Hugo Pachi Tamer

El creador argentino de "Un sueño por un dólar"

Entrevistado en el programa "Después de todo" por MDZ Radio (lunes a viernes a las 21).

 La vida de Hugo Pachi Tamer no es un rockstar, aunque tiene miles de seguidores en las redes sociales. Publicista, fotógrafo y emprendedor argentino, de 45 años, fundó una ONG que retrata a la gente en situación de calle y los ayuda a conseguir un trabajo, un techo, una rehabilitación, o el reencuentro con su familia. Hablamos con él en el programa "Después de todo" por MDZ Radio y esto es lo que nos contó:

- ¿Dónde estás ahora?

- En Austin, Texas. Me vine a EEUU en el 2005, primero viví 4 años en Nueva York y ahora llevo 8 años en Texas. Yo toda mi vida trabajé en publicidad, casi 20 años, pero hace un año renuncié a la última agencia para la que trabajé para empezar la ONG y una productora.

- ¿Cómo es tu historia?

- Yo nací en Rosario y crecí en Pergamino, provincia de Buenos Aires. A los 18 años me fui a Buenos Aires a estudiar publicidad, me fui solo, me llegó una amiga de mi papá y me dejó en Santa Fe y Callao con el bolsito. Viví en una pensión, alquilándole un cuarto a una señora, hasta que mi papá me compró un departamentito en el microcentro. Viví ahí durante los siguientes 10 años.

- Una familia de buen pasar.

- Sí, clase media. Médicos mis papás, profesionales, pero laburantes.

- ¿Cuándo decidiste irte afuera del país?

- Terminé la carrera, me di cuenta que me gustaba la creatividad, así que me metí en una escuela de creativos y después me metí a trabajar en agencias. Llegó la crisis del 2001, me suspendieron en la agencia por tres meses y como yo nunca había estudiado inglés, decidí irme a Londres. Me fui sin hablar una palabra de inglés, con sólo mil dólares y una visa de turista, me llevé mi bicicleta a Londres y la pasé muy mal. Los primeros tres meses no entendía nada, no me podía comunicar, terminé comiendo con la gente de la calle en parques, porque no tenía nada.

- ¿Qué te decían tus viejos ahí?

- Siempre me apoyaron, tuvieron mucho miedo, pero me apoyaron. Yo llegué a tocar fondo, pero no los llamaba para no preocuparlos. Aparte de no tener ningún tipo de soporte, no sólo económico, sino emocional, era muy difícil. Es frustrando no poder comunicarte con la gente. Pero conseguí trabajo en un restaurante lavando platos, después en la construcción y sobreviví un año. Aprendí inglés, de la manera más dura, pero más efectiva, porque a los 30 años, si me ponía a estudiar dos veces por semana, no aprendía más. Pasó un año, volví a Argentina y gracias a esa experiencia después me salió el trabajo en Nueva York, que ya era con visa de trabajo y un buen sueldo.

- Así tuviste tu primera vivencia de pasarla no tan bien.

- Sí, pero esa fue la experiencia que me formó. Yo ahora sé que me podés tirar en un pueblito de China y no me da miedo.

- Pero tenías la tranquilidad de la familia, de que podías volver y tener contención.

- Claro, sabía que de última, si no podía más, lo llamaba a mi viejo y me mandaba el pasaje. Pero era como perder eso, perder la aventura, quería que fuese un éxito y no quería preocuparlos a mis padres tampoco. Por suerte me salió bien.

- ¿Cómo pegás ese laburo en Nueva York?

- Volví a trabajar a la agencia. Mientras tanto, a un director de arte le habían ofrecido este trabajo, pero su compañero (se trabaja en dupla director de arte y redactor) no quería irse, porque tenía una novia, no sé qué, entonces me lo ofreció a mi y me fui. Después de la experiencia de Londres, llegar a Nueva York con un departamento, un sueldo y un trabajo, era increíble. Eso es lo bueno de las experiencias duras, te hacen valorar las cosas que muchas veces uno no les da pelota: Llegar a tu casa, prender la luz y que la luz se prenda, darte una ducha caliente, son cosas que cuando no las tenés te das cuenta de lo importante que son.

