Antonio Skármeta

Antonio Skármeta: "Los jóvenes vuelven a la lectura después de pasar por la pasión del espectáculo"

Escritor chileno. También guionista, periodista, diplomático, autor de radioteatros, de letras musicales, conductor televisivo. Habló de todo tras mucho tiempo de silencio en el programa "Tormenta de ideas" por MDZ Radio. ¿Quién es el mejor candidato para Chile?

Hablar con Antonio Skármeta resulta tan placentero como leer algunos de sus multipremiados libros. O verlos proyectados en la pantalla grande, como pasó no una sino dos veces con su obra "Ardiente paciencia", que dio la vuelta por los cines del mundo como "Il postino" o "El cartero de Neruda".


Nacido en Antofagasta en 1940, vivió su niñez en Argentina "escuchando radioteatros", como le contó a MDZ. Ahora reside en Santiago, en donde poco ha hablado últimamente, aun cuando abandonó el jurado del Premio Nacional de Literatura levantando polvareda, tras alegar "razones de salud". Su primer libro de cuentos, El entusiasmo (1967), fue de gran impacto. En 1969 obtuvo el premio Casa de las Américas con el volumen de relatos Desnudo en el tejado.

 El golpe de estado de Augusto Pinochet (1973) le sorprendió siendo un profesor de literatura que dirigía obras de teatro y que había trabajado en una película sobre la Unidad Popular con el realizador alemán Peter Lilienthal. Se exilió entonces en Argentina, donde publicó el volumen de relatos Tiro libre, que refleja el clima que permitió el ascenso y la caída de Salvador Allende. 

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Después de permanecer un año en Argentina, se trasladó a Berlín Occidental, ciudad donde residiría durante quince años. Allí trabajó como profesor de guión cinematográfico, escribió para la radio, continuó sus colaboraciones con Lilienthal y fue una figura de referencia para la cultura latinoamericana en el exilio. 

Durante la década de los noventa, Skármeta fue profesor invitado en la Universidad de Saint Louis (Missouri), participó en congresos y jurados literarios y cultivó su pasión por medios no siempre textuales hasta la publicación de La boda del poeta(1999), novela en la que recrea el mundo de sus antepasados yugoslavos en clave de lírica melancolía. Esta obra tuvo pronto un libro espejo: La chica del trombón (2001), con la que prolongó la saga del origen y que obtuvo en Francia el Premio Médicis a la mejor novela en lengua extranjera. 


Su interés por la traslación de lenguajes (una trama que se adapta a diversos medios expresivos) se pone de manifiesto en Ardiente paciencia (1985), una historia estructurada en torno a un hábil diálogo que apareció sucesivamente como guión radiofónico y cinematográfico, obra teatral y novela. El propio Skármeta rodó una versión cinematográfica en Portugal, con bajo presupuesto y alta emotividad, que fue premiada en los festivales de Huelva y Biarritz.

En 1994, Michael Radford realizó una segunda adaptación cinematográfica de su libro titulada El cartero (y Pablo Neruda), que obtuvo un Oscar y fue un emblema de la cultura de masas. Los personajes de Skármeta adquirieron rango iconográfico y amenazaron -como en los casos de Frankenstein o Peter Pan- con eclipsar a su creador. A partir de ese momento, se enfrentó a la página en blanco con la certeza de que el gran público esperaba nuevas cartas para Neruda, y prefirió que siguiera en blanco durante largo tiempo.

El diálogo completo con "Tormenta de ideas", por MDZ Radio:

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- ¿Cuál Skármeta es usted? ¿El de los libros, la televisión, el guionista, el diplomático, el cine, la radio?

- Me defino como un creador. Y ahora que usted enumera alguna de mis actividades, veo con algún pavor que soy un creador disperso. He incurrido y he metido las manos y a veces los pies en todos esos géneros de los que usted habla. Habría que agregar una última pasión que es bastante fructífera, porque le he dedicado mucho tiempo, que es la escritura de canciones, sean de música popular como de música lírica. Todo esto me lo alentó el hecho de que Plácido Domingo cantara una versión de ópera que se hizo de "El cartero de Neruda", que llevaba el mismo nombre que la película italiana, "Il postino". A partir de ese momento empezó a prosperar en mi una tendencia que venía desde hacía tiempo que era la de escribir canciones.

- ¿Y cómo lo pone en marcha?

- Es un hobby de fin de semana, que empezó escribiendo desde boleros hasta bossa nova, y ahí me entregado alguna vez a alguna milonga.

- ¿Esta es la etapa actual de su vida o está trabajando en literatura?

