José Octavio Bordón

"No es fácil, ni cómodo, ni gratuito avanzar sobre el desierto"

Ex Gobernador de la provincia de Mendoza.


Siesta interruptus. Pese a las ganas de practicar la siesta, el rito del oeste argentino deberá esperar para otro día, tal vez una nueva visita a Mendoza, donde vuelve, siempre. La música de los lobbies de los hoteles ya es todo un género. En los ascensores, en los bares, en las zonas comunes, la melodía es la misma. Sería hora de, por lo menos, comenzar a programar a Stacey Kent. Pero ése es otro tema, también musical.

De los últimos políticos que he entrevistado es el único que habla sobre creatividad y al que es difícil no pensarlo como tal. La actitud de Bordón es siempre creativa, como alguien que hace de sí su mejor experimento. Pareciera ser esto una rareza en boca, ya no sólo de políticos, sino de los mismos creativos. Su visita se enmarcó en un nuevo encuentro de “Pensando Mendoza”.

Pero, ahora, hace una semana (antes de los presos fugados, orteguita a la lepra, la visita presidencial), José Octavio Bordón está maravillado con la visión de la ciudad desde el piso 16. Incluso piensa que una sesión de fotografías sería más apropiada allí que en el lobby. La perspectiva acerca de los días reales, sin dudas, es también diferente: en la última entrevista, en febrero pasado, nadie podía pensar que meses después el país volvería a conocer nuevas viejas zozobras, que aún hoy persisten.

Una hora resumida de un Bordón al que, hablar, lo hace olvidar del almuerzo, la siesta y algunos otros asuntos domésticos. ¿Alguien ha visto a Bordón triste y desesperanzado, aquí, en Mendoza? El fotógrafo no llega, la charla se corre de foco y todo sucede en el lobby. Allí, el cada vez más lúcido ex gobernador cuenta una reciente experiencia:

- La semana pasada tuve la satisfacción de ser invitado por la Fundación del Standard Bank a un seminario que culminaba el trabajo de un año, coordinado por Félix Peña. Trataba sobre la internacionalización de las empresas y el rol del comercio exterior. El corazón del libro que se presentó, luego de un año de labor, fue una presentación del profesor Matt Damon, de Wharton University, que es la principal escuela de negocios de Estados Unidos. Y este economista, que también estuvo trabajando en la República Checa, además de Argentina, presentó su trabajo con la siguiente hipótesis: la capacidad de acceder y utilizar conocimiento diverso y articularlo con redes sociales y productivas a nivel local, junto con la continuidad, es un dato fundamental para acceder competitivamente a los mercados internacionales. Y puso de ejemplos a la industria automotriz y a la industria vitivinícola, a los que comparó. Y ha considerado como modelo el proceso que se inició en 1987 y que aún predomina en la vitivinicultura mendocina.

- ¿Qué lo ha sorprendido de ése estudio?

- Con sus cuadros, él demuestra el bajo acceso al nivel de conocimiento que había tras la crisis de la vitivinicultura en la década del 80 y las increíbles redes, que no pasa necesariamente por el gobierno. Y y muestra los datos de una provincia que tenía vinos comunes, que ahora produce vinos de gran calidad, y la espectacular presencia internacional de los vinos. Supongo que si hoy se haría el estudio nos encontraríamos con una más rica densidad en otros lugares, como San Juan, por ejemplo.

- Hasta el momento es un fenómeno que no ha tenido demasiada reflexión ni difusión, lo de la transformación de la industria del vino en Mendoza. En algunos aspectos es un fenómeno que puede anticipar la discusión del modelo productivo argentino.

- Yo me quedé extrañado, también. Me invitaron para que hiciera mis comentarios. Y lo que comentaba allí también era posible de entenderlo como una aproximación al asunto de Aerolíneas Argentinas. En su momento, hablando con un gran empresario mendocino, que se dedicaba al vino común me alertó que esto se terminaba como mercado de vinos común. Y comenzaba la etapa del vino fino. Y porque vimos el mercado mundial, lo que se terminaba y lo que venía, en ese marco redefinimos nuestra estrategia vitivinícola al asumir el gobierno. Y en ese proceso hicimos la gran transformación de Giol. Y decía que hoy, frente a la crisis profundísima de Aerolíneas, y lo digo con la tranquilidad que está mi crítica en los diarios cuando se anunció su privatización…

- En el 91.

