Nicolás Kasanzew

El periodista que cubrió la Guerra de Malvinas

Kasanzew se convirtió en la cara de la guerra al hacer la cobertura para ATC y para la revista Siete Días. Tras el fin del conflicto bélico fue censurado e imposibilitado de trabajar en el país. Hace unos años volvió y es testimonio vivo de cómo fue informar desde el campo de batalla. Fue muy duro con la política argentina actual sobre las islas.

Nicolás Kazansew fue el único periodista que de principio a fin realizó la cubertura de la Guerra de Malvinas. Otros colegas sólo llegaron hasta el archipiélago y volvieron al país, pero Kazansew sentía un compromiso patriótico de acompañar a los soldados durante el combate. Tras el fin de la guerra y más tarde, en el retorno de la democracia, fue excluido de todos los grandes canales donde había forjado su carrera por ser la cara visible del conflicto. Kazansew tuvo que emigrar y trabajó en la cobertura de otras guerras en Nicaragua, El Salvador, Líbano e Irak. En diálogo con After Office habló de su experiencia en Malvinas y de cómo vive y qué piensa de este momento en el país. 

- ¿Qué día llegaste a Malvinas y qué diga volviste?

- Llegué el 3 de abril, porque el 2 no me dejaron entrar, y me volví la noche anterior a la rendición, entre el 13 y el 14 de junio.

- No estuviste en la rendición entonces..

- No, no quise estar, porque quería salvar los equipos, no quería caer prisionero, no quería ver la rendición, y a último momento llegó un avión Hércules trayendo un cañón de refuerzo, porque fue una sorpresa que hubieran decidido rendirse, y el comandante del avión decidió que él no iba a entregar la aeronave. Y cuando salimos bajo fuego de Puerto Argentino, ya estaban las bengalas inglesas iluminando el aeropuerto y nos tiraron con misiles. Volando al ras del agua pudimos zafar y salir, en un vuelo realmente muy dramático.

- ¿Y cómo fue el día de tu llegada?

- La cosa empezó el 2 de abril, tenía que viajar a hacer una promo porque yo estaba trabajando en Canal 11, y a la mañana me despierta mi compañero Víctor Sueiro y me dice que habíamos tomado las Islas Malvinas, y fue una gran alegría, porque era una causa nacional que la tenía muy metida adentro, pero me quedó como una gran decepción porque me lo había perdido. Entonces, cuando llego al canal, pregunté a quién habían mandado y me dijeron que a nadie. Y dije, bueno, pero mándame a mí, le dije al productor, y claro, ya lo tenía fríamente calculado, por eso me mandó a mí. Por eso me habían recontratado varios días antes, porque sabían que me gustaba ese tipo de coberturas. Ese mismo 2 de abril me fui con traje y corbata y llegué a Comodoro Rivadavia, donde me compré una camperita, y así llegué a Malvinas el 3 de abril. Fue una sensación muy irreal, porque esa composición en primer grado inferior de "Las Malvinas son Argentinas" se había convertido en una realidad, estaba flameando la bandera argentina sobre esas islas y era casi surrealista.

- ¿Cómo era trabajar en el día a día, cómo se cubría y cómo se enviaba el material?

- Era bastante frustrante. En la guerra la primera baja es la verdad y los gobiernos utilizan la desinformación como un arma, entonces hay una censura feroz, que si fuera solamente para impedir que el enemigo conozca la ubicación de nuestras unidades, tiene su lógica, pero la censura que se nos imponía a nosotros no tenía ni pie, ni cabeza. Entonces me habían plantado un capitán que me acompañaba y me prohibía filmar determinadas cosas, cuando no me acompañaba me hacía borrar otras.

Kazansew guerra

Ante mi desesperación para que que no lo borrara, le dije guardalo porque es un testimonio histórico para el futuro, pero era implacable y me amenazó con un consejo de guerra. Lo que se salvaba de esa primera censura yo lo embarcaba en los aviones que burlaban el bloqueo y después al volver me enteré que había otra censura en Cómodoro Rivadavia y había otra mucho peor en Buenos Aires. Al volver me entero de que el 90,95% de lo que yo grabé jamás fue al aire y fue destruido. No era la época de los satélites. No sabía lo que salía al aire.

- ¿Vos también cubriste la guerra para la revista Siete Días? 

- Yo lo escribía a mano y después iba a cables y se transmitía por Télex. Afortunadamente, se hacía por teletipo. A mis mensajes les habían antepuesto frases triunfalistas. Y pude probar que eso no lo había escrito yo.

- Y allá, ¿dónde vivías?

- Me movía siempre que me dejaban, la base era una hostería, donde había capellanes, médicos, agentes de inteligencia, y ahí pasábamos la noche.

- ¿Los argentinos tomaron algunas casas?

- Sí, había kelpers a los que se les pagaba el alquiler. Fuimos la tropa de ocupación más extraña del mundo. Luciano Benjamín Menéndez estaba más preocupado por los kelpers que por los soldados argentinos. Y por ese motivo había prohibido carnear a las ovejas. Toda guerra es sinónimo de hambre, pero se prohibió más de lo necesario por esta absurda protección a los intereses de los kelpers. Y cuando los kelpers iban a protestar porque les habían robado algún animal, se lo pagaban a precio de oro.

