Gabriel Rolón

Gabriel Rolón: "Aprendí a no ser melancolizado"

Psicoanalista.

La nueva incorporación de MDZ Radio aporta una visión desde el psicoanálisis y el arte. Se trata de una voz original, un pensamiento reflexivo, fresco y a veces espontáneo. Aspira a generar más preguntas que respuestas.

Estará en el aire del 105.5 todos los viernes a las 12.30.

- ¿Qué querías ser cuando fueras grande Gabriel?

- Músico. Soñaba con ser pianista y director de orquesta. Pude estudiar y soy profesor de guitarra y música. El piano lo estudié de grande, lo sigo estudiando aunque sé que jamás llegará a ser pianista. Pero el camino no deja de ser conmovedor.

- ¿Después de esa primera vez en radio qué pasó adentro tuyo que hizo que nunca la dejaras?

- Bueno, dejé de hacer radio hace unos años. Pero es cierto que es un mundo del que no me separo nunca del todo. La radio es el más noble de todos los medios. Tiene el tiempo del pensamiento, y lo que uno dice llega al oyente sin mediación de nadie. No hay director de cámaras, iluminador ni editor. De modo que la comunicación es mucho más directa y personal.

- La mayoría de los psicoanalistas huyen ante la exposición casi como si temieran romper algún juramento ético de reserva. ¿Tuviste que superar esa barrera?

- El psicoanálisis requiera de una actitud cauta y el analista debe cuidarse mucho porque cada uno de sus dichos o actitudes impronta de un modo u otro sobre sus pacientes. Además en los medios es muy difícil contar con el espacio como para expresarse con la extensión necesaria que requieren conceptos tan profundos. Tomé el desafío de afrontar el desafío de hacerlo. No hay ruptura ética en eso.

- ¿Como te llevás con la mirada de tus colegas sobre vos?

- Muy bien. Al principio fue más complejo. Pero debo decir que llegué a los medios de la mano de Dolina, y eso fue un plus que generó un voto de confianza. Luego fue mi trabajo demostrar que también en los medios se puede hablar con seriedad de temas tan complejos.

- Radio, tele, una decena de libros publicados, ahora el teatro y siempre, claro, la música. ¿El Rolón artista iguala en deseo al Rolón psicoanalista?

- El deseo por el arte ha sido en parte sostenido gracias a mi análisis personal. No es sencillo mantener algo que se niega tanto tiempo. Estar en el diván me ayudó a seguir peleando por mis sueños. Te diría que hoy la pasión de la clínica es tan fuerte como la pasión por lo artístico.

- ¿Con cuál de la dos facetas no podrías reconocerte?

- Es como esa pregunta que suele hacerse a los niños: "A quién querés más. ¿A tu mamá o a tu papá? Amo los dos ámbitos y disfruto de la práctica clínica cuando estoy en el consultorio y de la música o la actuación en el teatro. Creo que alguien tiene derecho a apostar a más de un destino.

- ¿Te convertiste en lo que esperabas Gabriel o hay cosas que no se te dieron?

- Hay muchas cosas que no se me dieron ni se darán jamás. Pero he aprendido a no quedar melancolizado por lo que no fue. Prefiero apostar a lo que es o puede ser. Además, como todo no se puede, esas cosas que no pudieron ser dejaron el espacio para la aparición de otras que ni había sospechado y sin embargo hoy son parte importante de mi vida.

- ¿Te molesta encontrarte en la sección de autoayuda de las librerías?

- No porque tenga algo en contra del género. De hecho hay muy buenos autores. Pero me parece que se estafa al lector, haciéndole creer que va a encontrar respuestas, cuando en realidad mis libros intentan generar preguntas. No son los escritos de un hombre que da consejos, sino de alguien que duda, intenta pensar e invitar a que el lector lo haga junto conmigo.

- Nos preguntamos si cualquiera puede ser psicoanalista.... ¿Qué hay de técnica y qué hay de temple y personalidad del terapeuta para llegar más profundo con el paciente?

- Es una combinación. La técnica y la teoría se estudian. La parte humana se desarrolla acostado en un diván. Por eso sólo puede ser analista quien hay estudiado los textos importantes y vitales del Psicoanálisis y haya recorrido un profundo análisis personal.

- A pesar de tanto trabajo, de tanto viaje, nunca dejás el consultorio. ¿Qué te atrapa de la clínica? Se sigue aprendiendo, aún con tu experiencia, con cada paciente?

- Por supuesto. Cada paciente es un jeroglífico con el que no nos habíamos encontrado nunca. He allí lo maravilloso de la escucha analítica. Viejas palabras toman un sentido único y novedoso y aprendo todo el tiempo. Conviviendo con la incertidumbre y el riesgo. Creo que por eso me seduce tanto la clínica.

- Quienes te seguimos podemos ver que todo en vos se acomoda en una actitud de ayuda ante cualquiera que te haga una consulta. Como que el terapeuta, casi ineludible, aparece siempre que cualquiera se muestre en situación de búsqueda...

- Supongo que por eso soy analista. Porque me cuesta estar frente a la angustia sin sentirme convocado a hacer algo. Sé que la angustia se calla con palabras, entonces siempre que me la llevo por delante presto mi oído, porque si esa persona logra decir al menos algo, será un territorio ganado al padecimiento.

- Te hacemos una pregunta de diván... ¿Amar es siempre doloroso?

- El amor y el dolor son casi complementarios. No conozco un amor que no conlleve un poco de dolor. Sin embargo, no hay que confundir ese rasgo inherente a un afecto tan fuerte con el sufrimiento patológico de las relaciones enfermas. Amar también es correr riesgos y el enamorado siempre está en peligro. Eso debe llevarnos a cuidar el vínculo y caminar con inteligencia. Cuando un amor sólo lastima, deja de ser amor para ser herida.

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