Roberto Eguía

"El 10% de chicos argentinos tiene bulimia o anorexia"

Médico psiquiatra.

Mucho se habla y poco se concientiza. La bulimia y la anorexia forman parte de una moda asesina propia del tiempo en que vivimos, en el que el cuerpo suele ser un modelo a imitar, un estereotipo de pocos kilos arropado en prendas diminutas. La infinidad de casos se extiende a lo largo y a lo ancho de nuestra geografía. “Es una epidemia social que construimos entre todos”, dice Roberto Eguía, médico psiquiatra.

Con más de 23 años de experiencia en la Asociación de Lucha contra la Bulimia y Anorexia (ALUBA), de la que también fue director, este profesional de la salud integra hoy, el equipo de profesionales del Consultorio Terapéutico Argentino Alba. “No es correcto castigar solamente a los medios de comunicación ni al mercado, éstos se nutren de lo que nosotros consumimos”, afirma.

Los datos son alarmantes y según estudios realizados en la Argentina, el 10% de los adolescentes padece bulimia o anorexia. El peor destino para ambos casos es la muerte.  Cómo diagnosticar la enfermedad, cuál es el perfil psicológico del afectado, qué tratamiento resulta más efectivo, son algunas de las respuestas que esta voz autorizada de la medicina y especializada en el tema, delata en esta entrevista.

- ¿Qué es la anorexia y la bulimia nerviosa?

- Son patologías de la conducta al comer que llevan a una alteración del estado psíquico de la persona. Excede el campo de la nutrición, ya que el paciente generalmente conoce las calorías que contienen los alimentos aún más que el propio nutricionista. Se ha convertido en una obsesión. El tema está en la conducta y en las emociones, y no en la nutrición.

- ¿Cuál es la edad de comienzo típica?

- En el caso de la anorexia, entre los 12 y los 14 años, cuando se está entrando a la adolescencia. Y en la bulimia aparece generalmente entre los 18 y los 20, cuando hay que entrar de lleno a la vida adulta.

-  ¿Cómo se diagnostica?

- A través de una alteración en la conducta al comer. La persona con anorexia va dejando de alimentarse, lo que en consecuencia hace que pierda peso.  Entonces, el criterio más importante para diagnosticar la enfermedad es la baja importante de kilos. Si el índice de masa corporal está por debajo del 17.5 (ecuación utilizada por la Organización Mundial de la Salud) estamos en condiciones de hablar de anorexia. La persona, a pesar de estar desnutrida y con bajo peso, se ve y se siente gorda. Además, pasa casi todo el día pensando en cómo hacer para seguir adelgazando. Paradójicamente, cuanto menos peso tenga y más conductas realice para perder kilos, más gorda se verá o más obsesiva con el tema estará. Después viene la distorsión del esquema corporal, donde estar extremadamente delgado pasa por “verse bien” y se le resta importancia al problema. No se necesita ser médico para saber que si uno está mal nutrido puede enfermarse. A estas personas no les importa eso.

- ¿Cuáles son las principales alteraciones físicas y psíquicas?

- En las mujeres aparece la pérdida de la menstruación, es decir, lo que se llama amenorrea. Es un dato más que significativo y sirve para diagnosticar en el caso de que falten tres ciclos consecutivos. A veces se sigue menstruando porque la persona toma anticonceptivos, no perdió todo el peso que tiene que perder para que se altere el eje hormonal o bien, miente. Quien tiene bulimia o anorexia sabe que la pérdida de la menstruación es preocupante, es signo de enfermedad, pero se niega a reconocer que es peligroso y que le puede costar la vida. La anorexia mata hasta en un 20% de los casos.

- ¿Qué sucede con el carácter, cuál es el perfil psicológico del enfermo?

- Hay una alteración del carácter, aparece la agresividad, cambia el humor, crece la depresión. Por lo general, son personas muy obsesivas y perfeccionistas. Antes de entrar en crisis suelen ser el mejor promedio, la mejor compañera, la hija predilecta. Sin embargo, la enfermedad viene acompañada de muy baja autoestima, donde la persona necesita tener un cuerpo con el que cree que será feliz. Por lo general, al enfermo de bulimia o anorexia le cuesta decir que “no” con la gente fuera de casa. En el núcleo familiar suele haber maltrato de su parte. Estas alteraciones son aplicables a ambas enfermedades, lo que sucede es que el enfermo de bulimia es más ciclotímico. La bulimia es como un “todo o nada”; la anorexia es más un “nada todo el tiempo”, desde el punto de vista de lo social.

- ¿Quien tiene o tuvo anorexia puede después pasar a ser bulímico?

