María Paula García

"La Vendimia ya no es la chica bonita"

Reina Nacional de la Vendimia 2007

María Paula García es el nombre de la Reina Nacional saliente. Seguramente, no será un nombre que pasará fácilmente al olvido. Después de la medianoche, ella dejará sus atributos pero no dejará de ser la mujer que, con 22 años, aprendió a ser en este tiempo de vendimia.

Locuaz y segura de sí misma confiesa: “No me gusta que la gente se quede con la pica de cómo soy, que me conozcan y después decidan si me quieren”. Y fue con esta firmeza que Paula se mostró feliz al momento de ejercer su reinado, constructiva cuando tuvo que criticar, solidaria con los demás y comprometida al representar a Mendoza.

Las respuestas que nos ofrece en la siguiente entrevista son una síntesis de su trabajo como Reina, sus sueños y sus proyectos. Paula es consciente que ha sido más que una cara bonita y que “ha representado una trayectoria de Mendoza”. Pero lo más importante para esta bella morocha de ojos verdes que salió desde Guaymallén es el “cariño de la gente que valora realmente vendimia”.

- ¿Cómo ha cambiado tu vida desde que te convertiste en la Reina de los mendocinos? Contame desde el cambio de look hasta tu cambio interior...

- Cambios son dos: El cambio de imagen, si bien siempre estaba arreglada, andaba de zapatillas, jean y bien cómoda. Los fines de semana trabajo en una parroquia y con niños, por lo tanto siempre de jogging y el bolsito con el mate. Pero para ir a la facultad, tenés que mantener una buena presencia. Maquillada siempre he estado pues me parece que es muy femenino que la mujer se esté arreglando. Por otro lado, noto una maduración desde que empecé. Estoy expuesta permanentemente al público, tengo que relacionarme con la prensa, con mucha gente. Te vas dando cuenta de diferentes cosas de tu personalidad: comenzás a usar palabras que no usabas, te movés en ámbitos que no lo hacías. Es un choque con una realidad que no conocés y que te cambia. Más allá que dejás de ser reina, no volvés a ser la misma de antes.

- ¿Qué cosas creés que vas a tomar de Vendimia para toda tu vida?

- Nos enseñaron la historia del vino y su elaboración. Está bueno porque te sirve a futuro. Además, nos dieron charlas enfocadas en la mujer, que me fueron muy útiles. Con la fonoaudióloga, nos enseñaron la postura ante un micrófono, cómo pararse delante de la gente, la respiración, la relajación. Todo esto me sirve para la facultad, como por ejemplo enfrentar un examen. También una nutricionista nos enseñó a comer sano. Otra de las charlas que tuvimos fue de defensa civil sobre terremotos e incendios, la cual me pareció importante porque en Mendoza hay muy poca conciencia sobre higiene y seguridad. Y también me gustó la capacitación dada por Irrigación que tuvimos en Cipoletti en una convivencia con la familia. Allí nos enseñaron a valorar el agua y cómo debemos cuidarla.

- La capacitación exprés, en realidad, te enseña a ser “mendocina”

- Fueron charlas sacadas del contexto de Vendimia, que te sirven como reina y como mujer. La reina no es sólo la representante del vino, sino que es todo: representante de una cultura, del turismo, de una sociedad, de una creencia y de una forma de trabajo. Es mucho, por eso cada día hay que ir innovando más. Este año las chicas tuvieron charlas sobre degustación de aceite de oliva y arquitectura de bodegas, dos temas que son espectaculares y que, tal vez, no aprendés en otro lado. La Vendimia ya no es la chica bonita. Es un conjunto de cosas. Ahora se generan más expectativas sobre las soberanas, no sólo tiene que ser linda y saber hablar.

- ¿Sienten que hay un prejuicio respecto de las candidatas sobre el poco contacto que tienen con el trabajo en la viña? Incluso aquellas que afirman tener conocimiento al respecto, la gente dice que “ya se aprendieron el cuentito”...

- Generalmente pasa con las chicas de los departamentos más alejados, cuyas familias han vivido siempre ahí. En ellas, “el cuentito” es más creíble. En nosotras, que somos del Gran Mendoza, es más difícil. Mis tatarabuelos trabajaron en la viña, pero el resto trabajaron en el campo, con las vacas y el arado, y sigue siendo una forma de trabajo. Es verdad que hay muchas chicas que han cosechado, saben de las técnicas, el momento en que tienen que hacerlo... Lo que pasa que la gente conoce un pedacito muy chiquito de nuestras vidas, pero detrás de eso hay mucha historia y el tiempo no es suficiente para contarlo.

- ¿Cuál es el sentido de la fiesta?

- Siempre digo que “no desvirtuemos lo que es la vendimia”, que no pase a ser algo comercial; es algo histórico de nuestra provincia. Vendimia es la tercera fiesta temática del mundo. Mendoza ya está posicionada con una las tres fiestas más importantes a nivel mundial. Si echamos a perder la fiesta, estamos perdiendo nuestra marca registrada. Más allá de ver la ganancia comercial con el turismo, tenemos que ver que es una tradición que se mantiene en nuestro pueblo. En 72 años no ha perdido su importancia, pero los que tenemos que hacerla valer somos nosotros mismos.

- Una anécdota emocionante que recordés...

- La experiencia más fuerte que tuvimos con Sabrina fue el viaje a Jujuy. Cuando estábamos allá fuimos a La Quiaca. El poder conocer otra cultura fue muy emocionante. La gente nos reconocía, nos pedía autógrafos, sabía de nosotros porque habían escuchado vendimia por la radio... decíamos “no puede ser”. Con estas cosas, te das cuenta del verdadero valor de la fiesta.

- Me imagino que es el apoyo de la gente lo que queda grabado a fuego.