- Para nada es parte de una etapa actual. Es un pasatiempo. Cuando veo cómo me entretengo con él, percibo que estoy dejando de lado la escritura. Se me escapan a veces días que debiera dedicarle a la escritura, tramando rimas y letras de canciones. Esta una confesión desvergonzada que hago, pero la escritura es mi fuerte, mi primer amor, mi primera pasión y mi oficio.

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- Hay quienes dicen, sin embargo, que la verdadera creatividad está precisamente en el caos. Después somos nosotros, el público, el que le asigna un orden.

- ¡Qué buena formulación! Efectivamente, tanto caos hay en mi proceso que el lector, claro, lo recibe como algo ordenado, quizás armónico, incluso ya montado, organizado de modo que lo reciba como un estímulo para agitar su propia imaginación. ¡Buena observación la que hace!

- También se ha dicho que usted es un "nerudólogo". ¿Es quien más sabe sobre Pablo Neruda?

- No, no, no. Soy solo uno de los que sabe algo. Pero sobre Pablo Neruda hay mucha gente que ha escrito libros muy profundos, tremendamente documentados. Mi visión de Neruda fue la de un amigo ocasional, en el que era joven, que estaba comenzando su carrera literaria y que admiraba al poeta. Yo me acercaba a él como fruto de ese cariño humano, admiración literaria. Un poco en mis primeros años como escritor, tuve casi una vinculación parecida a la de "el cartero" que tiene con Neruda: alguien que está iniciando un interés por la literatura y que recibe del hombre que admira alguna palabra amable y esto nos llevó a enredarnos en algunos diálogos, en algunos paseos por la playa, que concluyeron no en una amistad, porque él era un hombre bastante mayor y tenía un gran prestigio mundial, una tremenda presencia en la política y yo era un joven inquieto... Nerudólogo en ese sentido no lo soy, pero sí un admirador de la obra de Neruda, como un lector. Soy un lector frecuente, apasionado y he tenido en Neruda a un inspirador para hacer "Nerudas" ficticios, que son los que aparecen en mi obra. Allí no aparece un Neruda objetivamente de un "nerudólogo", sino un personaje pasado por el tamiz de una persona ingenua, creativa y un poco impertinente como es "el cartero". El Neruda de "El cartero de Neruda" o "Ardiente paciencia" es el Neruda visto por un cartero que lo admira. 

- Al crear sus propios "Nerudas" ha hecho algo parecido a lo que nuestro Rodolfo Braceli ha hecho con Borges en su obra, reinventándolo en cada libro. Pero quería señalarle que se le acaba de escapar una gran confesión autobográfica...

- ... A ver...

- Usted dijo que se sentía, de alguna manera, el personaje de "El cartero de Neruda".

- Sí, ahora tenga en cuenta que esto lo estoy diciendo después de los 70 (rosas) encuentro envidiable la posición de volver a tener esa edad que el cartero tenía cuando iba a visitar a Neruda, que era un joven. Cuando yo visitaba a Neruda tenía menos de 20 años. Cambiaría la experiencia de la vida por tener esos 20 de nuevo e incluso volver a tener pelo (risas=

- ... Pero esta madurez que tiene, vale oro, Skármeta...

- (risas) ¡Lo dicen ustedes porque son jóvenes!

Antonio skarmeta

- No lo crea. Pero aquí en la mesa hay periodistas jóvenes que también quieren hablar con usted, por cierto. Sabíamos que había dudas sobre las causas de la muerte de Neruda, y finalmente en 2013 hubo algunas conclusiones que determinaron que en principio no fue envenenado. Pero todavía en algunos chilenos y latinoamericanos sigue la duda. ¿Usted qué cree? ¿Está convencido de que no fue envenenado como se dijo hace tres años?

- Más bien tengo el convencimiento de que no podría no haber sido envenenado. Pero lo terrible, dadas las circunstancias en que se dio el golpe y todo lo que pasó en Chile, es que la sospecha de que pudiera haber sido asesinado era probable. Eso es lo terrible. Eso habla mucho del clima de terror que imperó en el país en esa época: que un poeta pudiera haber sido asesinado y que se arrojara una sospecha sobre esta posible situación por todo lo que pasaba alrededor de él en ese momento, en donde muchos eran asesinados.

- Teniendo en cuenta que los jóvenes cada vez leen menos, que están más tiempo con el celular en la mano, ¿que rol tiene hoy un libro o una novela?

