Adriana Varela

"Siempre fui de patear tableros"

Intérprete que esta noche se presenta en el Independencia.

Stop, pausa, vuelta de página. Así podría describirse el momento que está transitando Adriana Varela. ¿La razón?, acaba de regresar de Europa, continente en el que brindó intensas presentaciones -una de ellas, en la inauguración del "Festival Buenos Aires Tango" que tuvo lugar en Roma- visitó distintos escenarios del interior de país, "su casa" y pronto saldrá su último trabajo discográfico.

Así y todo, esta noche la intérprete dará en el Independencia a las 22, un show en el que promete mostrarse tal y como es. Eso significa para el público un plus inagotable de tango, ese que Varela construye con estilo propio.

Después, en octubre, llegará el nuevo disco "ND Ateneo", grabado en vivo y con canciones "bien tumberas", como ella misma adelanta en esta conversación.

- Venís llegando…
- Sí, hice dos Romas, tres Canarias, algunas presentaciones en el interior y ahora Mendoza, que vengo relajadísima. Estar en casa es lo más, aunque afuera me reciban de puta madre, aunque cada vez tenga más contratos, siempre les digo a mis amigos: “¡Qué suerte que volví!”, parezco Gardel (risas).



"Con la frente marchita" - Adriana Varela.

- ¿Qué tal te fue en Roma?
- Abrí el festival, hice dos funciones y no podía creer lo de los tanos. Viví en Italia 20 años en la época en que mi marido jugaba al tenis así que conozco mucho, hablo italiano y me siento una más; por eso, quizá, me choca tanto volver allá porque es un espejismo muy fuerte ser tan italiana (pero más que nunca me pongo en argenta). Y fue muy fuerte cantar en castellano, ver a los 200 periodistas que habían en la conferencia de prensa y en general, los que se me tiraron encima fueron pendejas y pendejos, que es como un karma que tengo en todo el mundo y está bueno, porque es el interés por la búsqueda. Lo artístico y lo cultural es lo que me hace sentir unida al exterior, esos guiños, códigos, que no son los del mercado, que tienen que ver con la complicidad más allá del lenguaje.

- Esa complicidad que mantenés con el público…
- Cuando salís al escenario y te das cuenta que tenés ése público, decís: “qué bien estuve, voy caminando bien”. Por ahí no tengo toda la guita que la gente cree que tengo -ni la quiero-; es muy complejo, tener la cabeza fresca en ese sentido me parece muy liviano. Tengo lo que necesito y no es lo que el mercado exige y eso me hace muy bien. La solidez que tengo cuando me paro en un escenario internacional me lo da el público argentino. Si no tuviera la solidez del inconciente colectivo argentino no me sentiría significada. Me siento profeta en mi tierra.

- Poder elegir los proyectos más allá del dinero, ¿es una conquista que se dio con el tiempo o una postura que asumiste desde el principio?
- Fue una conquista personal, no tiene nada que ver con lo profesional. Está directamente vinculado a mi personalidad. Así como atravesé la elecciones efectivas, en disidencia del “deber-ser familiar” también elegí todo lo demás. Lo universitario, lo artístico, las amistades, todo es lo que a mi me va la marcha, como dicen los españoles. Nunca fue muy tranquilo lo que elegí, no fui muy obediente con la interna, más bien fui de patear tableros. Y eso tiene que ver con una búsqueda propia, que es la que me hace seguir adelante.

- Y la que te lleva a seguir eligiendo Argentina…
- Pude hacer base en Miami, que odio, o en Madrid, que es una ciudad que me encanta pero me hubiese muerto de tristeza, más allá de los amigos que tengo en todas partes. Soy muy argenta, vivo en frente de la casa de mis padres –más obvia no podía ser-, mi hija vive conmigo, mi hijo está casada pero cerca de casa, mis amigos son los de siempre. El orden de prioridades es algo que tuve claro desde el principio y tiene que ver con lo que mamaste, no lo aprendés sola, es heredado (y se los agradezco a mis viejos).


- Volviendo al público y retomando lo que vos decís, ¿por qué creés que llegás tanto a los jóvenes?

- Porque hay público joven pensante –aunque hay de todo y no estoy descalificando a otros públicos-, como también lo hubo en mi época, que no obedece a las leyes del establishment y que no consume todo lo que le pasan en la tele. Siempre hubimos “buscadores” que no somos elegidos sino que elegimos. Entre el público joven creo que hay gente que no se come la galletita, entonces va en busca de músicas –y me refiero a conceptos y estéticas- que tienen que ver con cada región, cada aldea. Los buscadores de flamenco, de tango, del folclore o del fado. Los pendejos de hoy escuchan buena música, y no me estoy incluyendo, sólo digo que hay otras búsquedas, no todo el Ricky Martín. Y yo tengo el lujo de tener público “buscador”.