- Contanos de Nueva York

- En 2005 me fui, estuve ahí 3 años y medio, conocí a la que luego sería mi novia, decidimos mudarnos juntos y cuando llevábamos un mes viviendo juntos, me ofrecieron este trabajo de una agencia en Hosting. Les dije que no podía aceptar, porque me había mudado con ella y ella trabajaba en Nueva York, entonces me ofrecieron trabajo para los dos. Nos mudamos un domingo y el lunes nos enteramos de que estaba embarazada, de mi hija. Vino todo muy junto y sin conocernos demasiado, así que eso no dura mucho.

- Eso llama la atención de tu historia, todo es muy vertiginoso.

- Sí, en un año, pasé de estar soltero a casarme, tener un hijo, el accidente de mis viejos y el divorcio.

- Ese año es mala palabra para vos.

- No, es una bendición, cambió mi vida para bien. Yo estoy convencido de que las cosas son buenas o malas, según cómo uno las toma. Si yo me veo hoy y quien era antes, soy más feliz con la persona que soy hoy, así que fue muy positivo.

- Vos diste una charla TEDx, contale a la gente de eso.

- Son charlas de 18 minutos, donde uno puede hablar de cualquier tema. Cuando se graban, graban 10 charlas todo un día, en Rosario, cuando lo hicimos yo era el último. Entonces, me disfracé de persona en situación de calle y estuve en la entrada del evento desde las 8 de la mañana, tirado, durmiendo de a ratos, cuando la gente salía para tomar un café o fumar, me acercaba caminando con renguera y les pedía un cigarro. Eso pasó durante todo el día, una sola chica se acercó y me trajo una banana y dos frutillas, que sacó del evento. Alguno que otro me dio un cigarrillo, pero por voluntad propia, sólo se acercó una. Después de eso, entré a la charla y la gente se sorprendió cuando me vieron y se dieron cuenta que yo era a quién habían ignorado afuera.

- Ahí contás tu historia, te vas sacando la ropa y quedás desnudo en el escenario y pasando un mensaje muy publicista, porque generás un impacto muy fuerte: La pilcha al final tanto no importa.

- Sí, fui la única persona que se desnudó por completo en más de 60 mil charlas de TedX. Respecto del mensaje, es el de la suerte y de cómo las cosas materiales mucho tienen que ver con la suerte y por otro lado el mensaje subliminal de desnudarse espiritualmente, más allá de la ropa.

- Volvamos a Austin, ¿qué pasó ahí?

- Nos enteramos del embarazo, nos casamos en Puerto Rico, llevé a mis padres y a un par de amigos que se animaron a ir. En 2009 nació Elena, que acaba de cumplir 7 años, hace poquito. Iba todo bien.

- ¿Cómo iba tu pasar en ese momento?

- Nunca hice guita con la publicidad, empecé muy de abajo y subiendo muy de a poquito, pero siempre tuve un buen pasar, nunca pasé necesidades, en Argentina tenía mi autito y mi departamento, en Nueva York tenía un buen sueldo, pero es una ciudad cara, así que se me iba en vivir el sueldo. Pero siempre viví en una zona de confort, en la cual no era del todo feliz, siempre tuve una vocecita interior que me decía que muchas veces le vendía a la gente productos que no son buenos, que la gente no necesita o daba mensajes erróneos. Nunca me sentí cómodo diciéndole a la gente que si se compraba este auto se iba a ver más joven, lo sentía antiético. Me encanta la publicidad, pero eso es un arma, como un revólver, lo podés usar para defender a tu familia o para ser un asesino serial. Entonces, eso me hizo salir de la zona de confort y usar la comunicación para ser de esto un mundo mejor.

- Me contabas que en ese año te pasó todo: Una hija en camino, casamiento, un buen pasar, pero te pasó lo peor también.

