María Dueñas

La escritora que revivió el milagro del best-seller español

Escritora. Con su nueva novela “La templanza”, la artista volvió a revolucionar el mercado editorial con una tirada inicial de 500.000 ejemplares. Una charla de viajes, personajes y el espíritu de su literatura.

En el apogeo de su carrera y con el peso de haber devuelto la vida a los best-sellers en español, la escritora María Dueñas vive su momento de gloria con serenidad y sin apresurarse en dar el próximo paso.

En una charla extensa con el programa Uno nunca sabe, por MDZ Radio, la creadora de La Templanza, El tiempo entre costuras y Misión olvido, habló del espíritu de su literatura, de los viajes y de los personajes que la inspiraron.

-¿Dónde estás en este momento?

- En Cartagena, una ciudad de la costa sureste del Mediterráneo español. Aquí vivo, a caballo con Madrid, donde tengo gran parte de mi trabajo y mi vida. Aquí es donde tengo mi cuartel general, podríamos decir.

- "La templanza" está relacionada con el vino, lo que a los mendocinos nos genera otra emoción, por ser una provincia vitivinícola la nuestra.

- Así es, al final el vino es un elemento muy común en nuestras culturas y algo que nos llena de empatía y de afinidad. Así que podemos saltar de los vinos de Jerez a los vinos argentinos con muchísima facilidad.

- ¿Qué opinás de la recepción de los argentinos a tus novelas?

- Yo estuve ahí en la Feria del Libro. Estoy encantada; es una alegría enorme y es un honor saber que tengo allí tantísimos lectores y tan apasionados. Siempre mis novelas son acogidas con mucha calidez, pero en la Feria del Libro pude contemplar que también La Templanza iba por ese bellísimo camino y esto me llena de satisfacción.

- Se te ha estigmatizado en que escribís para mujeres.

- Yo no escribo para mujeres, esos son prejuicios. Es cierto que tengo más lectoras que lectores, como también es cierto que las mujeres leemos más. Es cierto también que al ser yo mujer y escribir desde mi perspectiva, eso es especialmente atractivo para las mujeres. Pero tengo muchísimos lectores y muy apasionados también. El hecho de que en esta tercera novela el protagonista sea un hombre no afecta en absoluto a quiénes van a ser los lectores.

Yo no escribo para mujeres, esos son prejuicios. Es cierto que tengo más lectoras que lectores, como también es cierto que las mujeres leemos más.  

Tenemos esa tendencia simplista de pensar: “Mujer que escribe con una protagonista femenina es literatura exclusiva para mujeres”. Y no, en absoluto. Los hombres inteligentes y desprejuiciados se meten en mis novelas, las disfrutan y se dejan seducir por mis tramas y mis personajes.

- Para los hombres es complicado contar historias desde el punto de vista femenino. Para vos escribir desde el punto de vista masculino, ¿te resultó fácil?

- Para mí era un reto. No me ha resultado demasiado complicado. En mi segunda novela había unos protagonistas secundarios que eran casi protagonistas y eso fue una especie de ensayo. Ellos me dieron fuerza y seguridad para lanzarme a esta aventura.

 Yo creo que tenemos posiciones distintas, pero tampoco es tan difícil para un escritor o escritora meterse en el sexo contrario. 

Yo creo que tenemos posiciones distintas, pero tampoco es tan difícil para un escritor o escritora meterse en el sexo contrario. Yo he vivido toda la vida con hombres, tenemos una edad, convivimos con hombres toda la vida, tengo cuatro hermanos, desde que nací vivo con hombres.

A mí me apetecía mucho cambiar, tener un protagonista hombre, aunque en la novela también hay unas mujeres muy poderosas, potentes y carismáticas, tanto que terminan truncando el destino de este hombre que es un tipo que pisa fuerte, que tiene todo aparentemente muy claro en la vida, que está acostumbrado a llevar las riendas, hasta que todo le cambia, se le trastoca cuando las mujeres entran en su camino.

- ¿Cómo seleccionás los lugares donde se desarrollan las historias?