- En todas tus respuestas hay una bajada de línea tácita sobre tu forma de ver, entender y sentir el mundo, ¿cómo se traduce todo eso en el escenario?
- Eligiendo el repertorio que me moviliza, con canciones que tengan que ver con mi emoción que tiene que ver con esos autores que hicieron el siglo pasado de verdades. Sigo movilizada con los Contursi cuando hablan de la humildad de la pieza, de su pobreza, más allá de la mina que los dejó. Hablan de su barrio, no lo niegan, lo relatan con orgullo. Después pasamos a una era en la que todo había que ocultarlo y aparentar. Conozco gente, en muchos lugares, que vive en casas muy pequeñas pero que sus autos son más que sus casas. La vanguardia está en la esencia no en la apariencia y yo busco la vanguardia, esos autores que no niegan el origen.

- Por un lado rescatás a esos autores clásicos y por otro te sumás a proyectos como Bajo Fonfo Tango Club…
- Eso porque tiene más que ver con el palo de donde yo vengo, que es mismo de Santaolalla, esa gente con la que yo crecí en la música. Gustavo me eligió para sellar el tango en el disco y le pedió a Jorge Drexler, con quien somos amigos desde antes que él empezara a cantar, porque el es Otorrino y yo, Fonoaudióloga, que escribiera la letra. Así salió “Perfume”. También canto un tango con el Polaco e incluso, en otro tema, está la voz de mi hija. Bajo Fondo fue muy fácil para mí, muy lúdico; yo vengo de los '70, del rock and roll, del hippismo, de la militancia. Lo complicado es cantar un tango de los '20 y rescatar esos autores, tremendos atorrantes con un humor extraordinario que vivieron en un Buenos Aires que no conocí. Son los jóvenes poetas de los '20, los '30 y los '40.



"Perfume" - Bajo Fondo Tango Club & Adriana Varela.

- En todo lo que contás, hay dos palabras que saltan a la vista constantemente: “búsqueda” y “jóvenes” 
- Uno busca  porque le falta y cuando deja de hacerlo es porque parece que lo tiene todo o porque está sicótico y queda mirando al sudeste. El neurótico sigue buscando hasta que se muere porque tiene un agujero negro en el corazón y necesita respuestas. Y eso es típico de los jóvenes, no importa la edad cronológica. Es creer que más allá de todo, que todavía está vivo, vibra y que hay que encontrarlo.

- Centrémosnos en el nuevo disco, ¿ya tenés elegido el repertorio?
- “ND Ateneo” es un disco en vivo, con cinco guitarras acústicas -entre las que está mi hijo, que odia que lo nombre pero no me importa porque es un orgullo para mi-, que grabaré en octubre en ese teatro. Tiene un repertorio bien tumbero con autores como Rivero, Gardel y algún valsecito como “Desde el alma”, al que nunca me animé porque me sonaba kicht y que ahora encuentro profundo, un descubrimiento.

- ¿Sentís, al igual que te pasó con ese vals, que podés salirte del patrón y sumarte a otras propuestas que nunca tuviste en mente?
- Con lo que me pasó en la vida, sin esperarlo, solamente buscando –la música no es una profesión sino una compulsión-, no sé. Cuando encontré el tango y me apiolé, dejé el consultorio y pasé a los escenarios. Y los cambios fueron tan fuertes que si hoy dijera: “No”, estaría yendo en contra de mi propia historia. Me hacen ofertas muy locas, como grabar una telenovela, pero considero que la coherencia es un arma extraordinaria sobre todo, para que no se te rompa la cabeza. Siento que he encarnado en esta vida muchas veces y que puedo seguir encarnando. Nunca haré algo que sea, básicamente, rutinario. No me lo banco. Hacer lo que me gusta es lo más grande que hay, aceptaría algo en la medida que me vibre.



"Mano a mano" - Adriana Varela.

Ficha técnica:
"Adriana Varela en vivo"
Marcelo Macri (piano y dirección musical), Walther Castro (bandoneón) y Horacio Avilano (guitarra).
Sábado 20 de septiembre - 22.00
Teatro Independencia - Chile y Espejo, Ciudad.
Entradas: $80, $70, $60 y $50 (en venta, en efectivo, en la boletería del teatro).



Opiniones (1)
14 de diciembre de 2017 | 05:45
2
ERROR
14 de diciembre de 2017 | 05:45
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. Si, pateó tableros. Menos el tablero de Menem al que le rindió pleitesía diez años!!! Andaaaaa
    1
En Imágenes
Leopardo al acecho
7 de Diciembre de 2017
Leopardo al acecho