Yamandú Cardozo

"La murga es la expresión uruguaya del teatro popular"

Director de Agarrate Catalina, murga uruguaya que toca hoy y mañana en Mendoza.

Tienen el sueño y la ferviente intención de que “la cartita de adentro de la botella llegue a la mayor cantidad de gente”.

Llegaron, por segunda vez, a la tierra del sol y del vino en comunitario motor home, trayendo sus coloridos vestuarios y maquillajes, y la fórmula secreta que logra que una canción se nos cuele por los poros y salga transformada en risa o lágrima.

Son un grupo de jóvenes y aunque sólo llevan 6 años pisando “medialunas”, son una de las murgas más reconocidas de los carnavales de Montevideo.

Hablamos de Agarrate Catalina, la murga uruguaya que hoy (a las 22.30 en el Teatro Plaza) y mañana (a las 20.30 en el Parque Central) se presenta en Mendoza como parte de la programación que ofrece la Semana Internacional del Teatro.

Antes de ello, Yamandú Cardozo, una de las 15 cuerdas que arribaron a suelo mendocino - y el director y uno de los promotores de esta murga Cooperativa integrada por 27 artistas-, concedió a MDZ visita guiada hasta la esencia carnavalera.

En esta nota, las palabras textuales de este recorrido.

- ¿Tienen contacto con las murgas mendocinas que cultivan el estilo uruguayo?
- Hablamos muy pocas veces. Una vez que nos cruzamos en Catalinas Sur  (N del R: el centro cultural del grupo de teatro Catalinas Sur que dirige Adhemar Bianchi y que está ubicado en el barrio de La Boca) con Daniel Bernal, de La Buena Moza. Nos mantuvimos en contacto por email y hablamos a la salida del teatro (N del R: al finalizar la función que Agarrate Catalina dio en el Teatro Independencia en el marco de la III Edición del Festival Andino Internacional del Teatro).

- Repasemos un poco la historia de Agarrate Catalina.
- Escuchaba muchas murgas, en mi casa, desde niño -sobre todo las murgas más ideológicas, de resistencia en el período de la dictadura-. Mi hermano, Tabaré, hace murga desde niño y yo, como hermano más chico, estuve siempre detrás de él. Una vez lo llamaron para formar parte de Falta y Resto, y a mí como utilero. Me encantó estar en la cocina de la murga, viendo cómo se hacían las cosas pero un momento me dieron muchas ganas de estar “ahí”, por eso llamé a amigos y armamos una. En el año 2000, estaba en una barra de gente como yo, de hermanos o “amigos de”, y aunque nos fue súper mal en el carnaval, nos fue bárbaro porque nos conocimos. Sumé amigos de mi barrio y empezamos a “caminar” en el Encuentro de Murga Joven 2001, un certamen que organiza desde hace 15 años la intendencia de Montevideo para fomentar espacios para los jóvenes en la ciudad y que incluye poesía, danza y luego murga. Ahí empezó Agarrate Catalina, con gente que tenía en común el amor por la murga y ganas inmensas de hacerla (para algunos, incluso, era la primera vez que se paraban en una medialuna a cantar). El segundo año, a las murgas que ganaban el encuentro se les daba la chance de dar la prueba de admisión al carnaval gratis y nosotros porque queríamos lo que habíamos visto de niños, los tablados. Nos animamos a dar la prueba con un miedo bárbaro e inexplicablemente pasamos a la final, nunca una Murga Joven lo había logrado. Fue como armar un cuadrito de fútbol con tus amigos del barrio y en dos años estás jugando contra Boca o Peñarol. Y el que entra a las finales, no da prueba de admisión al año siguiente, por eso ya teníamos asegurado el carnaval. En los carnavales ganamos en 2005 y 2006; el año pasado no, pero nos fue divino porque pudimos viajar y este año volvimos a ganar. Esa es toda nuestra historia, son apenas 6 años de carnaval.

