Lucas Olmedo

"El teatro de Mendoza acaba a veces por ser un cover"

Director, dramaturgo mendocino.

El director y dramaturgo mendocino se radicó en Buenos Aires en 2006 y desde entonces dirige proyectos teatrales, da clases de actuación y se anima a coordinar sus propias obras. MDZ dialogó con el hombre que integrara el elenco “Lluvia de cenizas” en Mendoza y tejiera un grupo que lleva el mismo nombre con el sello de Buenos Aires.

En esta entrevista, Lucas Olmedo opina, entre otras cosas, acerca de la situación del teatro en Mendoza. Se presenta en la esquina de Corrientes y Panamá. Vive en Buenos Aires hace poco más de dos años luego de varias idas y vueltas a Mendoza, su provincia natal. El teatro le despertó pasiones y las calles de la ciudad, varias historias por contar. Es simple, tiene la mirada afilada y las palabras bien despiertas. Lucas llega hasta al café, saluda y emprende un recorrido de mesas, sillas y un desconocido hábito de preguntas y respuestas.

Tiene 29 años, algunos de ellos los pasó en San Rafael, su departamento, el lugar donde el blanco era un arco de fútbol y el festejo, una hinchada compuesta de amigos. Pero los repetidos viajes a Buenos Aires y la excusa de visitar a la familia, lo llevaron a la puerta y el interior de los teatros. Hoy espía a los actores en las obras que dirige y se sienta a contarle a los mendocinos su experimentado pensar.

-¿Cómo empezaste?

-El interés surgió cerca de los 16 años cuando comencé a ver obras en Buenos Aires. Yo viajaba seguido a visitar a familiares de acá. En el ´98 me aboqué de lleno a la actuación; me preparé en el San Martín y continué con algunos maestros. Al año siguiente volví a mi departamento por cuestiones personales y me seguí especializando.

-¿Qué hicieste después de recibir esa instrucción?

-Formé un grupo con 4 amigos, el elenco Lluvia de cenizas, al que después se sumaron más actores. En 2005 volví a la gran ciudad gracias a una beca de dramaturgia que gané con Mauricio Kartun. Tuve mucha suerte: hice de amigos rápidamente, nunca me faltó para comer y pronto laburé en lo que quería.

-¿Qué pasó después, cuando decidiste dedicarte a la dirección?

-Uno de mis maestros, Pompeyo Audivert, vio uno de mis trabajos en Mendoza y me conectó para venir a Buenos Aires. Apenas llegué me invitó a trabajar y me presentó ante su elenco como director mendocino. Así gané la confianza ajena, con los primeros laburos. Actualmente, en poco tiempo, se estrenará La sonrisa de los ciervos y una obra que escribí en 2006 que luego fue premiada.

-¿Qué diferencias encontraste con respecto al teatro de Mendoza?

-La presencia en Buenos Aires de actores muy jóvenes con una formación infernal.  Por otro lado, la cantidad de salas, allá son muy pocas y; o están siempre ocupadas o los horarios no dan para los ensayos. La gente que maneja los teatros prioriza su laburo por sobre el de los grupos.  Además, se hacen siempre obras de acá, se imita en una especie de cover. Se llevan a cabo proyectos que ya han sido chequeados y se sabe que son efectivos, que funcionan.

-¿Y en Mendoza cómo es?

-En Mendoza hay escuelas muy influídas por el grotesco, por el teatro formal y tipificado, ciertas colocaciones que no se parecen demasiado al ser humano.  Los actores que forma la  universidad deforman en términos conceptuales y eso se nota, aquellos terminan siendo alcahuetes del público. Hay necesidad de ser aceptado, de caer en el chiste fácil para alcanzar la “masividad”. La ilusión de lo espectacular con la realidad acá se investigó hace un montón de
tiempo. Yo creo que está bien, pero que estamos un poco retrasados.

-¿Se trata entonces de un miedo al cambio o de una lenta evolución?

