Leonardo Haberkorn

El docente que renunció cansado de "pelear contra los celulares"

Periodista y escrityor uruguayo, exdocente que saltó a la fama tras republicarse un post suyo de 2015 en donde dio las razones de su abandono de la docencia.

El periodista uruguayo Leonardo Haberkorn renunció a la docencia en diciembre de 2015, cansado de "pelear contra los celulares". En ese momento, publicó un exitoso post sobre su renuncia en su blog "El Informante". El post se viralizó. Varios medios internacionales lo levantaron. La carta fue nuevamente publicada por algunos medios, y al autor no le gustó y criticó el hecho. Pero marcó un momento de debate en los medios argentinos y lo entrevistó el programa "Hacete cargo" de MDZ Radio.

- La idea era charlar sobre tu obra, veo que tenés mucho de investigación periodística, pero también tenés libros de chicos y otras cosas en las que has incursionado en largo tiempo.

- Sí, soy periodista hace mucho tiempo, pero no es frecuente que los medios inviertan en investigación periodística, entonces terminé publicando esas investigaciones en libros.

- ¿Eso por falta de respaldo de los medios?

- Sí, no me animo a hablar de Argentina. Pero en Uruguay los dueños y los medios invierten poco en investigación. Investigar implica un período de tiempo en el que un periodista debe estar dedicado a rastrear datos, eso es tiempo y dinero y los empresarios de medios prefieren invertir en cosas más mundanas y sencillas que eso.

- ¿Cuál fue la investigación más compleja?

- La de José Nino Gavazzo, que en Uruguay es el símbolo máximo de la represión y la tortura. 

- Gavazzo además torturaba cara a cara con la víctima.

- Sí, hasta hoy es una persona que no se arrepiente, está muy orgulloso de lo que hacía. Mientras otros torturaban con capucha, él se presentaba y hacía alarde del poder que tenía en aquel momento. Eso le ha jugado en contra, de hechos, otros han pasado desparecidos y el no, por ese modo de operar.

- Hoy está condenado.

- Sí, por 28 asesinatos. De 28 uruguayos que fueron detenidos en argentina y están desaparecidos, no se sabe si en Argentina o en Uruguay, el juez cree que los trajeron a Uruguay y el es el responsable de su muerte.

- El hoy tiene prisión domiciliaria. ¿Vos lo entrevistaste?

- Sí, 4 veces. Él estaba en un hospital cuando lo entrevisté, después lo mandó un juez a la casa. Fueron 4 entrevistas largas, hasta que me echó, porque el pretendía que le mostrara las transcripciones de las entrevistas que iba haciendo, como no acepté, me cortó la posibilidad de seguir entrevistándolo.

- Por la información que lograste juntar, ¿a qué conclusión llegaste? ¿Era el Gavazzo que vos tenías en idea por lo que sabías de el?

- Sí, era el. Uno busca encontrar la naturaleza de qué hay detrás de alguien que actúa tan malamente. Qué lleva a alguien a ser tan malo. Esa pregunta la respondí parcialmente, no tengo una respuesta tan definitiva: Un poco jugaron las circunstancias del país, pero claramente (eso aparece en el libro), esta persona tuvo actitudes que incluso otros militares acusados de lo mismo en algún momento tuvieron algún gesto de piedad. En Gavazzo no se lo encuentra. Ha sido implacable en toda su trayectoria.

- Además, vos decís que te queda claro que Gavazzo no es un loco, lo cual significa que es más cruel aún.

- Claro, es muy violento sentarte con una persona así y ver que puede ser un viejo simpático. En las primeras charlas parecía que estaba ante un viejito macanudo. Eso es complicado para un periodista, por ejemplo, entrevisté Pinochet y él era asqueroso desde el primer saludo, un tipo que no trataba de hacerse el simpático, entonces para una entrevista dura te predispone mejor. Gavazzo en cambio trataba de predisponerte desde el lado de la buena onda, que obviamente no lo logró.

- ¿Con Plata Quemada pasa algo parecido o es una historia distinta?

- Tres mueren en el tiroteo famoso de Montevideo y hay uno que se escapa y muere en Buenos Aires acribillado por la Policía.

- Ahí lo que me motivó es que en Montevideo hablar de aquel tiroteo, es una parte indeleble de la memoria de la ciudad. Está marcado a fuego, todo el mundo lo conoce. El libro de Piglia y la película de Piñeyro, más aún, no cuentan el verdadero hecho, hacen una ficción con parte de realidad, pero no cuentan la verdadera biografía de estos pistoleros. Me pareció interesante contar eso.

- Piñeyro ficcionaliza mucho de lo que se cuenta.