- Es un objeto de placer distinto a todos los que hay. Es una fantasía que se ofrece, organizada, excitante, demandadora. Es un vehículo para expander la imaginación y hablando concretamente es casi un acto de resistencia cultural a la mediocridad, la apatía intelectual, en la que habitualmente caen algunos medios de comunicación como la televisión. Es libro es casi una alternativa de inteligencia, de sensibilidad. Nunca el libro ha sido un instrumento mayoritario. Simplemente los jóvenes que sí leen, los que han apreciado algún libro, después que lo hacen difícilmente se aparten de la lectura. Las generaciones más jóvenes, fundamentalmente en mi país, vuelven a la lectura después de una pasión por lo que Vargas Llosa llamó "La civilización del espectáculo". Los jóvenes que están más activos en política, por ejemplo algunos de ellos, son dirigentes políticos que desde el movimiento de masas han llegado a pasar al parlamento por ejemplo, son gente que tiene una buena educación literaria. Hasta en el modo en como se expresan se ve que hay letra y pasión detrás. No estoy tan convencido de que los jóvenes actuales sean tan olvidadizos de la literatura. Yo también veo a mis hijos, a mis nietos y a mis amigos pegados al celular y a sus pantallas, pero también los veo frecuentemente pidiendo libros. 

- ¿Se puede decir que es un amorío, "un amor de primavera", la moda, las redes, conectarse de otra manera con el mundo para para volver después a ese viejo amor que es el libro?

- (Risas) ¡Ustedes hacen unas formulaciones muy poéticas! Me gustaría que fuera así, pero no estoy tan seguro. La presencia del libro, el respeto y el afecto a los escritores, sus citas desde diferentes sitios, desde las lúdicas hasta las políticas, me revelan que no son del todo insensibles a esto. Saben que el libro es un objeto que tiene que ver con la libertad y lo tienen presente. 

- ¿Y en cuanto a los creadores literarios? Hemos mencionado a Neruda, Borges, Vargas Llosa, usted mismo. ¿Hay hoy en día figuras así, escritores que van surgiendo? ¿A quién está leyendo?

- Hay muchos escritores que son de mi generación o menores que conozco y que leo. Simplemente se me vienen a la cabeza en este momento dos nombres. Por ejemplo, el escritor mexicano Juan Villoro que me parece un brillante ensayista y un muy buen narrador. Terminé hace un mes de leer una novela de un chileno, que se llama Carlos Franz, que obtuvo el premio Vargas Llosa, con una novela que se llama "Siete vidas con mis ojos", una novela histórica que se trata de un amorío entre personalidades. Me pareció muy buena.

- Resulta atrapante conocer que trabajó en Alemania en guiones para radio.

- La verdad es que eso es un género. Aquí nosotros conocíamos el radioteatro y justamente fue en Argentina, el tiempo en que yo viví en mi infancia, en donde yo me hice muy adicto a los radioteatros. Eran patéticos, banales, con episodios muy sanguinarios, llenos de aventura... En Alemania tiene un nombre técnico que es  "hörspiel", o sea, juego para el oído, pieza para el oído. Es lo mismo que una obra de teatro para la radio y tiene un gran nivel de producción y de aspiración estética. Todos los grandes autores alemanes han escrito "hörspiel", los que han ganado premios Nobel, los que son más conocidos. Son transmitidos en horarios especiales por las radios con una estupenda producción. Es además una fuente de entrada para los escritores independientes, que al dar un radioteatro para alguna de las emisoras perciben por eso un cierto dinero que cuando se repite en otra estación se multiplica. Los escritores independientes practican mucho la escritura del radioteatro. Y sí, yo escribí muchos, y algunos de ellos llegaron a tener premios dentro de Alemania. Es un género que lamentablemente no se practica en América Latina. Tampoco es un género demasiado popular, pero las emisoras en Alemania son tan cuidadosas de cultivar este género que simboliza una tradición, que lo anuncian y adornan bien su presentación y llegan a un público minoritario, pero un país tan grande y habitado como es Alemania, es considerable.

- Hablemos de la cuestión política por una Latinoamérica que, en principio, parecía lo más conflictivo en el mundo, pero que ahora, con el triunfo de Trump en Estados Unidos hemos quedado reducidos al tamaño de un poroto. ¿Cómo ve nuestra realidad política, en América y el mundo?

