Dr. Juan David Nasio – Psiquiatra y psicoanalista

El shock en Francia, en la mirada de un psicoanalista

El destacado terapeuta, discípulo de Lacan afincado en París desde hace 45 años, explica el fenómeno social generado por el ataque a la revista Charlie Hebdo.

Francia vive días de sensaciones encontradas luego del ataque terrorista a la revista Charlie Hebdo. 

La angustia por las víctimas y el temor a nuevos atentados conviven con la esperanza que generó la multitudinaria marcha por la unidad y la libertad de expresión del domingo.

El Dr. Juan David Nasio, psiquiatra y psicoanalista argentino afincado en tierra gala desde hace 45 años, charló sobre el fenómeno con MDZ Radio.

Nasio emigró de Sudamérica a Francia en 1969 para trabajar con Jacques Lacan. Fue profesor de la Universidad de París VII Denis Diderot, Sorbonne, y es considerado uno de los más importantes comentaristas del psicoanálisis lacaniano. Fue el primer psicoanalista en ser introducido en la prestigiosa Legión de Honor francesa. 

Además de participar en los seminarios de Lacan y en la traducción de sus escritos al español, es autor de numerosos libros en francés y español, y es el director de la Séminaires Psychanalytiques de París, un importante centro para la formación psicoanalítica y la difusión del pensamiento psicoanalítico a los no especialistas.

Entrevistado por Cristina Rodríguez y Roxana Badaloni para Verano MDZ, dio un panorama general de la situación:

- ¿Cómo tomó la noticia del atentado y cómo han cambiado las emociones?

- Pienso que Mendoza ha seguido de cerca lo ocurrido en Francia. Ahora estamos en un momento de paz y calma. Hubo tres momentos: miércoles (el día del atentado), jueves y viernes, fueron días horribles, jamás he vivido (acá o en Argentina) momentos tan intensos con tanto miedo, mis pacientes tenían mucho miedo. El segundo período fue el domingo, un momento de gran emoción pero de paz y reconciliación, hubo 3 millones y medio de personas que salieron a la calle, fue muy emotivo. Ahora estamos en otro momento: ya pasó, el gobierno está preocupado por las fallas de la protección policial y ahora el ejército está en la calle, el país inundado de policías y militares, pero con una actitud positiva, de protección. Vivimos con incertidumbre: si habrá nuevos atentados o no, cómo lo vamos a pasar.

Estamos en un momento de paz y calma luego de los días más horribles que jamás haya vivido.

Acaba de salir el semanario Charlie Hebdo, y es un momento de entusiasmo. Ya hubo críticas de autoridades religiosas musulmanas, porque critican que este semanario haya caricaturizado nuevamente a Mahoma, lo que puede suscitar el odio, la rabia y ser provocadoras. Yo considero, personalmente, que si ustedes vieran este documento verían que no es tan negativo, sino que se ha atenuado mucho. No es un periódico que yo leyera, pero hoy representa la prensa y la libertad de expresión, por lo que era muy importante sacarlo.

- ¿Los parisinos tienen miedo? Porque fue impactante que hayan festejado que la revista vuelva a aparecer.

- Por un lado, este periódico que sale para decir: “No tenemos miedo y la libertad de expresión sigue”, y uno afirma la democracia y la cultura en Francia. Francia vive una crisis económica grande, ha pasado de ser quinto país a ser el sexto en el balance 2014. Cuando ocurrían los atentados, las agencias económicas anunciaban esto, económicamente estamos mal, pero tenemos la característica de una defensa de la cultura muy alta. 

Por un lado decimos: “Adelante, no nos van a hacer callar”, y al mismo tiempo hay mucho miedo.

Al mismo tiempo, hay una inquietud. Por un lado decimos: “Adelante, no nos van a hacer callar”, y al mismo tiempo hay mucho miedo, porque hay por lo menos mil jóvenes musulmanes que han ido a formarse en armas a Siria y a otros países de oriente para volver a atacar Francia. Sobre todo, hay miedo en la comunidad judía. Yo tuve un paciente que va a sacar a la hija de la escuela judía, porque en este momento una escuela judía es un blanco perfecto de atentados terroristas.

- ¿Cómo se ayuda a una ciudad en shock?

- Es muy difícil. En esa primera etapa, hubo un atentado detrás del otro. Ahora estamos retomando el ritmo normal de la vida. Francia tiene una cultura y una historia excepcionales, como lo tiene todo Europa.

En los días de shock los pacientes no paraban de llegar a mi consultorio.