- Exactamente. Y está en los diarios. Y no estaba criticando la privatización en sí, sino cómo se estaba haciendo. Yo fui muy crítico en aquel momento. Por lo tanto, con Aerolíneas, si uno se mete así nomás en la compañía vamos a hacer una pésima política. Ahora, si uno se mete y ve lo que está pasando en el mundo. Y ve los ejemplos favorables, y los desfavorables también, como las tremendas crisis de grandes compañías, el momento de las grandes asociaciones, entiende un poco más el panorama de la aeronavegación mundial. Después se pregunta: ¿qué queremos para el comercio y el transporte de personas a nivel internacional y qué queremos y necesitamos a nivel doméstico? Debemos analizar las oportunidades y las dificultades que tenemos. A partir de estos ejes hay que definir nuestra política aeronáutica. Seguramente así podremos darle un buen marco a las empresas que están y que quieren estar en Argentina, sean éstas nacionales o internacionales. A partir de esto podremos reestructurar Aerolíneas. Ahora, si nos metemos dentro de la empresa, como si el mundo no estuviera presente, o si como los intereses del transporte argentino fueran menos importantes que los intereses de la empresa, seguramente vamos a fracasar, y nos quedaremos sin política aeronáutica ni empresa.

- Bueno, algo así está sucediendo en el caso de las empresas con nuevo rumbo estatal.

- No es que me quiera ir de la charla acerca de Mendoza, al contrario. ¿Por qué aún es exitosa la política en vitivinicultura aquí? Yo decía en ese auditorio que por tres razones. Por esta casualidad, de hablar con este empresario, uno de los líderes del sector, que me dijo: “Esto se acaba como negocio”. ¿Dónde venía el negocio? Bueno, algo sabíamos, pero este comentario me fortaleció. Segundo, otra casualidad histórica, como fue la visita a un cónsul de una ciudad importante, siendo diputado pero ya gobernador electo, que me explicó cómo podíamos acceder a los mercados, principalmente a Estados Unidos. Me llevó a un supermercado, me hizo ver las góndolas, y sacamos todos los productos que Mendoza podía vender. Los colocamos en una caja, me la traje. Llegué acá, a mi oficina, invité a los empresarios, abrí la caja, y empecé a hablar de los productos mientras los sacaba uno por uno. Y el tercer tema que quizá explique el fenómeno es la continuidad de la política. Nosotros por la pésima elección que hicimos en el justicialismo en 1985 tuvimos que gobernar dos años con minoría legislativa. Y hoy, no tengo dudas: lo que se produce y las redes productivas son mejores que en 1986. Y nadie es el propietario de esto. Sólo tengo el orgullo de haber dado el puntapié inicial. Y haber cambiado la tendencia.

- El llamado a pensar nuevas políticas o consolidar las correctas, usted lo realizó en su campaña electoral, en busca de la gobernación.

- ¿Qué teníamos? Contábamos con gente en la provincia, luego se sumó otra gente que vino de afuera, y que estaban en capacidad de responder al desafío. Sólo lo que necesitaban era estar en condiciones de hacerlo. ¿Por qué lo digo? Porque al momento de repensar a Mendoza, de cara al futuro, a lo que nos invitaron, tenemos que ver cómo está el mundo, cómo es nuestra Mendoza, cómo nos gustaría. Y no sólo en lo teórico, sino que están los actores, los positivos y los que limitan. Y siempre  bajo esta idea que yo aprendí de los mejores mayores de Mendoza: vivimos en el 3 o 4 % de la superficie de la provincia. Se trata, entonces, de ir expandiendo nuestra presencia en el desierto, pero también, día a día, explotar mejor el territorio ya conquistado. No es fácil, ni cómodo ni gratuito avanzar sobre el desierto.

- La épica del desierto.

