Alejandro Poquet

"Delegar poder civil en la policía es un pacto nefasto"

Abogado, especialista en seguridad, impulsor de la reforma policial.

Alejandro Poquet es abogado, director de la Escuela Latinoamericana de Seguridad y Democracia, y fue –junto con Alejandro Cazabán- uno de los protagonistas de la reforma policial impulsada en 1998 durante la gobernación de Arturo Lafalla, gestión en la que se desempeñó como subsecretario de Justicia.

Alejado de la función pública, el martes 24 de junio presentó los resultados de una encuesta de victimización realizada por la entidad a la que dirige y referida al año 2007 en el Gran Mendoza ante los ministros de la Corte, el ministro de Seguridad, Carlos Ciurca y los intendentes de Capital, las Heras, Godoy Cruz y Guaymallén (ver notas relacionadas). En el informe, que tuvo una gran repercusión a raíz de los alarmantes índices, se destacan datos como que sólo se denunció uno de cada tres delitos que se registraron el año pasado, así como también que 4 de cada 10 personas fueron víctimas de hechos delictivos. La mala imagen de la policía y el hecho de que el 90% de los encuestados admitiese tener la sensación de que sufriría el delito en carne propia durante el 2008 también son datos que se desprenden de ese informe, que incluyó una muestra de 1.300 personas con un margen de error del 2,6%.

En esta entrevista, Poquet detalla algunos de los puntos más polémicos de la encuesta y defiende la reforma que impulsó hace 10 años, reforma que “dejó los cimientos”, pero a la que la clase política no pudo adaptarse para trabajar en ella.

“Habría que inhabilitar políticamente a los que discuten la reforma, no están en sus cabales”, se despacha el abogado, muy crítico con la clase política, para luego agregar: “Decir que fracasó la reforma es como decir que fracasó la figura del gobernador”

- ¿Imaginó que la encuesta de victimización iba a tener un impacto y repercusiones tan fuertes?

- Imaginé un impacto, pero no tanto. He visto a muchos periodistas curiosos, estupefactos, inquietos por más información, y eso es bueno. Incluso, han existido declaraciones del ministro de Seguridad (Carlos Ciruca) sobre las interpretaciones y sostiene que, a partir de esta encuesta, se pone en evidencia que no se garantiza el derecho a la seguridad. Creo que la encuesta pone las cosas en blanco y negro.

- Justo estos datos llegan en un momento en que los números de la seguridad es lo que más se discute y de lo que más se habla. Y los resultados refutan claramente los números difundidos oficialmente por la Justicia y el Gobierno, ya que debemos partir de que dos de cada tres episodios delictivos no fueron denunciados.

- Pero siempre ha faltado el instrumento de medición que nos permita asegurarlo técnica y científicamente. Que el 60% de los delitos no haya sido denunciado y que 4 de cada 10 personas haya sido víctima son los datos más impactantes. Sostener una política pública de seguridad no sólo se trata de un porcentaje menor, de número o de cantidad, sino de problemática. La encuesta de victimización, lo que pretende demostrar es más complejo que simples números, pretende demostrar modos, espacios, tiempo, movimiento. Es decir, a quien afecta más el robo con violencia en determinada hora, en determinada zona, quiénes son los que ejercen esa violencia, si son uno, o dos, o tres, que edades tienen, de qué manera actúan. Fijate que, por ejemplo, el 35% de la gente se resiste y donde más se resiste es en Las Heras. Cada vez se va acercando más el microscopio, saber que el 40% de los encuestados salió herido. Toda esa información no son solo números, uno la necesita como poder, como instituto de investigación para poder empezar a hacer tus programas, tomar decisiones y realizar acciones más calibradas y precisas.

- ¿Es la primera vez que se hace un informe así en Mendoza?