- Hay quienes me preguntan si los elijo para poder darme grandes viajes. Lo cierto es que sí viajo, pero no los elijo por eso. Todo arranca con una sola localización, después empiezo a tirar del hilo y van apareciendo las siguientes.

Por ejemplo, en “El tiempo entre Costuras”, todo empezó teniendo en cuenta aquel Marruecos del protectorado español, en el norte de África, porque allí vivió mi familia, mi madre y mis hermanos. Era un tiempo en el que España tenía una especie de administración semi colonial y allí se desplazaron miles de españoles y, entre ellos mi familia también. Yo me sentía muy privilegiada por tener toda esa información, esas emociones y riqueza documental en mi propia familia. Además, no fue muy explotada en la literatura contemporánea, por eso volví la mirada a aquel mundo. Después, insertando en la narración algunos personajes reales históricos que vivieron en aquellos años, volví de Tetuán a Madrid.

- Vos tenés un vínculo con Argentina, en El tiempo entre costuras aparece Argentina, en La Templanza también, aparece Mar del Plata. ¿Qué relación personal tenés con nuestro país?

- Menor de la que me gustaría, porque a mí me fascina su país, además en España son queridísimos. Una parte de mi familia materna, una parte pequeña pero que siempre estuvo presente en las conversaciones familiares, emigró a Argentina y mi madre siempre nos contaba cómo en tiempos de posguerra española, a finales de los 30`, cuando en España había hambre, represión y carencia, mi madre recuerda cómo volvieron sus tíos de Argentina: vestidos elegantísimos, con turbantes, con regalos para los niños y parientes, vestidos a la moda inglesa, con sombreros, pieles. Eso lo tuvieron como algo icónico.

Además, esa generosidad que tuvieron luego en los momentos difíciles con España, cuando aquí había mucha carencia.

Por otro lado, yo soy una enamorada de muchas cosas argentinas, los vinos, la música, todo.

Tengo una pequeña anécdota con mi hija, aquí pasaban Floricienta y ella se enamoró de la serie, entonces decía que se iba a casar con un argentino, iba a tener 10 hijos y se iba a vivir a Argentina y yo iba a tener que ir a visitarle. Ahora se le pasó la fiebre de Floricienta, pero cada vez que voy allá me dice que fotografíe argentinos guapos.

- ¿Se viene la serie de La Templanza?

- Aún no he cerrado nada, porque yo prefiero que primero la novela tome su vuelo como lo que es: una obra literaria, que llegue a los lectores y cada uno la haga suya como lo que es, un libro. Pero tampoco estoy cerrada. Quedé encantada con “Un tiempo entre costuras”, está muy bien hecha. Para mí lo principal era que los lectores no quedaran desencantados, que no se sintieran traicionados, entonces fui muy celosa de la supervisión de los guiones. Tuve la suerte de que Antena 3 fue muy generosa conmigo, y la productora también, me dejaron participar.

  Aún no he cerrado nada, porque yo prefiero que primero la novela tome su vuelo como lo que es: una obra literaria, que llegue a los lectores y cada uno la haga suya como lo que es, un libro. 

- ¿Habrá segunda parte?

De momento no. Ha quedado tan en alto la serie, en España fue un exitazo, la audiencia y la crítica fue magnífico. Es un riesgo que no queremos asumir.

- ¿Cómo has visto el triunfo de los “Indignados” en España?

- Ha sido un gran revolcón, un vuelco dramático y violento, pero hacía falta esa llamada de atención. Estábamos todos muy descontentos, incluso los seguidores de los partidos de siempre. Es cierto que se han tenido que tomar medidas poco simpáticas, por la crisis, pero estábamos muy cansados de la corrupción, de no oír a la calle. Esto ha sido una convulsión que no sabemos dónde nos va a llevar, pero es un soplo de aire fresco. Ahora vamos a cruzar los dedos para que estos proyectos fascinantes acaben materializándose. La gran duda es qué pasará ahora, porque son fuerzas nuevas. 

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