- ¿Sabe? Me levanto todos los días y redescubro a Mendoza. Son los ojos de quien siente algo  como propio, pero que no lo tuvo siempre. Porque, para el que lo tuvo siempre, es como natural levantarse y ver la cordillera o caminar el Parque, que es lo que hago cada vez que vengo. Y hace 40 años que decidí vivir aquí, más allá de los avatares de ir y venir. No es fácil, ni cómodo ni gratuito avanzar sobre el desierto. Digo esto porque uno avanza cuando está seguro que no va a retroceder y cuando sabe que ha explotado seriamente lo que ya tiene y conquistado como terreno. Si lo que acabo de decir vale como visión para el país, para Mendoza vale el doble entonces. Y yo creo que una de las fortalezas tremendas es la capacidad que aquí hay para armar redes. Sale de la memoria de la Ley de Aguas, ya que es ésta una de las pocas provincias que tiene una institución pública de este carácter, en donde se articulan políticas entre el Estado y los sectores privados. Mendoza está más preparada, culturalmente, históricamente, para hacer realidad estos procesos. La visión que tengo es que en estos años Mendoza ha ido avanzando mucho, y bien, en la actualización y mejoramiento de lo que siempre fue capaz de hacer. En primer lugar la vitivinicultura, que creo que es lo que ha ido más lejos y mejor dentro del modelo, articulada con ello el turismo, ya que ahora es una industria con otras características. Y en tercer lugar un clásico: la fruti-horticultura, que si bien se ha reactivado un poco, no al mismo nivel de incorporación de tecnología y conocimiento, en cuanto a maquinarias y equipamiento, que en la época de la economía cerrada fue muy fuerte aquí. Se ha recuperado, pero no lo suficiente: un tema que hay que trabajar.

- Una de las quejas más habituales de varios empresarios es la ausencia de personal calificado. En ese sentido, ¿respira el clima surgido de la sociedad del conocimiento, aquí?

- Tengo la sensación, y para eso abro el debate, porque para eso hay que estudiar la economía cotidiana, que los temas nuevos que han surgido, como la Sociedad del Conocimiento, otros centros del país han aprovechado más fácil y rápidamente, la articulación del conocimiento con su sistema productivo. De allí que surjan nuevos espacios para la producción y los servicios. Provincias como Córdoba, Santa Fe, algunos sectores de Buenos Aires, Río Negro, están en la avanzada. Y Mendoza necesita ser muy eficiente en este tema. Cuando nosotros dimos la batalla para no perder el equipo de Medicina Nuclear, en medio de la crisis, y decidimos poner la plata que no le correspondía al gobierno, no fue sólo para mantener ese equipo, sino para generar lo que finalmente se generó: con el tiempo, y con una estructura de fundación, vuelve a ser una entidad pública de gran prestigio. Y por eso tiene continuidad: está el Estado, la universidad, el Balseiro, pero también ALCEC, y el hospital. Ahí está el ejemplo de cómo se articula.

- Hablando de redes cayó enredado.

- (Risas) Nosotros dimos la patada inicial. El Estado es como la enzima. Cuando yo estudiaba Medicina, lo que me entusiasmaba muchísimo era la Biología. Y lo primero que me maravilló fueron las enzimas. Ellas producen una reacción. No es que se quedan siempre. Y creo que en esta discusión del Estado omnipotente y el Estado ausente, a mí gusta más pensar en el Estado articulador. Y más aún me gusta el Estado enzimático: esto es, que a través del correcto manejo de lo público, a través de la sociedad, la comunidad y las personas, produce e inicia una reacción. Y luego esta se desarrolla y se va reproduciendo. Y esto enriquece la calidad de la sociedad, que es un papel del Estado, y no disminuir la reacción de la sociedad a través de la ineficiencia o reemplazar la creatividad por ella.

- Es una propuesta inversamente proporcional a la que conocemos de los gobierno, en el caso Aerolíneas sin ir más lejos.

Claramente. Aquello comenzó con una privatización sin modelo y sin competencia, ya que no había empresas internacionales. Cuando yo fui durante quince días el posible ministro de Obras Públicas de Menem había mandado ya a gente a estudiar qué compañías de Oriente podían estar interesadas. Primero porque sabía que no había posibilidad: vender esa empresa, como empresa local, iba a ser la transferencia de un monopolio ineficiente. Por otra parte, cuando uno veía que habían quebrado Pan American y Braniff, y que las grandes compañías de Europa y Estados Unidos se fusionaban, era inimaginable que se podría vivir con una compañía sin necesidad de fusión. Y que al momento de esa fusión: a quién le iba interesar ser más competitiva. Aerolíneas era una compañía que estaba en todo el país, funcionando mal y con ineficiencia, pero muy bien diseñada. Recordemos que por el Polo Sur llegabamos a Sydney y a Auckland. Y ahí canalizábamos todo. Basta con sólo ver lo que es embajada de Australia en China y viceversa. Ahí se toma dimensión de la importancia y el rol de Australia y Nueva Zelanda en las relaciones con el mercado chino. Y después Aerolíneas tiene presencia en Rio de Janeiro y San Pablo, mirando al Africa. También llegábamos a Ottawa, es decir, el Polo Norte. Y así puedo seguir detallando: en San Francisco, por no hablar de todo Latinoamérica y de los principales puertos europeos: Frankfurt, Londres, Paris, Roma, toda España. Cuando yo empecé a decirles a ese equipos: “búsquenme las empresas, a ver si puede ser Singapore Airlines, Copa Airlines, Korean Airlines, o Malaysia Airlines, que quizá podían tener más interés, por la presencia de grupos de ese país invirtiendo en Las Leñas, como Mahathir Mohamad, el primer ministro.  Esta era la línea, con una estrategia. Con todo esto quiero decir, que si uno hace que esta compañía sea deficitaria es un delito, aunque, en este negocio, también es una posibilidad. La estrategia no es que el Estado va a todo. Es que realmente podamos asociarnos.

