respetar sus propios ritmos. Y, por lo tanto, las cosas pueden tardar más o menos tiempo en desenvolverse, en desarrollarse. Pero creo que ya está andando, y creo que no puede detenerse porque ya hay una cultura de participación, una conciencia ambiental en San Carlos. Y, ahora, con la integración del municipio, que le va a dar un poco más de marco legal al tema de algunos recursos, creo que las probabilidades de éxito se multiplican.

-Por último, muchos sancarlinos consideran que, incluso en la ciudad de Mendoza, se desconoce en buena medida lo que pasa en San Carlos o en el Valle de Uco. ¿Estas jornadas que se van a hacer en Mendoza pueden servir para cambiar esto, al menos en parte?

-Es la idea. Obviamente, San Carlos es con el que estamos involucrados y el que creemos que tiene características más potentes. Pero esperamos que también participen otros municipios pequeños, que seguramente tendrán experiencias que compartir. Creo que estamos en un tiempo en donde el orden establecido por el viejo sistema, dentro del modelo dominante, y que era primero la gran ciudad y después todos los demás, se empieza a invertir. A medida que vamos tomando conciencia de que ese gran modelo, de gran industrialización, de gran concentración demográfica, es también un modelo de gran inequidad y de gran destrucción del ambiente se empiezan a buscar alternativas y a ver cómo se puede hacer de otra manera. Y ahí es donde las voces de los lugares más pequeños pueden llegar a ser orientadoras. En ese sentido, me parece que este otro desarrollo tiene un liderazgo dado por las pequeñas localidades y por las bases participativas. No es piramidal o verticalista, es exactamente al revés.

 

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