- De un organismo privado, como lo es la Escuela Latinoamericana de Seguridad y Democracia, sí. Es la primera en Mendoza, y en la Nación. El número de entrevistados (1.300) es muy bueno, de mucha precisión, rigor metodológico y  seriedad. Desde la Nación se han hecho otras encuestas en el 2000 y en el 2005, pero son pequeños los casos que se toman de Mendoza porque ellos miden básicamente ciudad de Buenos Aires y conurbano bonaerense. Nunca se había hecho algo con esta precisión metodológica, para el Gran Mendoza.

- ¿Implica una gran complejidad realizarla? Es decir, la base es una estructura de la ONU, ya existente. ¿Por qué, entonces, nunca salió como una iniciativa de algún gobierno realizarla?

- El Gobierno en Mendoza nunca lo ha hecho. En este proyecto que presentó el Poder Ejecutivo el 11 de junio, donde se incluye la creación del Registro Estadístico, hay un párrafo donde se aclara que este centro puede convenir o tomar los insumos de eventuales encuestas de victimización. Lo que yo interpreto es que el Gobierno se dedica a esto y los privados, las instituciones tienen que hacer las encuestas, porque son caras. El Gobierno, por lo general tiene recursos limitados y no sé si esta ese grado de conciencia política que requiere gastar en una encuesta de victimización. Pero es mejor que la maneje un particular, que no tiene ningún tipo  de compromiso, y lo hace más insospechada.  A mí lo único que me mueve es que sea cada vez menos refutable en la medición, sea del color político que sea el gobierno. Pero también va a ser bueno que tengamos el ejercicio político de tolerancia y prudencia de poder interactuar. Lo importante es que este producto científico y técnico sea usado políticamente y no se reduzca a un círculo donde especialistas discutamos y a la sociedad nunca le llegue. Por eso celebro el impacto mediático que tuvo.

- Entre los más impactados estuvieron algunos ministros de la Corte, especialmente el tema del porcentaje de delitos que no eran denunciados. Y por supuesto también los intendentes. ¿Cree que refutando los datos oficiales o metiéndose en el terreno de los jefes comunales se los tocó en el orgullo?

- Yo me he puesto a disposición de los intendentes. Esta encuesta debe servir como punto de partida para discusiones y reflexiones necesarias. Los números dicen algo, pero hay que interpretarlos. Esta hecho así, por eso el rigor metodológico. Es un estudio probabilístico, con 1.300 casos que pueden hacer una proyección casi con exactitud para llegare a los 800.000 habitantes del Gran Mendoza. Para esta encuesta se fue al campo, no fue por teléfono, preguntándole a la gente que pasaba por la calle, o en lugares de punteros. En la encuesta quedaron representados hombres, mujeres, jóvenes, los más grandes, todas las clases. También hay sectores de villas y zonas rojas representados. Casas con propietarios, gente que alquila, inquilinos que viven desde hace 1 o 10 años en el lugar, condominios... Es un esquema metodológico para que en el paneo este todo representado equitativamente. He invitado a todos a que vengan y conversemos. Esta encuesta tiene supervisor y control.
Que hayan aumentado los llamados al 911 o escuchemos más gritos en la calle no significa que haya aumentado el delito, o si uno va como periodista y pone el micrófono o el grabador en un determinado lugar, en un determinado momento. Con este trabajo estamos yendo al campo, se crea un ambiente, trabajas con el encuestado, una explicación que te permite salir de la mera opinión y entrar en la reflexión.

- Durante la presentación de los resultados hiciste alusión al tratamiento erróneo que le dan los medios a la seguridad y también a que los gobiernos se equivocan por cómo adoptan la temática de seguridad como política pública. ¿Dónde están esos errores?

