Luis Fernando Otero Torregrosa

"Hay que educar al mexicano para que compre vino"

Ingeniero, Administrador de Empresas y promotor del vino.

De paso por Mendoza, Luis Fernando Otero Torregrosa, Profesor de Química en la vitivinicultura, nos deja sus impresiones, El profesional hoy maneja una página web especializada y hace 15 años es invitado como juez en los principales concursos del mundo. Según sus pareceres, en México, el mercado del vino no se ha desarrollado y las posibilidades de que los consumidores se acerquen al Malbec son bastante remotas. Hoy, se consumen sólo 200 mililitros al año por persona de vino contra los 280 litros de gaseosas.

 

- ¿Por qué es tan poco conocido el vino argentino en México?

 

- A pesar de que tenemos pocas posibilidades de conseguirlo, el vino argentino es apreciado en México. Muchas bodegas argentinas no tienen todavía estructuras amplias para entrar en el mercado mexicano, que además no es un mercado de distribución como lo es Estados Unidos. En México hay que trabajar con el consumidor. Hay que explicarle qué es el vino, cómo se toma y hacerlos entender entre las diferencias que existen entre el vino argentino, el chileno y el australiano. El vino argentino que ha encontrado mayor renombre con el Malbec, que no es el apropiado para el mercado mexicano, sin menoscabo de estos extraordinarios vinos.

 

-¿Esto tiene que ver con las preferencias que existen en México?

 

- Es muy importante. Nosotros no comemos lo mismo que ustedes, entonces tenemos una apreciación de las cosas diferentes. Comemos cosas muy condimentadas, con mucha grasa, con picante. Entonces, si el vino argentino es demasiado astringente, tánico, no es una feliz mezcla. Es bastante agresivo en el paladar. Necesitamos vinos que sean más amables, que atenúen la sensación del picor. En cambio, los vinos de corte, con el Cabernet Sauvignon, logran una integración muy interesante.

 

-¿Cómo es el consumidor mexicano de vinos?

 

- Está habiendo un cambio interesante. Hace unos 15 años el consumo de vino estaba más fundamentado en personas de 45 años o más. El vino en México es una bebida de celebración, para las grandes ocasiones, no es una bebida de consumo cotidiano, para acompañar la comida diaria. Y se vuelve muy costoso el consumo regular.  Además el pago de impuestos para llevar el vino a México es demasiado elevado, cuesta más de lo que vale el vino. Hay que educar al mexicano, para que compre vino.

 

- ¿Y por qué estos altos aranceles para el vino?

 

- Es para todos los destilados. Los impuestos son altísimos y no por una razón meramente proteccionista, es así con todos los alcoholes, sean de producción nacional o de producción extranjera, para tequila o cerveza. Es una línea de recaudación impositiva muy alta y eso repercute mucho en el precio del producto. En consecuencia, la gente joven que todavía no está establecida, no puede hacer erogaciones altas en el vino.

Pero ahora la gente joven que se a empezado a incorporar activamente en la economía y las mujeres, quienes creo que son las más interesadas en los cursos de vinos y las más atinadas en sus apreciaciones, están haciéndolo más popular. Además las mujeres son las que más compran vinos porque son las responsables de las compras, y por eso son las que están llevando el vino a la mesa.

 

- ¿Y donde puede conseguirse vino argentino en México?

 

- Ahora ya podemos hablar de que tenemos vino argentino en tiendas especializadas y algo en supermercados, lo que no es una buena idea porque lo único que buscan es precio y muchas veces los precios conllevan a productos de no muy buena calidad, que a veces están muy altos en sulfurosos, o en taninos, o volátil y producen unos dolores de cabeza muy geniales. Y no es bueno, porque el consumidor mexicano no está muy enterado de lo que debe de sentir en un vino. Compra vinos de calidad muy baja, lo prueba, le sabe mal y se asusta. Esto ha hecho que el gran gigante, el gran monstruo que puede ser el consumidor mexicano no haya despertado.

 

- ¿Han tratado de captar nuevos consumidores?

 

- Hicimos un estudio sobre el mercado de vinos con la consultora Nielsen y lo pusimos a andar en Chile y Argentina. Aquí funcionó de maravillas. ¿Por qué? Porque son un país productor y consumidor. En México no funcionó, porque los importadores y los productores de vino no compran información. En México hay aproximadamente 50 mil consumidores que tienen la voluntad de ir a comprar al menos en 6 meses tres veces, lo que es nada.  Sólo podemos hablar de 5 millones que toman vino en las fiestas o conmemoraciones.

 

- Este consumidor que compra 3 veces en 6 meses, ¿qué vino compra? ¿Elige por región o por cepa?

 

- Empiezan a buscar un poco la cepa, pero antes no importaba. Pero tanta información que llega que si es tal cepa o es la otra, ha desorientado mucho al consumidor. ¿Es mejor Tempranillo que Malbec? ¿Es mejor Cabernet Sauvignon que Barbera? Son diferentes, son estilos diferentes de uvas. Nosotros no queremos que el productor pierda su personalidad, no queremos que el consumidor venga y me diga “quiero un Malbec”. Quiero que me diga “quiero un Catena Zapata, un Navarro Correas”. Que no se pierda la identidad del producto, porque no es la uva la que va a tener más o menos calidad.

 

- ¿Por qué no se acerca el mexicano al vino?

 

- El consumidor mexicano no se acerca al vino porque está asustado, no va gastar dinero para correr el riesgo. Quiere comprar pero que no le sea costoso y que sea bueno, como cualquier consumidor.

Lo que estamos haciendo junto a la Procuraduría General del Consumidor, es orientar al comprador para que sepa lo que es bueno, lo malo y lo que tiene mejor precio.

 

- ¿Y entonces cuál es el principal competidor del vino en México?

 

- El vino no tiene que competir con nadie. Si bien somos un país consumidor de cerveza, cerca de 60 litros al año por persona, consumimos muchísimo más en lo que le llaman ustedes gaseosas, refrescos: cerca de 280 litros por persona al año. Y además consumimos 130 litros de agua embasada. Son números enormes. Consecuentemente el vino tiene un potencial interesante, porque de bebidas destiladas estamos alrededor de 15 y 17 litros por persona al año. Pero de vinos estamos debajo de los 200 mililitros al año.

Hay 15 millones de gentes que podrían estar comprando vino, sino todos los días por lo menos todos los meses una botella y sería dramática la evolución económica.

Opiniones (1)
14 de diciembre de 2017 | 15:19
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14 de diciembre de 2017 | 15:19
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  1. Felicitaciones por la nota Rocío.
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Leopardo al acecho
7 de Diciembre de 2017
Leopardo al acecho