Alfonso Larraín

"Debe haber una universidad del vino"

El titular de Concha y Toro plantea los desafíos del vino

El vino como piedra angular de las comidas. Como una bebida-alimento que hace bien y que podría  ser redescubierto como un excelente ingrediente para cocinar. Como el autor de la cultura más vieja del mundo y como materia de estudio “de las mujeres” y de los aficionados, es la forma en que lo ha considerado (al vino, claro) la autoridad de una de las marcas más conocidas del planeta: Concha y Toro.

-¿Cómo piensa Concha y Toro (y Trivento) actualmente a los vinos del futuro, considerando los nuevos consumidores que se interesan por el vino?

-Yo creo que lo que aprecia el público en general es la calidad de los productos. En el caso de Trivento en Argentina y de Concha y Toro en Chile, el foco lo hemos puesto en la producción de vinos de calidad. Donde está enmarcado el concepto nuestro de la excelencia. Buscando en todas las oportunidades de consumo la forma de posicionar al vino como centro. Y yo creo que en el caso de los nuevos consumidores, la juventud ha ido compenetrándose en varias cosas. La primera, es la que está relacionada a los buenos efectos que tiene el vino en la salud humana. Este concepto antes no existía y hoy día sí. Un concepto que además tiene una connotación bastante impactante sobre las mujeres porque son ellas las que muchas veces deciden la compra. Ahí hay un trabajo muy grande que se ha hecho y que se completa finalmente con la presentación del producto. Nosotros primero partimos de la base que con nuestra producción propia tenemos un producto de calidad y después es nuestra preocupación la colocación de este producto de calidad en las distintas ocasiones de consumo. Ahí es donde nuestro producto pasa ser atractivo, atrayente, bien presentado y con una buena calidad.

-Pero los jóvenes actualmente están, diríamos, asediados por campañas contra la ingesta de alcohol. ¿Atenta esto contra el vino?

-Yo creo que no, porque la juventud está sabiendo apreciar que el vino es un producto natural y que más que una bebida alcohólica es un alimento. Es el mejor acompañante que tienen las comidas, por consenso mundial. Pero también frente a una situación de consumo de aperitivo, donde podrían elegirse distintas bebidas alcohólicas, yo me quedaría con el vino porque tiene menor graduación alcohólica y porque es buena para la salud.

-Hay licorosos de uva también.

-Lógico, pero en definitiva lo que no cambia es que el vino es el mejor complemento para cualquier cosa que yo vaya a comer. Por eso el vino ha ido tomando una posición que antes no tenía y que habla del vino como aperitivo, acompañando las comidas, como bajativo y hasta para el postre. Aquí hay que reconocer que no todos los vinos combinan con todas las comidas y por lo tanto hay que entender que existe una diversidad de vinos tan grande que hay una buena posibilidad de siempre encontrar un tipo de vino que me produzca satisfacción, según la ocasión de consumo.

-¿Cómo sería la situación en una comida tradicional?

-Probablemente aparecerán determinados vinos para abrir el apetito. Para el aperitivo. Luego otros para acompañar las entradas, por ejemplo de quesos. Luego otros para los platos de fondo, donde aparecerá una diversidad más grande debido a que las comidas ya poseen otra complejidad de condimentos y sabores. Y finalmente aparecerán los destinados a los postres.

-Donde seguramente aparecerán los espumosos. Pero, ¿qué hay de la globalización en los consumidores? ¿Hay nuevos recientes?

-Sí. La globalización está incorporando a bastantes consumidores de otras latitudes como es el caso de China o de Japón donde sus consumidores normalmente preferían bebidas alcohólicas bastantes fuertes y ahora están cambiando por el vino. Efectivamente hay un cambio, yo diría que más que una moda, porque en definitiva lo que se aprecia es la bondad de los vinos en la combinación con las comidas. Por ejemplo si pensamos en los vinos que se destinarán a México, probablemente serán productos con buena estructura y presencia de alcohol, debido a que en esas latitudes se consumen alimentos muy condimentados. Ahí apunta un poco la estrategia nuestra, tanto de Concha y Toro y de Trivento, donde el secreto es tener diferentes variedades de vino que apunten a diferentes ocasiones de consumo y diferentes públicos consumidores.

-Usted ha planteado una corriente de producción y promoción, esta última orientada al concepto del vino-alimento. Pero qué opina de la corriente que hace más hincapié en el concepto del vino-placer, donde casi no se habla de comidas para acompañar al vino.

-Por eso es que hablo del vino para distintas ocasiones. Por ejemplo yo hablo de lo que haría si estuviera en una playa y debiera elegir un vino. Probablemente elegiría un Sauvignon Blanc y no necesariamente acompañado con algún alimento. Y probablemente no tomaría una bebida gaseosa u otro producto. Yo por eso le digo que en general lo que ha hecho Concha y Toro es la forma de conformar a los consumidores para que les resulte un tipo de vino lo más agradable para ese momento. Fíjese que el Sauvignon Blanc de Casillero del Diablo de Concha y Toro nosotros lo estamos sacando al mercado con tapa “Screw Caps”, por lo que no es necesario tener saca corchos para poder abrirlo y disfrutarlo.

-¿Qué opina de las experiencias del vino en latas?