-Yo creo que hay miedo a investigar. Hay festivales muy berretas, es un círculo. Sin embargo, hay grupos que lo hacen. Hace poco leía crítica de espectáculos de los diarios locales y la misma mirada es pobre, cosas que podría escribir cualquier estudiante con errores. No sé si es responsabilidad del crítico o del propio medio que pide simplificar la lectura. Otro tema es el de los jurados; ganar el premio de dramaturgia me dio desconfianza, inclusive. Había gente muy capaz y otra que nada, me sorprendió ver. En ese aspecto, no sé si trata de falta de formación, información o estímulo. Un libro de crítica que leí hace poco decía que “los críticos son una
especie de nutricionistas que te dicen qué comer y qué no”. En Mendoza no hay mucho
menú y si vas al teatro tenés que comer eso. Sí rescato la labor de CRITEA, me parece que está buena.  De cualquier manera, si bien en Buenos Aires la oferta es mayor, eso no quiere decir que se hagan cosas mejores.

-¿A qué actores mendocinos te traerías a Buenos Aires para trabajar?

A muchos. Entre ellos, Alfredo Zenobi, Darío Martínez, Guillermo Troncoso y Noelia
Videla, una joven actriz que es fantástica.

-¿Considerás lo tuyo bueno?

-A mí me gusta y la gente que trabaja conmigo lo disfruta. Nos tomamos tiempo para indagar en la actuación. Con buenos actores la historia puede ser más o menos interesante pero lo que se dice resulta creíble. Siento que evolucioné desde que estoy acá y que por otro lado, perdí ritmo. La organización es mayor, todo se paga y te das cuenta al instante cuando sos copia de otra cosa. Los grupos intentan no fotocopiarse ni de fotocopiar al prójimo. No está la idea pretensiosa de revolucionar el teatro.

-¿Cuáles son tus peores mañas como director?

-Soy obsesivo.

-¿Creés que estarías arrepentido si estuvieras viviendo en Mendoza?

-No, no creo. Cuando voy a Mendoza estoy muy a gusto, tengo mis afectos, otra camaradería. Acá la mecánica es más fría y distanciada. Los actores son hiperactivos, tienen otros grupos y están más diversificados, cada uno en la suya y existen distintos puntos de fuga en los que perderse. Es contradictoria mi relación con la provincia: me interesa estar conectado con lo que pasa y a su vez, considero que existen techos muy bajos. Buenos Aires es uno de los mejores lugares del mundo a nivel teatral.

 

