Fernando Santalucía

"No estamos acostumbrados a trabajar en el básquet"

Director Técnico de Israelita Macabi, campeón del básquet mendocino.

Hincha de River -“aunque duela” señala- soltero empedernido y amante del asado con amigos, Fernando Santalucía detuvo un instante el interminable festejo por haber ganado esta semana el Torneo Apertura del básquet mendocino y visitó nuestra redacción.

Este es el diálogo con MDZ el joven técnico de Israelita Macabi.

-¿Qué te llevó a ser técnico tan joven?

- Soy un enamorado del deporte, juego al básquet desde hace muchos años. Siempre me gustó dirigir y trabajé mucho con inferiores. En Cano, en Pacífico, en selecciones inferiores. Y cuando me ofrecieron dirigir las inferiores de Macabi, dije que sí, porque es algo que me gusta mucho.

-¿Cuáles fueron tus inicios en el básquet?

- Jugué en Murialdo hasta los 19 años, después pasé por Cano, y me siento más de Cano que de Murialdo. También jugué en Atenas, un club que me marcó mucho, es muy lindo jugar en ese club. En  De Paolis, hasta hace tres años, donde me sentí muy cómodo también, y un montón de clubes más.

-¿Por qué más de Cano que de Murialdo?

- Por algunas  situaciones que viví en el club, que provocan en mí un rechazo a la institución.

-¿Qué técnicos te dejaron alguna enseñanza que hoy puedas aplicar?

- De todos algo he sacado.  José Lestón, para mí, es una eminencia. Fue quien me enseñó a jugar este deporte.  Y aunque tiene una forma muy diferente de ser y dirigir, con respecto a José, también admiro mucho a Sergio Pedemonte.  He tenido muy buenos entrenadores. El “Mono” Oyarce, “Manolo” Garcés, Mauricio Moyano. También Nicolás Reig, un gran motivador.

-¿Recibiste saludos de alguno de ellos?

- De todos. Una satisfacción enorme fue recibir su apoyo en esta instancia. El teléfono no ha parado de sonar y me pone muy feliz recibir consejos y palabras de aliento de quienes admiro.

-¿Los jugadores de Primera cobran algún dinero por jugar?

- Si, cobran. Pero no es algo importante. Tranquilamente podría ser absolutamente amateur. Si en un momento los clubes dejaran de pagar, el básquet se seguiría jugando igual.

-¿Cómo surgió la posibilidad de hacerte cargo de la Primera de Macabi?

- Empecé a trabajar hace dos años y medio en el club, de a poco me hice conocido por la gente del club, hasta que apareció un grupo de chicos que son jugadores y ex jugadores del club, con una idea nueva. En una reunión informal me preguntaron que cosas haría para mejorar el básquet del club, y un día me llamaron para que nos juntáramos a hablar. En esa charla me repasaron todas las cosas que les había dicho y, transformadas como proyecto, me plantearon la idea de hacer un equipo de primera competitivo que sirviese como reflejo para los chicos de las inferiores y los motivase para seguir practicando el deporte en la institución.

-¿Resultaba ser una tarea difícil?

- En Macabi, vos le preguntabas a un chico quién jugaba en la primera y no lo sabía.
Hoy, por suerte, esa realidad cambió y casualmente tuvimos que ir al colegio de Macabi porque hoy los chicos estuvieron incontrolables, festejando todo el tiempo y no se pudo dictar clases. Se ha provocado lo que esperábamos, que los chicos quieran jugar, que quieran ser como Andy, como Seba o como Pablo. Entonces más allá del título, vemos que el objetivo se está cumpliendo.

-Más allá de las incorporaciones del plantel, ¿Qué debió cambiar para que esto se produjera y qué fue lo que más te costó modificar?

- Cambiamos la mentalidad de los jugadores. Y fue lo que más costó. Costó porque estamos en Mendoza, cuesta cambiar la mentalidad que tenemos en nuestra provincia. No estamos acostumbrados a  trabajar en el básquet. Por ahí, el jugador joven juega al básquet  y nada más, no tiene gran responsabilidad. Si bien hay que enseñarles que esto es un juego, debe tomarlo con responsabilidad. Y es lo que conseguimos en Macabi. También cambiamos algunos aspectos relacionados a las funciones de los entrenadores. Es decir, que el de sub-15 no sea el mismo de sub-17, ya que, por ejemplo, la mayoría de los chicos dentro de esas categorías juegan en ambas y se hace muy monótono que tengan el mismo técnico.

