Wayne Smith

El diplomático que apagó la luz en la embajada de EEUU en Cuba

Exdiplomático de EEUU en Cuba. Fue el encargado de cerrar la embajada en 1961.

Fue quien cerró la Embajada de Estados Unidos en La Habana en 1961 y, ante la inminente reapertura de la sede diplomática, recordó su convivencia con Fulgencio Batista e incluso aquellos tres años (1959, 1960 y 1961) en los que convivió con Fidel Castro. Se trata de Wayne Smith, que a sus 83 años no dudó en afirmar que, más allá de los vicios del regímen comunista, los isleños están mejor hoy que antes de la revolución del '59.

En diálogo con Tormenta de Ideas (MDZ Radio), Smith recordó aquel 3 de enero de 1961, cuando fue subido a un ferry que lo llevaría de regreso a su país de origen. "Al mirar atrás podíamos ver como parpadeaban las luces de la embajada", relató sobre aquellas señales de despedida que le enviaban los cubanos revolucionarios. Además, contó cómo fue su regreso a la isla durante la presidencia de Jimmy Carter, en 1977, y analizó la situación actual. 

-¿Qué recuerda del día 3 de enero de 1961, cuando tuvo que abandonar la embajada de Estados Unidos en Cuba?

-Cuando Castro llegó al poder, la mayoría de nosotros esperábamos que se pudiera establecer una buena relación entre ambos estados. Pero con el paso de los meses, Cuba se acercó a la Unión Soviética y se volvió claro que se produciría un quiebre en las relaciones. El día en que nos fuimos, el Gobierno cubano envió un batallón de mujeres militares con la intención de protegernos en caso de que se generara una turba. Sin embargo, a pesar de que hubo una multitud de cubanos, no estaban enojados. Por lo contrario, nos traían comida para el viaje. Subimos al autobus que nos llevó hasta el ferry que nos sacó de la bahía, y al mirar atrás podíamos ver cómo parpadeaban las luces de la embajada. Eran nuestros antiguos compañeros cubanos saludándonos. 

-Respecto al gobierno anterior a Castro. ¿Cómo era la relación de la embajada norteamericana con el régimen de Fulgencio Batista?

-La relación con Batista fue buena, pero él había cometido una serie de atrocidades que eran rechazadas por los cubanos. No era del todo confiable. Mientras tanto, Fidel Castro era mucho más popular entre los cubanos, que esperaban que su revolución se impusiera. A fines de la guerra, se hizo evidente que Castro ganaría.

-¿Cómo fue la relación con Fidel Castro durante los dos años en que la embajada de Estados Unidos convivió con él?

-De la única manera que lo puedo decir: la relación estaba okey. Incluso, al principio pareció ser muy buena y Castro fue bien recibido por Estados Unidos. Existía una esperanza de trabajar en conjunto. Pero cuando Cuba se acercó a la Unión Soviética se volvió todo muy difícil y finalmente se dio un quiebre. Cuando llegó ese momento, nos evacuaron de la embajada.

-¿Usted cree que la situación de los cubanos era mejor previo a la revolución o ahora?

-Tengo que decir que ahora. Por más de que tienen dificultades económicas y otros problemas, los cubanos están más contentos con la situación actual que bajo el régimen de Batista. Cuba tiene inconvenientes económicos e incluso es cuestionable lo que respecta a las libertades individuales de los ciudadanos, pero tienen el mejor sistema de salud del mundo y una educación de calidad. Tienen de que sentirse satisfechos. Espero que la relación entre Estados Unidos y Cuba sea mejor y sirva para darle un progreso económico a Cuba. Cuanto mejor sea la relación, mejor será la realidad de Cuba.

-Luego del cierre de la embajada en 1961, volvió como enviado de James Carter en 1979. ¿Con qué Cuba se encontró y qué diferencias halló?

-Había muchas diferencias. Con Batista, Cuba era diferente y con Castro tuvimos dificultades y rompimos situaciones. Cuando volví a Cuba, seguía bajo un régimen comunista con algunas mejoras económicas. Pero lo que más noté cuando volví es que era mucho más fácil tratar con el gobierno cubano. Tuve una buena relación con Raúl Castro y mantuve reuniones con Fidel Castro, siempre muy cordiales. Más allá de que no coincidimos políticamente, eran muy razonables.

-¿Por qué piensa que pasó tanto tiempo antes de que se retomara el diálogo diplomático entre ambos países?

-Yo renuncié a mi carrera diplomática para, como profesor de política internacional, empujar por el diálogo entre Cuba y Estados Unidos. Quería que las relaciones mejoraran. Siempre fue claro para mí que estrategias como la de la Bahía de los Cochinos (invasión de exiliados cubanos en 1961, derrotados por las defensas cubanas. Se sospecha que fueron alentados por parte del Gobierno de EEUU a espaldas de John F. Kennedy), enfocadas a forzar la caída de Fidel Castro, no iban a funcionar. Teníamos que tener diálogo y ahora finalmente lo tenemos. ¿Por qué demoró tanto? No tengo una respuesta exacta, pero creo que Estados Unidos pensó que podría torcer fácilmente los destinos de Cuba. Sin embargo, quedó claro que no iba a ser posible. Primero con el incidente de Bahía de los Cochinos y después con otros esfuerzos de esa naturaleza. Tuvieron que pasar años para que entremos en razón y se hizo claro que nuestra política de aislar a Cuba no funcionaba, sino que nos terminaba aislando a nosotros. En 2014, Estados Unidos era el único país que no tenía relaciones con Cuba. Entonces, fue muy claro que nuestra política fue un fracaso y que necesitábamos restablecer el diálogo.

-¿Cuál cree que es el próximo paso a dar después de la reapertura de las relaciones diplomáticas?

-Estados Unidos y Cuba tienen reclamos para hacerse los unos a los otros. Va a requerir negociaciones intensas, que yo creo que deben empezar lo antes posible. El embargo debe ser dejado de lado, pero eso dependerá del Congreso, y no es algo que se pueda negociar de manera directa entre ambos países. Pero tiene que hacerse. Yo creo que devolver la base militar de Guantánamo es una iniciativa que tiene más chances de ser exitosa. Trasladar a los prisioneros y ser libres para devolverle la base a Cuba. Eso sería un gran paso para demostrar la voluntad de negociar. Pero lo más importante de todo es agilizar las visitas y viajes. Remover las trabas y controles de viajes sin lugar a dudas debería ser el primer paso a dar, permitiendo que los americanos viajen y gasten dinero en Cuba.

Ficha TORMENTA DE IDEAS

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