Jorge López Arenas

"En Bolivia, los presos pagan por su celda"

Director nacional de cárceles de Bolivia

Hay una prisión en Bolivia a la que se le cayó un muro. Los detenidos la repararon. No se escapó nadie. En Sucre, la capital formal del país, el año pasado sucedió algo parecido, pero allí sí se fueron. Al poco tiempo, uno a uno, volvieron todos los fugados.

Otra cárcel, la de San Pedro, es una ciudad. Los detenidos viven familiarmente con sus esposas y viceversa. Sus hijos salen para ir a la escuela, Adentro hay comercios y las celdas se alquilan, se acuerdo a sus comodidades. Parece que todo esto es porque quienes terminan “encerrados” allí no han cometido delitos graves. No hay motines y la violencia puede ser considerada –de acuerdo a su forma de vida- más violencia familiar que institucional.

Por un costo de 10 dólares puede contratarse en La Paz una excursión a su interior, ya que su fama la ha convertido en un atractivo turístico más de los tantos que tiene Bolivia, pero más bizarro.

La realidad es más cruel que pintoresca. Hay niños que viven su etapa de socialización allí dentro. Y las normas no están del todo claras.

Por eso, no hace mucho tiempo, se puso en marcha una reforma integral y eligieron a una persona con una particular historia para llevarla adelante. Se trata de alguien que conoce intrínsecamente la problemática.

Jorge López Arenas es experto en Ciencias Económicas Financieras y tiene formación docente. Fue “detenido preventivo”, lo que aquí llamamos “procesado sin condena” en la particular prisión de San Pedro durante 3 años, 5 meses y 17 días. El proceso penal en su contra nunca tuvo una culminación. El 26 de Julio de 2007 fue designado por el presidente Evo Morales director general de Régimen Penitenciario de Bolivia.

Nos cuenta ahora la historia desde este lado del muro.

- Por televisión vimos aquí una prisión que está en La Paz en donde conviven familias completas como si fuera una ciudad. ¿Es así?

- Es el recinto penitenciario de San Pedro, en La Paz, si, viven en una sociedad interna. Se puede advertir que la convivencia con la familias hace que se tenga una relación pacifica entre las personas privadas de libertad, no solo en la paz sino que en el eje troncal me refiero en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, este aspecto le ha dado un matiz diferente a otras cárceles,  pero de hecho que esto también ha permitido que la organización de los privados de libertad se convierta en un control interno de protección dentro de las cárceles bolivianas.

- ¿Esto es respaldado por las autoridades?

Lo que buscamos es sistematizar estas prácticas que surgieron de forma natural, pero que guardan muchas ventajas intrínsecas y que esperamos explotar en un marco de cumplimiento de las normas pero pensando siempre que la sanción penal no debe ir más allá de lo legalmente establecido.

- ¿Cómo es esta prisión y por qué funciona de esa manera?

- La cárcel  de San Pedro alberga a casi 1.500 personas. Es la prisión reconocida principalmente por tener una sociedad interna. Particularmente diferente de los demás centros penitenciaros ya que las personas privadas de libertad en San Pedro tienen trabajos dentro de las instalaciones, pagan o rentan sus dormitorios, y esto genera que ellas van asumiendo un rol de ejercer un derecho casi propietario.

- ¿Tiene algún sistema particular de gestión?

- Representantes de los privados de libertad, son elegidos democráticamente  para hacer cumplir las leyes de la comunidad penitenciaria y estos a la vez realizan las representaciones a las autoridades correspondientes.

- ¿Es verdad que allí cada prisionero debe arrendar su celda?

- San Pedro está dividida en ocho sectores con distintos grados de comodidades cada una y las celdas se rentan por el tiempo que dure la condena del prisionero.

Las áreas con mayores condiciones tienen sus propios puestos de ventas y áreas destinadas a esparcimiento, los restaurantes son gestionadas por las personas privadas de libertad. También hay lugares que venden productos de abarrotes e ingredientes para que la gente cocine su comida.

