Carolina de la Cruz

Carolina, la primera mendocina en operarse para ser mujer

Tiene un hijo adolescente y es una emprendedora. En "Después de todo", por MDZ Radio, contó cómo se convirtió de Santiago en Carolina.

Carolina de La Cruz, vive en Mendoza, tiene un hijo adolescente, es emprendedora y también la primera comprovinciana en someterse a una cirugía de cambio de sexo para convertirse genitalmente en mujer.

En "Después de todo", por MDZ Radio, contó su particular historia:

- Vos te definís como transgénero.

- Sí, en realidad a mi me parece importante que la gente sepa quién realmente soy, mi nombre no dice nada. Yo estoy operada, ante la sociedad soy mujer.

- ¿Para quién no lo sos?

- Es una pregunta muy importante. Yo siento que la sociedad me tiene que ver como mujer porque yo represento a una mujer, no solamente psíquicamente sino que también físicamente. Es más importante la primera que la segunda.

Todas las personas que sienten ser mujer, no es porque quieran, sino porque lo sienten. Eso tiene que ver más con la medicina.

Lo que tiene que ver con lo psíquico uno puede o no hacerlo, según lo que decida o según otros aspectos, como la salud, por ejemplo.

La única persona que voy a aceptar que me diga como el sienta es mi hijo, porque mi vida tiene una historia.

Carolina de la cruz transexual

- Contanos tu historia, desde el principio.

Tengo 50 años. Mi vida fue muy complicada porque desde chico me hacía muchas preguntas, que no entendía y que nadie me sabía responder. Mi vida fue con una lucha interna permanente y mucha angustia, que me la iba guardando e iba intentando responder algo que no tenía respuesta.

- ¿Cuándo empezaste a sentir esto?

- Desde que tengo uso de razón. Yo sentía que no encajaba. Esto a veces lo sentís más y a veces te distraés un poco de lo que estás sintiendo, pero luego vuelve. Es algo muy normal.

- ¿Cómo llevabas eso en tu día a día?

Hacía todo lo contrario: iba al gimnasio, hacía cosas de hombre, o sea, empecé a acondicionar yo a una persona irreal, como a mi me parecía que debía ser. Empecé a forzar una situación psíquica.

- ¿Cómo te llamabas antes?

- Santiago.

- Santiago y Carolina son dos personas diferentes.

- Sí, y Santiago ayudó a Carolina a salir de lo que yo sentía.

Me emociona esto, porque es fuerte, al punto de que uno no sabe qué hacer para alivianar la angustia.

- Santiago en el colegio, ¿cómo llevaba esos momentos?

- Normal. No me gastaban, nada, porque nunca demostré nada. Es más, yo hacía mucha gimnasia, tenía un cuerpo que nada que ver con el de ahora, obviamente. Me concentré mucho en modificar mi cuerpo, había una obsesión por modificar mi psiquis para que mi cabeza pensara de otra forma.

Carolina de la cruz transexual 2

- Lo llevaste al extremo.

- Sí, forcé mi cuerpo y mi psiquis. Era físicoculturista, llegué a eso. Ahí fue una etapa de un quiebre bastante grande, porque cuando empecé a tomar conciencia de que había deformado mi cuerpo (porque era bastante femenino), me di cuenta de que me estaba dañando en vez de solucionar mi caso, no es problema, es caso.

Ahí hice una pausa como 10 años, organizando mi vida y cómo iba a solucionar lo que había hecho. Eso me llevó a hacer muchos proyectos laborales, que me ayudaron siempre a olvidar, ahí conocí a mi ex esposa, tuve un hijo y me casé. Tenía 33 años.

- Continuabas con la negación.

- Yo creía que aún había algo que yo podía llegar a "salvar" y a hacer para terminar de deshacer el sentimiento que yo tenía desde que nací de mujer.

Todos mi amigos eran heterosexuales, todo mi entorno lo era, nunca conocí a una persona gay.

Yo pasé de hombre a mujer, bruscamente. Llegué a un límite y toqué fondo.

- Una cosa es reconocerse gay y otra es reconocerse mujer.

- Totalmente. Yo pasé de hombre a mujer, bruscamente. Llegué a un límite y toqué fondo, eso me hizo darme cuenta que tenía dos caminos: o le hacía caso a mi psiquis o "ya está" (¿se entiende?)

