Padre José Martín

"La gente quiere que sus donaciones lleguen"

Vicepresidente de Cáritas en Mendoza.

Cada año  Cáritas realiza en todo el país la colecta más importante, es la que le permite financiar  parte de los proyectos que desarrolla a lo largo de todo un año de trabajo. El padre José Martín, es el vicepresidente de la institución en la provincia de Mendoza. Tiene trece años de antigüedad como sacerdote en los cuales ha trabajado fundamentalmente en las tareas de servicios a la comunidad y asistencia de los sectores más necesitados.

-¿Cómo se están preparando para la colecta de hoy?

La preparación es grande, porque Cáritas en Mendoza tiene un nivel parroquial importante. Hay casi 70 parroquias en las cuales participan también las capillas. Todas ellas están en esta tarea que se lleva a cabo hoy, pero que desde el viernes comenzó en distintas partes de la provincia. La organización está a full.

Quienes hayan ido a locales comerciales, han podido ver a los voluntarios con sus cajas de donaciones, en las entradas de los supermercados y también algunas estaciones de servicio ¿ya están recaudando?

En las misas se está recaudando lo usual, pero también se están haciendo colectas los sábados y domingos. En centros comerciales como el Shopping, Palmares, Walmart, Jumbo, Carrefour  también hay puestos de donación. En el caso de Luján hay estaciones de servicios, supermercados Vea, Átomo, etc.

- ¿Qué resultados tuvieron en la Colecta del 2007?

Se recaudó sólo en Mendoza, casi 300 mil pesos, fue muy interesante. Lo que se hace con esa recaudación es dividirla en tres partes. Un tercio queda en las parroquias locales, otra parte en la Diócesis y el resto a la nación, quien a su vez la redistribuye en las provincias, de acuerdo a los proyectos solidarios que éstas presenten. Es decir que de alguna manera, vuelve el dinero transformado en actividades concretas a realizar.

El dinero recaudado se utiliza para la compra de los bolsones de comida que se distribuye entre las personas necesitadas, cuyo costo es de entre 50 y 60 pesos. Además, las donaciones de ropa que se hacen, suele distribuirse o venderse en ferias solidarias a precios muy bajos, uno o dos pesos, para también financiar otras ayudas. Siempre esperamos que quienes son beneficiados con estas donaciones, valoren lo que se llevan.

- Estamos viviendo una época en donde se observa que la sociedad es más individualista, frente a esto ¿Mendoza es solidaria?

Yo creo que en la medida que la gente va viendo cual es el accionar de los fondos recaudados por Cáritas, se da cuenta que es bueno ser solidario. Cáritas tuvo un protagonismo importantísimo luego de la crisis del 2001, la institución, ante la necesidad, tuvo que salir a ayudar mucho más de lo habitual.



- La gente ¿siempre quiere saber que lo que dona llega a destino?

Sí, es fundamental la transparencia de lo que se hace, la gente quiere saber cuánto se recauda, cómo va a destinarse ese fondo obtenido y también le gusta ver las obras que se han realizado. En el caso de esta institución nuestra tarea va mucho más allá de la donación. Cuando vamos a los barrios marginales, tenemos un encuentro con las personas que reciben donaciones y hacemos un seguimiento de los casos, es una tarea mucho más humana para cada una de las familias beneficiadas.

- ¿El pueblo argentino está preocupado por el que no tiene?

No sabría dar una respuesta sin un parámetro, pero si yo tuviera que elegir dentro de las colectas que se hacen, diría que las colectas de Cáritas siempre han sido las más numerosas. La gente tiene sensibilidad ante la pobreza y hace un aporte importante en nuestras colectas. Se nota esta donación en comparación con lo que usualmente se hace en las misas.  Sabemos que las personas quieren colaborar, muchas se acercan a Cáritas de manera espontánea.

-¿Es suficiente lo que se hace?