- Si bien la vida no debe ser muy diferente a la del exterior, ¿cómo se descomprime el hecho de estar encerrados? ¿Con qué actividades?

- Hay un sector denominado cancha, por ejemplo tiene un espacio para la práctica de fut-sal es uno de los áreas más grande dentro de la cárcel, donde se conforman equipos que representan a cada uno de los ocho sectores, los cuales compiten con regularidad. También cuenta con una pequeña posta sanitaria  y una capilla.

- ¿Es decir que los recluídos viven con sus propias familias?

A parte de los 1.354 privados de libertad y los guardias que los custodian, existen otras personas dentro de la prisión los hijos de los reclusos se quedan a menudo a vivir con ellos, estando permitido para ellos tanto quedarse como retirarse, sin el beneficio que otorga la presencia del padre o esposo, no pueden sostenerse por ellos mismo fuera de la ciudad, ellos representan el contacto con el exterior y son los que proveen con artículos que son vendidos en el mercado de la prisión o directamente en las celdas, los  niños que viven ahí son atendidos por dos enfermerías dentro de la cárcel y educados en escuelas que se encuentran cerca; su tiempo libre transcurre jugando en las áreas libres del recinto.

- ¿Qué grado de participación cívica se les permite?

Los detenidos  tienen derecho a voto en las elecciones nacionales. Candidatos políticos visitan las prisiones para intentar incrementar su apoyo dentro de la comunidad. Nuevamente, reitero, que muchas de estas prácticas son favorables para la resocialización. Actualmente trabajamos en sistematizar estas prácticas y adecuarlas a la finalidad de la pena legalmente establecida, algunas de estas circunstancias deberán ser regularizadas de manera gradual pero este es un trabajo que debe realizarse en el marco de un Plan Nacional cuya formulación es inédita en Bolivia.

- ¿No cree que esto puede ser una mala escuela sobre todo para los más chicos?

Tenemos la esperanza de que al finalizar la gestión podamos regularizar el sistema de vida en los penales fomentando las buenas prácticas de vida y eliminado, de manera racional las irregularidades existente.

- ¿Este tipo de régimen sirve para los fines estipulados por la ley?

- Muchas de las prácticas sin duda son positivas, el trabajo autogestionado de los internos, la continuidad de los lazos familiares, la posibilidad de educación en los penales, la erradicación de la violencia por sistemas internos de  seguridad, etc.

Pero las prácticas positivas deben ser sistematizadas, la experiencia ha desarrollado formas de “resocialización” positivas pero estas experiencias deben ser sistematizadas y sin duda debemos avanzar más allá hacia sistemas post penitenciarios que aseguren de manera razonable el cumplimiento de la finalidad legal de la pena, para conseguir que la políticas que se implementen tengan el impacto en este sector.

- ¿Qué cantidad de personas se encuentran privadas de libertad en toda Bolivia?

- El principal problema con el que nos encontramos al momento de asumir la Dirección General de Régimen Penitenciario (DGRP) fue la falta de información confiable y verificable.

Nos encontramos con sistemas de datos no informatizados, criterios de archivo y recopilación que son dispersos, indicadores arbitrarios… En un escenario de estas características la toma de decisiones y el diseño de políticas públicas resultaría casi intuitivo. Es por ello que el plan nacional penitenciario que implementamos tiene como su primer objetivo la consolidación de un sistema de información que nos permita contar con datos de calidad para la toma de decisiones.

Hasta ahora podemos decir fidedignamente que en Bolivia hay 7.675 personas privadas de libertad hasta la fecha, de los cuales poco más de mil son mujeres. Y la mayoría están en capitales como La Paz, Santa Cruz y Cochabamba, entre otras, con casi 6 mil.

- ¿Cuáles son las principales causas por las que perdieron su libertad?

- En primer lugar se encuentran delitos vinculados con la fabricación y tráfico de sustancias controladas. Este es un aspecto que preocupa a la Dirección a mi cargo pues se trata de una aplicación del sistema penal, que afecta a los más débiles de la cadena del narcotráfico.