- Nosotras no somos reinas por un regalo. Lo que te llevás realmente es el cariño de la gente, el apoyo de la municipalidad y la posibilidad que tenés de estar en contacto con ellos. En mi caso, fui a un montón de escuelas de todos los departamentos. Cuando fui a San Carlos, los niños me estaban esperando porque nunca habían visto a una Reina. Eso es lo que tiene valor más allá del almuerzo con Mirtha Legrand o haber estado con la presidenta. En otra oportunidad fuimos a la casa cuna y los niños jugaban con nuestras capas..., tal vez, no le cambiás la vida a ellos, pero en unos minutos le podés regalar felicidad y cariño.

- Un papelón soberano que hayás tenido.

- ¡Sí! (Risas). Fuimos con Sabrina a un evento de Avon. Nos dijeron que un gaucho nos iba a sacar a bailar un vals. Luego, me pidieron hacer un brindis y que hablara un poco. No tengo problemas con eso, me ponés una papa y le hablo a la papa... Comencé mi mini discurso y después brindé. Por más capacitación que tengás incorporada, siempre están presentes los nervios, me temblaba tanto la mano que tome el vino rápido y se me ensució parte de la cara y ¡no me podía secar! Todos se dieron cuenta través de las pantallas y el gaucho remató diciendo “¿estaba rico el vino, eh?”. Desde allí que pido que siempre me sirvan poquito en la copa.

- ¿Cómo articulaste tu vida personal con la parafernalia de vendimia?

- Mi mamá me dijo “a ver si terminás que estoy cansada de lavarte los vestidos” (risas). Pero sabés que están todos pendientes de vos, acompañándote. Mi novio me ha llevado a los actos, hasta ha actuado como guardia de seguridad conmigo. Ha sido un año en que no sólo cambió mi vida, sino que se la cambié a todos a mi alrededor.

- En un momento criticaste algunas cosas de vendimia, ¿qué te parece que se debería revisar a futuro?

- Cuando hablé es porque quería hacer una crítica constructiva. Es entendible que no podés hacer y tener todo, pero estaría bueno que a la reina se le muestre una planificación y los recursos con los que contás. Eso ayuda porque una se genera muchas ilusiones y después te das cuenta que no podés cumplirlas, luego la gente te reprocha. Hubo eventos a los que no pudimos asistir, como la Fiesta del Chivo o de la Ganadería, por no contar con movilidad.

- Según tu experiencia, ¿cuál sería la solución?

- Es bueno planificar desde el principio para saber cómo tomás el reinado y cómo continúa el resto de tu vida. Sacrifiqué un año de mi carrera por el reinado, es lindo ser Reina pero mi profesión es lo que me va a dar de comer en el futuro. Deberían habernos explotado más. Las dos hablamos idiomas, sé inglés y Sabrina, francés. Ella sabe de vinos y yo, mucho de turismo. Nos hubiera gustado que hicieran más actividades para promocionar la provincia, ya que contábamos con las herramientas para enfrentarlas.

- Cada Reina Nacional se caracteriza por algo en particular. Una impronta que marcó tu reinado fue en que siempre hablaste de tu religión. Por ejemplo, no tenías problema en decir “me paso los sábados trabajando en una parroquia”...

Hace 6 años que trabajo en la parroquia “Nuestra Señora de los Migrantes” y hacemos una labor ecuménica: trabajar con todas las religiones, tipos de razas o culturas. A mí siempre me gustó esa diversidad, de conocer sin imponer. Me he sentado con un judío, un musulmán, ateo, evangelista, budista y me encanta conocer en qué creen y con qué crecen. Cuando era candidata no sabía si contarlo porque era muy privado, pero –por otro lado- me dije “no tengo miedo en lo que creo”. Me encanta porque al conocer de los otros, madurás mucho. El año pasado quedó relegada mi actividad, pero he dedicado horas y días a ayudar como misionera porque me gusta.

- ¿Cuál es tu definición personal de Vendimia?

- Siempre soñé ser reina para conocer Mendoza desde otro ámbito. Me llevo el “haber conocido”, sobre todo, a personas. Vendimia ha sido un conjunto: un crecimiento a nivel personal, el conocer Mendoza y, por otro lado, proyectar a futuro como Paula y como Reina, ya que eso siempre va a estar presente en mí. Ser Reina Nacional te hace ser parte de la historia de Mendoza, todo esto se une y me hacen ser una sola persona.

- ¿Cómo sigue tu vida?

P: Empezaré el 3º año de Recursos Humanos. Debido a que en Guaymallén es tradición que la reina trabaje en la municipalidad, trabajaré allí. Es una oferta válida porque me tengo que pagar mis estudios. Los sábados retomaré mi actividad de parroquia. Seguiré vinculada con vendimia, más que nada en mi departamento para que no sólo se viva en febrero y marzo, sino para que todo el año nos vayamos preparando. Volveré a ver mis amistades y estaré con mi novio que, pobre, lo he dejado un poco de lado en este tiempo.
Opiniones (2)
19 de agosto de 2017 | 16:42
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19 de agosto de 2017 | 16:42
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  1. la gente que ha estado con contacto con las reinas y virreinas nacionales, valoramos la madures, el criterio y las ganas de trabajar que han tenido estas soberanas salientes ojala que las electas tengan la misma sencillez y los pies en la tierra como Paula y Sabrina, las extrañaremos
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  2. no tengo nada contra vos..pero me gustaria saber si firmas con la muela cdo alguien t va a pedir que firmes un petitorio de justicia por una muerte...o no t acordas que fuimos a tu casa y tu mama dijo "No puede firmar, le duele la muela" dejas mucho que desear..pones cara de buenita nomas...
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