En los días de shock, yo me ocupé de mis pacientes; no paraban de llegar al consultorio. Hubo pacientes que vinieron especialmente, y otros que me llamaban diciendo que no querían salir de la casa y preferían no venir. Ahí, era momento de dar esperanza y fe. Cuando uno pierde un ser querido y está mal, la mejor actitud que deben tomar sus pares es acercarse y no hablar mucho, no querer consolar con palabras, quedarse cerca tranquilo y con emoción, esa es la mejor actitud a tomar.

En esos momentos, trataba de estar cercano, que sintieran que yo también estaba afectado.

- Ustedes conviven musulmanes, con laicos y católicos, ¿cómo va a ser de ahora en más esta relación?

El primer ministro dijo: “Nosotros queremos que en Francia todo judío se sienta en seguridad y queremos que los musulmanes no se sientan avergonzados”. Está muy bien dicho eso y esa frase resume la respuesta a esta pregunta. En Francia hay 10 millones de inmigrantes musulmanes y tenemos un millón de judíos.

- Desde su óptica, ¿el presidente francés y los principales referentes tuvieron reacciones positivas?

- Sí, eso es una opinión unánime: todo el mundo, incluso la oposición, ha felicitado al gobierno francés por cómo condujo esta crisis grave que hemos vivido. Han estado a la altura y dignos del puesto que ocupan.

- Había personas que creían que Charlie Hebdo había ido demasiado lejos.

- Sí, muchos pacientes criticaron a la revista, diciendo que una parte de la responsabilidad la tenía Charlie Hebdo. Una paciente me dijo que la revista era muy violenta, y es verdad: hay números que sí lo fueron.

Muchos pacientes criticaron a la revista, diciendo que una parte de la responsabilidad la tenía Charlie Hebdo.

- De todas maneras, nada justifica la muerte

- No, eso desde ya. Pero es verdad que esa libertad de expresión a ultranza ha sido extrema. Hay una parte de responsabilidad que no podemos discutir y que tienen que mantener en el nuevo número nuevo. La gente espera que ellos mantengan esa actitud irónica, crítica y satírica.

Este número es bastante amortiguado respecto de los otros, pero antes hubo números muy duros.

- ¿En París ahora están casi militarizados?

- En todas los lugares públicos hay militares con ametralladoras en las manos; hay policías en la calle, cosa que antes no había. Vivimos en una ciudad donde hace por lo menos 6 años que no hay policías en la calle, no existía esa imagen.

Hay policías en las calles de París, cosa que hace 6 años qu e

Antes de los atentados, los turistas se han sentido desprotegidos, sobre todo los chinos, porque son amenazados, a tal punto que el gobierno de China le preguntó al gobierno francés si podía mandar refuerzos chinos, pero Francia lo rechazó.

Ahora el problema no es la delincuencia sino los eventuales atentados. Las escuelas judías, las mezquitas (que en estos días han sido atacadas), las sinagogas, están con protección policial y militar.

- ¿Qué pasó con la educación y contención de estos chicos que se han formado en grupos como Al Qaeda?

- Yo interpreto que estos jóvenes, de la segunda o tercera generación de los inmigrantes musulmanes en Francia, pertenecen a una generación desarraigada. Me recuerda a algunos chicos adoptados que tienen perturbaciones psicológicas graves, que tienen una particular perturbación que es la de odiar a los padres adoptivos. Es curioso pero existe. 

Estos jóvenes (yihadistas), de la segunda o tercera generación, pertenecen a una generación desarraigada.

Le pegan a los padres, les roban, se escapan... son comportamientos patológicos. Yo diría que algo así está pasando con esta generación de jóvenes musulmanes. Por supuesto, no todos, pero esos jóvenes que se fueron a formar a Siria y venir acá a hacer atentados, para mi ellos son como esos hijos adoptados que odian a Francia, hay un odio de base a Francia. 

Son como hijos adoptados que odian a Francia, entonces es un terreno favorable para la ideologización.

Entonces, es un terreno favorable para la ideologización islámica integrista y vuelven a Francia con el odio y con ese adoctrinamiento ideológico combaten y hacen atentados. Tenemos un problema: por más que queremos protegerlos, odian al país que se ocupa de ellos, en el que se acogen, y odian a sus padres. Los consideran padres que se han dejado colonizar por Francia y vencer. Odian a sus padres, los critican por cobardes y odian que Francia quiera ocuparse de ellos.

Es una situación difícil, porque no sé qué solución podamos encontrar.

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