- Muchas veces se le dice a la gente que opine, se le pasa la pelota. Y deciden amurallar la casa, desconocer al otro, se quejan porque policía es mala y, a la vez, piden que haya más policía. Es imposible diseñar una República con esa idea.
El error es que se ha perdido desde los poderes políticos los centros de investigación y los medios de comunicación la esencia de la república, del sistema democrático. Seguridad significa, según mi criterio, tener más espacio de libertad: a vos (Gobierno) yo te pago, te doy poder porque me gusta vivir con la mayor libertad posible. Y al que me da más libertad, yo lo voto. Entonces tenemos que gestionar dentro del orden de la democracia, que no es vivir amurallado 85 años en mi casa. El orden de la República es el que garantice más espacio social, eso deberían reivindicar los ciudadanos. Pero hoy la gente está regalando sus derechos, sus libertades. La gente que se dice libertina y ácrata lo que hace es reclamar más libertad. Esto es lo que los griegos llamaban pharmacon, que tenía dos sentidos epistemológicos: remedio y veneno. Y acá la gente que pide eso está reclamando como remedio el veneno, y los políticos le dan el veneno. El intelectual, el hombre con la suerte de poder pensar o estar en poder político, tiene que entrenar culturalmente a la gente, porque la gente está achicando su espacio social. Hay que ser demócrata y no demagogo para no entrar en ese juego. Hoy la seguridad se reduce a lo policial y se olvidaron para qué está la seguridad, y ahí es donde está todo mal. Uno tiene derecho a poner guardia o pedir policía, pero son éstos los que te obstaculizan la libertad de locomoción. Parece que está todo permitido, porque se pagan impuestos. El error está en el concepto, es cultural, y hay que volver a las bases. La mejor seguridad es la que te da más derechos y libertades, las que van en este sentido y las medidas son más eficaces cuando te dan más derechos y espacios, cuando estás con una mejor calidad de vida, pero nadie habla de esto. Porque siempre se da lo que quiere la gente, lo que quiere la prensa, pero lo que hay que evitar es actuar de forma demagógica.

- Es que si uno escucha ahora a la gente, encuentra que hay una proliferación del discurso de mano dura en niveles extremos, avalándola como nunca antes

- Es cierto que en la encuesta hay un gran porcentaje que reclama la mano dura. Ahora, el deber del intelectual es interpretar el reclamo ciudadano, siguiendo el orden republicano, si no, nos encerramos todos y hacemos un cementerio. Es lo que hicieron los militares, fijate que paradoja: llegaron diciendo que había que encerrarse en su casa, y todos empezaron a comprar cerraduras, creyendo que existía lo privado. Pero si no existe lo público, no existe lo privado. Un error, te fueron a  buscar a tu casa y te chuparon, y el de al lado era el denunciante tuyo. Y ahora, año 2008, me están diciendo que lo que la gente quiere en Mendoza es cerraduras. Y uno tiene el deber como intelectual/político, de hacer una perspectiva histórica, de ver el pharmacon, no como remedio, sino como veneno que es lo que me pide la gente. No hay que ser tan demagogo y ver que el ciudadano va al suicidio y decirle adelante.
Lo que la gente dice con ‘¡Cortale la mano!’, es en realidad ‘¡Quiero seguridad, esto es un quilombo!’. El político de cultura democrática tiene que ver que ese es el objetivo y tiene que reinterpretar democráticamente y republicanamente. Entonces cuando dicen ‘Pena de muerte’, hay que leer que la gente está hastiada. No tenemos que leerlo literalmente. Pero el proceso de reinterpretación es un proceso intelectual y de cultura, hay que hacerse cargo pero no ser un obediente exegeta o literal de las emociones de la gente, no te votaron para eso, para ser cómplice del veneno. Tu obligación es buscar el remedio, aún a pesar de la literalidad de lo que dice.

- ¿Y qué factores deben intervenir en esta reinterpretación?

