Andrés Finzi

El argentino que busca frenar el VIH

Científico. Lidera una innovadora investigación que apunta a poner coto a la transmisión de la enfermedad.

La noticia sobre una esperanzadora innovación en el campo de la lucha contra el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) impactó días atrás en todo el mundo.

Uno de los cerebros del llamado “abrelatas” para el virus del sida es el argentino Andrés Finzi, quien actualmente trabaja como investigador en Montreal, Canadá.

Entrevistado en el programa Cambio de Aire, por MDZ Radio, brindó detalles sobre el proyecto y los avances en un campo que representa uno de los principales desafíos para la ciencia médica desde hace décadas:

- Contanos sobre la tarea que están realizando.

- Es una nueva estrategia experimental, quiero dejar bien en claro que por el momento estamos hablando de trabajo hecho en laboratorios, en tubos de ensayo, a partir de muestras de pacientes, pero es algo que se llama "experiencias in vitro".

Más allá de las limitaciones que aquello puede tener, nos dimos cuenta de que el virus pone muchísima energía en tratar de guardar la envoltura del virus bien cerradita, bien compacta. Esa es una manera que tiene el virus de evitar el reconocimiento por los anticuerpos que están presentes, dando vuelta al lado. Entonces, cuando nos dimos cuenta de que el virus se quería escapar de eso, pensamos: '¿Qué pasa si lo exponemos, si tratamos de abrirlo como con un "abre latas molecular"'? Cuando hacemos eso, con una moléculas que han sido generadas por unos colaboradores de EEUU, cuando abrimos la envoltura, exponemos unas partes de la envoltura, que los anticuerpos sí reconocen y van y llaman a las células del sistema inmunitario para matar a la célula infectada.

Cuando abrimos la envoltura del virus, los anticuerpos lo reconocen y van y llaman a las células del sistema inmunitario para matar a la célula infectada. 


- ¿Qué indica que tienen que hacer para avanzar en esta tarea?

- Lo primero fue tratar de entender cómo hacía el virus para guardar la envoltura bien cerrada. Nos dimos cuenta de que el virus utiliza dos proteínas virales, una que se llama NES y la otra DPU, que tratan de sacar unas proteínas a la superficie de la célula que se llama CD4, que cuando están presentes la envoltura se abre. Entonces, el virus se dio cuenta que eso pasa, y se las saca de encima.

A partir de eso, nosotros nos preguntamos: “Si tanto se quiere sacar de encima al CD4, ¿Qué pasa si nosotros le damos una pequeñas moléculas que se parecen al CD4 para abrir la envoltura?” Y nos quedamos muy sorprendidos con los resultados, porque esto funciona no sólo con los anticuerpos presentes en el suero de las personas infectadas, sino también con los anticuerpos presentes en la mucosa vaginal y en la leche materna.

Lo más importante de esta publicación es decir que todas las personas infectadas que hemos probado, todas tienen la capacidad de matar a la célula infectada, en la medida en que puedan reconocer a la envoltura viral, por eso hay que usar este famoso abre latas molecular.

Todas las personas infectadas que hemos probado, todas tienen la capacidad de matar a la célula infectada, en la medida en que puedan reconocer a la envoltura viral, por eso hay que usar este famoso abre latas molecular. 

- ¿Cuánto tardaría en llegar a los pacientes?

- No hay que crear falsas expectativas, estamos muy lejos. Esto es una estrategia experimental, primero debemos hacer experimentos en simios, para ver la toxicidad, si la molécula está disponible, si se encuentra en los lugares donde están las células infectadas. Si estas estrategias funcionan en animales, después habría que probar ensayos clínicos y recién después de eso se puede empezar a hablar de comercialización. Es imposible poner un tiempo, pero estamos hablando de algo a largo plazo.

Sí puedo decir que hay otro tipo de estrategias a nivel mundial que muchos de mis colegas también están tratando de llevar adelante.

- ¿Cómo se investiga en Montreal?

- Son universidades donde se investiga, eso es algo maravilloso. En el centro de investigaciones del complejo hospitalario de la universidad de Montreal, que es donde estoy, tenemos nuestra estructura que es maravillosa, con 16 campanas de flujo laminar para poder trabajar con material infectado.

Los subsidios vienen del estado de Quebec, como así también del gobierno canadiense y parte de este trabajo también ha tenido un apoyo financiero de los institutos de salud de los EEUU.

Funciona como en el Conicet de Argentina, los investigadores escribimos pedidos de subsidios y ellos son evaluados por un comité de expertos que decide si se va para adelante o no. Pero por suerte acá tenemos una libertad total para hacer el tipo de experimentos que deseamos y tenemos un apoyo tanto institucional como estatal.

