Alejandro Frias

Una novela sobre la violencia social en Mendoza

Hoy se presenta “Los mataperros”, primera novela del escritor y periodista Alejandro Frias. 

Alejandro Frías se las ha arreglado, y de qué saludable modo, para estar siempre ligado a las lides de la palabra, desde lugares diversos: poeta, cuentista, corrector, director de revistas, editor periodístico y, ahora, novelista.

Así, hoy, 27 de noviembre, a las 20.30, en la Biblioteca y Mediateca “Manuel Belgrano” (de Tomba 54 de Godoy Cruz), la Editorial Jagüel lanza la obra. En la presentación participarán además del autor, Bettina Ballarini (escritora y directora de la editorial), Sonnia De Monte (actriz, dramaturga, novelista) y El “Negro” Ariel, quien interpretará algunas de sus canciones.

“Los mataperros” es el fruto de diez años de trabajo, que comenzó con relatos y personajes que fueron tomando forma, hasta inclinarse por el ambicioso proyecto de una novela. Esta novela, además, abre la colección de narrativa mendocina “Arriba pasa el viento”, y lleva ese título como un homenaje a Fernando Lorenzo, quien publicó una perturbadora -y por supuesto, poco conocida- novela y con ese título.

Alejandro Frias

Frias es autor de los libros Serie B (2004, ganador del Premio Vendimia de Cuentos) y Todos los Chicos (2007) y ha publicado individualmente los cuentos El hijo de puta, Doppelgänger, Habitación 945, El gol con la mano del Chueco Martino y Cuando mis papás discuten por las afeitadoras. Participó en publicaciones literarias y culturales como las revistas Gogol, Diógenes, Res, Ran Sin Tolueno y La Quinta Pata, y codirigió junto a Lorena Puebla las revistas Serendipia y Poslodocosmo. Estuvo a cargo de la edición de la sección Letras en el diario El Sol y actualmente es editor de la sección Cultura de MDZ Online.

Charlemos con el autor.

- Cómo nació la novela?

- Nació con una serie de relatos en los que pretendía reflejar una realidad barrial, buscando quitar la estigmatización a los pibes de barrio; reconociendo que la mayoría son laburantes, pero también que hay gente que, como en cualquier clase, se dedica a la violencia. A medida que tomaron forma me di cuenta de que podía contar una historia.

- Hay una historia, entonces...

- Apareció una. Me centré en una familia en la que el padre muere y el hijo mayor tiene un serio accidente que lo deja rengo y las cosas cambian radicalmente. Sin estudios, rengo y con 18 años y sin trabajo, el hermano mayor es llevado por las circunstancias a vender droga en el barrio. En tanto, el hermano del medio es su lugarteniente en la tarea y el menor es elq ue forma la banda que se dedica a matar perros.

 No puede haber misterios en esas vidas y en esas muertes 

- Hablás de no estigmatizar a los pibes de barrios obreros, pero resulta que son todos delincuentes...

- Es que, en el caso de esa familia, las circunstancias los llevan a esto, pero también hay otros personajes, como la madre, que es cooptada por una religión que la obliga a pagar un diezmo y también una vecina y hay pibes laburantes también.

- Pero no son protagonistas... 

- Digamos que mi intención es llevar el relato al extremo de mostrar cómo puede llegar a transformarse la vida de una familia inicialmente tranquila, que vive, dentro de todo, bien, y, de prontos, se transforman sus integrantes en sujetos violentados y violentadores.

Alejandro Frias

- ¿Y las instituciones sociales juegan algún tipo de rol?

- Las instituciones tienen su papel en los “canicidios”, por ejemplo, tienen sus cuestionamientos, porque los mataperros no matan a cualquier perro. Sólo matan los perros que sienten que viven mejor que ellos. Y la policía aparece también, pero sólo para controlar que los pibes no salgan de su guetto...

- La policía sujeta a la tarea de que la violencia sólo se manifieste en los barrios...

- Así es. Es que, de hecho, no se sabe bien quiénes son y la policía entonces interviene nada más en el barrio. La familia y las religiones también reaccionan, pero hasta ahí... Y también está el rol de los medios de comunicación, mostrando, como es habitual, que los cadáveres en los barrios no son importantes, son sólo números.

- ¿Cuál es la estructura narrativa base del texto?

- La novela comienza con la muerte de los tres integrantes de Los Mataperros. “No puede haber misterios en esas vidas y en esas muertes”, dice entonces. Y ahí volvemos atrás en el tiempo. Hay un desenlance importante sobre el final, pero no hay misterios en esas vidas y muertes, es lo qu trato de mostrar. Tal vez, lo importante sea la pintura de esas vidas.

- En cuanto al ejercicio de escribir narrativa, respecto de la poesía, ¿es muy distinto?

- Con la narrativa trabajo con planos: hasta que no lo tengo medianamente armado en la cabeza no lo escribo. Tengo que tener un mapa en la cabeza. Con esta novela empecé en el 2005 con los relatos y publiqué algún relato. En medio hubo un tiempo en que no hice nada y tuve que volver a empezar con ese planto. “Serie B” mi libro de cuentos, contiene sólo tres cuentos, de muchas páginas. Esta estructura me ayudó para dar el salto a la novela, que exige más disciplina.