- Seis años exitosos…
- Y a partir de 2005, la posibilidad de hacer las giras por el interior de Uruguay, que es una maravilla. Hay carnavales en otras partes del país pero el más fuerte es en Montevideo y muchas veces está circunscripto a lo que es la ciudad. Sí desde hace 5 años se televisa, pero hay gente que vive en el interior y hace 20 años que no ve una murga en vivo.

- Desde el comienzo hasta ahora, ¿fueron cambiando los integrantes?
- Han ido cambiando por circunstancias personales y particulares de cada uno pero es un grupo que se mantiene el 70% u 80% y los compañeros que nos están, están. Eso es algo que no es muy común en las murgas, que cambian sus planteles año a año. Cada carnaval se entremezclan los murguistas y también los letristas.

- ¿Y en el caso de Agarrate Catalina?
- La murga tiene una estructura cooperativa, trabajamos con comisiones – maquillaje, finanzas, utilería, vestuario. Yo soy uno de los letristas, junto a mi hermano Tabaré y Carlitos Stanco, y uno de los directores responsables de la compañía.

- Está claro que es neto trabajo grupal…
- Es que también no define el origen: juntamos amigos y fuimos viendo quiénes sabían hacer cada cosa, no teníamos un gran plantel. El personaje es “la murga”, algo que me gusta mucho como definición estética. Hay personajes que llevan el hilo, que tienen una capacidad histriónica muy disfrutable pero siempre intentamos que el coro está permanentemente presente.

- Centrándonos en las letras, ¿cómo hacen el recorte, o  dónde ponen la mirada para tratar los temas de actualidad?
- Los letristas no son poetas iluminados del Olimpo que sobrevuelan el vulgo. Es gente que canta y que además trabaja o estudia. Sí tiene un inmenso rigor artístico pero que no deja de ser gente, de ahí la tremenda horizontalidad en la comunicación que tiene la murga. La gente ve a gente cantando, no a alguien que viene “contar”, ve a sus iguales que aunque cantan y actúan, se levantan cada mañana para ir a trabajar. La materia prima fundamental es su realidad (a nivel barrial, país o mundial) pero desde la óptica de una persona común. Claro, hay un filtro porque sí no sería una cuestión interminable de editorial que podría ser súper aburrido. Como tiene un hecho artístico que lo recubre, debe haber una selección porque hay noticias que no resisten. A veces no tiene que ver sólo con la coyuntura inmediata más perecedera sino también con la realidad, que puede ser desde 20 años atrás en adelante. Los temas son tocados desde un punto de vista muy coloquial, la murga está hecha para la gente y hay que ir a los tablados y a los barrios; después a los festivales o a los grandes teatros por eso es súper importante la selección. Y no hay un método, es más bien intuitivo.

- Eso provoca que el “mensaje” pueda ser leído por cualquier público…
- Sobre todo hay un intento de ser inclusivos hacia todos lados. Desde hacer un diccionario para contextualizar hasta armar un espectáculo capa sobre capa (en el que vos llegás hasta donde puedas decodificar pero en el que, también, si no llegás hasta la última, no te pierdas de nada). Buscamos la manera de tener guiños permanentes para todo el mundo. Nos pasó cuando estuvimos en México, en un Festival Internacional de Música; la Argentina es como la extensión natural de un uruguayo, es el público más parecido sobre la tierra, pero en otros países se nos plantea la duda. Ahora, cuando te reís de lo mismo, porque el arte te acerca, es buenísimo y tiene que ver con la intención de que la cartita de adentro de la botella llega a la mayor cantidad de gente. De eso se trata la murga, de un intento desesperado de comunicarse entre iguales. Y tratamos de conjugar las dos cosas: poder hablar de nosotros hablando del mundo y viceversa.