- Hay miles de ejemplos donde la gente, inmediatamente luego de ser victimizada me dijo ‘Los voy a matar’, pero después de un tiempo, más tranquilos y hablando en frío se llegan a reflexiones. Hay que ver que entrevistado toman los medios. Yo también te voy a decir cualquier sandez en el momento si me ponés el micrófono ni bien he sufrido algún delito. A mi lo que me preocupa es que llevamos muchos años de democracia, y esta gente quiere buscar la misma solución de la dictadura, ponerle trabas a la puerta. No hubo conquista de espacio privado y menos público en esa época. Es alarmante la desorientación de la gente, porque como no tiene información democrática de seguridad, entonces no puede dar soluciones creativas y no participa.
Pero esto no cambió después de 1983 y de la Reforma de 1998. El Estado no pudo reinterpretar y crear los medios institucionales para que el vecino pueda interactuar en seguridad, canalizar la histeria en reclamos racionales para que uno salga a la calle tranquilo. Ese es el error primero. Y la encuesta de victimización es un medio más, no es la panacea, es un complemento. Pero si la sabes leer, recuerda este tipo de cosas: qué pasa que la sociedad no denuncia, dónde está el pacto social. Pareciese que el Estado como socio mío, que garantiza la seguridad, se ha ido, me ha abandonado. Entonces no hago nada, no denuncio y me recluyo en mi casa.

- ¿Cree que el político juega en cierta forma con el tema de seguridad, cayendo en formas demagógicas en frases trilladas con el fin de conseguir más adeptos?

- Totalmente. Hoy los políticos no tienen capacidad de producir hechos sociales de significación, por lo que terminan gestionando la cotidianeidad y no hay diferencia entre los colores políticos, al final es todo más o menos lo mismo. Y al no haber nada de significación, se vuelcan todos a lo penal, en un Estado espectáculo, que se maneja con libretos y cliché. El político, en este Estado de show y libreto, cae en gestos premeditados, marketineros  y en un minuto en los medios larga las frases que la parte emotiva y disconforme de la gente está ávida de escuchar. Prometo la venida de un mesías, de un jefe de policía que va a solucionar todos los problemas, o prometen mayor pena. Esto es el pharmacon en veneno. La gente, hastiada y cansada de ser victimizada, pero desinformada, toma esa consigna. Vivimos en la banalización de las consignas, estamos llenos de frases y no hay gestión. Si tomas las encuestas de estadísticas, ves que la realidad va por un lado y la gestión por otro. Todos se empeñan en tomar un mes, una semana para medir si subieron o bajaron los delitos, pero los delitos se miden en plazo de años, porque pueden haber subido o bajado por diversos motivos. La realidad va por otro lado, porque no se nutre de frases, consignas o imposturas. La encuesta de victimización llega a la realidad y cuando uno la interpreta, necesita acciones en respuesta que lleguen a la realidad. A Mendoza le falta plan de seguridad, pero el mayor déficit en seguridad es la gestión.

- ¿Y dónde está ese déficit? ¿Cómo se contrarresta?

- Hay que trabajar en el cómo se cambia el hábito de la organización para que la realidad sienta ese cambio, cómo hacemos que un policía en un destacamento cambie su práctica, su manera de trabajar. Uno puede hacer el cambio en la cúpula, currícula, pero es una visión meramente escolar, no has tocado la gestión. Por ejemplo, se cambió la figura del juez de instrucción –rémora de la inquisición- por la del fiscal, pero éste sigue trabajando como juez de instrucción. La inteligencia policial no debe recaer en un lugar de elite, debe provenir de las unidades operativas. Por ejemplo, cada destacamento tiene que tener su gestión de inteligencia y nutrir de información a la inteligencia de arriba, que también tendrá su nutrición propia, más macro. ¡Que distinto sería este destacamento con esto, con policías profesionalizados, que manejen inteligencia, el mismo destacamento que hoy está denostado!. Esa es la verdadera descentralización. No es mandar policías de acá para allá, porque eso es repartir la burocracia: si yo tengo burocracia acá y la muevo para otros lados, sigue siendo burocracia.
Ahora hay fiscales, perfecto. Pero hay que auditar para ver si están preparados para cumplir su nuevo rol.
La reforma de 1998 es el primer paso de un camino. Acá se percibió muy mal por falta de cultura, la reforma no iba a hacer bajar el delito, pero corrió la Jefatura de policía y puso un ministerio en su lugar, en buena hora. El Ministerio debía andar bien. La policía no puede ocupar cargos civiles y políticos, tan sólo es una parte de la seguridad pública. La línea de dirección tiene que ser política. El error de poner un comisario al frente es un error muy grave que deja un mensaje nefasto. Es la demagogia de dar y dar, la ONU en un documento, recomienda que todas las áreas de seguridad y recursos humanos deben ser civiles. Un comisario no, porque no está entrenado para hacer política. Se le hace creer a la gente que va a venir un padre, un hombre que sepa de todo y pueda solucionarlo, con tanto profesionalismo.