-De eso no me gustaría hablar. Nosotros estamos enfocados a los vinos de calidad, varietales, Premium y ultra Premium. Ese es el foco de nuestra compañía y nosotros queremos intensificar los diferentes nichos de mercado. Lo bonito de nuestra empresa es que nosotros ofrecemos una diversidad de vinos con lo cual creemos que podemos llegar a una cantidad mayor y más grande de consumidores. Por ejemplo, en una sola de nuestras marcas como lo es Casillero del Diablo, tenemos 14 vinos distintos.

-¿Cuál es la consideración internacional de los especialistas sobre los vinos de su compañía?

-Recientemente la revista especializada Wine Spectator a nuestro vino Eolo (de Trivento) le asignado 93 puntos y nuestro Golden Reserve 90 puntos. En Trivento hemos crecido mucho desde 1996. En 2007 hemos vendido 2.400.000 cajas de distintos vinos y en lo que va de 2008 tenemos compromisos de exportación por 2 millones de cajas más. Esto significa que hay un reconocimiento muy importante de parte del público.

-¿Porqué aún en Inglaterra cuesta más vender Trivento que Concha y Toro?

-Porque Concha y Toro tiene unos 125 años de trayectoria en el mundo. Desde 1883 cuando fue fundada por don Melchor de Concha y Toro. Por eso es que también ha sido reconocida recientemente como la tercera marca del mundo más reconocida. Esto según una fuente inglesa.

-¿Es Concha y Toro la multinacional más importante de Chile?

-Yo me atrevería a decir que es la más importante de Latinoamérica.

-Si yo me iniciara en el negocio de los vinos para exportación. ¿Qué me aconsejaría?

-Que como en muchas cosas de la vida hay que comenzar de a poco. Debería iniciarse con la elaboración de los vinos menos complicados, logrando buenos varietales y a partir de allí los vinos de guarda. Como le digo, el comienzo tiene que ser con vinos más sencillos y luego pasar a los más complejos para llegar a los vinos de ensamble, luego a los Premium y de allí a los ultra Premium.

-¿Qué opina sobre la actual literatura del vino?

-Cuando yo llego a Inglaterra y visito una biblioteca siempre pido visitar el sector sobre vinos y verdaderamente me sorprendo con tantos libros. Verdaderamente yo creo que el vino es sobre las cosas que más se ha escrito y como tal su connotación cultural es muy fuerte. Tanto que no puede pasar desapercibido ni para los jóvenes ni para las mujeres. Es muy interesante leer y aprender mucho el vino. Por ejemplo, he visto en Argentina en el Canal Gourmet que poco se habla sobre el vino y sobre cómo utilizarlo como un verdadero condimento para cocinar. El vino es un excelente ingrediente para mejorar comidas y salsas. El vino es un signo cultural que hay que difundir muchísimo más a tal punto que estoy convencido de que debería existir una universidad sobre el vino. En el caso de las comidas, porque es un verdadero arte encontrar para cada alimento un vino.

-En Argentina, en Buenos Aires puntualmente, no se observa un fuerte sentido de identificación con el país vitivinícola en el que viven. En Chile es como que la imagen del vino es más utilizada en el exterior y por lo tanto el chileno se reconoce como parte de un país productor vitivinícola.

-Esto es debido a la disposición geográfica de Chile y a sus denominaciones de origen. Primero que es muy fuerte la denominación de vinos de Chile. En Chile en la década de los años 60 se consumían cerca de 43 litros de vino por año y por habitante. Hoy es cifra ronda los 15 litros. Por eso es que Chile desde temprano buscó la calidad y los mercados exteriores y en consecuencia posee un plan bien definido. Nuestra denominación de origen de vinos de Chile abarca desde unos 500 kilómetros al norte de Santiago y hasta unos 600 kilómetros al sur de Santiago lo que ofrece una longitud de unos 1.100 kilómetros de valles productivos. En esa extensión la población está muy en contacto con la vitivinicultura y sabe de qué se trata. En esa extensión tenemos valles y sub valles, todos con sus distintas denominaciones de origen controlado (DOC).

-En cuanto a la calidad de sus uvas. ¿Chile tiene ventajas?

-He escuchado decir a especialistas extranjeros que Chile posee fronteras naturales que aseguran la sanidad de nuestras uvas. Por ejemplo, nosotros nunca sufrimos la Filoxera. El océano por un lado y la cordillera por el otro, ayuda en mucho al trabajo de control de ingreso de plagas que hace actualmente el Servicio Agrícola Ganadero de Chile (SAG).

-¿Qué opina de la imagen país?

-Para nosotros la imagen país es muy importante. Tanto que la primera connotación de Concha y Toro es que viene de Chile y nosotros a eso lo vendemos como una garantía. Creo que en ese sentido cada país debe preocuparse por su propia imagen.

-¿Está preocupado por los cortes de ruta en Argentina? Usted tiene vinos (de Trivento) que esperan partir rumbo al puerto.

-Yo espero que Argentina resuelva sus problemas y que garantice el libre comercio y la libre circulación por sus rutas. Nosotros además estamos atados con Argentina con un problema común y que se refiere al problema energético. Por otra parte el de los cortes de rutas creo que es netamente coyuntural y que debería solucionarse a la brevedad posible. Los empresarios queremos reglas claras.

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