Julián Quintero

"Que los muertos de Costa Salguero no hayan pasado en vano"

El sociólogo colombiano dirige una ONG que testea narcóticos en fiestas para prevenir tragedias como la de la Time Warp. Un avance del tabú a la acción y la prevención con la fuerza de la bandera civil.

Julián Quintero, sociólogo colombiano que dirige la ONG Acción Técnica Social, ha logrado una voz propia en lo que hace a políticas de lucha contra la droga a partir del proyecto "Échele cabeza cuando se dé en la cabeza".

Entre otras acciones, la iniciativa convoca a voluntarios que montan stands de testeo de drogas en grandes festivales para comprobar que el consumidor, una vez que tomó la decisión de tomar narcóticos, esté seguro de la composición del producto en cuestión.

Entrevistado por el programa "Hacete cargo", de MDZ Radio, Quintero dejó sus aportes en un debate encendido al calor de la trágica fiesta Time Warp en Buenos Aires, en la que cinco chicos murieron por el consumo de drogas que se presume adulteradas.

- En la asamblea de ONU sobre drogas que venía con serios pedidos de diferentes países para modificar drásticamente los programas que se llevan adelante en cuanto a las dorgas a la luz de los resultados de los últimos años. ¿Cuáles son tus sensaciones y qué es lo que pudiste ver allí?

- Hay personas que piensan que todo lo que se hizo fue en vano o que el cambio debería ser más radical, otras que creen que lo que pasó en Naciones Unidades dejó bastante claro el panorama a nivel mundial. Hay dos posiciones claras: quienes quieren continuar con la política prohibicionista y la pena de muerte y otro grupo de países (más los de Occidente) que abogan por reformas relacionadas a la salud pública, basados en los derechos humanos y poniendo en el centro al individuo.

Empieza un momento de quiebre. El UNDSS (Departamento de Seguridad de las Naciones Unidas) sirvió para dejar claro esos puntos y para fijar metas hacia 2019, cuando está programado el próximo encuentro.

Creo que se han quitado los candados de las puertas, ahora falta abrir las puertas. Pienso que se han puesto elementos en el debate interesantes, que antes era posible negarlos. Se puede avanzar y quienes más estamos mostrando evidencia para reforma en política de drogas somos quienes estamos en el lado de la revisión del riesgo y el daño y la regulación de las sustancias. Hoy se piden políticas públicas a partir de la evidencia, que cada vez es más rigurosa y más constante.

No podemos decir que hay éxito en el mundo cuando cada vez tienes que apretar más el prohibicionismo para que la sociedad tenga más miedo de acercarse a las drogas. 

- ¿El modelo prohibicionista tiene éxito en algún sitio?

- En países de Oriente, como China, países donde existe la pena de muerte por llevar sustancias encima, si el objetivo es reducir el consumo, o que el consumo sea mínimo, no ha dado resultado. Porque cada vez hay más consumidores, cada vez deben matar más personas para reprimir a la sociedad. Rusia, por ejemplo, que es un ejemplo del modelo prohibicionista, cada vez tiene más personas infectadas con HIV. Tienen más de 1.100.000 personas infectadas en relación directa con el consumo de drogas por vía inyectada. Entonces, no podemos decir que hay éxito en el mundo cuando cada vez tienes que apretar más el prohibicionismo para que la sociedad tenga más miedo de acercarse a las drogas.

- En vista de lo que decías, se abre la temporada de quiebre. Teniendo en cuenta que hay un mercado ilegal en el mundo. ¿Este quiebre puede cambiar la manera en que la droga ilegalmente se mueve en el mundo?

- El quiebre del que hablo tiene un fundamento bastante interesante: cada vez los países están teniendo autonomía para regular el tema drogas a partir de sus necesidades, convicciones y urgencias. Eso ha permitido interpretar las convenciones de la ONU de una forma más libre y autónoma. Por ejemplo, lo que vemos en Uruguay o EEUU con el cannabis, son demostraciones de que se puede alterar el flujo del mercado de drogas.

 El mercado legal reduce factores como muertes, riñas, el control del mercado, el control de las rutas, etc. 

Uruguay lo verá dentro de poco, pero por ejemplo, en tres estados de Estados Unidos donde se legalizó para uso recreativo y medicinal, no se han incautado nuevos alijos de droga que entren a esos estados. La gente está comprando en mercado legal y eso reduce los factores derivados del mercado ilegal: muertes, riñas, el control del mercado, el control de las rutas, etc.

Uno cree que en UNDSS es desde donde se deberían orientar las políticas, pero la realidad es que UNDSS y Naciones Unidas es el último que se entera de lo que está pasando en el mundo. Hubo un debate ausente en UNDSS que fue el tráfico de drogas por Internet: sustancias en catálogos en línea, que se pagan con moneda virtual y llegan por correo. Ese mercado quiebra los intermediarios, son más baratas, hay más sustancias y calificas la sustancia que te venden como si fuera en un portal de eBay, donde si el vendedor es malo, sale del mercado.

El nuevo mercado de internet quiebra los intermediarios, maneja monedas virtuales y ofrece drogas más baratas incluso con la posibilidad de calificar al vendedor, y es un debate que la ONU dejó de lado.

- En este escenario, ¿cómo se insertan las drogas de diseño donde se necesita otra tecnología y hay una industria farmacéutica probablemente interesada en parte de esto?