- Sí, mi nena pasa en 2009 y en 2010 me llama mi hermano desde Argentina para contarme que mis padres habían tenido un accidente de tránsito, que estaban graves. Me tomé un avión a Argentina, llegué a Ezeiza, me esperaba un amigo y me llevó en el auto a verlos: Me encontré con mi papá en coma, estuvo en coma 10 meses, hasta que falleció y mi vieja desfigurada, con los dos brazos y las dos piernas quebradas, estuvo como 6 meses en cama con 6 operaciones. Un desastre. Mis viejos tenían 74 años, por suerte mi mamá se salvó. Yo traté de tomar las cosas de manera positiva, podía ver que mi viejo murió o que mi mamá se salvó, elegí lo segundo. Me hice cargo de esa situación, junto con mi hermano, tuve que volverme al mes y medio a trabajar, así que se quedó mi hermano con esa asistencia. En medio de eso, 5 meses antes de que mi papá fallezca, tuvimos una discusión con mi esposa y me presentó una demanda de divorcio, sin siquiera charlarlo.

- Una divina, Pachi.

- Yo trato de no juzgar. Me parece que en el momento se enojó y tomó una decisión impulsiva y después era demasiado tarde. Trabajábamos juntos y me llegó una demanda de divorcio al trabajo, así que me fui a mi casa, agarré mis cosas y me fui. Mi hija tenía un año y medio.

- En esa demanda, ¿te dejó en la calle?

- No, yo me fui y no volví más, entonces perdí todo, porque lo dejé. Pero también para respetar, a mí no me interesaba que a mi hija le falte nada. Además, ya había pasado Londres sin nada, así que no me asustaba. Lo material no me interesa demasiado. Por eso me quedé en la calle, un poco porque me dejaron y otro porque me fui. Ahí me tuvieron que mandar dinero, gracias a mi familia pude alquilar un departamento, comprar nuevos muebles y pagar abogados.

- ¿Por qué te quedás ahí?

- Por mi hija y las posibilidades que le puedo dar, si fuera por mi yo ya hubiera vuelto a mi país. Pero es un muy lindo lugar para que mi hija crezca, estoy contento.

- Tocaste fondo, pero vino la parte linda.

- Sí, tuve la suerte de encontrarme con la primera persona en situación de calle a la que le saqué la foto. Esa persona me contó su historia. Yo había salido a almorzar, estaba usando Instagram haciendo fotos de cualquier cosa, y me puse a hablar con esa persona, como 30 minutos, le di un dólar y le pedí sacarle una foto. Me autorizó y la publiqué en Instagram. Me hizo muy bien el encuentro con esa persona, que no tenía nada material para ofrecerme y me dio lo que yo más necesitaba: Contención. A partir de ese día me enfoqué en hacer retratos de personas en situación de calle y contar sus historias.

- ¿Cómo era la historia de esa primera persona?

- Trabajaba en una cadena de electrodomésticos, tuvo una adicción a las drogas y perdió todo. Cuando lo encontré estaba en la calle flaco escuálido y me hizo apreciar lo que yo tenía: Una casa, salud, una hija saludable, que mi hija se salvó, había mucho por estar agradecido. A partir de ese día, me enfoqué en retratar a gente de la calle y pagarles un dólar por contar sus historias. Después, me encontré con otra persona que me dijo: ¿Sabés lo único que me gustaría hacer antes de morirme? Ir a la Oktoberfest. Me lo decía en chiste, pero cuando me fui se me ocurrió la idea de q si cada seguidor de Instagram me daba un dólar a mi yo me podía llevar a ese tipo a Alemania. Entonces, creé una cuenta de PayPal y lo subí. Ahí empecé a viajar, el proyecto se hizo más conocido, entonces daba charlas en festivales de publicidad. Me iba unos 10 días antes y hacía fotos, así hice 9 países. Finalmente, ahora renuncié a la agencia e hice mi ONG, estoy por viajar a Colombia, con un director de fotografía y vamos a filmar el primer capítulo de mi propio reality show.

- ¿Lo vas a dirigir vos?