- Y particularmente en “El viaje”, el espectáculo que presentan hoy, ¿de qué hablan?
- Es más de eso. Son viejos, sin edad cierta, que están en un tiempo indefinido, seguramente, un pasado y que están en lugar menos indefinido. Está claro que esos personajes son el chivo expiatorio de dudas, certezas, esperanzas y temores nuestros. Tienen mucho de auto caricatura, estamos presentes muchas veces. Se tocan, por ejemplo, los prejuicios –culturales, sexuales, políticos, religiosos-, la militancia y hasta el último viaje, cuando se está frente a la inminencia de la muerte. Los viejos funcionan como excusa para jugar a ser otros y mirarse.


- ¿Cómo nació la idea?
- Debido al régimen de carnaval –en el que siempre se debe innovar en dramaturgia, puesta en escena y vestuario- intentamos, cada año, ponernos desde un lado distinto en la creación (aunque haya cosas que van al mismo cauce porque somos nosotros los que escribimos) y como la gente que va a los tablados sabe que Agarrate Catalina está integrada por jóvenes, “botijas”, nos pareció interesante que cuando se abriera el telón el público se encontrara con viejos de 600 años. Intentamos ser viejos desde antes de subir y hasta después de bajar, algo que no habíamos hecho nunca porque el murguista es un artista empírico y no teníamos técnicas actorales. Logramos ser “otros” por un rato.

- El espectáculo tiene, entonces una impronta teatral…
- Usamos máscaras pero lo bueno es que no es una obra de teatro convencional sino que tiene el grotesco de lo carnavalero. Los viejos tienen orejas, narices y cabezas más grandes para mantener la esencia del carnaval, en donde la murga compite con todos los elementos del entorno.

- Quizá no suceda hoy pero sí el domingo en la función que darán al aire libre…
- Eso nos permite repasar cosas que hemos hecho, porque “El viaje” tendrá algún bis o agregado si a la gente le gusta pero tiene una consigna muy fuerte y todo está severamente ceñido a ella. El domingo, en cambio, la idea es que, si bien cada bloque mantiene su coherencia, podamos hacer un formato canción, siguiendo un hilo un poco más laxo, más desarcatonado. Y como es al aire libre y gratuito, se parece más a un tablado.

- Finalmente, ¿cómo surgió la idea de participar de festivales internacionales de Argentina?
- Surge de invitaciones. Te vio alguien y te recomendó. En este caso, nos pasó en Córdoba, donde fuimos a presentarnos a la Ciudad de las Artes. Victoria Godoy y Raúl Sansica vieron el espectáculo y decidieron llevarnos. Después no propusieron para el Festival del Mercosur y terminamos yendo a cuatro festivales. Eso, para nosotros, conceptualmente está buenísimo; la murga es un género que ha tenido, y tiene, en su génesis algo muy marginal y arrabalero que después se ha ido expandiendo y penetrando en todos los sectores de la sociedad; y se ha mixturado con el teatro y otras expresiones. Hoy, la murga trasciende el género musical para ser una huella de identidad de Montevideo. Que el carnaval, la murga, que es nuestra expresión uruguaya del teatro popular, sea invitada a un festival de teatro de un país cercano está buenísimo en el sentido de que la gente puede aprehenderla y tomarla para sí. En Uruguay, debido a la explosión interna que ha tenido el carnaval, la gente conoce y sabe; pero en el exterior, cuesta mucho lograr, “de pique”, la infraestructura que tienen los festivales. La gente va a ver espectáculos de otro lado con la mente y el corazón abiertos, a dejarse seducir por otros códigos. Por otro lado, u festival te asegura un mínimo marco de público, que es lo necesario para que suceda algo; si no hay gente, no hay murga. Además, existe la posibilidad real de intercambiar con otros elencos, es necesario el ejercicio de “ver”.



"El novio de mi nieta".

Ficha técnica:
“El viaje”, Agarrate Catalina
Semana Internacional del Teatro
Sábado 27 de septiembre – 22.30
Teatro Plaza – Colón 27, Godoy Cruz.
Entradas: general: $10, estudiantes y jubilados: $5.

"Repertorio de canciones"
Domingo 29 de septiembre - 20.30
Parque Central
Gratuito.

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