Me parece que siempre es necesario un compromiso mayor que no sólo pasa por dar algo material, nosotros desde nuestros centros, siempre insistimos que es bueno dar un paso más.  En muchas oportunidades encontramos a familias que se acercan a Cáritas para pedir ayuda, nosotros le damos un bolsón con comida, pero cuando vamos a los hogares, nos damos cuenta de que las necesidades de estas personas va mucho más allá de un bolsón de comida. Hay familias numerosas en lugares muy pequeños, gente con depresión muy profunda, sin trabajo, adolescentes que no saben qué harán de su vida, violencia familiar. Yo estuve viviendo casi 7 años en la zona del barrio Lihué, muchos casos de desnutrición no era por falta de alimentos, sino porque las mamás habían bajado los brazos y no podían luchar más. Todas estas cosas requieren un trabajo a largo plazo con un seguimiento semanal.



-¿Reciben ayuda desde el gobierno?

Algunas parroquias tienen apoyo en algunas actividades desde el gobierno, pero por lo general trabajamos mucho con la comunidad. Realizamos muchas actividades para los jóvenes adolescentes, madres embarazadas, entre otras cosas, y son tareas que implican el seguimiento de las actividades, eso pasa a ser tanto o más importante que la ayuda inicial con el bolsón de comida.

-¿Hay muchos profesionales trabajando en Cáritas como voluntarios?

Nuestra institución está formada por el voluntariado, pero siempre se necesitan más personas. Hay muchas tareas y no son suficientes, porque si hay cosas que no se hacen, es porque falta que más personas colaboren con tareas a largo plazo, más profesionales.

Tenemos experiencias muy linda con los voluntarios y los beneficiados. El espacio de asistencia, se convierte en un espacio de reflexión, muy educativo, uno se va dando cuenta de que la gente se siente persona, se sienten escuchados, protagonistas. Estas personas, que alguna vez llegaron a pedir asistencia, ahora pasan a ser protagonistas de la misma sociedad en la cual se sentían segregados, estas experiencias son muy gratificantes aún para los que vienen a cumplir tareas como voluntarios.

-¿Cómo es el perfil de los voluntarios que tiene Cáritas?

Tradicionalmente el voluntariado está integrado por gente de más de 50 años, son personas que quieren insertarse en la sociedad de otra manera. Pero a partir de algunas transformaciones que se hicieron dentro de la institución, también han comenzado a formarse grupos de jóvenes en algunas parroquias.

-Recientemente en una escuela mendocina, se conoció que las amonestaciones de los chicos, las “pagaban” con servicio a la comunidad ¿qué opina de esto?

Servir y ayudar a otros nos ayuda para sentirnos responsables de que todo lo que hacemos tiene un efecto social. En una sociedad individualista, tenemos que tener en cuenta que lo que hacemos, bueno o malo, provoca una herida y es necesario que seamos responsables con esos efectos. Es lo que conocemos como el “pecado social”.


-¿Han tenido experiencias con gente que haya sido beneficiada con ayudas desde Cáritas y que ahora es parte del voluntariado?

Siempre pasa, es una forma de gratitud hacia Dios y la gente se siente que tiene que retribuir con servicios a las iglesias, además este es el fruto del trabajo de fondo de Cáritas, brindar elementos para que la gente recupere su dignidad humana y entonces se ponga de pie. Nuestra prioridad pastoral es la promoción humana y entendenmos que la persona pueda ser protagonista de su propio desarrollo humano y cristiano, no sólo destinatario. Cuando una persona deja de ser destinataria y descubre que es valiosa para la sociedad, para su entorno y que esas capacidades las puede desplegar, se da cuenta que tiene muchas cosas para dar.  Algo que siempre cuento y nos ha pasado muchas veces es que cuando vamos a visitar las casas de la gente que ha sido beneficiada por Cáritas, estas personas donan en gratitud su tiempo para la institución, colaboran haciendo talleres de costura, entre otras cosas.

-¿Usted cree que la sociedad vive muy rápido?

Creo que sí, y me parece que a veces es bueno parar un poco y ver qué tipo de vida queremos vivir. Muchas veces nos quejamos ante injusticias y desigualdad, y eso nos duele, pero tenemos que recuperar la capacidad de compartir algo de lo que hemos recibido en nuestra vida. Por lo general todos estamos corriendo, y si alguien nos pregunta detrás de qué, seguramente no sabríamos qué contestar. El dar y el recibir es el encuentro humano con el otro, es descubrir la riqueza del otro y eso dignifica mucho a las personas.

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