- Sí, generalmente es así. Entonces, por ejemplo, una chica que era abanderada en el secundario, cuando pasa a la facultad es un desastre. Y no es que haya habido una falla en el estudio o en la inteligencia, sino que las emociones cambian y se manejan distintas con el medio ambiente. En la bulimia, lo que pasa con la comida es que la persona puede tener el mismo miedo a engordar que en la anorexia, se obsesiona de la misma manera, pero no se aguanta el hambre. Delante de los demás trata de no comer pero cuando está sola se da “atracones”. Estos pueden ser reales o subjetivos. Entonces, se pasa a tener una conducta compensatoria, siempre inapropiada y peligrosa para la salud. Y lo más común es que se recurra al vómito autoprovocado, al abuso de diuréticos o de laxantes. Puede que no se utilice ninguno de estos tres caminos y que en cambio, el enfermo “se mate” con gimnasio o ayune por un día entero. La bulimia puede ser purgativa (cuando se toma laxantes, diuréticos o hay vómito) o no purgativa (en el caso de quien ayuna o hace actividad física en extremo).

- Entonces, ¿una enfermedad lleva a la otra?

- Generalmente. En la mayoría de los casos. La diferencia real entre una y otra enfermedad la determina el peso. En este sentido, la bulimia es más difícil de diagnosticar ya que la apariencia física es más normal, por afuera no se ve. Esto es a excepción de las personas que vomitan mucho y sufren hinchazón de las parótidas, o se las agarra justo después de vomitar con los ojos enrojecidos. Hay quienes utilizan las manos para llevar a cabo esta acción y por lo tanto, les salen cayos por encima de los nudillos. En el caso de que esto no suceda, es más difícil diagnosticar la enfermedad.

- ¿Qué personas son más propensas a enfermarse? ¿Y por qué es más común que suceda en el caso de las mujeres?

- Primero hay que nacer con una predisposición genética, tener una personalidad débil con tendencia a la baja autoestima. A veces la enfermedad se expresa por el temor que existe de ingresar a la vida adulta y autovalerse por sí mismo. Está de moda esto de ser flaco, si la moda fuera otra, por ahí la enfermedad no sería esta. En el caso de las mujeres es mucho más común que en los varones por la presión sobre el cuerpo que existe sobre ellas. De todas maneras, en los últimos 15 años hay cada vez más exigencias sobre el aspecto del hombre. Una forma de expresión particular es la vigorexia: la obsesión por tener los músculos cada vez más marcados y la alteración de la conducta alimentaria. Al varón también se le pide que sea delgado. Del total de gente con la patología, el 90% son mujeres y el 10% restante son hombres.

- ¿Considera que puede haber una imitación de conducta?

- Basta encender la televisión, hojear las revistas y descifrar mensajes que tiran en este sentido. También está la facilidad con que uno puede conseguir productos adelgazantes y la obsesión por el cuerpo de la mujer, que es algo que viene desde hace años. Más del 70% alguna vez hizo dieta, todas están en algún momento de sus vidas disconformes con su cuerpo y las más predispuestas, pueden comenzar a tener conductas enfermas. La presión viene de los medios y se transmite entre personas de la misma edad. Una vez que se enfermó es difícil de dejar.

- ¿Existe la recuperación total del enfermo de bulimia o anorexia?

- De no tratarse esta enfermedad puede hacerse crónica y perdurar en el tiempo con una calidad de vida muy pobre. Hace poco conocí a una persona de 60 años con anorexia, traída la enfermedad desde su adolescencia. El caso más grave lo tuvimos con una paciente de 1.74 mts. y 21 kilos de peso, con 44 años de edad. Había perdido masa muscular y hasta sus dientes. Si uno deja que esto dure años, de a poquito va deteriorando toda la salud.

- ¿Se tienen datos estadísticos de nuestro país y conoce la situación de Mendoza?

-  Sí, se ha evaluado a la provincia. Lo hizo ALUBA en su momento. En esa institución hay pacientes de Mendoza y en Alba también tenemos casos actualmente. Un 10% de los chicos que concurren a la escuela secundaria de la Argentina tiene esta patología. A esto hay que sumarle los que no están yendo al colegio y que sin embargo están enfermos. No hay una provincia que se destaque sobre otra, por lo general en todas la situación es la misma. Nuestro país ocupa uno de los principales puestos a nivel mundial.

- ¿Cuál sería la legislación más adecuada para ayudar a resolver el problema?

- Se empezó hace mucho con la “Ley de talles”, ya promulgada y en vigencia. La otra que salió y es la más importante, es la de obesidad, que tiene que ver con el reconocimiento por parte de las obras sociales y de las prepagas de estas patologías como enfermedades. Esto obliga a cubrir los tratamientos que sean necesarios realizar. Sin embargo, a nivel de políticas de salud estamos en pañales.

- ¿Qué tratamiento es el más efectivo?

- En general, se ha demostrado que los abordajes individuales no son eficaces. Sí lo son las terapias de autoayuda, donde una persona con este problema puede entremezclarse con otras que tienen lo mismo y están bajo tratamiento. Las comunidades terapéuticas y el trabajo transdisciplinar de profesionales es lo mejor. Y en esto, el rol que ocupa la familia es importantísimo.

Opiniones (1)
18 de noviembre de 2017 | 03:55
2
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18 de noviembre de 2017 | 03:55
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. Mi hijo fue tratado por el Dr.Eguia cuando estaba en Aluba. Necesitaria con URGENCIA PODER CONTACTARLO. Si es posible conseguir el mail de la instituciòn en la cual es director llamada Alba. Espero respuest MUCHAS GRACIAS
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