Raúl Rosende

Las mil caras del Estado Islámico

Responsable de la ONU para la ayuda humanitaria en Siria.

 "El EI es varias cosas a la vez, eso es lo interesante y dramático. Por un lado es una estructura militar eficaz. Controla mucho territorio, tanto en Irak como en Siria. Pero es, además, una estructura de asistencia social”, dice en esta entrevista (realizada por Mariana Contreras para Brecha y reproducida por SinPermiso.info) el uruguayo Raúl Rosende, coordinador de ayuda humanitaria de la ONU en Siria.

-¿Dónde se encuentra actualmente?

En Gaziantep, al sur de Turquía, a media hora de la frontera con Siria. Antes estaba en Damasco, pero hay zonas en el norte a las que desde ahí no se puede llegar por falta de seguridad, y la onu abrió una oficina aquí. Viajo a Siria y a la región.

-¿Cuál es el trabajo de la oficina?

Básicamente coordinar la ayuda humanitaria que desarrollan las agencias de la Onu y las Ong. Coordinamos con los diferentes grupos y negociamos con el gobierno o con la oposición el acceso de la ayuda a las zonas más conflictivas, que es por lo general donde suele estar la población más necesitada.

-¿Tienen acceso a las zonas tomadas por el EI?

En general tenemos acceso a casi todo Siria, pero una de las zonas más difíciles es justamente la controlada por el EI. Son bastante renuentes a aceptar la ayuda de las Ong o de la Onu. En algunas zonas directamente no quieren que haya presencia internacional. En otras ponen límites muy grandes. Hubo casos de clínicas para mujeres y niños que intentaron convertirlas en clínicas para combatientes heridos. En esos casos las Ong dicen que no, y suspenden las operaciones en la zona. También hubo problemas grandes para vacunar. Con la guerra los servicios de salud han colapsado, y han resurgido enfermedades que estaban prácticamente erradicadas, como la polio.

-Usted está en Siria desde 2012, ha visto surgir el Estado Islámico. ¿Cómo capta a sus integrantes?

El EI es varias cosas a la vez, eso es lo interesante y dramático. Por un lado es una estructura militar eficaz. Controla mucho territorio, tanto en Irak como en Siria. Pero es, además, una estructura de asistencia social. Trata de brindar servicios sociales para obtener el apoyo de la población, por eso disputan con las Ong. Además es una estructura económica. Ha hecho negocios que le depararon mucho dinero. En particular con el petróleo. Algunos estudios dicen que el 80 por ciento de la gasolina producida en el país viene de las zonas controladas por ellos. Y todo eso se da en el marco de grandes violaciones a los derechos humanos y un sistema de gobierno realmente muy duro y muy autoritario en las zonas que controlan.

-¿Podría describir la vida cotidiana en Siria hoy?

Depende del lugar. En Damasco, aunque parezca raro, si bien las condiciones ahora son más difíciles en lo económico, la gente va a trabajar, los comercios están abiertos. Pero en el resto del país la situación es muy mala. Los casos más dramáticos se dan en lugares que han estado sitiados, como barrios en la periferia de Damasco y algunos pueblos del norte que han estado cercados por el gobierno o la oposición. Esa gente está en las peores condiciones, en zonas relativamente pequeñas donde hay mucha violencia, muchos combates, y a la vez casi no hay ayuda, no hay qué comer, no hay asistencia médica, nada. En general te diría que lo cotidiano es la violencia, los ataques aéreos, lugares que han sido cañoneados, falta de abastecimiento, servicios sociales colapsados o mínimos… con respecto a la educación, se calcula que son millones los niños que han dejado de ir a la escuela. Entre el estado de guerra y las condiciones sociales la situación es terrible.