- La reforma plantea algo perfecto en la teoría, pero con la creación del Ministerio de Seguridad, sólo dos ministros terminaron su gestión (Cazabán y Orquín), mientras que los otros debieron renunciar, casi todos, por el reclamo popular. Entonces, el policía no está capacitado para ser la cabeza de la seguridad, pero tampoco hasta el momento ha demostrado estarlo ninguno de los civiles que pasaron por ese cargo

- Es la deuda que tiene la clase política. Para que funcione bien un sistema de seguridad pública se debe politizar la seguridad, no policizar. El policía debe ir al operativo, pero el que diseña la política tiene que ser un civil. La reforma son los cimientos de un edificio, después si no te gustó el decorado, por ejemplo, lo remodelás. Pero los cimientos son los cimientos. Decir que en seguridad es necesario poner un Policía al frente es tan grave como poner en duda la figura del gobernador. Lo que ha fallado es la clase política. Nadie, por ejemplo, se puede oponer a la universidad para la policía, pero si los contenidos que les das son abstractos no sirve, o los foros vecinales
¿Me van a decir que no sirve hacer foros y hablar con la gente?... Es una barbaridad, habría que inhabilitar políticamente a los que discuten la reforma, no están en sus cabales. Lo que hay que hacer es tecnolítica: los políticos que se especialicen y conozcan de seguridad y le den a la policía doctrina y lineamiento claro, que es lo que necesitan. Decir que fracasó la reforma es como decir que fracasó la figura del gobernador.
El problema de la seguridad es político, y la política no es para cualquiera, tiene que tener conocimiento técnico. Las subsecretarías de Seguridad, de Relaciones con la Comunidad, todos son cargos de política pura, no puede haber comisarios.

- Pero estos cargos todavía, sobre todo el de la Subsecretaría de Seguridad los siguen ocupando comisarios retirados. Hoy es Orlando Rosas y anteriormente fue Carlos Rico, ¿por qué se sigue insistiendo con policías?

- El documento de la ONU plantea que todo tiene que estar en manos de civiles, porque tienen conocimiento técnico. Tiene que haber un civil que esté consustanciado con los lineamientos políticos de la reforma. La inteligencia policial no hay que usarla para escuchar esta conversación, sino para adelantarnos a las bandas, para detectar donde están y evitar que lleguen a Mendoza, para combatir el contrabando, por ejemplo. Todo eso debe estar en manos de civiles, que politicen la policía, Si no, el funcionario no conoce los temas y delegar poder en la policía es el pacto más nefasto que existe. Porque la autoridad del Ministerio delega en la Policía, con el único límite de que no generen escándalos que hagan renunciar al ministro. Ese es el problema, tiene que haber control y conducción con conocimiento técnico. La encuesta es esto, es tocar la realidad. Los fiscales tienen que tocar la realidad también, dejar atrás los papeles y estar atrás de los escritorios más allá de los expedientes.
La Subsecretaría de Relaciones con la Comunidad tiene que darle vida a los foros, pero hay que saber convocar, hacer una agenda. No decirle que sí a todos, legitimar cualquier demanda, anotarla y luego hacer crecer la expectativa sobre una demanda que no se va a poder cumplir.

