Daniel Golombek

"Mendoza está en la frontera de la investigación espacial"

Durante 29 años, el científico Daniel Golombek formó parte del equipo de trabajo del telescopio espacial Hubble. Su visión sobre los misterios del universo y el papel de Mendoza en la investigación espacial.

Desde el inicio de los tiempos, el hombre ha sentido una atracción especial por las estrellas y el espacio exterior. El científico argentino Daniel Golombek creció rodeado de hombres de ciencia y desde chico en el comenzó a despertar una pasión por el cosmos, la cual lo llevó a formar parte de uno de los proyectos espaciales más importante de las últimas décadas: el telescopio espacial Hubble.

Egresado de la UBA, Golombek realizó una maestría en Universidad Johns Hopkins, en Baltimore, Maryland. Allí, comenzó a trabajar en el equipo que estudia los hallazgos y descubrimientos que a diario se producen gracias al telescopio espacial más reconocido del mundo.

El autor del libro “El telescopio de las estrellas”, dialogó el último sábado en el programa Tormenta de Ideas (MDZ Radio) y contó algunos de los misterios que se han podido develar gracias a la puesta en órbita del Hubble.

"Es muy oportuna la llamada porque Mendoza está en la frontera de la investigación espacial. En Mendoza hace 10 años se inauguró el observatorio Pierre Auger, en Malargüe, un observatorio único que investiga los rayos cósmicos. Allí estudian emisiones de muy alta energía. Y hace pocos años se inauguró también una antena de la Agencia Espacial Europea, que forma parte de una red profunda de tres antenas de los europeos para comunicarse con sus satélites. Incluso, se utilizó con la misión Rosetta, la cual bajó en un cometa y los datos que envió llegaban a Argentina, Australia y España. Mendoza está muy presente en investigaciones espaciales", comenzó

-¿Que tiene de particular esta zona de Malargüe que lo hace especial para mirar el espacio?

-Lo que tiene de especial, además de los científicos argentinos, es que es un lugar plano muy grande, donde se pudieron poner miles de tanques de agua con detectores para poder observar las partículas que llegan a la Tierra.

Eso es lo que hace la ciencia espacial desde la Tierra. Como ustedes dijeron pase 29 años trabajando con el telescopio espacial Hubble que revolucionó la astronomía, la manera en que nos vemos nosotros, la manera en la que se estudia y la manera en que sabemos que funciona el universo.

-Me imagino que este telescopio hizo que todos los libros escritos sobre astronomía hayan quedado viejos.

-Sí. Si uno tiene un libro de astronomía de hace 10 años, no cuenta las cosas como sabemos que son. En el mío, que salió en junio, puedo describir las cosas como las descubrió el Hubble y cómo se están entendiendo en el 2015. También cuento que quedan muchas cosas por entender.

-¿Cómo se llama su libro?

-"El telescopio de las estrellas". Es de la serie Ciencia que Ladra, de Siglo XXI

-¿Cuál es la ventaja de tener un telescopio como el Huble fuera de la atmósfera?

-La ventaja es que, con todo lo que nos ayuda como seres humanos la atmósfera, para observación astronómica no es muy buena porque no permite ver con absoluto detalle los objetos del cosmos. Tener un telescopio en órbita por encima del aire de la atmosfera permite ver muchismo más claro. No hay problemas de vientos y temperaturas, por lo que se puede controlar perfectamente lo que el telescopio tiene que hacer.

-Hace pocos meses pudimos entrevistar al astronauta Franklin Chang Díaz y nos comentaba que veía a los hombres como pequeños tripulantes de una nave espacial, que es la Tierra. Como personas que estudia el cosmos, ¿qué piensa de esta mínima porción de vida que somos en el universo?

-Uno se hace muy chiquito y humilde al ver todas estas maravillas del cosmos. Nosotros que trabajamos en eso, nunca perdemos el poder de asombro. A pesar de que al entrar al edificio podíamos ver las fotos del Hubble en las paredes, uno mismo se paraba a contemplarlas. En cuanto a lo que dijo el astronauta Díaz, tanto yo como otros colegas tenemos como fondo de pantalla las imágenes del Apolo 8, el primero en dar vueltas a la luna y en el cual se pudo ver por la ventana a la Tierra, esta bola celeste que describe Gagarin (Yuri). A pesar de todos los descubrimientos de Hubble y miles de millones de años de distancia, no hay que olvidarse que los que desarrollan las teorías y explican lo que está pasando son seres humanos. Eso es muy importante.