En las zonas del EI es aún peor. En general es un sistema de terror. Es muy difícil evaluar si tienen algún nivel de apoyo, porque nadie va a discrepar con ellos. El reclutamiento lo hicieron con eficacia. Una cosa interesante es que son un aparato propagandístico bastante fuerte. En las redes sociales, en el manejo de los medios electrónicos, son bastante modernos. Muchos dicen que el EI es medieval, en algunos aspectos sí, pero en otros es muy moderno, hasta posmoderno. A través de los medios, y siendo bastante eficaces en las comunicaciones, creo que han logrado reclutar también.

-¿Qué mensaje trasmiten?

Se presentan como la alternativa a una situación de caos. Frente a los otros actores, a los que acusan de ser malos religiosos y malos musulmanes, se presentan como los defensores del islam. En el marco de una guerra que genera mucha confusión, sobre todo a gente joven, con tantos grupos armados distintos, y el gobierno, el mensaje eventualmente puede ser bien recibido. Casi una generación de adolescentes y niños prácticamente lo único que han visto es la guerra. Ellos se presentan como una alternativa de estabilidad y pureza religiosa, que es un poco el eje de su narrativa.

-¿Hubo un recrudecimiento de la violencia a partir de los atentados en Francia?

Hay que tener en cuenta que esta guerra ha estado llevándose a cabo por cuatro años y medio, entonces la violencia y las matanzas colectivas son el pan de cada día para los sirios. Luego de los atentados hubo una intervención francesa en Racca, la “capital” del califato del EI, pero desde hacía varias semanas había un recrudecimiento del conflicto, sobre todo en la zona cercana a Alepo, la segunda ciudad más importante de Siria. Sólo en las últimas seis semanas 150 mil personas más han debido desplazarse, que se suman a los 6,5 millones de desplazados con anterioridad. Hay bombardeos de la fuerza aérea siria, y respuesta de la oposición. Y ahora está llegando el invierno, lo cual hace la tragedia mucho peor.

En los ataques han sido dañados muchos hospitales. En Siria vemos, como no hemos visto en otros conflictos en el mundo, el bombardeo muy frecuente, sistemático, a los hospitales y centros de salud. Entonces la ayuda a los nuevos desplazados también pasa por temas de salud, por reabrir los hospitales que han sido atacados, por preparar a la gente para el invierno.

-¿Ataques a los hospitales por parte de quién?

La mayoría de los reportes dicen que es por parte del gobierno, y en algunos casos que es la oposición al presidente Bashar al Asad.

-Se estima en 100 por día el número de muertos civiles. ¿Es correcta esa cifra?

Sí. El número de muertos desde el comienzo de la guerra anda por los 250 mil, 230 mil, entonces se hace un cálculo y da alrededor de 100 por día. Son números terribles.

-¿Cómo evalúa el análisis que hace énfasis en el aspecto religioso del conflicto y lo plantea casi como un choque civilizatorio?

Yo lo evalúo como un conflicto muy complejo, donde hay muchos niveles. Se inició como un conflicto político, la oposición contra Bashar al Asad, pero a medida que pasó el tiempo se incorporaron otros elementos, y lamentablemente también hay sectarismo de parte de algunos grupos. El EI sería la expresión más concreta de eso.

-¿Cuál es a su entender la estrategia para terminar con el conflicto?

Hemos dicho siempre que acá se necesita una salida negociada, involucrando a la mayor cantidad de actores posibles, al menos el gobierno y la oposición moderada. Ahora hay intentos para lograr un acuerdo. Si se lograra habría mejores condiciones para combatir al EI. Lo claro es que hay que fortalecer la opción de una negociación. En la reunión de Viena hace unos días hubo una base de acuerdo en torno a una hoja de ruta que implicaría comenzar negociaciones directas entre oposición y gobierno en enero, tratar de negociar en la primera parte de 2016 un cese al fuego, luego discutir una reforma constitucional y eventualmente llegar en 2017 a elecciones. Es un principio de calendario que puede ser una esperanza en medio de todo el desastre que ha sido la guerra en Siria. 

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