- Se entiende. ¿Te enamoraste de tu mujer?

- Sí, me enamoré. Y tuve un hijo, eso me empezó a hacer un espejo, fue un causante de decir: Segundo error de mi vida. No le hice caso a todas las luces rojas que se me iban prendiendo en el camino.

 Si tuviera que volver a nacer y volver a pasar lo mismo o tomar la decisión de ser mujer desde los 10 años, vuelvo a elegir el mismo camino. 

- Eso es algo que nos pasa a todos, creería.

- Es importante eso, si se te enciende una luz roja deberías ver qué pasa. Yo nunca lo hablé con nadie, tenía terror a lo que sentía y es importante hablarlo.

Quiero volver a lo del error, fue el error mejor hecho, tener un hijo, es lo más maravilloso que tuve y que tengo. Si tuviera que volver a nacer y volver a pasar lo mismo o tomar la decisión de ser mujer desde los 10 años, vuelvo a elegir el mismo camino.

- Tal vez hubieses tenido al hijo de otra manera.

- Yo volvería a hacer exactamente lo mismo por mi hijo.

Yo dejé gente herida en el camino, lastimé a personas, pero les demostré que lo hice sin intención. Lo veo repercutido en cómo hoy mi vida transcurre con esas mismas personas. No es un tema fácil ni que se toca, pero te das cuenta de que el camino que elegí fue el más difícil y el más duro, pero lo hice bien, con respeto, sin mentiras, con la frente en algo y puse lo que tenía que poner en el momento que lo tenía que poner.

- Volvamos a tus 33 años, ¿qué pasó ahí?

- Me replantee muchas cosas, mías personales. Empezaron otra vez a salir mis planteos internos de que llevaba una pausa de 10 años, como dije. Ahí las luces rojas se pusieron más fuertes, porque yo siempre tuve la idea de que iba a terminar siendo lo que yo sentía y así me había terminado encarcelando, ya no había más opciones.

- La pasaste mal.

- Muy mal, me fui a España, estuve viviendo ahí cuando toqué fondo. Tomé decisiones personales muy fuertes, pero acá explico por qué volvería a elegir lo mismo: porque mi hijo me dio mucha fuerza.

Mi familia me apoyó mucho. Antes yo no podía enfrentar una situación sola, o solo en ese momento, imaginate ahora con una familia.

Para mí ya no había forma de poder salir, sentí que estaba en un tubo boca abajo con las manos atadas, el tubo se me había hecho tan estrecho que no podía moverme y estaba a 200 metros de profundidad bajo tierra. Ahí me animé a ir al psicólogo, por eso siempre digo que psicólogos y médicos es fundamental.

- Hay un abismo de diversidad dentro de lo que es un transgénero.

- Exactamente, ahí nos vamos a un tema muy profundo y delicado, porque la sociedad aún no es conciente de todo lo que significa o las palabras justas como para decirlo.

No estamos listos hasta cuando querés empezar a estar listo, como en la vida, es decidir sentarte a informarte, a investigar y a tomar decisiones. Todo eso significa evolución.

Lo importante es hablar esto con respeto.

- ¿Llevaste e tu hijo al psicólogo?

- Claro, yo no quería lastimarlo, busqué todas las alternativas para no herirlo, pero yo tenía que estar bien yo para darle fuerza a mi hijo. Lo llevé muchas veces a Buenos Aires a una psicóloga que ha tratado a niños con padres transexuales.

- Volvamos a tu historia. Estabas en España…

- Sí, ahí me di cuenta que el paso a seguir era el más difícil e incómodo. Busqué un psicólogo y me apoyé plenamente en el, Marcelo Ahumada, es mendocino y un profesional que me sacó del pozo en forma rapidísima, porque es increíblemente bueno. Se dedica a personas transexuales.

Gracias a él, le informé a mi familia qué me estaba pasando. Eso hizo que pudiera compartir con ellos qué me estaba pasando. Para esa altura ya tenía casi 40 años y mi hijo 7 años.

En ese momento me separé y expliqué el motivo de mi separación. Ahí empecé a informar, todo lo que decía iba con una información médica y psíquica.

Mi familia fue el apoyo mejor que tuve.

- Vayamos a tu operación. Fuiste a España, tomaste allá la decisión ¿y?

- Y acepté la realidad. Sabía que podía hacer mucho daño o afectar a los demás, pero creo que fue la decisión más correcta.

