Felipe Pigna, historiador

"La soledad es una compañera que no abandona jamás a José de San Martín"

El historiador visita pasado mañana Mendoza para presentar su último libro, una completísima biografía del héroe, y, además, para dialogar con sus lectores.

Felipe Pigna vino a redescubrir la Historia argentina y esto no le ha caído bien a los historiadores tradicionales argentinos, esos que nos educaron en el hecho de que la historia es un absoluto exento de interpretaciones. 

Antes de escritores como él (y destaquemos que se trata de un escritor, un intérprete, de los hechos), la Historia que supimos conseguir fue la enumeración sin mella de hechos relevantes acontecidos -cuando no la negación de la controversia, la visión sesgada o el ocultamiento falaz de los sucesos-.

Cierto es que no nos dejaron asumir nuestro pasado con sus contradicciones y esta evidencia facilitó la aparición de historiadores como Pigna, quienes construyeron su discurso al amparo de hipertextos y con un discurso seductor y hasta irreverente, aunque liberado de traiciones.

La voz del gran Jefe

Quienes lean el último libro de Pigna, el extraordinario “La voz del gran Jefe”, bien sabrán de qué hablamos, pues teje una fenomenal semblanza atada a lo biográfico del mayor héroe argentino, José de San Martín, con datos sorprendentes e interpretaciones (sí, interpretaciones) profundas y cotidianas del hombre que marcó nuestro camino a la independencia.

Pasado mañana, sábado, Felipe Pigna viene a Mendoza, a la apertura del ciclo “Invierno Planeta en Mendoza”, que organiza Editorial Planeta y Banco Hipotecario. A las 19, en el hotel Intercontinental, el escritor (sí, escritor) dialogará con su público, que tendrá acceso libre y gratuito al encuentro.

Así las cosas, dialogamos con él y he aquí el resultado del cruce...

- ¿Progresa la historia en el sentido positivista del término, aprendemos algo las personas con el paso del tiempo, enmendamos errores..?

- Creo que progresa pero el concepto de progreso ha ido variando, evolucionando. Lamentablemente. no hay garantías en cuanto a que el conocimiento de la historia evite repetir los errores del pasado, pero por lo menos debería servir como alerta, como elemento preventivo.

Felipe Pigna

- Siguiendo a Octavio Paz, digamos que nos han educado a partir de absolutos colectivos como Dios, la verdad, la objetividad, la conciencia pura y la Historia misma... ¿Qué antecedentes personales lo llevaron a construir la historia desde otro lugar, menos ampuloso, más cotidiano?

- Probablemente, la desconfianza en los absolutos y la certeza de que la historia es un bien social colectivo y que como el resto de ellos, esta mal repartido. Creo que el intelectual tiene cierta obligación de ser claro, no de simplificar, de ser entendido, no hay por que ser críptico.

- Con obras valiosas como la suya, la Historia pierde mayúscula y gana absolutos individuales, va de particularidades a generalidades, esta especie de nueva arqueología de los hechos, ¿de qué modo altera, enriquece o derriba las viejas verdades absolutas de la Historia?

- Ante todo, muchas gracias. Me encantan las minúsculas. Creo que intento introducirme en el tiempo del personaje o el proceso que estoy investigando teniendo en cuenta todas las variables posibles, le doy, por ejemplo, mucha importancia al contexto internacional, eso evita alimentar la idea de excepcionalidad, tan recurrente entre nosotros.

José de San Martín

- ¿No estaban a la vista estos “retazos” a partir de los cuales usted construye o es quizás una nueva manera de leer los acontecimientos pasados?

- Probablemente estaban a la vista, pero hay que querer mirar y ver. Allí estaba por ejemplo el documento escrito por Carlos María de Alvear, en el Museo Mitre, pero nadie lo había publicado, muy probablemente para proteger a una de los "próceres"sagrados del liberalismo. Ahora, la gente lo puede descubrir en mi libro.

- La Historia busca dar necesariamente un ejemplo, el héroe es necesariamente ejemplar o ya es natural que nos permitamos condescender con los grises y oscuros de sus vidas?

- La ejemplaridad como yo la concibo tiene que ver con rasgos de la personalidad, por ejemplo la coherencia, la honestidad, el compromiso, la empatía, rasgos perfectamente imitables. No hace falta cruzar los Andes para tomar el ejemplo de San Martín

- Precisamente, en su último libro “La voz del Gran Jefe” ofrece una extraordinaria biografía, una semblanza extendida, del general José de San Martín. Da la impresión de que durante toda su vida, San Martín asumió el sino trágico que constituye a los héroes, ¿lo considera de ese modo?

- Hay algo de eso que realmente me impresiona, porque seguramente como usted y mucha de la gente que nos lee, desconfío del destino manifiesto. Pero es muy notable en su vida el sino trágico.

Pigna Felipe N

- Dicho de otro modo, la soledad y la lejanía finales del héroe terminan por explicar sus decisiones de vida y terminan por engrandecer su figura, llevándola al mito?

- La soledad es una compañera que no abandona jamás a José de San Martín. Pero él no hace un culto de ella, no la quiere, habla mucho de ella en su nutrida correspondencia tratando de alejarla, de disiparla, es un hombre habitado por multitudes en estado de soledad.

- Su libro es sorprendente, ¿de dónde obtuvo usted información para tan considerable trabajo, de las mismas fuentes donde tantos otros abrevaron?

- Las fuentes fueron muchas a lo largo de muchos años de trabajo, fuentes nacionales e internacionales. Abreve seguramente en las mismas fuentes que mis predecesores y algunas no consultadas o poco transitadas. Fue muy emocionante para mi leer prácticamente toda su correspondencia

- ¿San Martín es Historia porque ganó..? ¿Imagina, si vale el término, un San Martín derrotado sometido a los ojos de la historia? ¿Qué hace la Historia con los derrotados?

- Es que San Martín no ganó en todo el sentido del término, sufrió una dura derrota política a manos de los unitarios que primero lo combatieron y, luego, le negaron su ayuda para terminar la guerra en el Perú, obligándolo a recurrir a Bolívar y a retirarse definitivamente, que era lo que querían los Rivadavias y compañías, quienes siempre temieron la llegada de San Martín a un cargo ejecutivo nacional.

San Martín

- ¿Acaso es exagerado considerar que íntimamente el prócer haya terminado sus días, respecto de los valores que exhibió, creyéndose un derrotado?

- Para nada, él justamente vivió esa derrota y así terminó sus días.

- A la luz de nuestro héroe y de su libro, ¿la valentía es patrimonio de los jóvenes y la sabiduría de los viejos?

- En su caso, la vejez no le quito valentía. San Martín siguió defendiendo a su país con mucho coraje desde el exilio, ya anciano, y por cierto, con mucha sabiduría.

Ulises Naranjo. 

PD: Todas las visitas del ciclo 

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