- Las drogas de diseño son un reto y están rompiendo la dinámica del control de drogas en el mundo. Las autoridades encargadas de determinar que hay una nueva droga en el mercado pueden tardar hasta un año y medio en categorizarla y meterla en la lista, cuando cada año están surgiendo entre 200 y 250 drogas en el mundo. Aparecen y desaparecen. Lo que tenemos es un grupo de personas que buscan generar drogas que cada vez den más placer y que se posicionen en un mercado donde el estatus no te lo da cuánto dinero tengas sino qué mejor sustancia creaste.

 Las autoridades tardan hasta 18 meses en catalogar a una droga de diseño, cuando cada año surgen entre 200 y 250 drogas nuevas en el mundo. 

Ese es un reto que tenemos ahora, nosotros particularmente en Colombia tenemos un programa que se llama "Échale cabeza cuando se dé en la cabeza", se trata de un proyecto de reducción de riesgo y daño en espacios de fiesta, donde tenemos activos servicios de análisis de sustancias. Estamos en 14 países del mundo, con 20 programas similares. Somos nosotros quienes vamos a la fiesta y analizamos el tipo de sustancia que va a consumir la persona, estamos a la vanguardia de identificar las nuevas drogas que hay en el mercado. Esto para nosotros es un reto constante. Las autoridades se demoran mucho en identificar y más aún en dar respuestas a eso.

 Nosotros generamos respuesta a la cotidianeidad, al día a día. Nosotros estamos en la fiesta.

Nosotros generamos respuesta a la cotidianeidad, al día a día. Nosotros estamos en la fiesta; una persona compra alguna sustancia y no sabe de qué se trata. Nos la trae y nosotros le decimos qué es y ella decide si consumirla o no. Si encontramos algo muy sospechoso lo mandamos a los laboratorios de respaldo: universidades, hospitales y demás.

Nos toca a nosotros desde la sociedad civil responder a esto de forma rápida.

- Pienso en lo que pasó en Costa Salguero. Si este programa que ustedes llevan adelante hubiera estado funcionando, probablemente esos chicos no hubieran fallecido…

- Nosotros creemos que si un programa como el que nosotros llevamos adelante en Colombia hubiese estado en marcha, lo que pasó en Costa Salguero no hubiera pasado. Nosotros detectamos esa pastilla hace 2 años y desde hace 4 años trabajamos en los grandes festivales de Colombia.

  Nosotros detectamos la pastilla de Costa Salguero hace 2 años. 

Hay que trabajar en salud pública. No se trata sólo de poner un stand y analizar el tipo de droga que una persona va a consumir. Es necesario trabajar varios años; hay que generar conciencia sobre el consumo de drogas. Son procesos que llevan tiempo: se debe sensibilizar el sistema público, la sociedad, los medios de comunicación y a los consumidores. Claramente podría haber sido evitable lo de Costa Salguero, además porque hace dos años esto ya les había pasado en otro festival, nosotros prendimos las alertas, les avisamos a las autoridades competentes y nada pasó.

Ustedes tuvieron un festival en noviembre hace dos o tres años y hubo dos muertos en esa ocasión. Allí mandamos mensajes a las ONG con las que trabajamos, alertamos por las redes…

 Cuando empezamos llevábamos el lastre de que esto es alcahuetería o promover el consumo; hoy estamos en fiestas privadas y públicas y la gente confía en nosotros como organización de la sociedad civil.

Los programas de reducción de riesgos cuando empezamos tenemos que llevar el lastre de que esto es alcahuetería o promover el consumo. Cuando empezamos, solamente el underground aceptaba que nosotros estuviéramos, porque eran conscientes de que había drogas. Con el tiempo los grandes festivales públicos y privados empezaron a llamarnos. Hoy en día, la participación de nosotros en un festival es vista por un empresario o una entidad pública que es consciente de que los riesgos están, y piensan en la seguridad de sus participantes. Pero eso nos costó bastantes años.

- Es fundamental entonces el rol de las organizaciones de la sociedad civil más que del Estado

- Totalmente. Ninguno de nuestros proyectos empezaron por parte del Estado, todos empezaron por organizaciones de la sociedad civil: y usuarios unidos a profesionales para darles respuestas a las fiestas, empresarios que sabían que algo había que hacer, jóvenes consumidores que también son profesionales en distintas áreas y se prepararon para pararse en un stand y hablarles a otros jóvenes como iguales. Para que esto funcione, son necesarios usuarios trabajando entre iguales, apoyo de la institucionalidad (marco jurídico, legal, dinero y recursos). Estos proyectos no pueden ser a mediano plazo, los resultados se entregan a los dos años y es necesario ganarse la confianza de los ciudadanos.

Muy pocos o nadie le entregará su droga a un policía o a un médico en la entrada de una fiesta; nosotros nos ganamos la confianza de los usuarios. Además, en otras oportunidades la Policía se ha acercado a nuestros stands para hacer Inteligencia. Eso no es nuestra tarea, háganla en otro lado.

 Muy pocos o nadie le entregará su droga a un policía o a un médico en la entrada de una fiesta; nosotros nos ganamos la confianza de los usuarios.  

Nuestros proyectos son el último eslabón. Cuando tú no le hiciste caso a tu madre, cuando no funcionó la escuela, cuando el maestro no te pudo convencer, el policía no te la pudo quitar, a pocos pasos de entrar a la fiesta estamos nosotros, que lo último que queremos es que te pase algo malo. (retomando la reflexión de Costa Salguero) No dejen que estos muertos hayan pasado en vano.

La entrevista completa a Julián Quintero en "Hacete cargo", por MDZ Radio:


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