Joan Melé

"La especulación se ha transformado en un arma de destrucción masiva"

Promotor de la "banca ética". En diálogo con el programa "Después de todo" por MDZ Radio.

El catalán Joan Melé es un economista que busca unir dos cosas que a muchos les parecen contradictorias: ética y bancos. Con 30 años de experiencia profesional en el sector de la banca, contó, en diálogo con MDZ Radio en el programa "Después de todo", que "jamás pensé trabajar en un banco, pero terminé haciéndolo". A partir de allí, trató de reformar su lugar de empleo de modo de adaptarlo a sus valores.

En 2009 publicó el libro Dinero y conciencia ¿A quién sirve mi dinero?, que recoge las reflexiones y los puntos clave de todas las charlas que, ahora, da por el mundo cotnando su experiencia. También colaboró con entrevistas o textos en libros como Voces para un nuevo mundo, Busques una alternativa al teu banc?, Conversaciones,Buscando nuestro momento, Espiritualidad y política o Exit, la receta de los expertos para salir de la crisis.

Esta fue la charla:

- ¿Ya conocías Mendoza?

- He estado varias veces, sí, sí.

- Es difícil para los argentinos asociar: banca y ética.

- Eso no es sólo difícil para los argentinos, lo es también para los españoles y cuando voy a Chile, lo mismo e igual en Colombia, levanta por los menos sonrisas, me dicen cómo una banca puede ser ética.

- Contanos tu historia.

- Yo nací en Barcelona en 1951, o sea, sólo tengo 65 años, me siento muy joven, el cuerpo a veces no me sigue, pero yo soy muy joven. Cuando tenía 18 años entré en un banco y dije que lo último que haría en mi vida era trabajar en un banco, me parecía un asco. Yo quería ser profesor, de hecho, empecé mi vida laboral como profesor de Matemática y Física en un colegio. Pero hay cosas del destino que a veces uno no entiende, a veces el destino te lleva casualmente, o no, a situaciones que no te gustan, pero que te dan la oportunidad de transformar algo que no te gusta. Yo estuve 30 años en una caja de ahorro de las más importantes de España, en un banco convencional. Yo pensaba trabajar por las mañanas y por las tardes terminar mis estudios de Ciencias Exactas y físicas. Pero después descubrí que me encantaba el trabajo, porque yo me encontraba con seres humanos que tenían problemas, unos traían dinero, otros me los traían. Descubrí que mi verdadera vocación eran las relaciones humanas, la excusa era el dinero, pero a través de el podía observar nuestro comportamiento, nuestras dudas y contradicciones y me apasionó. Además, me sentía orgulloso de trabajar en kla entidad donde trabajaba, a tal punto de que muchas veces trabajaba por las tardes, sin que me lo pagaran, para atender bien a la gente.

- ¿Cuántos años trabajaste?

- Treinta años. En la caída del muro de Berlín, la caída del comunismo, la globalización de la economía, que en verdad es una globalización de la explotación humana y de la mentira. En EEUU decían: “Dejar libertad de circulación de capitales”, se referían a que dejáramos circular sus mercancías, no las otras. Entonces asistimos a la caída de un modelo y a la potenciación de un modelo de explotación que no tiene sentido: El crecimiento por el crecimiento, el beneficio por el beneficio, el ser humano ya no cuenta. Este virus se extendió a todas las empresas, también a la banca. Y yo vi cómo la entidad de la que me sentía orgulloso, empezaba a cambiar para mal: Les decían a mis jefes que estaban obsoletos y no entendían el nuevo sistema que venía, sí lo entendían pero no lo aceptaban. Aquello empezó a deteriorarse. Un amigo me decía que yo tenía sentimientos nobles, que buscara otra cosa, otra amiga alemana me decía que creara una banca ética y yo no sabía ni qué era eso, casi. Las cosas fueron de mal en peor, hasta que te tenías que negar a cumplir algunas órdenes, te negabas a vender cosas que eran incompatibles con la dignidad.

- ¿Qué cosas por ejemplo?

- Productos rarísimos, participaciones en las acciones de bancos y cajas de ahorros o fondos de inversión que ni los propios directivos entendíamos ni lo que estábamos vendiendo. Todo especulación. Pero a mi me educaron en valores y me dijeron: Es preferible morir de hambre que de vergüenza. Entonces, yo tenía la suerte de que mis clientes confiaban ciegamente en mi, yo tenía personas que me firmaban documentos en blanco y nos decían que yo hiciera lo que creía mejor. Yo a una persona así no la podía engañar, entonces aunque nos presionaban, yo me negaba. Cada vez era más grande la tensión, una vez me dijeron que yo no sentía los colores de la entidad.

- ¿Cuáles eran esos colores?