-Es muy difícil para alguien que no tiene preceptos místicos o creencias religiosas entender el mundo, comprender qué somos y a dónde vamos. Me imagino que a ustedes que están metidos allí, cada descubrimiento les moviliza sus creencias y convicciones.

-Esencialmente hay tres preguntas: ¿de dónde venimos? ¿A dónde vamos? Y la más grande de todas, que es la que movilizará a la astronomía espacial en los próximos años: ¿estamos solos? Eso es una síntesis en tres preguntas de lo que nos mueve a hacer lo que hacemos.

-¿Cómo surgió esta pasión por la astronomía?

-Siempre tuve una afición por las ciencias. Mi padre y mi tío eran químicos y siempre hubo una atmósfera científica. Estábamos siempre escuchando sobre laboratorios y experimentos. Me fui acercando a la parte de física y astronomía y de adolescente construí un telescopio con mi papá, usando un espejo de 20 centímetros y un tubo de PVC de plástico. Eso fue lo que conseguimos y así empecé a mirar el cielo con un poco más de detalle. Como me siguió gustando, estudie física en la UBA y mi tesis de licenciatura la hice en el Conicet sobre Astronomía. Después vine a estudiar una maestría en Hopkins y luego hice un doctorado en el observatorio de La Plata.

-¿Y Argentina cómo está a nivel de investigación espacial?

-La Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae) es muy activa. Creó el Arsat y está construyendo un satélite más. Está el Satélite Argentino Científico (SAC), que tuvieron que hacer dos porque el primero no funcionó bien. La industria aeroespacial en Argentina se está desarrollando con buenos trabajos, en colaboración con europeos y la NASA. Uno de los satélites argentinos se puso en órbita con un cohete de la Agencia Espacial Europea.

-Recién mencionaba que uno de los grandes misterios es si estamos solos en el universo. ¿Qué cree usted al respecto y cómo ha ayudado el Hubble para dilucidar este tema?

-Bueno, el Hubble es una de las herramientas que se están usando para observar los planetas extrasolares. Al día de hoy son cerca de 2.000 planetas alrededor de otros 500 sistemas solares. Incluso hay una nave de la NASA, la nave Kepler, que lo único que hace es descubrir esos planetas. El Hubble hizo observaciones de algunos y, cuando se descubren los candidatos, es una de las herramientas que se usan para tratar de ver si realmente existe un planeta. Como no se los puede ver, se observa la estrella bastante tiempo y si se nota una disminución de la luz quiere decir que algo paso por delante. Ese algo es un planeta, y depende de cuánto disminuya la luz, cuan grande es. Hubble hizo algunas de las observaciones cruciales en esto y pudo determinar la órbita de uno de estos planetas. Son miles, pero 12 están en la zona habitable, ni muy lejos ni muy cerca de una estrella, parecida al sol. Para que haya vida sabemos que eso es lo que tiene que pasar. Habiendo descubierto tantos planetas externos en una zona tan chiquita del cielo, como es la vía láctea, mi opinión personal es que debe haber vida en otro lado y no estamos solos.

-¿Qué es lo más curioso que han podido observar a través del Hubble?

-Hay dos cosas en las que Hubble pudo hacer contribuciones fundamentales. Pudo decir si que algo existe, aunque no lo puede explicar. Me refiero a este asunto de la materia oscura. Se sabe que está ahí y se ven los efectos que produce en la materia brillante de galaxias y estrellas. El Hubble lo que pudo hacer, junto a otros telescopios espaciales, fue observar objetos muy lejanos en el espacio y ver que se distorsionaban sin que nada se viera. Lo que pasa, es que hay algo entre nosotros y esos objetos que no se ve, pero que afecta la gravedad de los objetos y entonces distorsiona la luz. La otra cosa es la confirmación de este asunto, que fue revolucionario, que es la energía oscura. Y todo se llama oscuro porque no se ve. Científicamente fueron los impactos más grandes. Pero para mí, la satisfacción real es el impacto que tuvo el Hubble en la gente. No estaríamos hablando si no hubiera servido para aumentar la curiosidad de la gente. Las imágenes que Hubble está produciendo son de una belleza estética increíble, y eso es lo que está ahí afuera y así lo veríamos si viajáramos en naves como la de Star Trek.

Opiniones (1)
20 de noviembre de 2017 | 09:37
2
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20 de noviembre de 2017 | 09:37
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  1. SI TUVIERA 2 AÑOS MENOS DE LOS 80 QUE TENGO AHORA HARIA UN CURSO DE ESA ESPECIALIDAD,SEGURAMENTE LA DE MAYOR RELEVANCIA EL EL FUTURO ¡¡ FELICITACIONES POR EL EJEMPLO ¡¡
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