- ¿Cómo era tu contacto con los soldados?

- Era cotidiano y de hermandad. Yo los sentía como mis hermanos menores, ellos tenían 18 años y yo tenía 33. Pasaban frío y hambre. Trataba de ayudarlos, no sólo filmarlos, lo cual los ponía muy felices porque pensaban que los iban a ver sus seres queridos. Nosotros los civiles éramos los únicos que podíamos entrar a las tiendas de los kelpers, por orden de Menéndez, porque se le prohibía entrar a los soldados, entonces yo les compraba cosas que ellos me pedían o muchas veces de mi propio bolsillo les compraba lo que necesitaran en su subsistencia diaria.

- O sea, fuiste testigo directo de la escasez que sufrieron..

-  Yo dedicaba dos horas de mi tiempo para aprovisionar a los soldados. Era más importante ayudar a los soldados. Ayudás a un herido o lo fotografiás.

Kasansew malvinas


- ¿Viste la muerte de cerca o tuviste miedo?

- Siempre sentís miedo, el que dice que no lo sintió es porque está loco. El miedo es un componente natural del ser humano. La diferencia es la cantidad de miedo. Mucho miedo te paraliza y la suficiente cantidad de miedo lo hace excitante, es adrenalina. En más de una oportunidad sentí que era mi último día, por ejemplo cuando estalló una bomba cerca y sentí el calor de una honda expansiva. O en el Hércules, porque estábamos totalmente regalados. Delante mío había un suboficial que tenía un arma y cuando yo le dije 'macho, ¿a quien querés matar?', él me dijo 'no, es que si nos pegan un misil, no quiero morir ahogado, me suicido antes de morir ahogado'. Y mi camarográfo, Alfredo Lamela, en el vuelo se desmayó, y cuando él después se enferma de cáncer y todo, le descubrieron un microinfarto que había sufrido ese día terrible.

- ¿Y cómo percibiste el regreso?

- Bueno, fui uno de los primeros que lo sufrió en carne propia. Me prohibieron hablar con los soldados, los militares me quitaron el noticiero y después en el gobierno de Raúl Alfonsín también me dejaron si trabajo porque yo era un recordatorio viviente de que la Guerra de Malvinas había existido. Y con altibajos me han estado persiguiendo durante todos estos años. 

De pronto, yo estaba jugando en primera y de repente me fui a los caños. En el exterior trabajé en la CNN, en Telemundo, porque no podía volver a mi país.

- ¿Volviste a Malvinas después de la guerra?

- No, no volví. No siento una necesidad de tener que cerrar un ciclo y no quisiera volver como un extranjero y que mi pasaporte tenga un sello inglés.

- Acá se te trató de espía porque hablabas ruso...

- Los jefes militares argentinos de repente descubrieron que yo no había nacido en Argentina, fue en medio de la guerra, y dijeron 'cómo es esto de que hay alguien cubriendo la guerra que ni siquiera es argentino nativo'. Los que consideraron que yo podía ser un espía ruso eran los ingleses, porque yo le hablaba a mi familia en mi idioma materno, que es el ruso y lo hablo sin acento. Después me enteré de que los ingleses escuchaban todas nuestras conversaciones desde los buques y cuando escuchaban que el único periodista que estaba ahí hablaba en ruso dijeron 'este no es periodista, es el hombre de Moscú'. Por eso, después me buscaban los ingleses, que habían pensado que hablaba en clave cuando hablaba con mis familiares. Me salvé de que me apretaran.

- ¿Cómo es tu relación con el gobierno actual?

- No tengo relación, ni de hecho ni espiritual, porque este es uno de los gobierno más desmalvinizadores que tuvo el país. El gobierno actual ha llevado la campaña antimalvinas hasta el paroxismo por apoyar a un pequeño grupo llamado Cesim, cuyo presidente fue nombrado presidente de la Comisión Nacional de Ex Combatientes pero él nunca combatió. Tratan de demostrar que hubo una especie de ESMA en las Malvinas, tan absurdo como suena. Lamentablemente,  estas personas bancadas por la presidenta dicen que en Malvinas hubo un plan sistemático de exterminio de conscriptos, una cosa totalmente delirante. Lo que busca este grupo es demostrar que nuestros caídos son desaparecidos y lograr una  indemnización. Es una mentira lo de los crímenes de lesa humanidad en Malvinas, sólo para sacar un rédito económico.

- ¿Qué opinión te merece el trabajo de Daniel Filmus sobre el tema Malvinas?

- Es puro humo eso, como todo lo que hace este gobierno.









Opiniones (1)
19 de octubre de 2017 | 18:59
2
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19 de octubre de 2017 | 18:59
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  1. El gobernador de malvinas era el Grl Mario Benjamin Menendez y no Luciano Benjamin Menendez(Comandante del III cuerpo del ejercito durante la dictadura)
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