- Otro aspecto contradictorio de los resultados de la encuesta tiene que ver con la imagen de la policía. Es que, por un lado, refleja que el 56% de las víctimas prefieren no hacer la denuncia por desconfianza en la integridad o aptitud de la policía. Pero cuando se le consulta por posibles soluciones, la más elegida es ‘Mayor presencia policial’. ¿Qué explicación le encuentra a esta contradicción?

- Así como hay sensación de inseguridad, también hay sensación de seguridad. En la época de las cavernas, el cavernícola antes de salir cazar, pintaba al animal atravesado con una flecha en la pared, y así ya estaba atrapado, en la mente mítica. Pero tenía que ir a cazarlo. Lo mismo pasa acá, uno cree que nombrando a la Policía, ya está seguro. Pero eso es un imposible, es la desorientación y esquizofrenia de pedir el remedio que envenena, es un embuste. El Gobierno tiene que ponerse a trabajar con el dato preciso de la encuesta. La prensa tiene que empezar a afinar la puntería, porque comunica y opina, muchas veces cerca de las cosas espectaculares que pasan. Pero el ciudadano desinformado lo toma y ve ese titular como la verdad revelada sin dar lugar a la reflexión. Por esto es porque no tienen mucha validez muchas encuestas, porque parten de un a priori. Lo que hay que hacer es hacer participar a la gente en foros.
Pero si los vamos a usar los foros para decirles a todos que sí, para que no se enojen, es un suicidio y al año te van a pasar la factura. Esa actitud esquizofrénica. La seguridad es un apéndice de la democracia, la seguridad la dignifica. Desde mi ámbito, seguridad es tener más libertad, espacio social para que el individuo encerrado se transforme en un ciudadano y conquiste. Si usás la seguridad para restringir los derechos de la gente, es un suicidio colectivo a largo plazo en cuanto a la calidad de vida, y cada vez es peor la calidad de vida

- Durante la presentación sostuvo la idea de que, sin conocimiento o encuestas como esta, la seguridad siempre se maneja desde ideologías. ¿Qué significa esto y que problemas puede traer?

- Siempre es más fácil adherirse a una opinión que mirar lo que pasa en la realidad, porque ésta se resiste a ser conocida y cambia. Esa más fácil decir soy de River o Boca y no moverse de ahí. Esta todo muy ideologizado: o se es garantista o manodura, y ahí me quedo. Lo que realmente interesa es cuánto conoce el especialista la realidad y qué va a hacer para cambiarla y gestionarla.
Hay que tener conciencia política para mirar la realidad. Los ministros siempre dicen dicen ‘Vamos a trabajar mucho’, y pierden su misión estratégica y política, terminan siendo un receptorio y anecdotario de casos. Van al lugar de los hechos, y eso no lo tiene que hacer el ministro. Por lo general, los ministros cuentan que estuvieron en el lugar del hecho y empiezan a policizar. Pero éste debe marcar los lineamientos estratégicos -plan, objetivos- y hacer participativos los programas, que la gente participe y los audite. Tiene que ser desideologizado, con un plan técnico y político con rumbo.