Opiniones (9)
17 de noviembre de 2017 | 17:27
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17 de noviembre de 2017 | 17:27
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  1. Es verdad, ojalá los artistas mendocinos (y argentinos, en general) se den cuenta algún día de la importancia de la crítica periodística. Y sobre todo de quienes se matan por que les den un pequeño espacio en los diarios para ejercerla. Es lamentable que personajes como Lucas Olmedo, creados y difundidos en gran parte gracias a esos críticos que él critica, se detengan en minucias de error de tipeo o en temas de edición que Olmedo suelta sin tener idea del asunto. ¿O acaso es también periodista, trabaj en algún medio y ahora quiere criticar sus obras él mismo?
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  2. Olmedo. ¿En qué momento la periodista dice que recibiste un premio por La sonrisa de los siervos? Releé, mi amor. Transcribe lo que vos le dijiste (pobre Calderon, lo que le habrá costado transcribir a este ser humano, si escribe como habla, habla como hace sus obras y... bue! así salen, ilegibles, incomprendibles, son una buena razón para espantar al público del teatro). El único error de la periodista fue poner siervos con c... pero sigue y completa tu frase cuando escribe que hiciste una obra en 2006 que luego fue premiada, vos no acotás cuál obra. Debe ser esa Cámara a la que hacés referencia en esa estúpida aclaración, sin sentido a través de la cual intentás mostrarte inocente o distraído (¿no sabías que estabas en una entrevista periodística?, cuál es si la nota sale como informe con otros ejemplos como vos, perdidos en Buenos Aires o salís en la entrevista del día). Como me interesa el teatro, saco de positivo esta mini polémica que has generado por "irte de boca". Y, la verdad, te prefiero en el silencio de una sucia y perdida casona porteña, cobrando una entrada que nunca pagaré para ir a ver tus obras. Lamento que un desagradecido como vos se haya dado el lujo de dirigir a talentos como Troncoso y Zenobi. Aunque, seguramente, las pautas arriba del escenario las deben haber marcado ellos.
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  3. Tratando de aclarar lo que ya no podés aclarar resultás más patético aún . Te vas embarrandao cada vez más. Mejor callate la boca , esa boca que ha comido y come de los que vos mismo criticas. Si no fuera por la mano que te da siempre la Slukich vos no existirías en Mendoza , agradecé a los crítcios y no los defenestres también , porque gracias a esa crítica alguien te conoce.
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  4. Me parece que tampoco es para tanto, tampoco es la primera vez que se opina sobre la actualidad del teatro Mendocino. Sino ver interesantes reflexiones en la revista mendocina "La Vorágine". http://www.revistalavoragine.com.ar/index.htm Lo mismo sucede en continuas apreciaciones que leo en los diarios mendocinos. Recuerdo epocas gloriosas como las de Viceversa, Alianza Francesa, Con sus Final de Partida y también he disfrutado de tu cover El Panico, y otros trabajos tuyos. Yo entiendo lo que decis. Tenés razón que hay otro ritmo, lo confirma la opinión de "un actor" aqui, sobre que se va a paso de tortuga. Vos hacés aqui una obra de Spregelburd y en Buenos Aires está el autor original, por eso es cover. Entiendo y comparto la autocritica. Yo siempre espero que haya buen teatro para ver y nunca he salido decepcionado de tus trabajos. Aunque debes de tener cuidado donde y con quien compartis tus reflexiones.
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  5. ...además como "dramaturgo" escribís bastante mal. Revisá los acentos, la concordancia y la redacción en general. Y volvete a Mendoza, porque la gente como vos que se va creyendo que en Baires está la posta hacen que el crecimiento del teatro mendocino camine en tortuga.
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  6. Lamentablemente debo decir que tienen razón los comentarios que dan aquí, si es que leen la nota tal cual está. Por lo que debo tratar de explicar, aún de manera vulgar, lo que sucede, pues mucho de lo expresado no lo hablé desde la mala onda, ni desde haberme subido en un banquito, no dije que no se investigaba, dije que algunos grupos lo hacían y otros no, y que en gral eso de cover (hablando de las producciones de las comedias municipales) se da por que tampoco el estado propicia proyectos que puedan fomentar la labor de nuestros dramaturgos, di el ejemplo de %u201Cdenle al sacha y a 5 actores la posibilidad de trabajar también en ese espacio durante unos meses y verán que tal vez pueda ser mejor que hacer una obra ya realizada por Daulte%u201D. Esto fue lo que dije. O propongo que llamen a un dramaturgo, a un director y un grupo de actores, y proyectar algo desde perspectivas independientes, creo que estamos %u201Cretrasados%u201D por que en ese ámbito de producción el estado o la falta de iniciativas hace que siempre se parta de un texto preexistente no creo que esté mal, pero al ser el único modo no permite probar mecánicas nuevas. También comenté de que realmente me lamentaba de no haber tenido el tiempo para poder trabajar con los actores (de Gore y la Bohemia) que me hubiese gustado trabajar más con ellos y pode escribir, mal bien, desparejo o no, sólo o entre todos. En fin, cuando hablé de errores en la crítica mencionaba errores de tipeo o de comprensión digo darle a Sergio Boris el nombre de Sergio Goris, o de dar un argumento cuando es otro, que tal vez no era problema del crítico sino de quien lo edita, o del diario, no lo sé. O como justo en este caso que le atribuyen a los Siervos un premio cuando yo me referí a Cámara Todo lo dicho