- Anoche (este reportaje se hizo hace una semana) oía al delegado estatal, y la sensación era estar oyendo a un político, sin siquiera capacidad técnica, al menos en lo que manifestaba. Más allá de respetarlo como funcionario.

- Mire, yo tengo un gran respeto y admiración por (Julio) Alak, que me ha parecido uno de los mejores intendentes que ha tenido el país.

- Pero ¿es lo mismo ser intendente de La Plata que estar a cargo de Aerolíneas Argentinas?

- Lo aprecio en lo personal. Y reitero: ha sido uno de los grandes intendentes que ha tenido el país. Otro de los grandes es el Vity, ¿no?

- Ayer lo entrevisté.

- (Risas) Bueno, en el justicialismo también tenemos. El de Rafaela. Como lo fue Binner para Rosario en su momento.

- Entonces en Aerolíneas ¿el problema no es Alak?

- Nosotros alguna vez tuvimos un presidente de Aerolíneas, que se llamaba Pellegrini, que era un experto en el tema. Si usted tiene un presidente que orienta la política, puede tener un experto o no. Pero para quien conduce es una tarea muy compleja. Es una actividad para grandes ingenieros industriales con experiencia aeronáutica. No es un tema menor, digamos. Ahí se necesita una persona con una gran visión estratégica, pero con el perfil del ingeniero industrial. Por ejemplo: hay empresarios que no tienen ninguna carrera y son ingenieros industriales por naturaleza. Me refiero a esa visión, para ser más claro.

- En eso coincidimos. Y deben ser muchos más los que acuerdan.

- ¿Sabe por qué Aerolíneas hoy no levanta vuelo? No es porque no tenga maquinarias, sino porque ya no tiene dinero para el combustible, ya no tiene crédito. ¡Son millones de pesos por día!

- Un millón de dólares por día.

- Y además tiene que articular para convencer a la sociedad y dominar los conocimientos técnicos, para normalizar sus tipos de aviones, que no quiere decir que deba tener de una sola marca. Y otro tanto con los repuestos, la logística, el personal. En una misma generación no debe haber caso como éste: no hay sector donde quebremos tanto como en éste. Si nosotros vamos a hacer la estatización de la empresa, pensando que vamos a tener la compañía maravillosa y pionero que tuvimos, que trajo los primero Comet a América Latina, y que en los años setenta traía los 737, si creemos que se puede tener una empresa con la presencia internacional de Aerolíneas, con los cánones de hace 50 años, vamos a producir no sólo un desastre en la compañía, en los fondos del Estado, sino una catástrofe al sistema aeronáutico argentino y a la posibilidad que compañías serias participen del mercado nacional.

- Justamente anoche, mientras Alak daba su visión sobre el tema, alguien le decía que estaba a cargo de una de las peores compañías del mundo, según los rankings de empresas, y no sólo del rubro.

- Cuando yo tenía entre 25 y 30 años y tenía que viajar para trabajar afuera del país, incluso mis padres vivieron en la década del 70 en Centroamérica, cuando viajaba en los aviones comenzaba a temblar, ya que estaba acostumbrado a hacerlo en los aviones 737 y 747 de Aerolíneas, también en los 707 anteriores. Y ahora, en cambio, hay una compañía que se llama TAC, buenísima, o Lan, y la verdad que a uno le da miedo cuando ahora ve que vienen aviones de rezagos de Asia y Africa a volar en nuestro país. Esto es fácil de decir, pero, hacer de nuevo una gran compañía… Yo me lo imagino con el esquema de Giol, adecuando el tamaño al mercado. No permitimos el monopolio de venderla a alguna de los grandes, pero tampoco se nos ocurrió que podía seguir siendo la bodega más grande del mundo. Por eso hay que recordar que venimos de una crisis, hay que saber que con Aerolíneas no tenemos el estómago ni el bolsillo para bancarnos lo que significaba antes.