Alejandro Frias y perro


- ¿Notaste alguna influencia de alguna obra o autor al escribirla? Te lo pregunto porque en tu novela sopla el perfume, por ejemplo, del cuento “El niño proletario”, de Osvaldo Lamborghini...

- Me acordé, sí, de ese cuento y otras influencias, pero al leer la novela terminada, más que al escribirla. También me acordé de los relatos crudos de Pier Paolo Pasolini, en la mitad del siglo XX, y de cuentos de Néstor Perlongher, en algunas escenas mu crudas que escribí.

- Hay una brutalidad inmanente...

- Noto cierto realismo brutal, que puede ser duro a la lectura, pero creo que busqué eso: que impacte en quien lo lee, que se sienta tocado de algún modo. De hecho, hay una muerte atroz de una niña y traté de ser lo más suave posible, pero no me salió.

- Tuviste que obedecer a tu propia línea editorial, a tu pulso narrativo...

- Los personajes y la historia me fueron llevando. En este caso fue sentarse y concebir estos personajes: pibes mataperros, que viven y sienten la calle de otra manera. Me llevaron con ellos. De hecho, empecé estos relatos cuando trabajaba en el barrio La Gloria y en el Bajo Luján, barrios de pobres, con alumnos que tenían serios problemas en sus familias, en las escuelas, en el barrio. No hay motivos para ser dulce y lírico contando estas cosas.

Alejandro Frias


- Bueno, es lo que vos elegiste mostrar de esos barrios...

- Sí, es lo que elegí. Y esto está en los medios todo el tiempo y los que trabajamos en los medios sabemos que cada vez que contamos algo de lo que pasa, estamos echando leña al fuego de los extremistas que querrían tirar bombas ahí para matarlos a todos. Entonces, busqué humanizarlos para darles otra entidad.

- No estoy de acuerdo... ¿Para vos humanizarlos es mostrarlos justamente deshumanizados, brutales, asesino..?

- Es mostrar lo que no se cuenta, lo que no se ve: el génesis de la violencia. Tal vez mostrar el génesis de la violencia sirva para que quienes deseen eliminarlos a todos vean que no es una condicioón natural que se conviertan en chorros.

- Es una curiosa receta, una muy discutible...

- La pobreza es horrible, no es bella la pobreza. Vivir con un techo que se llueve no es igual que escribir sobre la belleza de la lluvia. Hacer muñequitos de nieve no es igual que de romántico que los rigores del invierno en esos barrios... Lo que dice la canción “11 y 6”, no es cierto…

- ¿No es cierto..?

- No es que no sea cierto… Pasa que muestra como algo romántico y bello la pobreza; ser niños y andar por las calles vendiendo… Y no es lindo que una nena de seis años ande vendiendo flores en la calle.

Alejandro Frias

- Volviendo a tu libro, conflictúo tus dichos porque, para mí, por el contrario, la gente de los barrios pobres es la más laburadora, la más solidaria y la más humanista, más allá de los hechos de violencia que hay. Los que quieren poner bombas y matar a todos los pobres, siempre querrán hacerlo y si los mostrás sólo como mataperros, vendedrogas y ladrones, no los humanizás un carajo. Das más razones a los que quieren matarlos, como a perros...

- Bueno, está bien. La verdad es que también hay otros personajes: el padre, la vecina solidaria, una chica que trabaja en un supermercado…

- Pero los personajes principales son violentos, aunque una obra literaria no tiene por qué ser aleccionadora y moral...

- Sí, pero esos protagonistas siguen siendo una minoría dentro del barrio. No es que el barrio es un hervidero de vendedores de drogas y rateros.

Los Mataperros


- ¿Qué destino le augurás a tu novela?

- No puedo augurar, pero sí desear. Mi deseo es que sea leída.

- ¿Y dónde la podemos comprar y cuánto vale?

- A partir del lunes, va a estar disponible en las librerías de Mendoza: García Santos, Antü, Pájaros, Pirámide… ¿Cuánto vale? No sé, supongo que unos 150 pesos. Y algo más: un agradecimiento a quienes la leyeron previamente y fueron verdaderos críticos: Sonnia De Monte, Juan López, Edgardo Spedaletti, Néstor Funes, Aída de Paula, Bettina Ballarini, Luis Benítez y Mauro Altschuler. Y siempre, a mi esposa, Lorena Puebla, la crítica más fuerte de mis escritos y la gran impulsora de la publicación de esta novela.

Ulises Naranjo. 

Opiniones (1)
22 de agosto de 2017 | 06:13
2
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22 de agosto de 2017 | 06:13
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  1. Bastante idiota la nota de Naranjo, desde el momento en que entrevista al autor del libro para pasársela, en la gran mayoría de su extensión, criticándole su postura y en definitiva, atacándolo y cuestionándolo, todo el tiempo. Linda "ayudita" le está tirando para que le vaya bien con su libro! Naranjo, igual que el otro que se fue (Padilla), un resentido.
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