- Totalmente. La biografía de ellos 4 no tiene nada que ver la historia de ellos.

- ¿Eso invalida el libro o la película?

- No no, de ninguna manera. Es una ficción.

- Vos nos contás que la historia fue distinta.

- Exacto. La historia es muy distinta, por ejemplo, el libro y la película hablan de homosexualidad y un romance entre ellos. Eso no es así. Como ha sido muy famosa la película y el libro también, mucha gente ha tomado eso como real. Eran, de hecho, tipos muy mujeriegos. Eso entre otras cosas, la escena cumbre es cuando ellos queman la plata y la tiran por un balcón prendida fuego y la gente se enardece. Eso tampoco fue así, la gente estaba enardecida por el asesinato de los 4 policías y hay dudas sobre si se quemó o no la plata. Eso tampoco es un hecho comprobado.

- Muchas veces se ha intentado el testimonio de las hijas.

- Sí, yo encontré a la hija de uno de ellos, es una psicóloga argentina bastante reconocida. Se llama Claudia Dorda, tiene un libro publicado, trabajó con Soda Estéreo y estuvo casada con David Levón. Su testimonio es fundamental en el libro, ella me recibió en Buenos Aires y me dijo: para saber si te cuento o no la historia tengo que verte personalmente, así que me fui a Buenos Aires con miedo de que me viera y no quisiera hacer la nota. Su historia es una historia dentro de la historia, porque la violencia, el matar gente y dejar un tendal de muertes para luego morir violentamente, como murió su padre, eso deja huellas terribles. Ella vio por televisión cómo mataban a su padre. Me parece que lo que ella cuenta sobre cómo rehizo su vida es muy útil para personas que hayan vivido distintos traumas.

- ¿Cuánto te demoran tus libros?

- No los hacés en menos de dos años. Lleva tiempo, pero te deja una gran satisfacción.

- También has sido parte de Gatopardo, ¿Es una experiencia interesante en términos periodísticos?

- Brutal. Siempre me editó Leila Guerriero, una periodista excepcional, trabajar con ella es increíble. Uno tendría que pagar para tener la posibilidad de que ella te mejore los textos. A veces no va de la mano ser un gran periodista y un buen editor, son cosas distintas. Ella es brillante en ambos aspectos, es muy exigente y un texto tuyo que pasa por las manos de ella, mejora mucho. Tiene su aspecto pesadillesco en alguna cosa, porque uno le da algo pensando "que bien me quedó" y te devuelve una cosa marcada en amarillo con 300 correcciones. Te querés matar y en todo tiene razón.

- Hace pocas horas Infobae reflotó tu decisión de renunciar a la docencia, que me gustaría que las des vos, pero también te pregunto: ¿por qué creés que se ha reflotado ahora?

- Según tengo entendido, llegó a Hadad, que no la conocía y el le trasladó a la redacción su interés en que hablaran conmigo y que publicaran el texto. Yo pensaba que había dado vuelta la página, pero esto es la segunda o tercera vez que se viraliza.

- Habrás intentado hasta el hartazgo intentar incorporar la tecnología a las aulas.

- Por supuesto, hay gente que me critica sin tener la más mínima idea. Como que yo soy un dinosaurio de la tecnología, todo lo contrario, de hecho, en las clases había una cuenta de Facebook y todos obligatoriamente debían tener su cuenta de Twitter. El asunto es cómo lo usan.

- Yo también soy docente y uno nota que hay una mayoría que tiene un poco menos de interés de lo que yo recuerdo que tenía.

- Exactamente. Coincido totalmente, yo di clases más de 20 años y generación a generación disminuía el interés. A mi lo que me llevó a tomar esa decisión es que llegué a un mínimo que a no era aceptable como para dictar un curso, había algunos interesados, pero ya era muy menor. Como ya veía que la tendencia iba en baja año a año, no tenía mayores expectativas de que se revirtiera. Un poco influído porque mi vocación y mi manera principal de ganarme la vida es el periodismo, no la docencia. Capaz si uno está abocado solamente a la docencia y a entrar a un aula con las dificultades que hay hoy, de repente encuentra la manera. En mi caso, sin ese tiempo porque tenía otra profesión, se me complicaba.

- ¿Notás que esto es un síntoma global?