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- Partamos por casa, por América Latina. Recuerde que yo pertenezco a una generación que fue víctima de una represión y una regresión muy intensa con golpes y dictaduras. De modo que mi valorización de la democracia en América LAtina y la actual en la amplia mayoría de los países latinoamericanos me parece una noticia que hay que celebrar. Es un placer vivir en sociedad que viven conflictos y desigualdades, pero en donde existe el respeto democrático. Luego, veo que hay en general un movimiento como hacia el centro político para la estabilización de estas democracias. Veo divisiones agudas e intensas, y ese tipo de divisiones habitualmente tienden a tratar de ser resueltas con diálogo y plebiscitos. Ahí tiene el caso reciente de Venezuela, los intentos que se hacen en Cuba de que haya alguna reforma. Ha prosperado la idea del diálogo y de una radicalización hacia el centro, una armonía que haga gobernable en las diferencias. Y en aquellos países en donde no lo hay, está la percepción de que el diálogo puede ser un camino de solución. Ojalá sea así y no estalle en violencia.

- En su propio país parece que se hubises agotado las alternativas. Aparece la figura de Ricardo Lagos para suceder a Michelle Bachelet pero queda mal parado tras las elecciones municipales. Aparece luego una eventual candidatura de Isabel Allende, pero se baja prontamente. Y luego empieza la investigación contra Sebastián Piñera, con lo cual se desconfigura su candidatura. ¿Quién queda? ¿Quién puede levantar la mano para decir "yo quiero gobernar Chile"?

- Primero, esta visión rápida que usted ha dado de los problemas puntuales que enfrentan estos candidatos, cuya base de apoyo natural está mermada por una elección que hubo de otros candidatos, los que iban por los municipios. Esto no merma la capacidad que tiene Lagos, que es un gran estadista. Es uno de los hombres que le dio más vigor a la democracia en Chile tras la dictadura, es un hombre que tiene un gran conocimiento de la política internacional y tiene su prestigio. La gente valora en él su inteligencia, su trayectoria y también es un hombre que a su edad tiene planes de futuro que los ha sabido formular recientemente en un libro. En cuanto a Piñera, que es un candidato de la otra línea, de centroderecha, es una persona que tuvo una experiencia de gobierno y ella, siendo de centroderecha en un país que venía habituado después del retorno a la democracia a gobiernos de centroizquierda, no fue para nada traumático. Fue distinto. La alternancia en Chile empieza a establecerse como una posibilidad y se da por algo: centroizquierda o centroderecha representa a una sociedad más madura. Hay una tendencia a limar asperezas y a ponerse de acuerdo para los asuntos sociales de un país. De modo que aparezcan figuras que están prestigiadas por la historia no me parece raro. También hay jóvenes políticos, tan jóvenes y tan talentosos como Jackson, como Boris, la misma actual diputada Camila Vallejos. Son tan jóvenes que aun no tienen edad legal para ser candidatos a la presidencia de la república. 

Tormenta de Ideas nueva ficha

- Nos faltaría su opinión sobre Donald Trump. ¿Qué espera usted de Estados Unidos?

-¡Allí estamos, a la espera! Hay muchos que piensan que Trump podría haberse presentado por razones de comunicación como aparataje pro electoral como un hombre menos delirante de lo que aparece en sus formulaciones. Es la esperanza de que el encuadre democrático del país, el parlamento, las gobernaciones locales, reduzca esa inventiva. Simplemente creo que va a caer dentro de su propio proyecto, que son irrealizables. probablemente en el plano económico haya alguna idea de reducción de impuestos para reactivar la actividad. Pero una idea tan delirante como la de construir un muro podría ser que comenzara a construirlo en un estado, que levantara una muralla, pero que se podría tratar de una obra de 30 o 40 años... y al cabo de 6 meses desaparecería, como pasó con el Muro de Berlín. No creo que esté en condiciones de llevar adelante esto que ha prometido. Es un hombre que habla de más. Y si lo hace, no sería bueno ni para Estados Unidos ni para nosotros.

- Antonio Skármeta, ha sido un gusto tenerlo del otro lado del teléfono. Lo seguiremos teniendo cerca, en nuestras bibliotecas.

- Bueno, Gabriel, Mariano y Santiago: muchas gracias por haberme llamado, que les vaya muy bien y que tengan un buen verano. Voy a ir por allá por Buenos Aires en el mes de febrero porque soy jurado de un concurso literario, así que no será nada raro que nos veamos por allá.

- ... Y péguese una vuelta por Mendoza, que aquí estamos, tan cerca, detrás de la cordillera...

- ¡Qué lindo sería! A veces, cuando paso por la carretera, veo el cartel que dice "Salida a Mendoza" y un par de veces he estado tentado a desviarme, irresponsablemente, Tienen una ciudad maravillosa.

PRODUCCIÓN: Franco Pereira

(*) Con datos biográficos obtenidos de la web.

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