Actualmente se trabaja conjuntamente con otras agencias gubernamentales en el desarrollo de una política criminal en la que esperamos se tome en cuenta este aspecto pues el hacinamiento en la cárceles aparentemente tiene mucho que ver con la aplicación de políticas que no inciden positivamente en la seguridad ciudadana y que tampoco parecen tener un efecto real en la disminución del tráfico de estas sustancias controladas.

- ¿El Gobierno está buscando también reformas penales más profundas, que incidan en el cambio de los mecanismos de encierro?

El gobierno de cambio que vivimos en Bolivia, implica también el cambio en los criterios de persecución penal, lo que implica continuar persiguiendo a estas personas (que en definitiva vulneran el ordenamiento legal) pero también debe buscarse soluciones más efectivas del sistema penal ante estas violaciones, para perseguir disminuir la discriminación actual que ocasiona que tengamos cárceles saturadas de personas pobres y marginadas que purgan altas penas sin que  en apariencia esto incida de ninguna manera con una política racional de aplicación del poder penal.

Esperamos que en la siguiente gestión podamos contar con los datos que nos permitan realizar sugerencias en esta área en un trabajo que realizamos conjuntamente con actores de la sociedad civil y apoyo de juristas españoles.

- ¿Cuál es el porcentaje de procesados y de condenados que están en prisiones?

- Con sentencia ejecutoria está el 22%. La mayoría, vale decir el 78% restante, está detenida preventivamente.

Este alto número de presos sin condena también es un problema respecto al cual estamos trabajando actualmente con las instituciones señaladas, buscando que los operadores exploten las herramientas del sistema procesal penal para lograr juicios lo más ágiles posibles y no se emplee a la detención preventiva como un sistema de coacción o de sanción adelantada.

Sin duda que la detención preventiva es una herramienta para lograr el correcto desarrollo de un juicio pero lo ideal es que esta herramienta sea excepcional en su aplicación, esperamos lograr resultados en este sentido durante este año.

- ¿Los menores de edad y las mujeres comparten las mismas prisiones que el resto?

- Actualmente se concluye la construcción de un centro para menores en La Paz.

Nosotros esperamos que este proyecto pueda servir como un programa piloto para replicar la experiencia en otros distritos del país.

Las mujeres no comparten el mismo espacio con los hombres, aunque en algunos penales esta diferenciación es escasa por los problemas de infraestructura que existen en sistema carcelario.

- ¿Cuántas prisiones hay bajo sus órdenes?

En total tenemos 17 en la capital y 46 en las provincias.

- ¿Cuál es su visión de la situación penitenciaria en su país?

Es importante ver  que el actual sistema judicial no responde de manera eficaz a la problemática de las personas privadas de libertad, toda vez que la gran mayoría, el 78 por ciento, se encuentra en calidad de preventivos, es decir sin determinar la responsabilidad frente al hecho que dio lugar al encarcelamiento.

No existe sensibilidad social para resolver los procesos en un plazo determinado y los privados de libertad llevan años esperando la solución de sus sentencias.

Esto nos muestra que los resultados del tratamiento en los recintos penitenciarios en estudio, trabajo, disciplina y resocialización,  no son favorables debido a los insuficientes recursos materiales, presupuestales y del personal profesional competente, además que si se daría un tratamiento solo a los sentenciados se tendría una optimización de estos recursos que son insuficientes.

En un país con recursos escasos es obligación nuestra como autoridades lograr la mayor eficiencia posible en la gestión de estos recursos y en ese sentido necesitamos la información y necesitamos también señalar las deficiencias en algunos sectores del sistema penal que en definitiva repercuten en problemas en las cárceles bolivianas.

- ¿Cómo se vive el hacinamiento en las prisiones bolivianas?

- La mayoría de las cárceles bolivianas, están sobrepobladas, lo que obliga a los internos a vivir hacinados, en condiciones de inhabitabilidad. Muchos de ellos, hombres y mujeres, viven con sus hijos pequeños en los recintos carcelarios para no abandonarlos a su suerte en las calles.