- Sí, creo que es algo mundial, porque he recibido muchas cartas de Europa, Paraguay, América Latina y veo que es un problema mundial. Hay muchos asuntos que se mezclan, hay chicos que vienen de casas donde hay más plasmas que libros, hay familias donde no se habla de las noticias, de política, de nada de lo que pasa, en el afán de incluir a todo el mundo en el sistema educativo también en la primaria y secundaria se promueve a mucha gente dejándole lagunas muy grandes. Entonces, llega gente a la Universidad que no sabe escribir. También los medios de comunicación, no me animo a decirlo en Argentina sí en Uruguay, vemos que los horarios centrales de la TV están copados por figuras que no se destacan por su nivel cultural, sino todo lo contrario. Para peor, hemos dado un paso más en eso y ya hay gente que hace alarde de esa ignorancia, hay un orgullo y una especie de proselitismo de la ignorancia. Entonces también eso se lo estamos trasmitiendo a los chicos, para qué te vas a quemar las pestañas en una universidad, si siendo linda, pagándote un implante o siendo simpático, te va mejor. Hay una gran cantidad de factores que se junten y termina dinamitando todo.

- ¿Será que también como sociedad les hemos ido dando mensajes de que uno puede llegar sin estar demasiado formado o que hay atajos para llegar?

- Yo pienso que sí, que eso está. Creo que uno lo ve más gramáticamente en los medios de comunicación que otra cosa, porque supongo que con un médico destacado no es así. Pero en los medios es evidente, en Uruguay se ve muy claro, el modelo de éxito claramente no es el modelo de la excelencia. Lo que se premia es otra cosa. Acá, todos los años de la presidencia de Mujica (quien paradojalmente se transformó en una figura de culto mundial), el dio mensajes contradictorios una y otra vez contra la educación universitaria, contra la excelencia académica, a los bachilleres los definió como lo peor del mundo. Ese hombre es el que el mundo ha tomado como modelo. No digo que no tenga otros valores, pero en este punto concreto, el ha hablado en contra una y otra vez.

- En ese contexto a vos te costó infundirles entusiasmo a los chicos, ¿no?

- Ahí se juntan dos cosas: Hay una gran apatía por las noticias, pero recuerdo que yo hace unos años les preguntaba los 10 presidentes de los países de América del Sur, en un momento donde todos eran famosos, todos tenían su particularidad, y los muchachos el que ponía más (uno en 20) te ponía Argentina, Uruguay y Brasil. Todos los demás no los ponían. Entonces con ese nivel de desinterés tan grande no tenía sentido ni preguntarles los ministros uruguayos, no tenía sentido. Entonces, es muy difícil transmitir periodismo.

- ¿Es lo mismo salir a la vida con información o sin información hoy a la vida?

- Obvio que no. Yo a los muchachos les decías que la política tarde o temprano te alcanza, por ejemplo, ahora en Uruguay hay un debate respecto a sacar ciertos subsidios que tienen las universidades privadas. Entonces, estos chicos te dicen que la política no les interesa, que es una porquería, sí, lo es, pero te alcanza. Muchos de estos chicos estudian becados, la universidad les hace el descuento porque reciben ese subsidio del Estado y ahora se los van a sacar. Los alcanzó la política. No ha habido ninguna protesta de estudiantes humildes, no han reaccionado y yo pienso que no reaccionan porque seguramente no están ni enterados.

- Te queremos agradecer mucho esta nota, porque sabemos que te han buscado de otros lados y no tenías mucha intención de dar notas. Ha sido un placer.

- De 300 y pico de pedidos, fue la primera que acepté, porque el planteo era charlar de muchas cosas y no eso esquemático de hablar con "el profesor que renunció por los celulares".



Opiniones (2)
20 de agosto de 2017 | 20:16
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20 de agosto de 2017 | 20:16
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  1. No estoy de acuerdo con que son 2 generaciones perdidas. La falta de interés en la lectura, la escasa o nula capacidad para analizar críticamente algo, el consumo en forma pasiva de información manipulada vienen de muchos años atrás.Mi hermana docente universitaria dice que en el fondo es el triunfo del proceso militar. Yo tengo una visión aún peor: el proceso y el peronismo coincidían en la necesidad de tener gente idiotizada, así que fue un logro de ambos.
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  2. ...me pongo en la piel del profesor y le tengo que dar la razón. Tenemos dos generaciones perdidas, dos generaciones en las cuales se han perdido totalmente los valores del respeto y la educación,...dos generaciones en lo que los padres "jovenes" se han dedicado en su momento a la "vida facil" y se han encontrado de la noche a la mañana con que son padres.....los pobres hijo/as lo educaron los abuelos...pero hasta ahí nomás, no se les enseño el valor del respeto, el estudio, el trabajo. Como prueba basta comprobar, por ejemplo en un restaurant cualquiera, y observar ....y ver que la mitad de los comensales estan comiendo y mandando mensajes o utilizando otras aplicaciones que tienen los celulares.
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