- ¿Es importante contar con una línea de bandera?

- En mi opinión sí. Pero hay que tener una estrategia. En lo internacional, ya que la compañía lo es, y en lo doméstico: claridad en los objetivos. Creo que esta es la actitud para repensar Mendoza. Me pareció fantástica la invitación. Sé que no es el único espacio. Y también sé que no todo lo que digamos ahora, o lo que se dijo antes, o los trabajos que se han hecho en Mendoza, dan la solución. Pero el hecho que lo estemos haciendo, esto es, pensar y repensar, ya es muy importante.

- Suele ser una actividad poco considerada, la intelectual, en el desierto.

- Hace unos meses fui a Chile representando al Consejo Argentino de Relaciones Internacionales. Todos los años ellos organizan esta clase de seminarios, al que fui junto con Natalio Botana y el embajador de Chile en Argentina. ¿Qué es lo que me impresionó? Estaba el ex presidente Lagos, representantes de los diarios "El Mercurio" y "La Tercera", estaban tres de los cinco máximos empresarios con  mayores inversiones en Argentina, el presidente del Senado, los principales senadores socialistas y también los de la UDI y de las coaliciones de centro derecha, habían ex cancilleres… Eran 50 o 60 personas que estuvieron las casi tres horas que duraron las charlas siguiendo las presentaciones. Lo que quiero decir, y tomo a Chile en este caso, aunque no es el único país,  que los países, para tener políticas estratégicas, tienen que tener excusas para que la gente importante los escuche y discuta. Por eso lo más importante de este foro al que he sido invitado, no es tanto lo que digamos quienes hemos sido invitados, aunque claro que traemos ideas, sino que la gente también discuta, critique, tire ideas, y que a través de la repercusión se permita mayor participación. Esto es lo que instala que es necesario pensar. Y lo hace, no de una manera populista, sino popular. Y preparan el clima para futuras articulaciones entre el Estado y lo privado. Esta es la sensación con la que vengo y también el agradecimiento por la invitación.

- Hace algunos días miraba un reportaje a la senadora Chiche Duhalde hecho por Mariano Grondona. En un momento éste confesó que hacía 40 años que intentaba entender al peronismo y que era una de sus materias pendientes. ¿Cómo entender al peronismo?

- La respuesta tiene dos partes. Mariano Grondona, que fue uno de mis profesores en la universidad, es un gran intelectual, pero ha tenido bastantes problemas muchas veces para entender la historia argentina. Que es una historia compleja, por otra parte, y que a todo el mundo…

- Le mencioné a Grondona como un ejemplo…

- Debo reconocer que tampoco es fácil entender la Argentina para propios y ajenos, y no debe ser fácil entender al peronismo, que es algo tan argentino. Pero tampoco es imposible. Si uno trata de entender las cosas como uno quieren que sean las cosas no termina de entender nada. Por eso creo que hay que intentar aproximarse a las cosas desde cómo se han gestado, cómo surgen y cómo finalmente pueden ser. Primero que nada, el justicialismo ha nacido a mediados de los 40. Y surge de varios contextos. Uno de ellos es que nace casi quince años después del golpe contra Yrigoyen. Ese golpe trajo una neo-democracia corrupta y fradulenta. Fue el primer golpe militar moderno del país. Siempre recomiendo leer dos historias: “Alvear” y “Ortiz”, de Félix Luna. Esos dos libros son muy interesantes para entender el clima que se vivía entonces. Así como resulta interesante leer “Amalia”, de José Mármol, para entender, además de los inmigrantes, a Rosas. Entenderlo sin odios. Está muy bien escrito y además Mármol es muy honesto como escritor. Siempre se lo he dado a mis alumnos en la facultad, para que así entiendan que lo de Rosas no era ningún invento, que había algo más.

- Se está refiriendo a un libro fundante de la literatura argentina, por otra parte.

- Lo he dado en la universidad para estudiar Ciencias Políticas. El dibujo del clima que está en la novela es lo más interesante. No tiene la profundidad del análisis económico, como pueden tener los trabajos de Scalabrini Ortiz o lo que escribía Jauretche.