Opiniones (15)
14 de diciembre de 2017 | 05:46
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14 de diciembre de 2017 | 05:46
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  1. parece q el burro y el perro discutian todo el dia ,todos los dias, un dia aparecio un maestro samaritano dizfrasado de chancho y les pregunto a cada uno por separado,por q discutian tanto?,el burro le conto q al perro no le gustan las manzanas verdes ,luego fue con el perro y este le conto q al burro no le gusta la carne verde; al otro dia el chancho, los encontro discutiendo nuevamente y se le ocurrio una solucion: amigo perro, amigo burro , q es lo q pueden compartir en gusto? contestaron los dos en coro "EL PASTO VERDE",bueno dijo el chancho ,por q no empezamos a comunicarnos sobre las bondades del pasto..............................
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  2. parece q el burro y el perro discutian todo el dia ,todos los dias, un dia aparecio un maestro samaritano dizfrasado de chancho y les pregunto a cada uno por separado,por q discutian tanto?,el burro le conto q al perro no le gustan las manzanas verdes ,luego fue con el perro y este le conto q al burro no le gusta la carne verde; al otro dia el chancho, los encontro discutiendo nuevamente y se le ocurrio una solucion: amigo perro, amigo burro , q es lo q pueden compartir en gusto? contestaron los dos en coro "EL PASTO VERDE",bueno dijo el chancho ,por q no empezamos a comunicarnos sobre las bondades del pasto..............................
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  3. El tarado que te referís te puede decir que esta es una encuesta direccionada, de ninguna manera un estudio de victimización. Consulta los estudios del sitio- policrim-y compará . A>demas es como vos decis Poquet (socio de Cazaban) no es especialista en cirminologia como decis, es en circonologia.
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  4. No tuvo la menor intervención en la Reforma Policial, que fue hecha por los representas de Arturo Lafalla, Jose Genoud, y Carlos Balter.- Esto esta documentado en la profusa información de la epoca.- Si fuera por el, la habria disuelto y tambien abierto la puerta de las carceles.-
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  5. Poquet es el único especialista en cirminología en Mendoza de nivel sobresaliente, es una autoridad en la materia, ojala pueda seguir adelante con este tipo de encuestas, ya que con el tiempo nos permitiran saber realmente el famoso mapa del delito con el cual el mentiroso de Jaque engaño a todos los mendocinos, que había medido Jaque ?? Por último al tarado que señala la población de Mendoza, la muestra de 1.300 casos es demostrativo o que quiere que se haga un plesbicito del delito Ojala se pueda seguir esto es lo único serio sobre el delito realizado en Mendoza
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  6. Este es otro de los que como "especialista en seguridad" es muy buen enólogo. Lo único que ha hecho hasta ahora es llenarse los bolsillos al igual que los otros secundones. En eso se especializan, en vivir hablando de la seguridad a costa de la inseguridad de la gente.
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  7. Ponete las pilas Albereto, ya que sos tan experto del derecho aprendete el nombre correcto de Zaffaroni que es Eugenio Raul, y entre nosotros que envidia le tenés a Poquet, no ......?
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  8. la gestion de este Sr. Poquet fue un desastre, destruyo a la Policia de Mendoza, la dividio y demas quehaceres de las conducciones civiles. Los que son amigos de Poquet es logico que lo defiendan, yo lo haria pero ante tanta negligencia esto es imposible. Abramos los ojos!!!! por favor.
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  9. Comparto plenamente los lineamientos
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  10. Lo de fascistoides, corre por tu cuenta, evidentemente sos Alejandro Poquet o algun familiar. Alejnadro Poquet es un intelectual inocuo del Derecho Penal, hecho en la escuela moderna a la que adhiere Arturo Zaffaroni, estos personajes Gramcianos en su fibras intimas, son abolicionistas del Derecho Penal y de todo lo que represente cersenar las libertades aun que fueran legaes o legitimas. Con ese espiritu se disolvio las Policias de Bs. As. y Mza. Ni siquiera Lafalla tuvo los testiculos para impulsar algo original, no, copiaron exactamente el mismo esquema Instrumentado por Arslanian, Sintesis dejaron a Mendoza indefensa. Que habia corruptos en la policia, no lo dudo, seguramente si, pero ahora los hay mucho mas, ya que quien cobra por hacer algo y no lo hace esta estafando al Estado, empezando por los funcionarios politicos. Mis comentarios, no ponen en duda la jerarquia intelectual de Poquet, pero eso no quiere decir que sus argumentos sean los correctos en el diagnostico, por que son interesados, y no evolucionaron, se aferra al error. Propio de la sobervia de los intelectuales de izquierda.
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