favorable del teatro mendocino y a mi identificación con él quedó resumido a %u201Cme parece que estamos bien%u201D. Reconozco el trabajo de Arrojo, de Neira, de Castellani, y de muchos directores que para mi han sido referentes. Pero claro, dicho esto así, Obviamente fomenta la polémica, lamentablemente debo pedir disculpas pues no niego de haber dicho que el techo es visible, pero en función de la cantidad de jóvenes que venimos para acá a formarnos. Somos muchos, en gral nuestra sensación de imposibilidad de perfeccionamiento es muy poca, en lo vinculado a tomar clases, de dramaturgia por ejemplo, o de puesta en escena. Y no me vine a Buenos Aires con un subsidio de Cultura y si Pompeyo cuando en el 2002 vio de El jardín de los limones me impulsó a venirme y me gestionó con Mauricio Kartun una beca a través del INT Es así, podría tratar de reparar muchas de las %u201Cdeclaraciones%u201D que yo creí que estaría en una nota con diversos artistas mendocinos en buenos aires, tomando un café hablamos sobre que problemas veía yo en el teatro mendocino, no sabía bien sobre que iba esto y veo luego que estoy en la entrevista del día, sólo tirando mierda al teatrote mi provincial cuando no es así, no era la intención sino tratar de responder aún tratando de aclarar mi pensamiento a medida que iba respondiendo, fue para mi una charla de café en donde no hablaba yo mirando hacia abajo ni hacia atrás sino era una conversación sobre para mi problemas de la escena local, en la cual siempre me incluí, siempre fui crítico con mi trabajo, aún en al pregunta si estaba bueno lo que hacía, yo respondí %u201Ceso no lo debería decir yo, no sé, a MI me gusta%u201D Y hablé de festivales en los que no habían obras para hacer preselección a diferencia de años anteriores%u2026dije que me gusta trabajar en Mendoza, sino no volvería a laburar continuamente y no estaría hoy trabajando, como así tampoco hubiera dicho que admiraba a actores mendocinos que me traería muchos y que si, en cierta formación actoral hay un bache en nos, los artistas jóvenes, no soy el primero ni el único que lo piensa, pero puesto así, a la intemperie, obviamente indiga y me caracteriza de renegado. Mencioné lo difícil que es hacer teatro en Buenos Aires, y que, por que haya más teatro, NO significa que sea mejor, dije que espectáculos que hay en Mendoza podrían ser un golazo aquí, y que el (a mi gusto) peor trabajo que haya visto en Mendoza era una obra de arte aquí. Pues que acá en buenos aires tampoco es puro idilio y es tan sencillo trabajar por las dinámicas de trabajo, por las costosas de las salas, por las distancias por miles de razones más. Esta mañana hablé con la periodista que me hizo la nota y me propuse aclararlo, bueno aquí estoy, tratando de aclarar algo de todo esto. Lucas Olmedo
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  7. Realmente extraña que alguien que recibió un Subsidio de Cultura para ir a Buenos Aires, venga dos años después diciendo que acá no se investiga, que las obras está retrasadas y que todo lo mire con esa "actitud Buenos Aires" que se le pegó bastante rápido. Cualquiera que vaya a ver su obra Gore se dará cuenta de que critica lo que hace. Se nota que es una obra que la preparó en tres meses y que ha pesar de tener un texto bellísimo, lo defenestra con falta de presición en lo corporal y en lo vocal. Una pena que se le de lugar a gente como él.
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  8. Algún despistado puede creer todo lo que dice Lucas Olmedo y se estaría equivocando. Habla como si hubiera descubierto América en el teatro mendocino, cuando sus obras, si bien algunas interesantes, no dejan de estar "muy retrasadas". ¿Por qué? Porque muchos de sus "avances" pertenecen más bien a directores de teatro que lo antecedieron, de Neira a Arrojo o a los grupos de la Alianza Francesa, por nombrar sólo algunos. Si Olmedo habla así es porque en realidad no conoce nada de teatro mendocino, excepto lo que tiene frente a las narices. Le falta lo que pide: formación, información, estímulo. Sorprende también que menosprecie el concurso literario que ganó. Los que estén al tanto sabrán que compartió premio con Fermani, otro que hace antes que Olmedo un teatro rupturista, innovador, sin caer en el chiste fácil y sin intenciones de ser masivo (cosa que le parece tan despreciable a Olmedo). Digo que sorprende porque su obra sí que parece escrita por un principiante, un principiante desbocado. Un principiante que puede llegar a ser un buen dramaturgo, pero que mientras tanto se dedica a mezclar todo cuanto le pasa por delante en una obra desprolija y sin forma. En fin, espero que Olmedo sea un buen dramaturgo y director. Pero que todavía no se crea el mejor, porque está lejos, bastante lejos, de serlo.
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  9. ¡¡¡A este tipo no habría que dejarlo pisar nunca más suelo mendocino !!!. Las barbaridades que habla son propias de un fracasado que no triunfa ni acá ni allá . Que se quede haciendo teatro en Buenos Aires (si es que lo está haciendo y en qué condiciones lo está haciendo) . Es una falta de respeto total , la suya , hacia los hacedores de teatro de Mendoza , hacia los mismos actores que en estos momentos están haciendo obras dirigidas por él . Si tan berretas les parecen los festivales , porqué se presenta en todos y porqué en todos arma lío para poder ganar sí o sí algo . Y otra cosa ...... a Buenos Aires no fué porque lo invitó sorprendido Pompeyo Audivert , a Buenos Aires fué con la plata de todos los mendocinos que él detesta , porque fue becado por un subsidio de Cultura de la Provincia y así conoció a Pompeyo .
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