- ¿Cómo llegaste a trabajar en este equipo? ¿Por qué elegiste Canadá?

- Este equipo es mi equipo, lo armé yo. Yo me fui de Argentina con 17 años, vine por un intercambio cultural y terminé mi quinto año acá y me quedé a hacer los estudios universitarios en Montreal, hice la licenciatura, la maestría y el doctorado, siempre sobre HIV y después me fui a Boston para hacer mi pos doctorado, durante 4 años. Me salió la posibilidad de volver a Montreal y cuando vi las posibilidades de subvenciones que había y de infraestructura donde me iban a recibir, no dudé un minuto y me vine para acá con mi familia.

 Yo me fui de Argentina con 17 años, vine por un intercambio cultural y terminé mi quinto año acá y me quedé a hacer los estudios universitarios en Montreal. 

- ¿Cómo es la vida del científico? En el punto en que trabajan en el laboratorio, pero lejos de los pacientes que padecen

- A veces uno está en el laboratorio y siempre se tiene que recordar por qué se hace esto. Acá en Quebec se realizan varios congresos donde los pacientes se encuentran con nosotros para explicarnos las problemáticas y eso es importantísimo. La gente tiene que saber que cuando uno hace investigaciones, el 80% no funciona, la mayoría de las veces uno no le pone el dedo en la llaga. Cuando uno sí le pone el dedo en la llaga, ahí los experimentos avanzan un poco más rápido porque uno empieza a entender, por ejemplo, cómo hace el virus para escaparse.

 La gente tiene que saber que cuando uno hace investigaciones, el 80% no funciona, la mayoría de las veces uno no le pone el dedo en la llaga.  

Hubo mucha respuesta mediática a este artículo, no lo esperábamos, ha sido un shock para mi.

- ¿Trabajan libre de presiones?

- Completamente. Eso es esencial. Sí tenemos la presión de los pares, uno tiene que publicar bien y el artículo lo evalúa un comité de expertos, que decide si se acepta, si no o si hay que modificarlo. Después uno hace pedidos de subsidios, y allí dice: “Esta es la idea que tengo, este proyecto propongo y me tiene que creer, porque he logrado esto antes con la plata que me dio”. Entonces siempre está la presión de tener que publicar.

Ahora, como digo, el 80% de los experimentos no funcionan, pero ese 20% que sí, cuando uno está en el cuarto oscuro, saca un gen y ve esa banda que aparece en el lugar que tiene que aparecer. Eso a uno lo llena de emoción. Sobre todo, porque trabajamos sobre algo que podría llegar a tener un impacto importante en un futuro a largo plazo.

- ¿Este descubrimiento luego se vende?

- Todas las universidades norteamericanas tienen equipos de comercialización. Si algún día esto va aún más lejos, hay un equipo que arrima esto a las compañías farmacéuticas. Pero por ejemplo, estas moléculas no las he creado yo, sino mis colaboradores, así que yo no puedo comercializar absolutamente nada.

 Si algún día esto va aún más lejos, hay un equipo que arrima esto a las compañías farmacéuticas.  

- Un científico no puede trabajar en soledad.

- Exactamente, es un equipo hecho de 22 investigadores, multicéntrico. Varios grupos en EEUU, Canadá y Francia. Yo soy el último autor, por eso están hablando conmigo, pero sin el pedacito que trajo cada uno, este estudio hubiera sido imposible. Todos los que hacemos esto no lo hacemos para comercializar, sino porque queremos entender desde un punto de vista biológico cómo hace el virus para escaparse y también para ayudar algún día al paciente.

- En Argentina se pueden lograr hacer este tipo de avances?

- Yo hace 18 años que me fui del país, así que sería imposible para mi opinar. Sí conozco grupos excelentes que hacen investigaciones en Argentina. Hay grupos maravillosos que investigan el VIH en Argentina, por ejemplo el equipo del doctor Salomón.

 Hay grupos maravillosos que investigan el VIH en Argentina. 

- ¿Cuánto se ha avanzado desde que descubrió el virus hasta ahora?

- Muchísimo. El estudio de este virus ha permitido además conocer cómo funciona la célula humana y ha llevado descubrimientos para algunos tipos de cáncer por ejemplo.

Con respecto al virus, no se lo entiende perfectamente, pero sí se entiende muchísimo mejor al virus y cómo hace para esconderse del sistema inmunitario y para replicarse. Por eso también hoy existe una terapia anti retroviral que es eficaz, lamentablemente no logra erradicar al virus pero sí aumenta la experiencia de vida del paciente.

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