- ¿Y el peronismo, entonces?

- Había una economía que había perdido el control. La crisis del 30 es el fracaso de una generación muy importante, y también del modelo. Porque la generación del 80 dejó cosas muy importantes pero cometió errores. Por ejemplo: querer desarrollar un país, sobre la base de la agricultura, es decir, un solo producto, para un solo mercado, como Gran  Bretaña. No es lo que hacía ninguno de los países que tenía tamaño similar al nuestro o de los que estaban creciendo.

- Su mirada se contrapone con el ideal de aquella generación que incluso hoy es reivindicada entre las tantísimas reivindicaciones que se reivindican tantísimas veces, etc. etc. 

- Y también lo contrapongo con el anti-ideal. Si hubo una clase media tuvo mucho que ver Perón, también tuvo mucho que ver la reforma estudiantil de 1918, pero también tuvo mucho que ver Sarmiento y Alberdi.

- Civilización o barbarie.

- Son las cosas que le gusta a Sarmiento, claro. Pero, bueno, Sarmiento tampoco es que solamente quería educar a los inmigrantes. También quería, al estilo europeo y al norteamericano, hacer que los hijos de los bárbaros se hicieran civilizados. Es crítico en un sentido. Y por otra parte es genial. Porque lo que Sarmiento entendía, con toda su brutalidad, es que no se podía tener una sociedad democrática, capitalista, sin Estado. Y no se podía tener un Estado democrático sin ciudadanos. Y no se puede tener ciudadanos sin educación. Por eso la educación básica es instrumental.

- Le confieso que me sorprende su análisis sobre Sarmiento. El gobernador de San Juan, Gioja, hace algunos meses, reivindicó a Sarmiento. Usted también lo hace…

- Bueno, es lo mismo que me pasó con un miembro de la diplomacia argentina, que me cuestionó porque yo me había sacado una foto de embajador, que queda allá, con el busto de Sarmiento atrás mío (risas). Primero que me la saqué porque el busto estaba (más risas). Y después porque creo que no hubo embajador más importante que Sarmiento en Estados Unidos. Me saqué la foto y listo. ¿Qué voy a hacer? ¿Ordenar el retiro del busto? No soy sarmientista: vengo de una escuela católica, donde me hablaban de José Manual de Estrada, no de Sarmiento.

- El peronismo no es, lo que se dice, sarmientista.

- La historia es acumulación. La reforma de 1918 no vino para demoler lo que con la Ley 1420 había gestado Sarmiento.  Y a Perón, con sus actualizaciones y la articulación con la ciencia, y la universidad tecnológica, que era la universidad obrera, y la importancia del secundario, no se le ocurrió demoler ni a Sarmiento ni la reforma del 18. Yo estoy orgulloso porque Argentina tuvo una generación del 80. Pero no me pidan que diga que sólo eso es una virtud. Y no me digan que luego de eso Argentina se nos perdió. Argentina también se perdió porque, teniendo tierras, no la más rica, sino entre las más ricas del mundo… Mire, esto lo plantea muy bien Aguinis: sino hubiera existido la generación del 80, las nuestras hubiesen sido como las tierras más pobres de Europa. Fueron ellos los que trajeron el conocimiento. Los alemanes venían a intentar cultivos modernos. O sea que el asunto no es que sólo llovía. Por eso hay que comparar las ferias internacionales, las exposiciones, de Argentina y Estados Unidos, en esos años. Ellos fabricaban máquinas, alentaban el desarrollo industrial, tenían el agro, y al mismo tiempo comerciaban con todo el mundo. Ahí te das cuenta el verdadero desarrollo de cada país en la época. Yo discuto con mi amigo Aguinis, porque no creo que la Argentina se perdió en 1945.

- Se refirió a una economía que había perdido el rumbo en el digamos pre-peronismo.