Fui muy de a poco a cambiar la parte corporal, empecé con las uñas largas, a delinearme un poco los ojos, pequeños detalles. No me vestí de mujer ahí no más, fui acomodando a la gente a que vayan viendo qué sentía, pero no fui de golpe.

Ahí empecé yo a darles sus tiempos a mis seres queridos y me empecé a acomodar a los tiempos de ellos. Hubiese sido egoísta si lo hacía de una. Desde que se lo conté hasta que me conocieron como Carolina pasaron 5 años.

- ¿Cuándo llegó el momento de vestirte de mujer?

- Los reuní y les dije, porque no quería imponer algo. Les di la opción de si querían o no estar en mi cambio.

- ¿En qué momento decidiste operarte?

- Nunca me sentí preparada, el paso lo di cuanto sentí que era el momento, aunque no estuviese preparada. Tomé coraje y ahí me di cuenta que sí estaba preparada. Con la sociedad pasa lo mismo y me está pasando, jamás tuve un inconveniente de ninguna índole.

Me di cuenta de que la misma sociedad y tu forma de ser se va adaptando. También yo voy dando y recibiendo mis espacios, no fuerzo nada.

- ¿Cuánto tiempo tardaste entre que decidiste operarte y que lo hiciste?

- Muchos años. Yo pelee desde el 2007, que me fui a Buenos Aires a hacer mi cambio, porque no quería invadir a mi familia, lo quería hacer sola y ahí empecé la parte legal y la parte mía de cambio físico, porque psíquico ya había terminado.

En 2009 volví a Mendoza y en Buenos Aires no me dieron la posibilidad del cambio de sexualidad. En diciembre de 2010 el juez me dio la sentencia de que me cambiaban el DNI, sin haberme operado. Fui la primera mujer que logró el cambio de documento sin haberse operado.

Logré operarme por mi cuenta luego, pero me demoré, porque tuve que esperar a una situación económica más estable. Yo soy padre y tenía que mantener a mi hijo también.

- ¿Cuánto sale esa operación?

- 10 mil dólares.

- ¿Cómo es el vínculo frente a tu hijo y cómo se lo comunicás a el?

- Respeté los tiempos de mi hijo y fui despacio viendo qué me dejaba que le contara y que le mostrara. Tenía 7 u 8 años.

Siempre le hice caso a la psicóloga. Me llevó casi 10 años para tocar todos los temas, tuve que esperar a que sea más grande.

Mi hijo es la única persona en el mundo que me puede decir como quiera, para los demás soy una mujer; él me puede decir como quiera. Él tiene una madre, que es totalmente respetable, no voy a decir que soy su madre.

- ¿Qué vínculo tenés con su madre?

- Perfecto, hablamos mucho. Es admirable cómo aceptó mi caso, es de las personas que más ha luchado, a veces más que yo. Le doy las gracias, porque hizo que yo fuese quien soy ahora.

Me cuesta hablar de mi vida personal, porque cuando me operé intenté ser una persona más y pasar desapercibida, pero sé que hablando puedo concientizar a las personas y sé que así puedo ayudar a alguien más a buscar ayuda.


Opiniones (4)
12 de diciembre de 2017 | 01:15
5
ERROR
12 de diciembre de 2017 | 01:15
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. Sejas que matete tenes en la cabeza.
    4
  2. Ricardo, no seas tán troglodita, tán cerradito de sesera nene ¡¡¡¡ mirá a tú alrededor y acepta la realidad de estas familias...... preocupate mejor por los padres que violentan a sus hijos o padres que les pegan a sus conyuges, los que violan a sus hijos, seguro que Carolina es mejor papá siendo mamá
    3
  3. De acuerdo con arvb, pero eso sería lo de menos. Piensen en ese pobre adolescente que ahora, de repente, tiene dos mamás. Me imagino las reuniones de padres y adolescentes por el viaje de egresados y otras mil situaciones altamente traumáticas. ¿Y sus fieles amigos lo seguirán llamando "Cacho"? Un espanto. Un poquito de respeto a la naturaleza.
    2
  4. Que matete en la cabeza y cuerpo!!!!
    1
En Imágenes
Leopardo al acecho
7 de Diciembre de 2017
Leopardo al acecho
Incendios en California
6 de Diciembre de 2017
Incendios en California