Luis Salinas

"No me tienen que rotular: sólo hago música"

El notable guitarrista se presentará hoy en el Teatro Independencia.

Luis Salinas es uno de los mejores músicos de la Argentina. Autodidacta y sensitivo, se presentará esta noche en el Teatro Independencia, con su nuevo show “Latin Fusion” para el que –debido a la buena demanda de entradas- tuvo que agregar una nueva función. Así, estará a las 20.30 y a las 23. (Entradas $60,$50,$45 y $40 en venta en la boletería del teatro). 

No quedan dudas que Salinas es uno de los mejores guitarristas que tiene nuestro país. Su técnica es impresionante y asombra cada vez que se presenta en público. Por eso, cada recital de este músico se transforma casi en un ritual donde el silencio se apodera de la sala para que al finalizar cada tema explote la ovación.

Nació en Monte Grande, ciudad muy cercana a Buenos Aires. La influencia de su padre y de su padrastro, ambos músicos, lo animaron a tocar la guitarra desde edad muy temprana. La ductilidad del guitarrista y el músico se combinan logrando una fusión impecable, se trata de un virtuosismo musical no meramente técnico.



Podría decirse que es un músico libre. Transita sin ataduras por distintos estilos. Y esa amplitud le permitió llegar a tocar nada menos que en el Teatro Colón.

-¿Me podés decir qué es Latin Fusion?
- Es un repaso de mi carrera musical, exceptuando todo lo que hice en “Música Argentina”. Es decir que voy a presentar temas de “Rosario”, “Muchas cosas”, “Luis Salinas y amigos” y “Ahí va”. Desde luego que también pueden aparecer otras canciones que nos pueden dar lugar a dar alguna sorpresa.

-¿Y cómo es la banda que te acompaña?
-Vamos con Javier Lozano (piano y teclados), Paul Dourge (bajo) y Jota Morelli (batería).

-Por los nombres que me das, el concierto promete mucho…
-Y… son músicos que tocan muy pero muy bien y que arriba de un escenario se sueltan mucho. La verdad es que es un gran banda está que tengo ahora.

-¿Y tocás la guitarra eléctrica?
-Esta vez si. Es algo que tenía ganas de volver a hacer. Además, hay partes con la electroacústica. Lo cierto es que estas presentaciones que estamos haciendo por todo el país y por otros países terminan siendo muy eléctricas y explota el teatro.



-Hacés folclore pero no vas a los festivales; hacés tango pero no sos de esa cartelera; hacés blues, rock, jazz… ¿Dónde te ubicarías?
-No es responsabilidad mía no ir a los festivales de tango o folclore, aunque siempre que me han invitado he ido. No así a Cosquín porque nunca me invitaron. Yo hago música, ahí me ubico.

-Generalmente, entre los que asisten a tus shows se encuentran muchos músicos, que te admiran además de un público que es muy fiel, ¿cuál preferís?
-Me parece que hay un poco de todo. Creo que va la gente a la que le gusta la música, gente de distintas edades.

- Sos autodidacta. ¿Cómo es la discusión con los estudiados?
-Me parece que no tendría que haber discusiones, porque al autodidacta -como en mi caso- le gustaría saber el nombre de lo que tocó. Cuando toco con músicos que leen es complicado; algunos de los que saben mucho desvalorizan a los que saben poco. Por ahí el que no sabe mucho tiene mucha música adentro y no sabe la teoría de la misma. En definitiva creo que es una discusión estéril porque lo importante es lo que suena. Ahora, ¿cómo se llega a eso? Se puede llegar desde la intuición o el estudio... Lo importante es lo que suena. Mis mejores maestros han sido los discos y tocar con otros músicos.

-¿Cuál es tu consejo para los que empiezan con la guitarra?
-No me gusta mucho dar consejo. Creo que uno debe tocar lo que le gusta mas allá del prestigio que le dé. No hay que traicionar el gusto propio. En lo técnico hay que tratar de manejar el instrumento; eso te lleva toda la vida y es para que el instrumento no te maneje a vos. La actitud que se tiene cuando uno toca es que ese momento es único e irrepetible. Pero hay una cosa que no se puede manejar y es la inspiración. Creo que hay muy pocos músicos en el mundo que pueden saber si van a estar inspirados; para eso uno tiene que trabajar, para poder superar las limitaciones. Igual todo esto que estoy diciendo puede no tener valor porque hay tipos que tienen todo esto claro. Hay apariciones en la música, como Benson o Reinhart, que simplemente tocaban o tocan... Hay una condición natural virtuosa y eso para mi tiene que ver con Dios.

-¿Qué estás escuchando en estos días?
-La verdad es que siempre escucho de todo, es de acuerdo a como me levante. Un día quiero escuchar a Paco de Lucía, otro a Troilo y Grela, otro a Django Reinhart, otro a Dino Saluzzi, porque con el tiempo me he vuelto más purista. En tiempos de tanta música electrónica y computarizada, me vuelco más a lo puro; además todos ellos son creadores.

Niñez entre cuerdas
Hay que contar que Salinas nació en una villa. Que su padre era (es) músico, pero que su madre se separó de él cuando Luis era un niño y se fue a vivir con otro hombre, el padrastro a quien Luis quiere y respeta... que también era músico. Que pasó su niñez entre guitarras prestadas hasta que sus familiares consideraron que iba a ser imposible separarlo de las seis cuerdas.

Su amor por los tangos de Grela y la música de los hermanos Ábalos. Su deslumbramiento con Santana, Hermeto Pascoal y la fusión. Su labor acompañando a Egle Martin hasta que decidió ser solista. Los primeros recitales, donde forjó su fama de virtuoso, que siempre se sabía cuándo comenzaban y jamás cuándo terminaban.

-¿Me contarías como fue tu niñez?
-Con pobreza pero sin miseria, de ningún tipo. Mi madre se encargó de que mi infancia estuviera llena de amor.



Las voces que lo elogian
Tomatito (guitarrista flamenco): “Cuando conocí a Salinas, alumbró mi carrera. Aparte de ser un enamorado de su música y de su talento, con Luis aprendí que la música es algo más que expresión, que es una forma de desarrollarse artísticamente y personalmente. Luis es uno de los mejores guitarristas del mundo, técnicamente y en gusto personal. Es simplemente, completo”.

Jaime Torres: “Es un intérprete e improvisador inimaginable e impredecible. Como un grande de verdad, es respetuoso como pocos. Siempre agradece a sus maestros y a sus pares. Da gusto ser su amigo”.

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