Per Tamm

"Los niños que trabajan esperan reconocimiento"

Representante de Save the Children en Africa del Oeste

Hace unos días (el 12 de junio) se conmemoró la jornada mundial de lucha contra el “trabajo infantil”.

El tema es claro como el agua: Lalo Mir dice en una propaganda radial algo así como que “las únicas tareas de un niño deben ser jugar e ir a la escuela”.

De allí en adelante, la polémica en la que se cruzan realidades diferentes según el país del mundo en el que el asunto sea aborado.

Así, se hablará de “trabajo infantil” en algunos y se pondrá el acento en “explotación infantil” en otros. Las voces entre quienes se niegan a erradicar este tipo de actividad laboral se afirman en los presuntos valores culturales que transmite el trabajo en la tierra junto a sus padres, por ejemplo.

Pero del otro lado están los que señalan que eso le quita al niño todo lo que tiene de niñez, para catapultarlo, sin más, al mundo de los adultos, sin estar preparado para ello.

Durante la jornada de lucha se recordó el tema en los medios y se hicieron algunos actos oficiales. Sin embargo, quisimos conocer el punto de vista de alguien que ha trabajado el tema durante años y en tres continentes muy distintos: Europa, América latina y África.

Per Tamm nació en Suecia, pero el destino lo ha llevado a vivir más tiempo fuera de su país que en él.

Es un experto en temas de Niñez y Adolescencia y, como tal, representa a la organización no gubernamental Save the Children en el Oeste de África.

Sin embargo, conoce muy de cerca la realidad latinoamericana. Es que aquí se codeó con mandatarios y dirigentes sociales durante los 6 años en los que cumplió el mismo cargo que ejerce hoy en el continente africano, pero con base de operaciones en Lima, Perú.

Su anécdota mendocina: estuvo aquí en su último día como responsable de la organización para Latinoamérica, antes de partir, vía Buenos Aires, al África. Fue en 2007 y aquí aprovechó para hablar del tema con funcionarios del gobierno de Cobos y conocer a dirigentes sociales de la FEDEM, la Federación de Entidades de Niñez.

- ¿Se ha logrado prohibir el trabajo infantil en algún lugar del mundo?

- La organización Save the Children no tiene como motivo de existencia la prohibición a nadie, y menos aun imponer a los gobiernos la decisión de erradicar el trabajo infantil. Claro que no.

- ¿Cuál es la postura de Save the Children al respecto?

- Para nosotros no es un tema tan simples como quizás debería ser. Queremos desterrar el trabajo infantil y hacemos lo que podemos para que el trabajo explotador del niño sea eliminado. Sin embargo, con una distribución desigual de los recursos en el mundo y con una pobreza que afecta a decenas de millares de familias tenemos que aceptar lo que nos dicta el realismo: la erradicación del trabajo infantil es una lucha de largo plazo. Además tenemos que escuchar la opinión de los primeros afectados: los niños, niñas y adolescentes que trabajan.

- ¿Sirve entonces proclamar su prohibición lisa y llana, o lo que hay que hacer es trabajar el tema desde lo cultural?

- Lo que queremos plantear es que la prohibición del trabajo infantil en si no basta. Es necesario, primero, que se propongan alternativas sociales y económicas viables a los niños, niñas y adolescentes y sus familias a fin que ya no obliguen a los chicos y chicas a trabajar.

Sin estas opciones hay por lo menos dos riesgos: como es más fácil de “atrapar” o sancionar a los niños en su lugar de trabajo, se puede terminar encerrándolos en alguna institución. Allí, el niño se vuelve doblemente victima. Pues el niño no cuenta con la alternativa de no trabajar obligado, ya que sus empleadores son sus propios padres, generalmente.

- ¿Es posible que, en ese caso, se oculte a los niños que son explotados como se ha detectado en algunos lugares y, además, viviendo en condiciones infrahumanas?

- Claro. Sucede que si no pueden hacerlos trabajar abiertamente, los harán trabajar a escondidas. Sea o no peligroso ese lugar, lo seguro es que no es monitoreable de parte de las autoridades cuál es su condición.

De esta manera, los adultos que mientras tanto explotan laboralmente al niño y que son los que merecen una sanción, terminan finalmente sin resultar sancionados de ninguna manera.

- ¿Qué piensa y qué propone su organización al respecto?

- Save the Children está en contra cualquier explotación de los niños, niñas y adolescentes, ya sea a nivel laboral o de cualquier otra forma. La Convención de los Derechos del Niño, de todos modos, no condena el trabajo infantil per se, pero sí toda explotación de los niños.

- Hay mucha gente que no conoce a quiénes se denomina técnicamente “niños” o “adolescentes”…

- ¿De qué grupos estamos hablando? En nuestro caso, hablamos de todos los individuos con menos de 18 años de edad.

- ¿Qué pasa con los jóvenes que, de todos modos, quieren trabajar?

- Yo hago estas preguntas: ¿los adolescentes que quieren trabajar y ganar su dinero, incluso, pertenecientes a la clase media no podrían hacerlo bajo ciertas condiciones? ¿Todo trabajo es dañino? ¿No existe un trabajo que sea socializante, que enseñe cosas útiles y que contribuya con una parte válida a la educación formal? ¿Los hijos de pequeños agricultores no deben ayudar a sus padres?

Pues bien, a nuestro entender, la condición debe combinar el trabajo con la escuela y no constituirse en una explotación. Esto es algo necesario para la subsistencia de la familia e inclusive útil. Por cierto, quedan muchas preguntas y las respuestas no deben ser simplificadas.

- ¿Qué hacer en nuestros países, en donde el trabajo de los jóvenes a veces no da lugar a una educación que le de otra oportunidad?

- Save the Children quiere que exista un mundo en que los niños, las niñas y los adolescentes tengan el derecho a la educación relevante y de calidad y que no haya explotación laboral de los niños.

Desafortunadamente el mundo no esta así y muchos niños no tienen escoja si deben o no trabajar; es sólo trabajando que consiguen sustentar su vida. No se trata de optar entre educación o trabajo. Muchas veces los dos se complementan y por esta razón la escuela debe adaptarse a los horarios de los niños, las niñas y los adolescentes y no al revés.

Muchos niños trabajan para poder asumir el costo de ir a la escuela. Sin trabajo no pueden ir a la escuela, ya que la prioridad número uno es de sobrevivir.

- ¿Junto a la prohibición del trabajo infantil, entonces, hay que ofrecer alternativas para él y para sus padres?

- Para prohibir el trabajo infantil es necesario darles a los chicos un apoyo que ofrezca la garantía de un sustento cotidiano. Además, ¿los niños, niñas y adolescentes que trabajan no deben recibir nuestro aplauso por el aporte que hacen a la economía micro y macro en vez de ser criticados? Es justamente el reconocimiento que reclaman muchos niños trabajadores. Ellos comprenden y aceptan que tienen que trabajar pero quieren que sea en condiciones dignas y que se valore públicamente lo que hacen. Hay que escuchar y tomar en cuenta su opinión en el debate.

Opiniones (1)
16 de agosto de 2017 | 21:59
2
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16 de agosto de 2017 | 21:59
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  1. evidentemente es sueco el caballero y no tiene las limitaciones progres o fascistoides que surgen en los discursos latinoamericanos.
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