-¿Cuándo empezaste con este nuevo proceso?

- Esto lo comenzamos en diciembre.

-¿Qué conceptos que traías como jugador o como técnico que te sirvieron para llevar adelante estos cambios?

- Mi experiencia en el trabajo de selecciones me abrió mucho la cabeza en lo que hace al trabajo que debe hacerse en inferiores. Aprendí sobre los procesos que deben darse, y las etapas que debe cumplir un jugador en formación para que de el máximo de sí cuando llegue a una Primera División.

-Balance positivo, entonces.

- Demasiado bien, para tan corto tiempo.

-¿En otro club se hubiese podido llevar adelante tamaña empresa?

- Creo que no. No se hubiese podido. Porque Macabi no es tan exitista, te dejan trabajar muy cómodo. Si bien existía la necesidad de conseguir un título, la idea era a largo plazo. Si no se hubiese dado en este torneo, hubiese estado bien igual.

-A medida que avanzaban las fechas y veías el rendimiento del equipo, ¿Sentiste que eran los candidatos?

- Para ser sinceros, nunca se nos cruzó por la cabeza vivir lo que hoy estamos viviendo. Pero, nos encontramos en ese lugar y tuvimos que asumirlo con responsabilidad. Nunca me sentí candidato. Si sentí que teníamos un equipo muy armado que  fue creciendo a medida que avanzaba el torneo y se fue agrandando.Pero, cuando llegamos a play offs y mirábamos los rivales, nos parecía muy difícil.

-Aunque por los nombres de las incorporaciones pareció que se armaban para pelear el título...

- Cuando armamos el equipo no se nos cruzó la idea de pelear por el campeonato. Si bien hacia afuera daba la sensación que  nos armábamos para salir campeones. La idea inicial era formar un grupo humano, que ayudara a levantar el básquet del club. Lo que quisimos hacer era traer pilares que apuntalaran el crecimiento interno.

-¿Costó acoplar los refuerzos en la ronda final?

- No, para nada. Anduvieron a la perfección, tanto Delmonte como Berman. Funcionaron de maravilla. Estábamos seguros de lo que podían darnos. Teniendo en cuenta que, por ejemplo, Andrés se crió en el club, era lógico que iba a defender los colores de la camiseta con alma y vida.

-Desde que estás dentro de la institución, ¿Notaste cierta agresividad contra la diferencia religiosa de parte de otros clubes?

- Solo con Anzorena. La verdad, con otros rivales  no lo sentí tanto.  Pero, quizás también pasó por la cantidad de público que fue a la cancha, tal vez en otros partidos cuando hay poca gente en la cancha te das cuenta al instante quien dice un insulto. Todos se miden un poco más. De todos modos, cuando estaba afuera no me daba cuenta que un insulto podía hacer tanto daño. Estar en el club y compartir con la colectividad me permitió darme cuenta de lo ofensivo que pude resultar la palabra judío dicho en forma despectiva. Y, además, utilizado sin necesidad o sin sentido.

-¿Podrías hacer un análisis de los cuartos y semifinal?

- Primero, De Poalis. Les ganamos en nuestra cancha y fuimos a la de ellos y también les ganamos. Ahí sentí que nuestro objetivo estaba cumplido. Pasar el primer play offs para mi era cumplir el objetivo.
Después vino Atenas, y también lo eliminamos dos a cero.  Está bien, en el primer partido no jugaba Pedemonte. Pero lo que jugó el resto de los chicos fue increíble y nosotros jugamos muy mal.  Fue increíble, también, ganar el partido. Por el desarrollo del partido. De repente nos encontramos un punto arriba y no nos dimos cuenta como había pasado. El segundo partido, en  San José, y estando muy bien de la cabeza, volvimos a ganar. Ahí me permití soñar.
Una final con Anzorena, con los jugadores del la Liga, era la final ideal.

-Cuando perdieron el primer partido de la serie final, ¿pensaste que se venía todo abajo?

- No, pensé que el segundo lo ganábamos. Porque el primer partido no lo supimos cerrar nosotros y los chicos me demostraron que ajustando algunos detalles no era imposible dar vuelta la serie.

-A los dos días, el segundo partido…

 - Y... la cabeza de los muchachos estaba puesta en ganar, una mentalidad fantástica que me permitió tomar el partido con más tranquilidad. Me transmitieron una confianza enorme en lo que darían dentro de la cancha.

¿Qué fue lo que más te llamó la atención de la definición del torneo?

