Silvia Ontivero

"Seguiremos la lucha hasta que Rico se vaya"

Ex presa política

Pasaron más de veinte años para que Silvia Ontivero pudiera reconstruir la relación con su hijo, Alejo Hunau. Durante ese tiempo luchó para curar las heridas del pasado, que se generaron el día en que un grupo de tareas la secuestró. Cuando ese vínculo estaba pasando por su mejor momento, Alejo, quien trabajó como asesor de los gobiernos de Roberto Iglesias y Julio Cobos, fue asesinado.
 
Ocurrió en noviembre de 2004. Y desde ese momento, Ontivero volvió a la lucha y a militancia que parecía haber dejado de lado. Fue la artífice para que el asesino de su hijo fuera capturado y condenado y ahora se convirtió en una pieza clave en la investigación contra el subsecretario de Seguridad, Carlos Rico.

- En estos últimos días, ¿tuvo un reencuentro con el pasado a partir del caso Rico?

- Son días difíciles. Sin duda que los recuerdos son más fuertes en estos días. Sucede que a medida que los años pasan, los sueños que soñamos no sólo no se han dado, sino que quienes los cortaron de la manera que los cortaron están hasta en las estructuras de los gobiernos que tienen formato democrático. El dolor se agranda y cuesta remontar los sueños

- ¿Lo siente como una ofensa?

- Es una ofensa a tantos jóvenes que dejaron su vida en esos años en manos de estos señores. De la misma manera es una ofensa, una afrenta a sus madres, que hoy siguen dando vueltas en la Plaza buscándolos. Es una ofensa a sus hijos, porque muchos ni siquiera lograron conocerlos. Es una ofensa para los niños a quienes se les sustituyó la identidad. Y es una ofensa a nuestro país, a sus ciudadanos.

- ¿Eso no generó que, ahora, quienes simpatizaron con el aparato represivo, sientan más fuerzas para expresarse?

- Nosotros, los que soñamos las utopías y todavía queremos un país sin las iniquidades que vemos a diario, tenemos algo de tribuna; somos consultados, podemos organizarnos en asociaciones, participamos en los sindicatos, sensibilizamos en donde nos toque con los temas sociales que afligen a nuestra gente. Y parece que por ambos lados hay tribuna. Lo doloroso es que quienes simpatizaron y simpatizan con las dictaduras tengan tribuna en el gobierno.
Quiero destacar esta frase: "yo no estoy de acuerdo con lo que piensas, pero estoy dispuesto a dar mi vida para que puedas sostenerlo".

- ¿Qué fue lo primero que pensó cuando supo que Carlos Rico era designado subsecretario de Seguridad?

- Primero no me lo pude creer. Empezamos a consultarnos entre los compañeros de la Asociación de ex presos, con los organismos de Derechos Humanos y ahí  caímos en la cuenta que efectivamente era Rico, un "alumno destacado y felicitado por Santuchione..."; todo un pasado escalofriante. La lucha comenzó allí mismo, la seguimos y la seguiremos hasta que Rico se vaya. Rico no llegó solo, son 5 funcionarios los que tienen pasado en la dictadura.

- Será su segunda lucha en poco años...

- Sí... imposible cortarme en pedacitos. Me mantengo entera como militante, madre, trabajadora, amiga, ciudadana.
 
- ¿Alejo estaba con usted cuando la secuestraron?

- Estábamos almorzando cuando la puerta de garaje casi "explotó". Sentimos un tremendo ruido y cayó entera. Entraron por allí casi 10 tipos, imposible contarlos, con pelucas y barbas y me secuestraron a mi, a Fernando (mi pareja) y a mi niño. No tuvieron ninguna consideración, me golpearon adelante del niño, me vendaron, y me llevaron a lo que luego supe era el D2. Alcancé a dar el nombre del padre de Alejo para que se lo entregaran, pero me dijeron que lo iban a matar. Yo militaba en ATE, era delegada de la Dirección de Comercio del Ministerio de Economía.
Costó muchos años volver a ver a Alejo. El padre se negó a que me viera en los años en que estuve presa. Alejo fue victima, como tantos niños, de profundos intentos para cambiarle la historia y negarle su propia identidad. Le dijeron que su madre había muerto, en fin, muchas cosas que cuando lo recuperé me contó y que  están en su diario de vida.

- ¿Cuántos años tenía Alejo?

- Tenía 4 años.

- Después de ese tiempo, ¿se imaginó que 30 años más tarde tendría que volver a luchar por su hijo y por lo que ocurrió tres décadas atrás?

- Cuando tomé la decisión de trabajar duro para que en mi patria las cosas sucedieran distinto y mejor, sabía que las consecuencias podían ser muy duras, pero el objetivo lo valía. Además éramos muy jóvenes y siempre creí y creo que nuestros ideales eran nobles, eran justos, eran sanos. Por lo tanto, lo que se venia era duro, pero valía la pena. Lo que nunca, nunca, nunca imaginé fue que Alejo pasara por lo que pasó, que se fuera de esta vida de la peor manera cuando tanto tenía aún por hacer y tantos sueños por cumplir.
Tampoco imaginé que en esta lucha, en la que sólo pude lograr Justicia por Alejo, tuviera que encontrarme con un juez que fue defensor de uno de mis torturadores. Mendoza es chico, demasiado chico, damos vueltas y nos encontramos.

- Con Cobos habló un par de veces, ¿con Jaque pudo?

