Daniel Borrillo

"Bergoglio se preocupa más de las cuestiones sociales que de las sexuales"

Argentino residente en Francia, asesor del Parlamento francés, profesor de derecho privado en la Universidad de París Oeste Nanterre La Défense y miembro del Centro de Investigación y estudios de los derechos fundamentales.

 El próximo 6 de mayo, el abogado argentino radicado en Francia Daniel Borrillo ofrecerá una conferencia sobre bioética y bioderecho en la Universidad de Mendoza, acompañado por Aída Kemelmajer de Carlucci y Eleonora Lamm.

Borrillo es considerado una eminencia en sus temas. Profesor de derecho privado en la Universidad de Paris Ouest, investigador del CNRS/CERSA Paris II. Autor de más de veinte libros sobre las cuestiones relativas a los derechos fundamentales y la libre disposición del cuerpo, la vida y la sexualidad. Asesor del Parlamento francés y de la Unión Europea en materia de igualdad y bioética. Fue convocado para trabajar en torno a una ley de matrimonio igualitario en Francia.

Antes de su visita a Mendoza, dialogamos con él.

- ¿El avance del matrimonio entre homosexuales hizo retroceder a la homofobia en los lugares en donde se puso en vigencia y se dio el debate?

Borrillo

- Sin duda la apertura del matrimonio a las parejas del mismo sexo produjo una “normalización de la homosexualidad”. El derecho tiene ese poder de banalizar cuando institucionaliza, pensemos en lo que ocurrió con la legalización del divorcio, la igualdad de los hijos extramatrimoniales o el reconocimiento de las madres solteras por ejemplo, en todas estas situaciones también se hizo retroceder el prejuicio y la discriminación. Sin embargo, la homofobia sigue existiendo pues es un problema que tiene que ser resuelto no solo a nivel legal sino también con políticas públicas en las escuelas, con las familias, en los medios de comunicación…. Hoy día lamentablemente sigue siendo un problema para muchos padres tener un hijo gay o una hija lesbiana pero nadie se preocupa cuando un hijo tiene actitudes homófobas, se lo considera aun como algo normal.

- Además de igualar en derechos a una porción de la población, ¿cree que el "matrimonio igualitario" está sirviendo para repensar otros derechos invisibilizados, para abrir otros debates que han permanecido reprimidos?

- El matrimonio igualitario ha servido para dejar de considerar la heterosexualidad como la única sexualidad legítima. Al entrar en el matrimonio y en la familia, la homosexualidad recibió una suerte de legitimidad, por eso los sectores conservadores eran tan hostiles, pues sabían que comenzaba el fin del privilegio heterosexual. Otros debates siguen aún abiertos como la regulación de la gestación por sustitución, el reconocimiento de más de dos vínculos de filiación y las parejas pluriafectivas, como ha sucedido recientemente en Brasil donde tres mujeres han podido inscribir una unión civil. En Europa la cuestión del asilo político por orientación sexual es un tema muy vigente pues las guerras en los países árabes y el estado islámico están produciendo un éxodo de muchos gays y lesbianas que necesitan el asilo político.

- ¿La homosexualidad está de moda, como arguyen algunos sectores refractarios? ¿Puede darse un 'efecto pendular' en el futuro hacia todo lo contrario, como pasa en la Rusia de Putin, por ejemplo?