- El público que nos acompañó. Desde el inicio de los play offs el público fue creciendo partido tras partido. Fue mucha gente a la cancha de De Paolis y mucha gente a la de Atenas.
Y la serie final, ni hablar. El año pasado, por ejemplo, en las finales del clausura, no había ni la mitad de lo que había en estos partidos.

-Volvamos a la serie final, ¿Cómo viviste el tercer partido?

- Al principio tranquilo, confiado en lo que hacían los muchachos dentro de la cancha.
Empecé a preocuparme en el último cuarto y cuando nos empataron en 85 se me vino el mundo abajo. Porque miraba el banco y la gente y todos se saludaban sintiéndose campeones, y nos empataron a dos segundos del final.  Mi mayor preocupación, en ese momento, era como levantar a los muchachos. Yo estaba destruido, no tenía fuerza para levantarme a mi mismo y no imaginaba como hacer para levantarlos a ellos. Pero cuando arrancó el suplementario y empecé a ver como lo encararon, me di cuenta que habían entendido lo que hablamos después del primer partido. Aunque, ni cuando estábamos diez puntos arriba me caía la ficha.  Para colmo el partido no terminaba nunca. Y cuando sentí la bocina del final, me volví loco.

-¿Qué se siente ser campeón?

- No lo puedo explicar con palabras. Ha sido todo muy rápido. Hace menos de un año que estaba picando la pelota y hoy estoy del otro lado, dirigiendo a amigos, que me hicieron las cosa muy fáciles.

-¿Qué resaltás del plantel?

-  Con la mayoría de los muchachos que hoy dirijo he jugado mucho tiempo. Rescato el respeto y la responsabilidad con que tomaron este proceso, nunca se confundió la amistad con el lugar que ocupaba cada uno.

 -¿Cómo se vivió en tu familia?

- Como locos. El apoyo que he recibido de mi familia ha sido fundamental. Muchas cosas no las había sentido como lo he hecho ahora.

-¿Proyectos de cara al futuro?

- Lo que venga. Estamos dispuestos a enfrentar lo que sea. Ojalá se de lo de jugar la Liga C. Como jugador tuve la posibilidad de jugarla y como entrenador seria fantástico.

-¿A quién le dedicas el título?

- A Fernando Segal, quien fue el que me dio la posibilidad de encabezar este proyecto.
A todo el grupo de dirigentes del club, a todos los jugadores, y por supuesto a mi familia.
No me quiero olvidar de los técnicos que me brindaron su apoyo, Leitón, Oyarce, Pedemonte, Mascaró, entre otros. La verdad que sus palabras de felicitaciones me llenaron de orgullo.

(Nota: Entrevista realizada en colaboración con Mario Urzúa)

Opiniones (6)
20 de agosto de 2017 | 22:30
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20 de agosto de 2017 | 22:30
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  1. Excelente la nota. Un grande Chauchin! Bien por MDZ
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  2. sin cerebreo, sin dignidad, sin, sin, sin, si sabes de los viernes y sabados de Santalucia es evidente que trabajas en los mismos lugares que el, pero no te conoce nadie, no has logrado nada ya que notas tuyas no hemos visto, esmerate en lograr algo bueno en tu vida y no reventar con los logros de los demas. y hablas de cara de piedra?
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  3. Chuachin lograste un campeonato en un club grande que es parte de la historia del basket mendocino. Quedaste en la historia del club y ojala puedas seguir construyendo tu camino como tecnico en Macabi.
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  4. Parece que este chico Juan Pablo no sabe nada de basket asiq este no es el lugar donde tiene q opinar. Agredir en el diario a alguien q gano demuestra su envidia. Para q sepan Santalucia viene trabajando muy bien en Macabi y en poco tiempo demostro q esto no es cuestion de suerte, no solo por el campeonato de primera sino tambien por su supervision en las categorias menores donde tambien se estan jugando instancias finales. Chauchin gracias por el campeonato y por tu humildad en el trabajo. Y si te gusta salir hacelo, sos joven y tenes q disfrutar la vida al igual q al basket.
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  5. Santalucía si que trabaja señores. El viernes los entrena en Apeteco y el sábado en Al Sur. Fiesterooooo!!! Qué cara de piedra
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  6. Por tu humildad, por tu capacidad de trabajo y por tu liderazgo, no solo ganaste el apertura, sino un importante lugar en la historia de un club tan grande como Macabi. Queda mucho trabajo por delante, pero si seguimos por este camino, todo sera posible. Felicitaciones y Gracias!
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