- Nunca lo supe, vi locuras como nunca antes había visto y cada vez profundicé más el concepto de banca ética. En 2000 se hizo el primer congreso mundial justamente en Barcelona, donde yo vivo. Fui y me encontré con un grupo de gente con la que creamos una asociación para promover el desarrollo de la banca ética primero en Cataluña y luego en toda España. Lo único que hacíamos era difusión, a través de conferencias. En 2005 un banco europeo que nació en Holanda se instaló en España y me dicen a mi que yo abra la primera oficina. Cuando me lo propusieron esa noche la pasé mal, porque me vino la tentación de la comodidad, mi banco me ofrecía la pre jubilación con un salario casi íntegro. Si aceptaba lo de la banca ética debía renunciar a todo y no podía jubilarme, debía renunciar a todo e irme sin un céntimo. Tuve una lucha interna conmigo mismo toda una noche, lo recuerdo aún, sentado solo en el sillón del comedor a las 4 de la mañana venció mi parte buena y me dijo: Déjate de comodidades. Me salió una fuerza y una claridad de adentro que nunca tuve y decidí que sí.

- ¿Y entonces?

- Y entonces dormí dos horas y al día siguiente les dije que sí, que aceptaba el reto. Me fui a ver al director del banco y le expliqué. Me dijo que le daba envidia y me deseó suerte. Lo único que me pidió era arreglar las cosas, no irme de golpe, hice eso y me fui a los meses. Así empecé con la banca ética.

- ¿Qué es la banca ética?

- Muy sencillo, quienes lo fundaron estuvieron 3 años pensando cómo podían ayudar a que el mundo esté mejor, desde el 68 hasta el 71. Decidieron usar el poder de los bancos para cambiar el mundo desde el sistema financiero. Primero la forma jurídica era una fundación, pusieron su dinero y el de sus amigos, gente que supieron convencer y crearon un banco con el propósito de mejorar la calidad de vida de las personas y del medio ambiente.

- ¿A qué se dedicaban esas personas?

- Un juez, uno estaba en la banca y otro era consultor. Lo prepararon 3 años, lo crearon y se dieron cuenta de que la gente respondía, que funcionaba bien y ayuda a resolver problemas. Así, en el 80 lo crean en un banco banco, con la voluntad de ser un banco europeo moderno, profesional, con criterios claros de inversión y de no inversión. Un banco necesita beneficios, pero el beneficio no será el objetivo principal, sino un resultado si lo hacemos bien. El verdadero objetivo era invertir en empresas y proyectos que aporten valor a la sociedad en la cultura, en el medio ambiente o en el sector social. Además, se propusieron ser transparentes y contarles a sus clientes qué hacemos con todo su dinero. No olvidemos que un banco gestiona dinero que no es suyo, por lo tanto el ciudadano tiene derecho a saber. También la norma era sólo invertir en economía real, no especulación. Hoy la especulación se ha convertido en un arma de destrucción masiva, el 98% del dinero que circula en el mundo cada día es especulación, detrás no hay nada, no genera nada: burbujas que se hinchan, revientan, llevan a la miseria a millones de personas y algunos inteligentes se están haciendo millonarios. Por eso hoy en el mundo el 1% de la población mundial ya tiene más dinero que todo el 98% restante.

- ¿Qué te parece el nombre de banca ética?

- Me encanta, porque es una provocación enorme, la gente se pregunta: ¿Pero quieres decir que la otra no lo es?, no, ¡Dios me libre! Yo no soy quién para decirlo, al gente es la que lo dice, ellos sabrán por qué lo hacen. Yo soy banquero, no puedo hablar más de los otros banqueros. Parece que todos los empresarios que quieren ser más éticos deben hacer una especie de “borrón y cuenta nueva”. No necesariamente, un empresario puede hacer un proceso de transformación, no empezar de cero. De hecho, eso es lo que estamos proponiendo todo el sistema de empresas B. Hoy hay más de 30 bancas éticas en el mundo, aunque ahora se ha acordado cambiar el nombre y ponerle: Banca con valores, no por no provocar a los otros, sino porque en algunos países cuando dices “éticos”, se lo relaciona con algo religioso, católico. Cada entidad tiene criterios distintos, algunas por ejemplo, se han especializado sólo en micro créditos, por ejemplo.

- Contanos sobre tu libro “Dinero y Conciencia”

- Sale de mi experiencia con los clientes, las contradicciones que tenemos en el uso del dinero. No es un libro bien escrito, es una de las múltiples conferencias que he dado, porque creo en la fuerza de la palabra, he dado más de 2 mil conferencias en la última década. En una de esas conferencias vino un editor, me dijo que le encantaba el tema, que le escribiera el libro. Yo le dije que no sabía escribir, entonces me grabaron, lo pasaron a texto y lo retoqué. Yo tengo conferencias muy largas, no llegan a las de Fidel Castro, pero estas llegan a las 2 horas y media. Supongo que sorprende que lo que digo lo diga como banquero. En ese libro cuento, con sentido del humor, cómo nos relacionamos con el dinero: Cuando vamos a comprar, cuando ahorramos en un banco o cuando somos capaces de darlo. Hago preguntas y doy alternativas sobre qué podemos hacer para construir un mundo mejor. En Argentina está en formato electrónico.

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