- Se han utilizado muchos argumentos para oponerse a la igualdad entre los cuales el de la moda. Pero en realidad se trata de algo muy serio y profundo: otorgar derechos a quienes no los tienen significa, en el caso concreto, que puedan tener acceso a la obra social, la vivienda familiar protegida, un permiso de residencia en caso de parejas binacionales, ventajas fiscales, herencia…. Ser reconocidos como familias. No sé si hay un efecto pendular pero si creo que nada está definitivamente adquirido. Recordemos que en Alemania de la preguerra existía una tolerancia muy grande, Berlín era una capital gay friendly con bares, lugares de encuentro, revistas… y en poco tiempo el nazismo convirtió aquello en un infierno donde miles de gays y lesbianas terminaron en los campos de concentración. La homosexualidad fue aceptada en Grecia y Roma antiguas durante siglos y cuando los cristianos tuvieron el poder político comenzaron la persecución y en poco tiempo convirtieron a la sodomía en un crimen castigado con la pena de muerte. En los países árabes había una tradición homoerótica hasta la colonización y hoy día son los países que más reprimen la homosexualidad. En los momentos de crisis históricas, el homosexual c omo el judío o el extranjero se convierte en un chivo expiatorio con facilidad. Por eso es necesario recordar a las generaciones nuevas que hasta 1990, la homosexualidad era considerada una enfermedad y que fue solo en 2003 que la corte suprema de los EEUU dijo que la penalización de la homosexualidad era contraria a la constitución.

- ¿Cuál fue su participación en el impulso a la nueva legislación francesa y cómo llegó a ello?

- Yo participé de la redacción de las primeras propuestas de unión civil a partir de 1995 cuando era el responsable del departamento jurídico de una asociación de lucha contra el sida (AIDS) fundada luego de la muerte de Michel Foucault por su pareja Daniel Defert. Luego organizamos con Didier Eribon el primer matrimonio gay celebrado en Francia en 2004 por el alcalde ecologista Noel Mamère que acabo siendo considerado ilegal por la corte de casación. Cuando en 2013 comenzó el debate sobre el matrimonio igualitario fui consultado por el Parlamento francés y el gobierno para dar mi punto de vista sobre el proyecto de ley. Formo parte además de la red de expertos de la Unión Europea en materia de orientación sexual. Aunque soy muy crítico de la institución matrimonial, creo que todo el mundo debe tener el derecho a casarse o no, lo que me parecía inadmisible es que no se deje elegir. Luché por el matrimonio igualitario como un derecho fundamental y porque no podía admitir los argumentos de quienes se oponían a la igualdad.

- ¿Por qué piensa que la Iglesia, en la que convive un buen número de personas homosexuales, se niega a blanquear la situación y peor: combaten en su contra hacia afuera?

- Creo que las cosas están cambiando con Francisco. El Papa anterior, Ratzinger, estaba obsesionado por las cuestiones de moral sexual y la condena de la homosexualidad. Bergoglio se preocupa más de las cuestiones sociales que de las sexuales y basa su pontificado en la misericordia no en el juicio moral. No solo dijo "quién soy yo para juzgar a un gay "sino también se negó a apoyar a los movimientos contra la ley de unión civil en Italia (family day). La mayor asociación gay de Francia es una asociación católica “David y Jonathan” y creo que también la Iglesia va a evolucionar en el tema. Me preocupa mucho más lo que sucede con los evangélicos que en Brasil por ejemplo han intentado votar una ley para curar la homosexualidad.


Opiniones (3)
12 de diciembre de 2017 | 17:59
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12 de diciembre de 2017 | 17:59
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  1. Comparto lo de alpino y arvb. La homosexualidad se borró de la lista de enfermedades por VOTACIÓN. La pregunta es: qué están esperando para votar que el cancer no es una enfermedad? En una de esas la gente deja de morirse...
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  2. Nunca se puede comparar un matrimonio normal con una pareja de igual sexo y en la Iglesia nunca se va a aceptar doctrinariamente este hecho, sea el Papa que sea. para lo cual aquellos enfermos que desean permanecer en la Iglesia y son homosexuales, deben seguir la doctrina o sino deben buscar otra religión que acepte sus desviaciones....
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  3. Como todo tiene un punto de partida la pregunta es: En año es una vagina? de ahí legislen científicamente no delirantemente!!! Eso confunde a la sociedad y la perjudica!!!! NO pueden vivir en la mentira del mundo de las locas fantasías de la alienación de las mentes!!!!
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