- Habíamos perdido el ritmo. Y Perón trata en el campo industrial, con sustitución de las importaciones, que eran las políticas en su época, y con desarrollo tecnológico: las experiencias en Bariloche, el Pulqui, los autos. Y el tercer factor que tampoco debe eludirse es el momento histórico internacional: la post-guerra. Es un proceso de cambio: Gran Bretaña deja de ser el gran competidor de Estados Unidos, que eran dos países con modelos similares, aunque uno colonial y el otro descolonizado, y empieza la competencia, no ya entre miembros de un mismo modelo, sino en países con vocación mundial: Estados Unidos y la Unión Soviética. En ese mundo surge el justicialismo. Y encima Perón, que tiene la responsabilidad de la inclusión social histórica, vuelve, después de 18 años de exilio, y hace, a su forma, su autocrítica: con una gran cantidad de propuestas. Entre ellas: “No hay nada mejor para un argentino que otro argentino”, o la democracia pluralista. Perón tenía una tremenda capacidad de aprendizaje creativo, no del aprendizaje que te coloniza, como le pasó al peronismo en la década del 90: se entendió que había cambio en el mundo, pero que, en lugar de ayudar y recrear nuestro pensamiento, directamente copió. Como pasó tantas otras veces con otras cuestiones.

- En ese sentido, Néstor Kirchner y su equipo, ¿es más audaz que aquella mera copia?

- Sí, sí. Es otra cosa.

- ¿Contra qué cosas debe luchar el peronismo de hoy?

- No se puede pensar que la Argentina ha empezado en 1945 con Perón, y tampoco pensar que el país se perdió en 1930, y que recién ha vuelto en 1983 con mi apreciado presidente Alfonsín. Por eso a mí me duele cuando algunos cuadros peronistas aceptan que el peronismo puede ser lo que dicen quienes más lo desprecian, que se resumiría en lo siguiente: el peronismo simplemente es un conjunto de gente hábil que es capaz de gobernar en cualquier circunstancia, sin ningún tipo de valores. Porque si es así el peronismo se va a convertir en un grave problema para la Argentina y va a desaparecer. Para mí, el justicialismo es un humanismo trascendente, originado en las doctrinas y encíclicas sociales de la Iglesia pero que, en el mundo de hoy, es eso, pero también muchas otras cosas. Tiene una filosofía de carácter trascendente, lo que no es poco. Hay muy pocas fuerzas políticas que tengan una filosofía tan fuerte, a la cual pueden recurrir. No es una construcción ideológica mental. Sí una filosofía de valores permanentes, que debe ser actualizada. Este tema es muy importante, y no está trabajado. Porque hace años que no tenemos partido. El que llega, lo congela. Menem y Kirchner, con distintos estilos, lo han congelado. El partido se tiene que abrir, expandir sus valores, demostrar su capacidad para dialogar con la realidad. Si actuáramos así no defenderíamos programas y sí proyectos.

- ¿Qué puede decirnos de Lavagna, que integró el gabinete hasta 2005? ¿Por qué se fue?

- En principio no fue un debate de personas y protagonismo. Lavagna decía: "lo que hemos hecho hasta ahora, está bien, pero hay partes que eran las medidas de la coyuntura para salir de la catástrofe". Y el comenzó a salir cuando planteó que había que flexibilizar algunas tarifas, con impacto en los sectores de mayores ingresos, cuidando a los sectores medios y bajos.

- Tres años después esto parece ir siendo una realidad.

- También es correcto tener subsidios. Pero ninguna economía puede disimular el funcionamiento del mundo y del país con los subsidios, porque eso nos puede terminar comiendo el superátiv.

- ¿Será que Kirchner cambió de aquellos años a estos?

- Kirchner no cambió sus principios. Creo que su gran prestigio, aparte del crecimiento económico que propulsó, fue que la gente vio a un hombre, con sus virtudes y errores, que era muy parecido al candidato. Y eso, que fue una virtud, cuando quiso seguir haciendo lo mismo, y cuando el proceso de recuperación maduró, y el estilo político, que yo defendí muchas veces en Estados Unidos, se agudizó, todo cambió. Quiero decir que ni el programa ni el estilo se podía mantener. Porque aquí la gente votó continuidad y cambio. No es que Kirchner abandonó el proyecto, conceptualmente. Creo que él lo sigue manteniendo. Lo que pasa es que el estilo de conducción, las políticas y la gestión, están minando el proyecto por no actualizar los programas y por no mejorar la gestión.

- ¿Es posible modernizar el peronismo? 