- Sí, junto con el director de fotografía que es argentino. Nos vamos a encontrar en Medellín. Para la serie van a ser 10 países, un capítulo por país y al final le vamos a cumplir el sueño a una persona. Eso lo estoy produciendo solo, con mi flamante productora y con una donación de 5 mil dólares que me hizo Telemundo. Este sábado voy a por primera vez en TV nacional en EEUU el sábado próximo, para 5 millones de personas. Me dieron el típico cheque de cartón gigante. Ya grabamos, va a salir el sábado.

- ¿Lo llevaste a la Oktoberfest al final?

- No, nunca. La gente me empezó a donar, una chica de Japón fue la que más me mandó, me dio 100 dólares, así que me di cuenta que mi idea era realmente grande. Ahí me fui a Medellín y me encontré con la realidad de Medellín y de cualquier país latinoamericano, que es muy distinto al de una persona en situación de calle en EEUU. Entonces me di cuenta de que había una ayuda más profunda para hacer: En Colombia ayudé a un chico a rehabilitarse del paco, le conseguí trabajo en EEUU a un hombre que era chef pero vivía en la calle. Lo que sí eso es algo que quedó pendiente, quizás un capítulo de este reality es buscar a ese hombre y llevarlo a la Oktober, porque fue algo que quedó pendiente y que hizo que naciera todo esto.

- Vos hablás de lo mucho que importa la suerte en nuestro camino. ¿Qué es para vos la suerte?

- Estar respirando ahora mismo. El hecho de que nosotros estemos vivos, el cielo sea azul y el sol salga, ya es motivo suficiente para estar agradecido. Si en eso ínfimo uno puede encontrar agradecimiento, imaginate el hecho de tener una casa, una familia y un plato de comida caliente. Para mi la suerte es poder estar agradecido con lo que uno tiene, si uno puede lograr eso, sea lo que sea que uno tenga, uno se puede considerar muy afortunado. Yo estoy convencido de que la mejor manera de ayudarse a sí mismo, es ayudar a los demás. Hacer algo por los demás te da bienestar. Hay una frase que me gusta mucho que dice: Cuando hago el bien, me siento bien, cuando hago mal, me siento mal. El resto no existe, son cosas materiales. La mayor parte del tiempo nos preocupamos por cosas ficticias, a veces nos preocupamos por cosas que no van a pasar nunca y perdemos el tiempo, con la cabeza en el futuro o en el pasado y nos olvidamos de disfrutar este momento. Sólo tenemos el ahora.

- Hablanos de Elena.

- Para mí es lo más importante, mi vida cambió muchísimo por ser padre. Hay un antes y un después en mi vida, yo hoy por hoy la puedo mirar a los ojos a mi hija y decirle: Mirá, no tenemos la casa con pileta, pero me voy a Colombia a salvar a un chico de las drogas. Eso es impagable.

- ¿Ella entiende lo que hacés?

- Ella es parte, en acción de gracias o Pascuas ella va conmigo a repartir chocolates. Yo llevo pares de media en el auto, y cada vez que alguien me pide en un semáforo, les doy. Pasa que somos especialistas en auto excusarnos para no enfrentar responsabilidades, entonces vemos a alguien pidiendo y es más fácil pensar que es un vago o un adicto y que está ahí porque quiere, entonces eso te libera de la responsabilidad de ayudarlo, del compromiso que tenemos como sociedad.

- ¿Qué gente ves en la calle?

- Muy inteligente, gente que ha tenido muy mala suerte, gente muy honesta. Es más fácil pensar que si les doy un dólar se los va a gastar en drogas, por eso no le doy nada. Pero después miramos con respeto o nos sacamos el sombrero ante un tipo que tiene un descapotable, que capaz es más corrupto. También está el prejuicio hacia la gente que tiene dinero desde la gente que no tiene nada. Ojo, hay gente pobre que siente resentimiento por el que tiene. Pasa en las religiones, también, en todos lados.

 

Opiniones (1)
17 de octubre de 2017 | 01:36
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17 de octubre de 2017 | 01:36
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  1. Un grande Pachi..
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