De la población penal, un 37% se encuentra en Santa Cruz, el 23% en La Paz y el 20% en Cochabamba. El resto se distribuye en las cárceles de las otras seis capitales y ciudades secundarias.

- Latinoamérica tiene una historia paralela y es la que se vive dentro de las cárceles, cargadas de violencia ¿Bolivia se ajusta a ese perfil?

- Hasta la fecha no se dieron  enfrentamientos violentos dentro de los recintos penitenciarios en Bolivia. El “ajuste de cuentas”, como lo denominan los privados de libertad fue del 0,1% en la gestión 2007.

Generalmente las personas privadas de libertad toman medidas de presión cuando están no son atendidas, lastimosamente para no vulnerar la norma administrativa se vuelve muy lento el atender a las personas privas de libertad.

En resumen yo diría que en las cárceles bolivianas se tiene presente la vida comunitaria y esto conlleva a no tener reportes de violencia intramuros en general.

Esto refiriéndonos a niveles de violencia física directa, sin embargo no podemos desentendernos de otras formas de violencia, que van más allá del castigo legalmente impuesto. Me refiero a condiciones de vida que no pueden respetar los umbrales de un trato digno, reitero que trabajamos actualmente en esta área y esperamos lograr los primeros resultados con la aplicación del plan  que estamos aplicando actualmente.

- ¿Es alta la reincidencia de quienes salen de prisión? ¿Sirve el régimen penitenciario boliviano para reinsertar socialmente a quienes estuvieron privados de libertad?

- Se han dado casos de personas que después de pasar años en la cárcel, han delinquido con la única finalidad de seguir viviendo allí porque es la única forma que tienen de mantenerse económicamente, paradójicamente han encontrado un hogar dentro de las cárceles.

Sin embargo, la deficiencia en los sistemas  de información nos impiden conocer cual es realmente este grado de reincidencia, este tema es recurrente pero ahora trabajamos para contar con sistemas de información confiable.

- ¿Su misión está puesta en mejorar la calidad de la privación de la libertad, en la reinserción social o bien en trabajar en torno a la legislación penal, para que menos gente ocupe las prisiones?

- La importancia no quita del uno a lo otro porque como estamos obligados a proporcionar una vida más digna a la persona privada de libertad y lograr que tanto la detención preventiva como la pena se cumplan con las finalidades procesales y de reinserción social que les asigne la ley.

A través del compromiso de trabajar por una equidad social, donde el privado de libertad una vez rehabilitado esté  considerado como un actor social,  con obligaciones y derechos. De esta forma se intentará  romper el estigma actual que pesa sobre todas las personas privadas de libertad.

Opiniones (3)
21 de agosto de 2017 | 17:12
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21 de agosto de 2017 | 17:12
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  1. Ojo a no enganharse, no todas las carceles son tal como la descripta, y tambien hay que considerar que es asi por iniciativa y falta de control de las autoridades, no fue exprofeso...que bien se puede tomar esa forma de carcel mejorarla y adaptarla a nuestro medio, no seria mala idea, pero somos dos pueblos distintos...dos maneras muy distintas de pensar y actuar..
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  2. Sería bueno rescatar las prácticas positivas de la experiencia boliviana, que pese a sus carencias ha logrado construir un sistema donde los presos y presas son sujetos de su situación y su opinión es tomada en cuenta para realizar cambios al sistema. Conocer estas experiencias debe servirnos para encontrar caminos alternos por los que transitar en el desafío de hacer que la cárcel, aunque inútil, no sea productora de muerte e indignidad
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  3. Valioso ejemplo el del sistema penitenciario de San Pedro: - Para pensar en una sociedad más humana, con verdaderos reformatorios que permitan la reinserción social de los detenidos, en lugar de los más conocidos "deformatorios", desde donde salen más delincuentes que cuando entraron. - Para pensar en una identidad latinoamericana, propia de nuestra realidad social, económica y cultural, en lugar de importar "modelos made in primer mundo", con un costo altísimo, que perecen rápidamente, y que incluyen a unos pocos y excluyen a la mayoría restante.
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