- El justicialismo tiene una filosofía humanista trascendente, con lo cual tiene la capacidad de iluminar doctrinas humanistas pero actualizadas. Tiene experiencias de aciertos y fracasos. Tiene una correcta visión metodológica y conceptual de cómo uno debe acercarse y gestionar. Todo esto no quiere decir que siempre fue así, desde luego. Pero estoy convencido que el justicialismo tiene potencial filosófico y de experiencia para ser un gran partido político, moderno, en una sociedad donde la democracia no depende de los partidos, pero que tampoco funciona sin ellos. Todavía estamos a tiempo de recuperarlo. Yo no sé si esto es posible. Lo que sí sé es que sólo en este marco de debate, apertura y balance del partido es que a mí me interesa volver a trabajar.

- ¿La última pregunta es por quién votará? ¿Obama o McCain? ¿Cuál es la mejor opción para el país?

- Me parece que son dos candidatos muy interesantes. McCain es un hombre de grandes condiciones, aunque uno no las comparta. Ha sido un hombre realmente dialogante en el Senado. Y obviamente me parece que Estados Unidos está buscando, dentro y fuera del país, una oxigenación. Y Obama es un inmenso oxigenador. Quizá sea porque él ha traído el debate del siglo XXI en Estados Unidos. Y ha movilizado gente que no estaba dentro de la democracia norteamericana, especialmente a los jóvenes. Ahora, respecto a América Latina, todavía tenemos que hablar mucho con los dos. Entonces como yo voto desde la Argentina quiero ver que van a hacer antes de votar (risas). De cualquier modo creo que el Big Brother juega poco en la región. Por eso creo que es una gran oportunidad para tener buena relación desde nuestras ideas. Si somos capaces de saber lo que nosotros queremos de Estados Unidos. Porque, me parece, Estados Unidos no sabe qué hacer con nosotros.

- ¿Podremos cambiar el paradigma?

- Es una buena oportunidad. Porque nos vendría bien a nosotros, y creo que muy bien a ellos, también. Nosotros no estamos en el centro del problema, sí en el borde. Es utilizar la frase más típica de un empresario, un político o un académico norteamericano: ¿Qué puedo hacer por usted? Es lo mismo que debemos preguntarle a ellos.

Opiniones (10)
19 de agosto de 2017 | 21:09
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19 de agosto de 2017 | 21:09
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  1. k paso bordon con el libro verde maduro jajajaj
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  2. trabajo en seguridad y siempre leo las entrevistas que realiza este medio, engeneral son bnas , felicito al medio por tener comunicadores de la talla de este periodista , lo sigo desde siempre , me gusta mucho su estilo de entrevistar y escribir , adelante sr runno mauricio no decaiga a pesar delas criticas adversas, son construtivas,no todos los que lo leen pueden estar de acuerdo con lo suyo gracias MDZ
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  3. Este personaje parece haberse olvidado de todas las promesas que hizo en su campaña proselitista antes de ser elegido gobernador, y lo poco que realizó en su gestión. Ahora es muy fácil desde afuera opinar y darselas de catedrático, por que no hizo todo esto durante su mandato? claro, seguro que le faltó otro período para realizarlo. Que pena das Bordón, la historia te va a juzgar, hipócrita y ladrón.
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  4. y que paso con la guita de GIOL donde la depositaste? lo mismo le pregunto a cafiero entre cafiero y bordon pararon para toda la vida a sus familias economicamente mira la clase de gente que tiene el pais gobernando. bordon = chorro cafiero = ladron argentina = carcel (porque guarda a todos los chorros)
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  5. me encanto la nota, tal como nos tiene acostumbrado runno, felicitaciones???
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  6. a crecido bastante ,le hizo muy bien estar afuera, mepregunto,opodra aplicar en este desierto algo de lo que dice
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  7. Lo siento MDZ pero Bordon, no es creible, no se quien en verdad esta auspiciando la vuelta de Bordon, pero en la epoca de PAIS mostro la hilacha, abandonando a todos aquellos que creyeron en el, realmente, el desierto no es ni comodo ni gratuito y hay que pagar las deudas atrasadas.
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  8. menos mal que es gratuito promocionarse
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  9. no pudo haber elegido mejor su carrera sociologia,manejamuy bien e ltema , pero me pregunto todavia y el libro verde tan prometido lo perdio , soy de esa epoca y nunca lo abrio durante su gestion
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  10. Que onda con el pillo???? Digo esto porque sale màs que Ciurca ultimamente. No lo estarán promocionando??? Otra cosa, el recurso gráfico de las caricaturas acompañando el nombre del autor de la nota, `ta`bueno. Lo único malo es que hay algunas meten miedo. Miren lo que hicieron con el Mauri, sino. Es "pior" que la del Uli.
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