- Cobos, siempre que le pedí que me atendiera, me atendió. Con Jaque no he hablado, pero tampoco he intentado hablar. Con Cobos lo hice porque durante el tiempo en que el asesino de Alejo estuvo prófugo, era la estructura del gobierno a su cargo la que tenía que actuar.
Claro que me gustaría hablar con Jaque para pedirle que redefina su estructura de seguridad. No puede y no debe tener a miembros de la dictadura en su gestión.

- ¿Y cuál se imagina que será la respuesta?

- Me va a decir que lo determine la Justicia. Va a decir eso porque sabe que la Justicia  Federal en Mendoza anda en tortuga.

- Si Alejo estuviese vivo y con usted, ¿se sumaría a la lucha de los ex detenidos políticos o intentarías recuperar el tiempo para estar más con él? ¿Lo que le pasó a Alejo le despertó algo que había decidido sólo llevar en la memoria?

- Agradezco es pregunta porque es lo que subyace en muchos compatriotas y en todo el mundo a quienes luchamos por estas causas en donde involucramos la vida. Se piensa que queremos más la "causa" que los hijos o la propia familia y no es así. Justamente, lo que soñamos no es para nosotros individualmente, sino para que el mundo sea mejor para nuestros hijos y los hijos de todos. Los sueños son una cuestión de amor... de amor a los otros. Claro que si yo pensara sólo en mi ombligo, mi hijo, mi sueldo, mi casa y mi auto, me hubiera ido mucho mejor; tendría más plata, más éxito económico y no hubiera sufrido cárcel y torturas. Pero me hubiera muerto de vergüenza por conocer y saber que había injusticia y mirar para otro lado para salvar mi propio pellejo y no haber nada para cambiarlo.
Alejo estaba orgulloso de que su mamá haya sido quien fue. Se fue de este mundo con ese orgullo. Él lo entendió de la mejor manera y también quiso mejorar el mundo.

- ¿Alguna vez hablaron de este tema?

- Sí, claro, era tema muy recurrente, le gustaba preguntarme y que le contara. Quería hacer la película de nuestra historia de militancia. Me escribió cosas muy bellas y algunas las tengo enmarcadas. La mayoría de nuestros hijos están orgullosos de que sus padres hayan elegido luchar.
Opiniones (6)
24 de septiembre de 2017 | 01:12
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24 de septiembre de 2017 | 01:12
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  1. y no solamente claridad, sino entereza fuera de contexto. No me hablen de un tal Jesus, hablenmé de Silvia (Silvita) el ejemplo que no hay que ir hacia atras en el tiempo e idealizarlo y crear una religion. Silvia es el pragmatismo puro, de los héroes que no se la pasan hablando, sino que materializa todo lo que siente con un compromiso fuera de serie. Que mal que honramos su lucha, tanto como la de sus compañeros y que lejos estamos de seguir sus convicciones. Será por eso que el cambio viene en tortuga. FUERA RICO.
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  2. Sabés que pienso, luego de ver el conflicto entre los ruralistas y el pueblo argentino (no el gobierno), que los de siempre quieren que la libertad de expresión sea sólo la de ellos. Los piquetes, molestos los de todos los sectores, alcanzan ribetes escandalosos en este caso, y que los de siempre también nos están enfrentando a todos nosotros. No alcanzo a entender cual es el fin, creo que la democracia no les gusta porque ganan mucho más con las dictaduras. Y tanto pensamiento fachista, primitivo, frío, sin amor por la patria, ansían con todas sus fuerzas volver a sus años dorados de los 70. Viven declamando su patriotismo y su única patria es el bolsillo y sus pri vilegios. Son todos éstos que andan comentando y que te hacen decir a vos "qué país de locos", y si me permitís, ese país es el país chiquito, representado por gente chiquita, sin valor, sin conciencia, sin sentimiento de culpa, que creó tanta delincuencia, que ya no podemos sacárnosla de encima, son los representantes de la doctrina de la exclusión. Y ya no lo pueden disimular más.
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  3. Mientras haya gente que sostiene que los 30.000 desaparecidos eran terroristas, espero que se sigan escribiendo notas como ésta. Aclaro, como siempre: para mí un solo desaparecido, no treinta mil, alcanza para juzgar y condenar a los responsables.
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  4. Siguen llenándose de idiotas fascistas pro muerte los comentarios de notas similares a esta. Ojala se envalentonen tanto tanto que hasta un día agarren y armen un sindicato o se manifiesten en la calle, y allí, al fin, les veremos las caras. Disfrutan de una libertad expresiva que no se merecen. Pero como la lluvia, cae para todos. Como el llanto interno y emocionado al recordar a Alejo y enterarme de aspectos tan duros de su infancia que me hacen preguntarme porqué no hablé más con él, porque nunca lo abrazé ni brindé por la vida con él... Esa madre merece re encarnarse, tener más oportunidades. Al menos entrará con dignidad en la pequeña historia de vidas mendocinas para recordar y enseñar.
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  5. Que pais de locos. Para cuando una nota como la gente? Basta con el caso SATURANTE de Rico y los terroristas desaparecidos.
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  6. Lo de silvia , como tantos otros sobrevivientes de los dictadores asesinos es un ejemplo de entrega y compromiso. No deja de conmoverme , que a pesar de los años transcurridos, siguen luchando por el bién común sobre el particular como lo hicieron en su juventud. Estas personas merecen todo nuestro respeto y admiración, y sobre todo nuestro agradecimiento por recordarnos que la única lucha que se pierde es la que se abandona. Gracias a nuestros desaparecidos, a sus familias , a las madres de plaza de mayo y a todas las organizaciones de derechos humanos por el ejemplo que nos dieron y que nos dan.
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